Adultos en la Catequesis

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adultos en la catequesis

La catequesis es fundamental para la formación del individuo en la fe de cada cristiano. Esta formación inicia en  la niñez y se prolonga en la adolescencia, en la juventud y en la adultez. Ahora bien, en la feligresía al hablar de catequesis se viene a nuestra mente esta formación para niños y adolescentes apartando la idea de aprender de la fe en jóvenes y adultos.  Sí, la catequesis debe continuar en la juventud y en la adultez.

¿Catequesis de adultos?

Juan Pablo II, nos dice, que esta etapa es en la que la persona está consciente de las decisiones que toma y por tanto, se puede responsabilizar de su fe con acciones concretas y maduras.

Los destinatarios de esta catequesis de adultos, son personas no bautizados o que si bien fueron bautizados en su niñez o adolescencia, carecieron luego, de una formación constante y perseverante llevándolos a una conversión o al inicio de la misma. Se debe eliminar la concepción de que en la adultez ya no hay tiempo para crecer en la fe.

Aspectos importantes dentro de la catequesis de adultos

El conocimiento empírico se torna importante para esta etapa, pues partiendo de este, la catequesis será más enriquecedora, decisiva y autentica. Sus vivencias harán que el proceso de iniciación sea entendible y semejante a su vida, a su día a día, a lo que conocen, viendo la relación y la diferencia de vivir como cristiano y no hacerlo. 

Un aspecto resaltante de esta catequesis, es el fortalecimiento de la feligresía envolviéndola en la dinámica eclesial diaria y parroquial. Los adultos que hacen vida en la catequesis, serán recibidos por una parroquia trabajadora por el Reino, y así verán qué pueden hacer luego de su iniciación cristiana. Es una forma vivencial de entender el término “iniciación” en su proceso de formación.

Lo anterior, lleva consigo la profundización de las acciones que como católicos se hacen continuamente, entendiendo y viviendo que no son simples ritos repetitivos. El vivirlos verdaderamente a diario hará que el significado de estos calen en sus corazones comprendiendo los misterios que encierran; entre estos están la Eucaristía, el rosario, los talleres, las Lection Divinas, etc.

Cada aspecto, se conecta y se relaciona con el anterior, pues la vivencia centrada de cada misterio de Cristo hará que el individuo fortalezca su identidad como bautizado, como hijo de Dios y como cristiano. El compromiso del seglar, vendrá dependiendo de la madurez de la fe que alcance.

La adultez no es tarde para comenzar a amar a Cristo, conscientes de sus misterios, conscientes de la responsabilidad, conscientes del trabajo siguiente, conscientes de ser parte de la Iglesia, consientes de ser sacerdotes, profetas y reyes, conscientes del título de Hijos de Dios.

¿Has formado parte de la catequesis de adultos? Cuéntanos tu experiencia

Autor:
María Nazareth Rojas Hernández

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