Moniciones, Lecturas y Evangelio del Viernes 25 de Septiembre de 2026 - Viernes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

Viernes 25 de Septiembre de 2026: Moniciones, Lecturas y Evangelio del Día

Índice del Artículo

Viernes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Verde. Simboliza la esperanza y la vida nueva en Cristo durante el Tiempo Ordinario.
  • Hoy es día ferial (no hay celebración especial). Puedes optar por la Lectio Divina con el Evangelio del día.
  • Recuerda que el viernes es día de abstinencia de carne como penitencia, a menos que la Conferencia Episcopal local indique otra práctica.
  • Prepárate para la Eucaristía con un acto de contrición antes de Misa, pidiendo al Señor un corazón humilde.

Citas Bíblicas del Día

Honra a tu padre con obras, con palabras y con toda paciencia, para que venga sobre ti su bendición” (Ecl 3, 9).

Santo del Día

En este día la Iglesia recuerda a San Sergio de Radonezh (1314-1392), uno de los más grandes místicos y reformadores monásticos de Rusia. Nacido en Rostov, fundó el célebre Monasterio de la Santísima Trinidad, lugar de peregrinación y centro de renovación espiritual. Su vida de oración, humildad y trabajo manual inspiró a miles de discípulos. Es considerado el "Padre espiritual de Rusia" y su intercesión es invocada por los estudiantes y por quienes buscan la paz interior en medio de la vida activa.

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (Eclo 3, 1-11)

Hijos, escuchen a su padre y obren de tal manera que se salven, porque el Señor ha hecho que el padre sea honrado por los hijos y ha confirmado el derecho de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados; el que respeta a su madre acumula tesoros. El que honra a su padre recibirá alegría en sus hijos y, cuando ore, será escuchado. El que respeta a su padre tendrá larga vida; el que obedece al Señor da descanso a su madre. El que teme al Señor honra a su padre y sirve como a sus amos a quienes le dieron la vida. Honra a tu padre con obras, con palabras y con toda paciencia, para que venga sobre ti su bendición y permanezca tu casa en la paz. La bendición del padre afirma la casa de los hijos, pero la maldición de la madre arranca los cimientos. No te glories de deshonrar a tu padre, porque eso no es gloria para ti, sino deshonra. La gloria del hombre viene de honrar a su padre, y la deshonra del hombre es la falta de respeto a su madre. Hijo, cuida de tu padre en su vejez y no le causes tristeza mientras viva; aunque pierda la razón, sé indulgente con él y no lo desprecies, tú que estás en pleno vigor.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 143 (142), 1-4: "Señor, enséñame a cumplir tu voluntad"

Señor, escucha mi oración, atiende a mis súplicas; por tu fidelidad y tu justicia, respóndeme. No llames a juicio a tu siervo, pues ningún viviente es justo ante ti.

R. Señor, enséñame a cumplir tu voluntad.

El enemigo me persigue a muerte, me humilla por tierra; me hace habitar en las tinieblas, como los que ya murieron. Mi aliento desfallece, mi corazón está sobrecogido.

R. Señor, enséñame a cumplir tu voluntad.

Recuerdo los días de antaño, medito en tus proezas, considero las obras de tus manos. Tiendo mis brazos hacia ti, mi alma te busca como tierra sedienta.

R. Señor, enséñame a cumplir tu voluntad.

Respóndeme pronto, Señor, que mi aliento se acaba; no me ocultes tu rostro, no sea que yo baje a la fosa. Hazme oír tu misericordia de mañana, porque en ti confío.

R. Señor, enséñame a cumplir tu voluntad.

Evangelio del Día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas (Lc 9, 18-22)

Un día en que Jesús oraba a solas y tenía consigo a sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos le contestaron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los antiguos profetas ha resucitado.» Él les dijo: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro, tomando la palabra, respondió: «El Cristo de Dios.» Él les ordenó severamente que no dijeran esto a nadie. Y añadió: «El Hijo del Hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.»

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

Presidente: Confiando en la misericordia del Padre, presentemos nuestras súplicas por la Iglesia y por el mundo entero.

  1. Por el Papa Francisco, los obispos y todos los pastores: para que, guiados por el Espíritu Santo, anuncien con valentía el Evangelio de la vida y la familia. R. Señor, escúchanos.
  2. Por los gobernantes y líderes de las naciones: para que trabajen por la justicia y la paz, especialmente en las regiones donde los migrantes y refugiados buscan un hogar seguro. R. Señor, escúchanos.
  3. Por los que sufren persecución por su fe: para que encuentren consuelo en Cristo y la intercesión de los santos. R. Señor, escúchanos.
  4. Por nuestra comunidad y por todos los que navegan en internet buscando esperanza: te pedimos que, a través de la web caminoyoracion.org, muchos encuentren la luz de tu Palabra y el consuelo de la oración. R. Señor, escúchanos.
  5. Por los enfermos, los ancianos y los que viven solos: que sientan el abrazo de la Iglesia y la cercanía de María, Madre de la ternura. R. Señor, escúchanos.

Monición de Presentación de Ofrendas

Con el pan y el vino, presentemos al Señor nuestras fatigas diarias, el trabajo de nuestras manos y los lazos familiares. Que este sacrificio espiritual, unido al de Cristo, sea agradable al Padre y nos fortalezca en la comunión fraterna.

Oración de Comunión Espiritual

Creo en ti, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón y abrázame con tu misericordia. No permitas que me separe jamás de ti, y concédeme la gracia de vivir siempre en tu amor y en el servicio a mis hermanos. Amén.

Reflexión del Día: ¿Quién dices que soy yo?

La pregunta de Jesús en el Evangelio de hoy no es un simple examen de doctrina. Es una invitación a la intimidad y a la decisión. En un mundo lleno de opiniones y ruido, donde muchos "dicen" muchas cosas sobre Cristo, la pregunta resuena directa en nuestro corazón: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» No vale la respuesta de oídas, la que dan las mayorías o la que nos parece más cómoda. Es una pregunta personal, que exige una respuesta personal.

Pedro, iluminado por el Padre, responde con fe: «El Cristo de Dios». Pero Jesús inmediatamente les revela el misterio de su misión: el Mesías debe sufrir, ser rechazado y morir. Aquí está el escándalo y la paradoja de nuestra fe. El poder de Dios se manifiesta en la debilidad de la cruz. Para nosotros, los hispanos devotos que cargamos con el peso del trabajo, la migración y la defensa de la familia, esta es una noticia liberadora. Nuestro Dios no es un ídolo lejano e inmutable, sino un Dios que camina con nosotros, que sufre con nosotros y que transforma nuestro dolor en resurrección.

Para el migrante que deja su tierra, para el padre o madre que lucha por mantener unida a su familia, para el que se siente rechazado o incomprendido, la respuesta de Pedro es un ancla. Jesús es el Cristo, el Ungido, que también fue rechazado y condenado. Él entiende nuestro sufrimiento. Pero no se queda en la cruz; resucita al tercer día. Esa es nuestra esperanza: que después de la prueba, viene la gloria. Que después del desierto, viene la tierra prometida. Que después de la noche de la incertidumbre, amanece la luz de su presencia.

Hoy, al contemplar su rostro en la Eucaristía y en la Palabra, renovemos nuestra fe. No nos conformemos con saber quién es Jesús "para otros". Preguntémonos en lo profundo: ¿Quién es Jesús para mí, en mi historia concreta, en mis luchas y alegrías? Que nuestra respuesta no sea solo de labios, sino de vida. Que podamos decir con San Pablo: «Para mí, la vida es Cristo» (Fil 1, 21). Y que, fortalecidos por esta confesión de fe, salgamos a vivir como discípulos misioneros, llevando la paz y la esperanza a nuestros hogares y comunidades.

Monicion de Despedida

Que el Señor, que nos ha reunido en su mesa, nos acompañe en nuestro caminar diario. Llevemos en nuestro corazón la certeza de que Él es el Cristo, nuestro Salvador, y que su gracia nos basta. Vayan en paz, y que el amor de Dios sea su fortaleza. ¡Hasta mañana, si Dios quiere!

Referencias

  • Conferencia Episcopal Española. (2020). Sagrada Biblia: Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Biblioteca de Autores Cristianos.
  • Misal Romano. (2016). Conferencia Episcopal Española.
  • Oración de Comunión Espiritual de San Alfonso María de Ligorio (adaptación).

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