- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día: Los Santos Arcángeles
- Monión de Entrada
- Monión a la Primera Lectura
- Primera Lectura: Dn 7, 9-10. 13-14
- Salmo Responsorial: Sal 137, 1-5
- Monión del Evangelio
- Evangelio del Día: Jn 1, 47-51
- Oración de los Fieles
- Monión de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día: La Escalera que une el Cielo y la Tierra
- Monión de Despedida
- Referencias
Moniciones, Lecturas y Evangelio del Martes 29 de Septiembre de 2026 – Fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael
Tips Litúrgicos del Día
- Fiesta de los Santos Arcángeles: Celebramos con gozo a Miguel, Gabriel y Rafael, mensajeros de Dios y protectores de la Iglesia.
- Color litúrgico: Blanco, símbolo de la pureza y gloria celestial de los ángeles.
- Gloria: Se reza o canta el Gloria, ya que es una fiesta del Señor y de sus santos mensajeros.
- Preferencia: Si hoy asistes a Misa, presta especial atención a las lecturas, que nos hablan de la majestad de Dios y la misión de sus ángeles.
Citas Bíblicas del Día
“Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen acceso a la gloria del Señor.” (Tob 12, 15)
Primera Lectura: Dn 7, 9-10. 13-14
Salmo: Sal 137, 1-5
Evangelio: Jn 1, 47-51
(No hay Segunda Lectura para esta Fiesta)
Santo del Día: Los Santos Arcángeles
Hoy la Iglesia Universal celebra con especial devoción a los tres Arcángeles mencionados en la Sagrada Escritura. San Miguel, cuyo nombre significa "¿Quién como Dios?", es el príncipe de la milicia celestial y defensor del pueblo de Dios contra las asechanzas del demonio. San Gabriel, "Fuerza de Dios", es el mensajero de las grandes anunciaciones: anunció a Zacarías el nacimiento del Bautista y a María el nacimiento del Salvador. San Rafael, "Medicina de Dios", es el guía y sanador que acompañó al joven Tobías en su viaje, curando la ceguera de su padre. Su fiesta nos recuerda que Dios, en su providencia, nos envía ángeles para custodiarnos, iluminarnos y conducirnos a la salvación.
Monión de Entrada
Queridos hermanos, en este día de fiesta, nos reunimos en la casa del Señor para alabar su santo Nombre junto a los ángeles del cielo. Hoy celebramos a los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, fieles servidores de Dios y nuestros protectores. Dispongamos nuestro corazón para unirnos a su canto eterno y para recibir la fuerza que Dios nos regala a través de su Palabra y de la Eucaristía. Iniciemos esta celebración con alegría y gratitud.
Monión a la Primera Lectura
La visión del profeta Daniel nos descubre el misterio del trono de Dios y la majestad del Hijo del Hombre. Es una ventana al cielo que nos muestra el poder de Dios y su victoria final. Escuchemos con atención cómo el anciano de días juzga y cómo el Hijo del Hombre recibe el poder eterno.
Primera Lectura: Dn 7, 9-10. 13-14
Lectura de la profecía de Daniel.
Estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un anciano se sentó. Su vestido era blanco como la nieve, y los cabellos de su cabeza, como lana limpia; su trono, llamas de fuego, con ruedas ardientes. Un río de fuego brotaba y salía delante de él. Miles y miles lo servían, y millones y millones estaban de pie ante él. El tribunal se sentó y se abrieron los libros.
Yo seguía mirando en las visiones de la noche, y vi que entre las nubes del cielo venía alguien semejante a un hijo de hombre; se dirigió hacia el anciano y fue llevado a su presencia. Le fue dado el poder, la gloria y el reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas lo servirán. Su poder es un poder eterno, que no se acaba; su reino no será destruido.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial: Sal 137, 1-5
R. Te alabamos, Señor, delante de tus ángeles.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca. Te cantaré delante de los ángeles, me postraré hacia tu santo templo. R.
Daré gracias a tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad, porque tu promesa supera a tu fama. Cuando te invoqué, me escuchaste, infundiste valor en mi alma. R.
Que te den gracias, Señor, todos los reyes de la tierra, al oír los oráculos de tu boca; celebren los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande. R.
Monión del Evangelio
El Evangelio de San Juan nos muestra a Jesús como el verdadero lugar de encuentro entre el cielo y la tierra. Él es la escalera que une a Dios con los hombres. Escuchemos cómo Natanael, un hombre sincero, es llamado por Jesús y recibe la promesa de ver los cielos abiertos.
Evangelio del Día: Jn 1, 47-51
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
En aquel tiempo, Jesús vio venir a Natanael y dijo de él: «Ahí tienen a un verdadero israelita, en quien no hay engaño». Le preguntó Natanael: «¿De dónde me conoces?». Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Natanael le respondió: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y añadió: «Les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Presidente: Con la confianza de quienes sabemos que Dios escucha la voz de sus hijos, presentemos nuestras súplicas al Padre, junto a los ángeles del cielo.
- Por la santa Iglesia: para que, guiada por el Espíritu Santo y protegida por los Arcángeles, sea signo visible del amor de Dios en el mundo. R. Señor, escúchanos.
- Por los gobernantes y los pueblos: para que busquen la justicia y la paz, reconociendo la dignidad de toda persona humana. R. Señor, escúchanos.
- Por los que sufren: por los enfermos, los migrantes, los desconsolados y los que se sienten solos, para que San Rafael, el médico de Dios, los consuele y restaure. R. Señor, escúchanos.
- Por los que buscan a Dios con sinceridad: para que, como Natanael, sean capaces de reconocer a Jesús como el Hijo de Dios y encuentren en Él la verdad plena. R. Señor, escúchanos.
- Por todos los que visitan y utilizan los medios de comunicación, especialmente la web caminoyoracion.org: para que encuentren en ellos un instrumento de evangelización y de encuentro personal con Cristo. R. Señor, escúchanos.
- Por esta comunidad reunida en oración: para que, fortalecidos por la Eucaristía, anunciemos con valentía la fe que profesamos. R. Señor, escúchanos.
Presidente: Dios todopoderoso y eterno, que has confiado a tus ángeles la misión de custodiarnos, escucha nuestras oraciones y concédenos, por intercesión de los Santos Arcángeles, la protección que te pedimos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Monión de Presentación de Ofrendas
Con el pan y el vino, presentemos al Señor nuestra vida, nuestros trabajos y nuestras alegrías. Que estos dones, como el incienso que sube ante el trono de Dios, sean agradables al Padre y nos unan al sacrificio perfecto de su Hijo.
Oración de Comunión Espiritual
Para aquellos que no pueden recibir la sagrada hostia en este momento, o para quienes desean profundizar su unión con Cristo:
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me separe de Ti. Amén.
Reflexión del Día: La Escalera que une el Cielo y la Tierra
La fiesta de los Arcángeles nos presenta un Evangelio breve pero profundamente revelador. Jesús le promete a Natanael: “Verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”. Esta imagen nos remite al sueño de Jacob, a esa escalera misteriosa que conectaba la tierra con el cielo. Hoy, Jesús se presenta a sí mismo como esa escalera definitiva. Él es el puente que une nuestra humanidad con la divinidad.
Para nosotros, que a menudo caminamos cansados, preocupados por el pan de cada día, por la familia que está lejos o por las dificultades del presente, esta promesa es un bálsamo. No estamos solos. Dios ha puesto ángeles a nuestro lado para custodiarnos. Son compañeros de viaje invisibles que nos sostienen, nos iluminan y nos protegen en medio de las tormentas de la vida. Ellos ven el rostro de Dios y, al mismo tiempo, están atentos a nuestras necesidades.
Para el migrante que cruza fronteras, para el padre que trabaja incansablemente, para la madre que educa en la fe, para el joven que busca su camino: la promesa de Jesús es una roca firme. Los ángeles no son seres lejanos e inalcanzables; son nuestros hermanos mayores en la fe, mensajeros de la providencia divina. San Rafael guió a Tobías por caminos peligrosos; San Gabriel anunció la esperanza; San Miguel defiende contra el mal. Ellos nos enseñan que, en cada paso de nuestra vida, la gracia de Dios nos acompaña.
Hoy, en medio de la rutina o de la adversidad, levanta la mirada. El cielo está abierto sobre ti. Dios no te ha abandonado. Él ve tus luchas, conoce tu nombre, como conoció el de Natanael. Y te invita a creer, a dar el salto de fe, para que también tú puedas ver cosas mayores: la victoria del bien, la fuerza de la oración, la paz que el mundo no puede dar.
Pidamos a los Arcángeles que nos ayuden a ser testigos de esa realidad celestial, que nos recuerden que somos ciudadanos del cielo y que, mientras peregrinamos aquí, nuestra verdadera patria está en Dios.
Monión de Despedida
Que el Señor, por intercesión de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, nos bendiga, nos proteja en nuestros caminos y nos llene de su paz. Llevemos en nuestros corazones la alegría de saber que el cielo está abierto para nosotros y que los ángeles de Dios velan por nosotros. Demos gracias a Dios por esta celebración y vayamos a vivir el Evangelio en nuestra vida diaria. ¡Hasta mañana, si Dios quiere!
Referencias
Conferencia Episcopal Española. (2026). Sagrada Biblia (Traducción oficial litúrgica).
Misal Romano (Tercera Edición). (2026). Conferencia Episcopal Española.
Leccionario I (Tiempo Ordinario). (2026). Conferencia Episcopal Española.
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