Moniciones, Lecturas y Evangelio del Miércoles 23 de Septiembre de 2026 – San Pío de Pietrelcina (Padre Pío), Presbítero
- Contenido Litúrgico del Día
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura
- Salmo Responsorial
- Monición del Evangelio
- Evangelio del Día
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día
- Monición de Despedida
- Referencias
Miércoles de la XXV Semana del Tiempo Ordinario | Memoria Obligatoria de San Pío de Pietrelcina
Tips Litúrgicos del Día
- Vestiduras rojas en la celebración de hoy, en honor al mártir del confesionario, San Pío.
- Hoy es Memoria Obligatoria; se reza el Gloria y se utiliza el Prefacio común o de los Santos Pastores.
- Detente un momento a contemplar el sacramento de la Reconciliación; hoy es un día perfecto para agradecer este don.
- La liturgia de la Palabra nos invita a confiar en la Providencia y a despojarnos de lo superfluo para el anuncio del Reino.
Citas Bíblicas del Día
"Toda palabra de Dios es acrisolada, es un escudo para quien a él se acoge." (Prov 30, 5)
"Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero." (Sal 118, 105)
"Les dijo: 'No tomen nada para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengan dos túnicas'." (Lc 9, 3)
Santo del Día
Hoy celebramos con gran gozo la memoria de San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío. Este humilde fraile capuchino italiano, estigmatizado y místico, es uno de los santos más populares y queridos del siglo XX. Nacido en 1887 en Pietrelcina, dedicó su vida al sacerdocio, destacando especialmente en el confesionario, donde pasaba largas horas administrando la misericordia de Dios a miles de almas. Famoso por sus dones extraordinarios como la bilocación, la lectura de corazones y los estigmas de la Pasión de Cristo que llevó durante 50 años, su vida fue un testimonio vivo del poder del sufrimiento redentor unido a la Cruz. Su profunda devoción al Ángel de la Guarda y al Sagrado Corazón de Jesús, junto con su incansable labor de caridad a través de la "Casa para el Alivio del Sufrimiento", lo convierten en un modelo de santidad práctica y cercana. Su lema, "Ora, espera y no te preocupes", sigue resonando hoy como un bálsamo para nuestras ansiedades. Fue canonizado por San Juan Pablo II en 2002.
Monición de Entrada
Queridos hermanos, nos reunimos hoy en asamblea para conmemorar la fiesta de San Pío de Pietrelcina, un sacerdote que transformó el mundo a través del sufrimiento y la oración. Al iniciar esta Eucaristía, pidamos al Señor la gracia de ser, como él, instrumentos de paz y consuelo para nuestros hermanos. Que nuestra fe, fortalecida por la Palabra que vamos a escuchar, nos impulse a salir al mundo sin miedo, confiando plenamente en la Providencia divina. Comencemos esta celebración con el corazón abierto y agradecido.
Monición a la Primera Lectura
En el libro de los Proverbios, el autor sagrado nos ofrece una oración llena de sabiduría. Escuchemos atentamente cómo el justo pide ser guardado del engaño y de la riqueza que aparta de Dios, reconociendo que solo la Palabra del Señor es verdadero refugio y escudo. Prestemos atención.
Primera Lectura
Lectura del libro de los Proverbios (30, 5-9)
Toda palabra de Dios es acrisolada, es un escudo para quien a él se acoge. No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y tengas que pasar por mentiroso.
Dos cosas te pido, no me las niegues antes de que muera: aparta de mí la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riqueza, dame solo el pan necesario, no sea que, saciado, te reniegue y diga: "¿Quién es el Señor?", o que, empobrecido, robe y deshonre el nombre de mi Dios.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 118 (119), 29. 35. 104. 114. 128. 163
R/. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.
Aparta de mí el camino de la mentira, y hazme el don de tu ley. / R.
Guíame por la senda de tus mandatos, porque en ella está mi gozo. / R.
Tus preceptos me hacen comprender, por eso odio todo camino de mentira. / R.
Tú eres mi refugio y mi escudo; en tu palabra he puesto mi esperanza. / R.
Por eso aprecio todos tus mandatos y aborrezco todo camino de mentira. / R.
La mentira la detesto y la aborrezco, pero amo tu ley. / R.
Monición del Evangelio
El Evangelio de hoy nos muestra a Jesús enviando a sus discípulos a proclamar el Reino de Dios. No los envía con recursos materiales, sino con el poder de su Nombre y la autoridad sobre el mal. Dispongámonos a escuchar esta Palabra que nos desafía a una confianza radical en la providencia del Padre, tal como la vivió San Pío.
Evangelio del Día
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (9, 1-6)
En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce, y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios, y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos. Les dijo: "No tomen nada para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengan dos túnicas. Quédense en la casa donde se alojen, hasta que se vayan de ese lugar. Y si en algún pueblo no los reciben, salgan de allí y sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos."
Ellos se pusieron en camino y fueron de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando a los enfermos por todas partes.
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Presidente: Con la confianza de quien se sabe escuchado por el Padre, elevemos nuestras súplicas por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.
- Por el Papa, los obispos y todos los sacerdotes, para que, como San Pío, sean fieles administradores de la misericordia divina en el confesionario y pastores valientes que no teman anunciar la verdad del Evangelio. Roguemos al Señor.
- Por los que sufren física o espiritualmente, para que encuentren en la Cruz de Cristo el alivio y la esperanza que necesitan, y que la intercesión de San Pío les alcance la paz interior. Rogemos al Señor.
- Por los que se sienten llamados a la vida consagrada o al sacerdocio, para que, respondiendo con generosidad, aprendan a confiar en la Providencia y a despojarse de los bienes materiales para seguir a Cristo más de cerca. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, para que, al igual que los discípulos enviados, sepamos llevar la Buena Noticia a nuestros hogares y trabajos, sin dejarnos vencer por el miedo o la comodidad. Roguemos al Señor.
- Por los frutos de la evangelización digital, especialmente por el apostolado de la web caminoyoracion.org, para que muchos corazones encuentren en estos medios el alimento espiritual que buscan y se acerquen a Dios. Roguemos al Señor.
Presidente: Padre santo, que escuchas la voz de tus hijos, recibe estas oraciones que te presentamos con humildad y confianza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Al presentar el pan y el vino sobre el altar, ofrezcamos al Señor nuestra vida, con sus cargas y alegrías. Que este gesto sencillo sea un signo de nuestra entrega total a Dios, tal como San Pío entregó su existencia por la salvación de las almas. Ofrezcamos también nuestro deseo de ser instrumentos de paz en un mundo que tanto lo necesita.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte en mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, me abrazo a ti y me uno del todo a ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de ti. Amén.
Reflexión del Día
El Evangelio de hoy nos presenta a un Jesús que no retiene a sus discípulos, sino que los impulsa a la misión. Les da un poder inmenso, pero les pide una confianza absoluta. "No tomen nada para el camino", les dice. Esta instrucción radical no es solo un consejo para los apóstoles de aquel tiempo; es una invitación directa para nosotros hoy.
Vivimos en una época marcada por la ansiedad y la inseguridad. Muchos de nosotros, quizás por ser migrantes o por atravesar crisis familiares, sentimos la tentación de aferrarnos a lo material, al plan de seguro, al control de todo. Pero Jesús nos dice: "Yo soy tu escudo" (cf. Prov 30, 5). Él nos pide que soltemos las riendas de nuestra vida y le permitamos ser el centro. Ese es el dolor de fondo: no confiamos del todo en que Dios proveerá.
San Pío de Pietrelcina entendió perfectamente esta lección. Su vida fue una constante entrega a la voluntad de Dios, incluso en medio de sufrimientos inauditos. No se aferró a su propia salud, ni a su reputación, ni a los consuelos espirituales. Su poder no estaba en sus méritos, sino en su total disponibilidad a ser instrumento de la gracia. Él no llevaba alforja ni dinero, pero llevaba las llagas de Cristo en su cuerpo, siendo un signo vivo de que la victoria de Dios se manifiesta en nuestra debilidad.
Para el migrante que deja su tierra con lo puesto, para el padre de familia que lucha por sacar adelante a los suyos, para el devoto que busca consuelo en la oración, este mensaje es un bálsamo. No estás solo en el camino; Dios camina contigo. La misión de llevar el Evangelio no requiere de grandes recursos económicos ni de estrategias humanas sofisticadas. Requiere de un corazón despojado, que se apoya únicamente en la fuerza de la Palabra y en la autoridad que Cristo nos da.
Hoy, al igual que los discípulos, somos enviados a nuestros "pueblos": nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra comunidad. Llevemos la paz de Cristo, curemos las heridas de los que nos rodean con un gesto de amor, y no temamos al rechazo. Si no nos reciben, sacudamos el polvo de nuestros pies y sigamos adelante, confiando en que el Reino de Dios se abre paso más allá de nuestras limitaciones. La confianza en la Providencia es el primer paso para ser verdaderos discípulos misioneros.
Monición de Despedida
Que el ejemplo de San Pío de Pietrelcina nos acompañe durante esta semana. Llevemos en nuestros corazones la certeza de que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos. Vayan en paz, y que el Señor les conceda la valentía de anunciar su Reino con la palabra y con el testimonio de una vida confiada en su amor. No olviden: "Ora, espera y no te preocupes". ¡Buen camino!
Referencias
- Conferencia Episcopal Española. (2026). Leccionario de la Misa (Edición típica). Textos litúrgicos oficiales para el Miércoles de la XXV Semana del Tiempo Ordinario, Memoria de San Pío de Pietrelcina.
- Libro de los Proverbios 30, 5-9; Salmo 118 (119); Evangelio según San Lucas 9, 1-6. Traducción oficial de la Sagrada Biblia.
- Vaticano. (2002). Homil
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