Moniciones, Lecturas y Evangelio del Lunes 21 de Septiembre de 2026 - San Mateo, apóstol y evangelista - Fiesta

Moniciones y Lecturas del Lunes 21 de Septiembre de 2026 – Fiesta de San Mateo, Apóstol y Evangelista

Índice del Artículo

Fiesta de San Mateo, apóstol y evangelista. En este día celebramos la llamada de Jesús a un publicano que se convertiría en testigo privilegiado de la misericordia divina y en heraldo de la Buena Nueva.

Tips Litúrgicos del Día

  • Fiesta de San Mateo: Hoy vestimos ornamentos de color rojo, recordando el testimonio martirial del apóstol.
  • Gloria: Al ser una Fiesta, la liturgia de hoy incluye el Gloria y el Credo.
  • Evangelio de la Misericordia: La liturgia de la Palabra se centra en la llamada de Jesús a los pecadores y la vocación de Mateo.
  • Preferencia por la Misericordia: Jesús nos enseña que Dios prefiere la misericordia al sacrificio; meditemos esta verdad en la Eucaristía.
  • Oración Colecta: Presta atención a la oración colecta de hoy, que pide a Dios seguir con fidelidad a Cristo, como Mateo.

Citas Bíblicas del Día

Primera Lectura: Ef 4, 1-7. 11-13 – “Hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios.”

Salmo: Sal 18, 2-5 – “A toda la tierra alcanza su pregón.”

Evangelio: Mt 9, 9-13 – “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.”

Santo del Día: San Mateo, Apóstol y Evangelista

San Mateo, también conocido como Leví, era un publicano, es decir, un recaudador de impuestos para el Imperio Romano, oficio despreciado por el pueblo judío por considerarlo colaboracionista y pecador. Un día, mientras estaba sentado en su banco de cobrador, Jesús pasó y le dijo simplemente: “Sígueme”. Mateo se levantó, dejó todo y lo siguió. Esta respuesta inmediata y radical transformó su vida por completo. Como apóstol, fue testigo de la vida, muerte y resurrección de Jesús, y se le atribuye el primer Evangelio, escrito principalmente para los judíos conversos, demostrando que Jesús es el Mesías anunciado. Según la tradición, predicó el Evangelio en Etiopía o Persia, donde sufrió el martirio por su fe. Su conversión es un poderoso recordatorio de que la misericordia de Dios no tiene límites y que la santidad está al alcance de todos, incluso de los pecadores más grandes.

Monición de Entrada

Queridos hermanos y hermanas, hoy la Iglesia celebra con gozo la fiesta de San Mateo, apóstol y evangelista. Su historia es la nuestra: la de un pecador que, al escuchar la llamada de Jesús, deja atrás su vida pasada para seguir al Maestro. En esta Eucaristía, dispongamos nuestro corazón a escuchar esa misma voz que nos invita a la conversión y a la comunión. Comencemos esta celebración con alegría y gratitud.

Monición a la Primera Lectura

En la carta a los Efesios, San Pablo nos presenta el misterio de la Iglesia como un solo cuerpo, edificado sobre la diversidad de dones que Cristo nos ha dado. Escuchemos con atención cómo Dios nos llama a la unidad y nos fortalece con su gracia para el servicio de los hermanos.

Primera Lectura: Ef 4, 1-7. 11-13

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por el Señor, os exhorto a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, soportaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza a la que habéis sido convocados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.

Pero cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida en que Cristo se lo ha dado. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la plenitud de Cristo.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: Sal 18, 2-5

R/. A toda la tierra alcanza su pregón.

Los cielos proclaman la gloria de Dios,
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
el día al día comunica el mensaje,
la noche a la noche transmite la noticia. R/.

No es un discurso, no son palabras,
no se oye su voz;
pero su eco resuena en toda la tierra,
y su mensaje hasta los confines del mundo. R/.

Allí plantó una tienda para el sol;
este sale como un esposo de su alcoba,
como un atleta, alegre, corre su camino. R/.

Monición al Evangelio

El Evangelio de hoy nos muestra la escena de la llamada de Mateo. Jesús, en lugar de alejarse de los pecadores, se sienta a la mesa con ellos y les ofrece su amistad. Que esta Palabra toque nuestro corazón y nos ayude a comprender la profundidad de la misericordia divina.

Evangelio del Día: Mt 9, 9-13

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el banco de los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió. Y sucedió que, estando Jesús en la mesa, en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también con él y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: “¿Por qué come vuestro maestro con publicanos y pecadores?”.

Jesús lo oyó y les dijo: “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended qué significa: ‘Misericordia quiero, y no sacrificios’; porque no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

Presidente: Confiados en la misericordia infinita de Dios, que llama a todos a la salvación, elevemos nuestras súplicas al Padre.

  1. Por la santa Iglesia: para que, como San Mateo, responda con prontitud a la llamada de Cristo y sea un signo visible de su misericordia en el mundo. Roguemos al Señor.
  2. Por los que se han alejado de la fe: para que experimenten la mirada compasiva de Jesús que los invita a sentarse a su mesa y a comenzar una vida nueva. Roguemos al Señor.
  3. Por los migrantes y refugiados: para que encuentren en nuestras comunidades un hogar acogedor y el consuelo de la esperanza, y para que sus derechos sean siempre respetados y protegidos. Roguemos al Señor.
  4. Por los defensores de la familia: para que, fortalecidos por la gracia de Dios, promuevan la unidad, el amor y el respeto por la vida en todos sus ámbitos. Roguemos al Señor.
  5. Por todos nosotros y por la misión de caminoyoracion.org: para que, al igual que el apóstol Mateo, pongamos nuestros talentos al servicio del Evangelio, difundiendo la fe y la esperanza a través de los medios digitales. Roguemos al Señor.
  6. Por los enfermos y los que sufren: para que encuentren alivio en el Médico divino, que no vino a llamar a los justos sino a los pecadores y a sanar los corazones heridos. Roguemos al Señor.

Presidente: Padre santo, que llamaste a Mateo desde su banco de impuestos, escucha nuestras oraciones y concédenos la gracia de seguirte siempre con un corazón sincero y generoso. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Asamblea: Amén.

Monición de Presentación de Ofrendas

Al presentar el pan y el vino sobre el altar, ofrezcamos al Señor nuestra propia vida, con sus talentos y limitaciones. Que, como San Mateo, sepamos poner nuestros dones al servicio del Reino, dispuestos a levantarnos y seguir a Cristo con generosidad.

Oración de Comunión Espiritual

Para aquellos que no pueden recibir sacramentalmente la Eucaristía, se sugiere esta oración:

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte en mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, me abrazo a ti y me uno del todo a ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de ti. Amén.

Reflexión del Día: La Misericordia que Transforma

La fiesta de San Mateo nos presenta una de las escenas más conmovedoras del Evangelio. Jesús no va a buscar a los justos, sino a los que se saben enfermos y necesitados de curación. Mateo, un hombre despreciado por su oficio, escucha un llamado que cambiará su vida para siempre: “Sígueme”. Sin dudarlo, dejó la seguridad de su dinero y su puesto para abrazar una vida de seguimiento radical.

Esta llamada nos interpela directamente. Muchas veces, como los fariseos, caemos en la tentación de juzgar a los demás, de creernos superiores o de pensar que la santidad es solo para unos pocos. Sin embargo, Jesús nos recuerda que Dios prefiere la misericordia al sacrificio. No le impresionan nuestras apariencias de piedad, sino la sinceridad de un corazón que reconoce su fragilidad y se abre a su gracia.

Para el migrante que deja su tierra, para el padre de familia que lucha por sacar adelante a los suyos, para el devoto que busca consuelo en la oración, hoy la Palabra nos dice que nadie está excluido del amor de Dios. Jesús no solo se sienta a la mesa con los pecadores, sino que los transforma en sus amigos y apóstoles. Él nos invita a dejar atrás nuestras seguridades y a seguirlo con fe, sabiendo que en su compañía encontramos la verdadera alegría.

Al celebrar esta Eucaristía, pidamos la valentía de Mateo para levantarnos de nuestras propias “mesas de impuestos” –nuestras rutinas, miedos o apegos– y responder al llamado de Jesús con la misma prontitud. Que nuestra vida sea un testimonio de que la misericordia de Dios es más fuerte que cualquier pecado.

Monición de Despedida

Que el ejemplo de San Mateo nos acompañe a lo largo de esta semana. Llevemos en nuestros corazones la certeza de que Cristo nos llama, tal como somos, para hacernos sus discípulos y misioneros. Vayan en paz, y que el Señor les bendiga.

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