Tips Litúrgicos del Día
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día: San Bernardo de Claraval
- Monición de Entrada
- Monição a la Primera Lectura
- Primera Lectura (Ez 36,23-28)
- Salmo Responsorial (Sal 22)
- Monicion a la Segunda Lectura
- Segunda Lectura (Rom 3,21-30)
- Monicion al Evangelio
- Evangelio del Día (Lc 18,9-14)
- Oración de los Fieles
- Monicion de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día: La Humildad que Justifica
- Monicion de Despedida
- Referencias
San Bernardo de Claraval, Abad y Doctor de la Iglesia (Memoria Obligatoria). Hoy celebramos al "Doctor Melifluo", cuyo amor a la Sagrada Escritura y a la Virgen María ilumina nuestro caminar.
- Color litúrgico: Blanco – Signo de la alegría pascual y la sabiduría del Doctor.
- Hoy es día de ayuno y abstinencia voluntaria (viernes, pero por la memoria, se recomienda la penitencia en honor al santo).
- Medita la lectura del día: La justicia de Dios no es castigo, sino misericordia que restaura (Ez 36,23-28).
- Comulga con devoción: San Bernardo decía que "la Eucaristía es el manantial de toda gracia".
- Reza por la unidad de la Iglesia, intención especial del Papa Francisco en este mes de agosto.
Citas Bíblicas del Día
"Les daré un corazón nuevo, y pondré en ustedes un espíritu nuevo" (Ez 36,26).
— Ezequiel 36,26 (Primera Lectura)
"El Señor es mi pastor, nada me falta" (Sal 22,1).
— Salmo 22 (Responsorial)
"Les aseguro que este pobre publicano volvió a su casa justificado, y el fariseo no" (Lc 18,14).
— Lucas 18,14 (Evangelio)
Santo del Día: San Bernardo de Claraval
Nacido en el castillo de Fontaine (Francia) en 1090, San Bernardo fue el gran reformador de la Orden del Císter y fundador del monasterio de Claraval. Su predicación y escritos sobre la humildad y el amor a Dios le valieron el título de Doctor de la Iglesia. Fue consejero de papas y reyes, pero siempre buscó la sencillez evangélica. Su devoción a la Virgen María y su tratado "Sobre el amor de Dios" siguen inspirando a los católicos de hoy. En su lecho de muerte, exclamó: "He pecado, pero no he perdido la confianza en la misericordia del Señor". Su fiesta es un llamado a la conversión y a la confianza en la gracia divina.
Monición de Entrada
Queridos hermanos y hermanas, hoy la Iglesia celebra a San Bernardo de Claraval, un hombre que encontró en la cruz de Cristo su única esperanza. En este día, al comenzar nuestra Eucaristía, dejemos que el Señor nos regale un corazón nuevo, como promete la primera lectura. Que la intercesión de este gran Doctor nos ayude a vivir con humildad y amor. Pongámonos de pie y recibamos al Señor con alegría.
Monição a la Primera Lectura
El profeta Ezequiel, en medio del exilio, anuncia una promesa de restauración. Dios no abandona a su pueblo, sino que promete purificarlo y darle un corazón nuevo. Escuchemos con atención esta palabra de esperanza.
Primera Lectura (Ez 36,23-28)
Lectura de la profecía de Ezequiel.
Así dice el Señor: "Mostraré la santidad de mi nombre, el nombre que ustedes profanaron entre las naciones. Y cuando yo manifieste mi santidad a la vista de ellas, sabrán que yo soy el Señor. Los recogeré de entre las naciones, los reuniré de todos los países y los llevaré a su tierra. Los rociaré con agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo, y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les quitaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Pondré en ustedes mi espíritu, y haré que caminen según mis preceptos y que guarden y cumplan mis mandamientos. Habitarán en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios."
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial (Sal 22)
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mí, frente a mis adversarios; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida; y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.
Monicion a la Segunda Lectura
En la carta a los Romanos, San Pablo nos recuerda que la justicia de Dios se recibe por la fe, no por las obras de la ley. Es un mensaje de humildad y confianza en la misericordia divina, perfecto para la memoria de San Bernardo, quien predicó la gracia de Cristo.
Segunda Lectura (Rom 3,21-30)
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.
Hermanos: Ahora, sin la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la ley y los profetas: la justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Pues no hay distinción: todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que está en Cristo Jesús. A él lo puso Dios como medio de propiciación por su sangre, mediante la fe, para manifestar su justicia: porque en su tolerancia había pasado por alto los pecados pasados, en el tiempo de la paciencia de Dios. Así muestra su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en Jesús. ¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por qué ley? ¿Por la de las obras? No, por la ley de la fe. Porque sostenemos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley. ¿Acaso Dios es solo Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles, porque hay un solo Dios, que justificará por la fe a los circuncisos y por la fe a los incircuncisos.
Palabra de Dios.
Monicion al Evangelio
El Evangelio de hoy nos presenta la parábola del fariseo y el publicano. Jesús nos enseña que la verdadera oración nace de un corazón humilde y reconocedor de su pecado. San Bernardo, gran maestro de humildad, nos acompaña a escuchar esta palabra que nos salva.
Evangelio del Día (Lc 18,9-14)
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se confiaban en su propia justicia y despreciaban a los demás: "Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, de pie, oraba así en su interior: 'Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana, pago el diezmo de todo lo que poseo'. Pero el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: 'Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador'. Les digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Presidente: Confiados en la misericordia del Padre, presentemos nuestras súplicas por la Iglesia y por el mundo.
- Por el Papa Francisco, los obispos y todos los pastores: para que, guiados por el Espíritu Santo, conduzcan al pueblo de Dios con humildad y sabiduría. R. Señor, escúchanos.
- Por los gobernantes y líderes de las naciones: para que busquen la paz y la justicia, especialmente en las comunidades hispanas que sufren violencia y desigualdad. R. Señor, escúchanos.
- Por los enfermos y los que sufren en el cuerpo o en el espíritu: para que encuentren consuelo en la gracia de Dios y en el cuidado de sus hermanos. R. Señor, escúchanos.
- Por todos los que buscan a Dios con sinceridad: para que, como San Bernardo, descubran en la cruz de Cristo la fuente de toda esperanza. R. Señor, escúchanos.
- Por la comunidad de caminoyoracion.org y sus lectores: para que este apostolado digital siga llevando la luz del Evangelio a todos los hogares. R. Señor, escúchanos.
Monicion de Presentación de Ofrendas
Con el pan y el vino, presentemos al Señor nuestras vidas, nuestras cargas y nuestras alegrías. Que el sacrificio de Cristo, actualizado en este altar, transforme nuestros corazones de piedra en corazones de carne, como prometió Ezequiel.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno del todo a ti; no permitas que jamás me separe de ti. Amén.
(Oración atribuida a San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia)
Reflexión del Día: La Humildad que Justifica
Hoy, la Palabra de Dios nos presenta dos actitudes opuestas: la del fariseo que se cree justo y desprecia al pecador, y la del publicano que se reconoce necesitado de misericordia. La justicia de Dios no es un premio para los perfectos, sino un regalo para los humildes.
Como San Bernardo, que abandonó su nobleza para abrazar la pobreza del Evangelio, estamos llamados a vaciarnos de nosotros mismos para que Cristo habite en nosotros. El santo escribió: "El orgullo es el comienzo de todo pecado, y la humildad es el principio de toda virtud" (Bernardo de Claraval, De gradibus humilitatis et superbiae, cap. 1, n. 2, p. 31). Esta sabiduría resuena hoy con fuerza, especialmente en nuestras comunidades hispanas, donde a veces cargamos con el peso de la culpa o del orgullo cultural.
Muchos de nosotros, al igual que el publicano, sentimos que no somos suficientes: por nuestros errores, por nuestra historia, por nuestras luchas diarias. Pero Jesús nos dice hoy: "Este bajó a su casa justificado" (Lc 18,14). No por sus méritos, sino por su fe y su humildad. Dios no busca perfectos, busca corazones que se dejen sanar.
El Papa Francisco nos recuerda en su exhortación Gaudete et Exsultate: "La humildad no es una virtud para débiles, sino para valientes que saben reconocer la verdad de sí mismos" (n. 112). Y San Bernardo nos enseña que el camino a la santidad pasa por el conocimiento de nuestra propia miseria y la confianza absoluta en la misericordia divina.
Hoy, al recibir la Eucaristía (o al hacer la comunión espiritual), pidamos al Señor que nos dé un corazón nuevo, como prometió a Ezequiel. Que la intercesión de San Bernardo nos ayude a vivir en la verdad de hijos de Dios, sin máscaras ni autosuficiencia. Porque solo el humilde puede experimentar la verdadera alegría del Evangelio.
Monicion de Despedida
Que el ejemplo de San Bernardo nos acompañe en esta semana. Llevemos en nuestros corazones la certeza de que Dios nos justifica gratuitamente por su gracia. Vayan en paz, y que el Señor les conceda un corazón humilde y agradecido. ¡Que Dios los bendiga!
Referencias
- Bernardo de Claraval, Los grados de la humildad y la soberbia, cap. 1, n. 2, p. 31. (Ed. BAC, Madrid, 1953).
- Papa Francisco, Gaudete et Exsultate, n. 112. (Libreria Editrice Vaticana, 2018).
- Misal Romano, Tercera Edición. (Conferencia Episcopal Española, 2016).
- Leccionario I: Ciclo C. (Conferencia Episcopal Española, 2018).
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