0%

Moniciones, Lecturas y Evangelio del Domingo 13 de Septiembre de 2026 - Domingo 24 del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

🕊️ Oraciones y Liturgia de Hoy (Lunes 12 de Octubre)
Guía del Mes →
🌅 Rezar Laudes 📖 Evangelio del Día 🌇 Rezar Vísperas 🌙 Completas
Índice del Artículo

Subsidios litúrgicos para la Santa Misa Dominical:
Domingo 24 del Tiempo Ordinario

Domingo 24º del Tiempo Ordinario – Ciclo A


Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Verde. Simboliza la esperanza viva y el crecimiento constante en la gracia y la madurez cristiana.
  • Llamado a la Misericordia: La liturgia de este domingo nos exhorta a desterrar el rencor y la ira, abriendo las puertas del perdón incondicional.
  • Oración Universal: Oremos con fervor por la reconciliación en nuestras familias y por la paz en los pueblos divididos por el conflicto.

📅 ¿Deseas consultar el mes completo? Revisa nuestro Calendario Litúrgico de Septiembre de 2026 con las lecturas, moniciones y santoral de cada día.


Citas Bíblicas del Día

«No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.» (Mt 18, 22)


Santo del Día

📅 Santoral de Septiembre

Santoral y Devociones de Septiembre

En este Domingo XXIV del Tiempo Ordinario, explora los grandes modelos de santidad y entrega.


Ver Calendario del Santoral ➔

Hoy la Iglesia celebra la memoria de San Juan Crisóstomo (347-407), obispo de Constantinopla y Doctor de la Iglesia, apodado «Boca de Oro» por su incomparable elocuencia. Defensor incansable de los pobres y de la recta doctrina, soportó con santa fortaleza el exilio y las persecuciones, recordándonos que el testimonio cristiano auténtico no pacta con la injusticia ni con la tibieza espiritual.


Monición de Entrada

Queridos hermanos en Cristo: Sean bienvenidos a la celebración dominical del misterio pascual. Hoy el Señor nos congrega alrededor de su altar para revelarnos el corazón mismo del Evangelio: la misericordia y el perdón sin límites. Frente a la lógica del rencor y del desquite que divide a nuestro mundo, Jesús nos enseña que el perdón no es una opción, sino la seña de identidad del cristiano. Pongámonos de pie y con júbilo en el espíritu demos inicio a la Santa Misa cantando juntos.


Monición a la Primera Lectura

El sabio autor del libro del Eclesiástico nos advierte sobre el veneno espiritual de la ira y el rencor. Quien no sabe perdonar a su hermano cierra la puerta a la misericordia divina para consigo mismo. Escuchemos con reverencia esta profunda llamada a la conversión interior.


Primera Lectura: Ecli 27, 30 – 28, 7

Lectura del libro del Eclesiástico (Sirácida).

El rencor y la ira son también cosas abominables, y el pecador los posee.

El que se venga sufrirá la venganza del Señor, que llevará cuenta exacta de todos sus pecados. Perdona a tu prójimo la ofensa cometida, y cuando reces se te perdonarán los pecados.

¿Un hombre guarda rencor a otro hombre, y pide perdón al Señor? ¿No tiene piedad de un semejante, y pide perdón de sus propios pecados? Él, que no es más que carne, guarda rencor, ¿quién perdonará sus pecados?

Acuérdate de las postrimerías y cesa de odiar; acuérdate de la corrupción y de la muerte, y guarda los mandamientos. Acuérdate de los mandamientos, y no guardes rencor al prójimo; acuérdate de la alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial: Sal 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12

R. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.

Bendice, alma mía, al Señor, / y todo mi ser a su santo nombre. / Bendice, alma mía, al Señor, / y no olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas / y cura todas tus enfermedades; / él rescata tu vida de la fosa / y te colma de gracia y de ternura. R.

No está siempre acusando / ni guarda rencor perpetuo. / No nos trata como merecen nuestros pecados / ni nos paga según nuestras culpas. R.

Como se alza el cielo sobre la tierra, / se alza su bondad sobre los que lo temen; / como dista el oriente del ocaso, / así aleja de nosotros nuestros delitos. R.


Monición a la Segunda Lectura

San Pablo nos recuerda que la vida del cristiano no gira en torno al propio egoísmo. Pertenecemos por entero a Cristo: en la salud, en la enfermedad, en el vivir y en el morir. Acojamos esta verdad consoladora.


Segunda Lectura: Rom 14, 7-9

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor.

Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos.

Palabra de Dios.


Monición del Evangelio

A la pregunta de Pedro sobre el límite del perdón, Jesús responde con la exigencia radical de la gracia: setenta veces siete, es decir, siempre y sin condiciones. A través de la parábola del siervo sin piedad, el Señor nos revela que quien ha experimentado el perdón infinito de Dios no puede negárselo a su hermano. De pie, aclamemos al Santo Evangelio.


Evangelio del Día: Mt 18, 21-35

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo, se acercó Pedro a Jesús y le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».

Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara de esa manera. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo". Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.

Pero, al salir, aquel criado encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: "Págame lo que me debes". El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: "Ten paciencia conmigo y te lo pagaré". Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara la deuda.

Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?". Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote / Guía: Confiados en la bondad infinita del Padre que nunca se cansa de perdonar, presentamos nuestras súplicas por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

  1. Por el Papa, los obispos y los sacerdotes: para que sean en todo momento reflejo vivo de la compasión y ternura de Cristo Buen Pastor. R./ Te lo pedimos, Señor.
  2. Por los gobernantes de las naciones: para que desistan de actitudes bélicas y de soberbia, promoviendo el diálogo sincero y la paz duradera. R./ Te lo pedimos, Señor.
  3. Por las familias divididas por el rencor: para que la gracia del Espíritu Santo sane las heridas del pasado y devuelva la armonía y el abrazo fraterno a los hogares. R./ Te lo pedimos, Señor.
  4. Por los migrantes, los enfermos y quienes se sienten solos: para que experimenten el auxilio del Señor a través de la caridad concreta de la comunidad cristiana. R./ Te lo pedimos, Señor.
  5. Por todos nosotros y los devotos que visitan caminoyoracion.org: para que tengamos la valentía de perdonar de corazón toda ofensa, viviendo en auténtica libertad espiritual. R./ Te lo pedimos, Señor.

Sacerdote / Guía: Dios todopoderoso y compasivo, acoge con amor las plegarias de tu pueblo reunido en oración. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Junto al pan y al vino que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre del Señor, depositemos en el altar nuestro deseo sincero de perdonar, pidiendo a Dios que transforme nuestro corazón de piedra en un corazón de carne capaz de amar sin reservas.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma. Ya que no puedo recibirte sacramentalmente en este momento, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de Ti. Amén.


Reflexión del Día: La Grandeza del Perdón: Setenta Veces Siete

Queridos hermanos: La pregunta de Pedro toca una de las fibras más sensibles de la condición humana: ¿cuántas veces debo perdonar? En la tradición rabínica se consideraba generoso perdonar tres o cuatro veces; Pedro, queriendo ser magnánimo, duplica la cifra y llega a siete. Sin embargo, la respuesta del Maestro rompe toda contabilidad humana: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete».

El perdón cristiano no es un cálculo aritmético ni una concesión que hacemos desde una supuesta superioridad moral; es la respuesta de gratitud ante una deuda impagable que Dios nos ha perdonado primero. En la parábola, la deuda de diez mil talentos representa una suma colosal, inabarcable para un jornalero. Esa es la magnitud de la misericordia divina: ante nuestra fragilidad y pecado, el Rey eterno nos mira con conmoción de entrañas y borra la deuda.

El drama del siervo despiadado consiste en su incapacidad para transmitir a otros lo que él mismo recibió gratis. Aferrado a cien denarios —una deuda ínfima en comparación—, estrangula a su compañero. ¡Cuántas veces nos comportamos de la misma manera! Recibimos diariamente la paciencia inagotable de Dios, pero somos inflexibles ante los tropiezos, las ofensas o los defectos de nuestros familiares, cónyuges o hermanos de comunidad.

Perdonar no significa decir que el mal no existió, ni justificar el abuso. Perdonar de corazón es renunciar a la venganza, apagar el fuego del resentimiento y encomendar la justicia en las manos del Padre. El rencor es como beber veneno esperando que muera la otra persona; el perdón, en cambio, libera nuestro corazón y nos devuelve la paz profunda que el mundo no puede dar.

En este día, pidámosle a Jesús que cure nuestras memorias heridas y nos dé la gracia de pronunciar aquellas palabras que reconstruyen vidas: «te perdono de corazón».


Monición de Despedida

Hermanos: Hemos sido alimentados con el Pan de Vida y renovados en el perdón de Dios. Vayamos a nuestros hogares, trabajos y comunidades a ser heraldos de paz y constructores de reconciliación. Que el Señor bendiga a sus familias. Podemos ir en paz.


🕊️ Adoración Eucarística y Hora Santa

La oración ante el Santísimo Sacramento transforma el corazón creyente. Si diriges momentos de adoración en tu parroquia o grupo de oración, accede a nuestros Guiones de Hora Santa en PDF (Método ÁGAPE) con lecturas, cantos y meditaciones de reparación.

Referencias

  • Conferencia Episcopal Española. (2026). Sagrada Biblia: Leccionario Dominical y Festivo (Trad. oficial litúrgica).
  • Misal Romano. (2020). Ediciones Universidad de Navarra.
  • Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2838-2845 (El perdón de las ofensas).

Contenido Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir