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Lecturas y Evangelio de hoy Viernes 21 de Agosto de 2026 - San Pío X, papa

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Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

Viernes de la XX Semana del Tiempo Ordinario · Memoria Obligatoria de San Pío X, Papa.

  • Viste de blanco o dorado, color de la fiesta del santo pontífice.
  • Recuerda que hoy es día de memoria obligatoria: puedes elegir entre las lecturas feriales o las propias del santo (aquí usamos las feriales).
  • En tu oración personal, da gracias por el don del Papa y la unidad de la Iglesia.
  • Si puedes, participa de la Eucaristía o haz una visita al Santísimo.

Citas Bíblicas del Día

Lectura del libro de Ezequiel 37, 1-14“Les infundiré mi espíritu y vivirán”.

Salmo 106 (107)“¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!”

Evangelio según San Mateo 22, 34-40“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Santo del Día: San Pío X, Papa

Nacido en Riese (Italia) en 1835, Giuseppe Sarto fue un pastor humilde y celoso. Elegido Papa en 1903, promovió la restauración del canto gregoriano y la Comunión frecuente de los fieles, especialmente de los niños. Publicó el Catecismo que lleva su nombre y defendió la doctrina católica frente a los errores modernos. Murió el 20 de agosto de 1914, víspera del estallido de la Primera Guerra Mundial, ofreciendo su vida por la paz. Su lema: “Instaurar todas las cosas en Cristo” (Ef 1, 10).

Monición de Entrada

Queridos hermanos, hoy la Iglesia universal conmemora a San Pío X, el Papa de la Eucaristía y del catecismo. En esta memoria obligatoria, nos disponemos a celebrar el misterio de Cristo, que nos reúne en su amor. Con el salmista digamos: “¡Den gracias al Señor, porque es bueno!” (Sal 106, 1). Iniciemos con fe esta santa Misa.

Monión a la Primera Lectura

El profeta Ezequiel, en el exilio de Babilonia, recibe una visión de huesos secos que reviven. Es la promesa de Dios de restaurar a su pueblo y darle su Espíritu. Escuchemos con esperanza.

Primera Lectura (Ez 37, 1-14)

Lectura de la profecía de Ezequiel.

La mano del Señor se posó sobre mí y, por su espíritu, me llevó a un valle lleno de huesos. Me hizo caminar en medio de ellos, y eran muchísimos los que estaban en el valle, y estaban secos. Entonces me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán vivir estos huesos?». Yo respondí: «Señor Dios, tú lo sabes». Él me dijo: «Profetiza sobre estos huesos y diles: Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Así dice el Señor Dios a estos huesos: Yo voy a hacer que un espíritu entre en ustedes y vivan. Pondré tendones sobre ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los cubriré de piel y les infundiré un espíritu, y vivirán. Así sabrán que yo soy el Señor».

Profeticé como se me había ordenado, y mientras profetizaba, se oyó un ruido: era un temblor, y los huesos se unieron unos con otros. Vi que les salían tendones, que la carne crecía y que la piel los cubría, pero no había espíritu en ellos. El Señor me dijo: «Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así dice el Señor Dios: Ven, espíritu, desde los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, para que vivan». Profeticé como me lo ordenó, y el espíritu entró en ellos: revivieron y se pusieron de pie. Era un ejército numeroso e inmenso.

Él me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: “Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha desaparecido, estamos perdidos”. Por eso, profetiza y diles: Así dice el Señor Dios: Yo voy a abrir sus tumbas, los haré salir de ellas, pueblo mío, y los llevaré de nuevo al suelo de Israel. Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, pueblo mío, sabrán que yo soy el Señor. Infundiré mi espíritu en ustedes y vivirán, y los estableceré en su propio suelo. Entonces sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo haré —oráculo del Señor—».

Salmo (Sal 106, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9)

R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

Que lo digan los rescatados por el Señor, los que él rescató del poder del enemigo, a los que reunió de todos los países, del norte y del sur, del oriente y del occidente. R.

Erraban por el desierto, por la estepa, sin hallar el camino de una ciudad donde vivir. Sufrían hambre y sed, y su vida se iba desvaneciendo. R.

En su angustia clamaron al Señor, y él los libró de sus tribulaciones: los condujo por un camino recto, hasta una ciudad donde vivir. R.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Que ofrezcan sacrificios de acción de gracias y proclamen sus obras con alegría. R.

Monión a la Segunda Lectura

En la carta a los Romanos, San Pablo nos enseña que el amor es la plenitud de la Ley. Hoy la Palabra nos invita a vivir la caridad auténtica, siguiendo el ejemplo de San Pío X.

Segunda Lectura (Rom 8, 26-27)

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque no sabemos qué pedir ni cómo orar como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escruta los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque intercede por los santos según la voluntad de Dios.

Monión del Evangelio

El Evangelio de Mateo nos presenta a Jesús respondiendo a los fariseos sobre el mandamiento principal. Su respuesta es clara: el amor a Dios y al prójimo. Dispongamos nuestro corazón para acoger esta enseñanza.

Evangelio del Día (Mt 22, 34-40)

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?». Él le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el principal y primer mandamiento. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas».

Oración de los Fieles

Presidente: Oremos, hermanos, al Dios de la vida, que escucha la súplica de sus hijos.

  1. Por la Iglesia, para que, guiada por el Espíritu Santo, sea testigo fiel del amor de Dios en el mundo. R. Te lo pedimos, Señor.
  2. Por el Papa y los obispos, para que, como San Pío X, gobiernen al pueblo de Dios con sabiduría y santidad. R.
  3. Por todos los que buscan esperanza y consuelo, especialmente por los que sufren la enfermedad o la soledad, para que encuentren en Cristo la paz. R.
  4. Por nuestra comunidad, para que vivamos el mandamiento del amor en nuestras obras y palabras. R.
  5. Por los que visitan y colaboran con caminoyoracion.org, para que, a través de este medio, muchos encuentren el camino de la fe y la oración. R.

Presidente: Dios misericordioso, que escuchas la oración de tus hijos, recibe estas súplicas y concédenos vivir en tu amor. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Monión de Presentación de Ofrendas

Con el pan y el vino, ofrezcamos al Señor nuestra vida, nuestras alegrías y fatigas, unidos a la entrega de Cristo en la cruz. Que este sacrificio espiritual sea agradable a Dios.

Oración de Comunión Espiritual

Se puede rezar después de la comunión del sacerdote o en cualquier momento.

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno del todo a ti; no permitas que jamás me separe de ti. Amén.

Reflexión del Día: El Amor, Plenitud de la Ley

Hoy la Palabra nos confronta con la pregunta esencial: ¿Cuál es el centro de nuestra fe? Jesús responde con claridad: el amor. No un amor abstracto, sino con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente. Es la entrega total a Dios y al prójimo.

San Pío X entendió esto perfectamente. Su vida fue un ejemplo de amor pastoral: acercó la Eucaristía a los niños, promovió la catequesis y defendió la fe con humildad. No basta conocer la doctrina; hay que vivirla. Como dice San Agustín: “Ama y haz lo que quieras” (Homilía sobre la Primera carta de Juan, 7, 8). Pero ese amor debe ser auténtico, no sentimentalismo.

Para nosotros, los católicos hispanos, la fe es parte de nuestra identidad. Muchos de nosotros hemos pasado por momentos de “huesos secos”: crisis, desesperanza, pérdida de sentido. La lectura de Ezequiel nos recuerda que Dios puede restaurar lo que parece muerto. Él infunde su Espíritu y nos devuelve la vida.

El apóstol Pablo nos dice que el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables. En nuestra debilidad, no estamos solos. Dios conoce nuestras luchas y nos sostiene. Hoy, como comunidad, estamos llamados a ser instrumentos de ese amor: en nuestras familias, trabajos, parroquias. “En esto conocerán todos que son mis discípulos, en que se aman los unos a los otros” (Jn 13, 35).

Que la intercesión de San Pío X nos ayude a redescubrir la alegría de la fe y a vivir el mandamiento del amor. Que nuestra vida sea una ofrenda agradable a Dios.

Monición de Despedida

Hermanos, la Misa ha terminado. Vayan en paz a amar y servir al Señor. Que el ejemplo de San Pío X les acompañe en su vida diaria. No olviden llevar la esperanza de Cristo a todos. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno!

Referencias

Conferencia Episcopal Española. (2026). Sagrada Biblia. (Texto de las lecturas litúrgicas).

San Agustín. (s. V). Homilía sobre la Primera carta de Juan, 7, 8. En Obras de San Agustín (BAC, 1966, p. 213).

Martirologio Romano. (2001). San Pío X, Papa (pp. 456-457).

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