Moniciones, Lecturas y Evangelio del Domingo 6 de Septiembre de 2026 - Domingo 23 del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

Domingo 6 de Septiembre de 2026: Moniciones, Lecturas y Evangelio del Día

Índice del Artículo

Domingo 23º del Tiempo Ordinario – Ciclo A


Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Verde. Simboliza la esperanza y la vida nueva en Cristo.
  • Examen de conciencia: Hoy, antes de la Comunión, recordemos que la reconciliación con el hermano es requisito para acercarnos al altar.
  • Oración universal: No olvidemos ofrecer nuestras peticiones por los que están lejos de la fe y por la unidad de la familia.

Citas Bíblicas del Día

«Si tu hermano te ofende, ve y corrígelo a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano.» (Mt 18, 15)


Santo del Día

En este día celebramos la memoria de San Liberato de Loro Piceno, presbítero y mártir, quien entregó su vida por la fe en Cristo durante la persecución del siglo XIII. Su valentía nos recuerda que la fidelidad al Evangelio no teme al sacrificio. También se conmemora a San Zacarías, profeta del Antiguo Testamento, cuya misión fue preparar el camino al Señor, enseñándonos que la corrección fraterna y la conversión son caminos de santidad.


Monición de Entrada

Queridos hermanos, nos reunimos hoy, Domingo 23º del Tiempo Ordinario, para celebrar la Eucaristía. La Palabra de Dios nos invita a ser centinelas los unos de los otros, a corregir con amor y a construir una comunidad fundada en la verdad y la misericordia. Abramos nuestros corazones a esta liturgia, dejando que el Espíritu Santo nos transforme en instrumentos de reconciliación. Comencemos esta celebración con alegría y fe.


Monición a la Primera Lectura

Escuchemos atentamente la voz de Dios a través del profeta Ezequiel. El Señor nos constituye centinelas de nuestros hermanos, llamados a advertir y a guiar por el camino del bien. Reflexionemos sobre nuestra responsabilidad en la comunidad cristiana.


Primera Lectura: Ez 33, 7-9

Lectura de la profecía de Ezequiel.

Así dice el Señor: «A ti, hijo de hombre, te he puesto como centinela en la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte.

Cuando yo diga al malvado: “Malvado, has de morir”, si tú no le hablas para que abandone su camino, él morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre.

Si tú, en cambio, adviertes al malvado que se convierta de su camino, y él no se convierte, morirá él por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.»

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial: Sal 94, 1-2. 6-9

R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor.

Venid, aclamemos al Señor, / aclamemos a la Roca que nos salva; / entremos a su presencia dándole gracias, / aclamándolo con cantos. R.

Venid, postrémonos y adorémoslo, / doblemos la rodilla ante el Señor, que nos ha hecho. / Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, / el rebaño que él pastorea. R.

Ojalá escuchéis hoy su voz: / «No endurezcáis el corazón como en Meribá, / como en el día de Masá en el desierto, / cuando vuestros padres me tentaron / y me pusieron a prueba, aunque habían visto mis obras.» R.


Monición a la Segunda Lectura

San Pablo, en la carta a los Romanos, nos recuerda el mandamiento supremo del amor. El amor es la plenitud de la ley y la clave de toda relación humana y divina. Prestemos atención a estas palabras que iluminan nuestro caminar.


Segunda Lectura: Rom 13, 8-10

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: No debáis nada a nadie, más que el amor mutuo; pues el que ama al prójimo ha cumplido la ley.

Porque el precepto «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás» y cualquier otro precepto, se resume en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»

El amor no hace mal al prójimo. Por eso, el amor es la plenitud de la ley.

Palabra de Dios.


Monión del Evangelio

El Evangelio de hoy nos presenta las enseñanzas de Jesús sobre la corrección fraterna y el poder de la oración comunitaria. Cristo nos llama a ser constructores de paz y a vivir en comunión. Dispongamos nuestros corazones para recibir su Palabra con docilidad.


Evangelio del Día: Mt 18, 15-20

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si tu hermano te ofende, ve y corrígelo a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a dos, para que todo asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si tampoco les hace caso, díselo a la comunidad; y si tampoco hace caso a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.

En verdad os digo: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, mi Padre del cielo se lo concederá. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Presidente: Elevemos, hermanos, nuestras súplicas al Padre, confiando en su infinita misericordia.

  1. Por la santa Iglesia: para que sea signo de unidad y reconciliación en un mundo dividido. R./ Te lo pedimos, Señor.
  2. Por los gobernantes: para que busquen la justicia y la paz, protegiendo especialmente a los más vulnerables. R./ Te lo pedimos, Señor.
  3. Por los que sufren: por los enfermos, los migrantes y los que se sienten solos, para que encuentren consuelo y esperanza en Cristo. R./ Te lo pedimos, Señor.
  4. Por la comunidad parroquial: para que vivamos la corrección fraterna con amor y humildad, edificando la verdadera comunión. R./ Te lo pedimos, Señor.
  5. Por los que buscan a Dios: especialmente por los que visitan nuestro sitio web caminoyoracion.org, para que sus oraciones sean escuchadas y sus vidas transformadas por el Evangelio. R./ Te lo pedimos, Señor.

Presidente: Padre bueno, escucha nuestras oraciones y concédenos vivir como verdaderos discípulos de tu Hijo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Con el pan y el vino, presentemos al Señor nuestras vidas, nuestras alegrías y fatigas. Ofrezcamos también nuestro compromiso de ser constructores de paz y de amor en nuestras familias y comunidades.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. No permitas que jamás me separe de Ti. Amén.


Reflexión del Día: La Corrección Fraterna, Camino de Amor

Queridos hermanos, el Evangelio de hoy nos presenta una de las tareas más difíciles y necesarias en la vida cristiana: la corrección fraterna. Jesús nos enseña un camino claro y lleno de amor para abordar las heridas en nuestras relaciones. No se trata de juzgar o condenar, sino de ganar al hermano, de restaurar la comunión.

En un mundo donde el orgullo y la indiferencia a menudo rompen los lazos familiares y comunitarios, esta enseñanza es un bálsamo. Cristo nos llama a dar el primer paso, a ir a solas con el hermano, con humildad y respeto. El objetivo no es ganar una discusión, sino ganar un corazón. Cuando corregimos con amor, imitamos al mismo Dios, que nos corrige para salvarnos.

Para nosotros, los hispanos devotos, la familia y la comunidad son pilares fundamentales. Muchos de nosotros hemos experimentado el dolor de la separación, la distancia física o espiritual con seres queridos. Hoy, Jesús nos dice que no hay vínculo más fuerte que el amor que nace de la fe. Donde hay amor, allí está Dios.

Y para los que están lejos de casa, para los migrantes que cargan con el peso de la nostalgia y la incertidumbre, esta Palabra es esperanza. Cristo promete estar presente donde dos o tres se reúnan en su nombre. La comunidad de fe se convierte en un refugio, en un hogar espiritual donde nos sentimos acompañados y fortalecidos.

La oración en común tiene un poder inmenso. Jesús nos asegura que lo que pidamos de común acuerdo, el Padre lo concederá. Por eso, les invito a no dejar de orar en familia, a buscar la reconciliación antes de la noche, y a construir puentes de diálogo y comprensión. El amor es la plenitud de la ley, como nos recuerda San Pablo. Que este amor sea nuestra guía y nuestro testimonio.


Monión de Despedida

Que el Señor nos bendiga y nos guarde. Hermanos, llevemos en nuestros corazones la misión de ser centinelas y constructores de paz. Que nuestra vida sea un reflejo del amor de Dios, y que nunca nos cansemos de buscar la unidad. Podemos ir en paz, dando gloria a Dios con nuestra vida. ¡Hasta la próxima semana!


Referencias

  • Conferencia Episcopal Española. (2026). Sagrada Biblia: Leccionario Dominical y Festivo (Trad. oficial litúrgica).
  • Misal Romano. (2020). Ediciones Universidad de Navarra.

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