Moniciones, Lecturas y Evangelio del Lunes 7 de Septiembre de 2026 - Lunes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario

Moniciones, Lecturas y Evangelio del Lunes 7 de Septiembre de 2026 – Lunes de la 23ª Semana del Tiempo Ordinario

Índice del Artículo

Queridos hermanos, hoy la liturgia nos invita a una profunda purificación interior. En este lunes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos confronta con la necesidad de desterrar la levadura vieja del pecado para ser una masa nueva en Cristo. Acompáñanos a celebrar esta Eucaristía con el corazón dispuesto a la conversión.

Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Verde, símbolo de la esperanza y la vida nueva en Cristo.
  • Ambiente: Fomenta un clima de recogimiento y silencio interior, propicio para la escucha de la Palabra.
  • Actitud: Vive este día como una oportunidad para purificar tus intenciones y acciones, dejando atrás todo aquello que te aleja de Dios.
  • Oración personal: Dedica unos minutos a la lectio divina con el Evangelio de hoy, pidiendo al Señor la gracia de obrar el bien incluso en sábado.

Citas Bíblicas del Día

"Purifíquense de la vieja levadura, para ser una masa nueva, ya que ustedes son panes sin levadura. Porque Cristo, nuestra víctima pascual, ha sido inmolado." (1 Cor 5, 7)

"Vayan a mi casa, que está en Cafarnaún, y díganle: 'El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'." (Lc 22, 11) (Referencia contextual, no es la lectura del día)

Santo del Día

Hoy, 7 de septiembre, la Iglesia celebra la memoria de Santa Regina, virgen y mártir. Nacida en Autun, Francia, en el siglo III, Regina fue educada en la fe cristiana por su nodriza, a pesar de la oposición de su padre, un pagano influyente. Al profesar su fe y consagrar su virginidad a Cristo, fue denunciada y sometida a crueles tormentos durante la persecución de Decio. Su fortaleza y fidelidad hasta el martirio la convierten en un ejemplo luminoso de que la verdadera libertad se encuentra en la entrega total a Dios, incluso frente a la adversidad más extrema. Su testimonio nos recuerda que ningún poder humano puede vencer la fe que está anclada en la roca de Cristo.

Monición de Entrada

Hermanos, comencemos esta celebración eucarística con alegría y esperanza. La Palabra de Dios de hoy nos llama a ser coherentes con nuestra fe, a no conformarnos con las apariencias sino a vivir una auténtica vida nueva en Cristo. Despojémonos de toda hipocresía y abramos nuestro corazón a la gracia que transforma. Pongámonos de pie para recibir al Señor que se hace presente en medio de su pueblo.

Monición a la Primera Lectura

San Pablo, con la autoridad que le confiere el Evangelio, nos interpela duramente ante el pecado que corrompe la comunidad de Corinto. Su llamado es claro: la Iglesia debe ser fermento de santidad y no puede tolerar la levadura del mal. Escuchemos con atención este llamado a la pureza de vida.

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios (1 Cor 5, 1-8)

Hermanos: Se oye decir que hay entre ustedes un caso de inmoralidad, y tal como no se da ni entre los paganos: uno vive con la mujer de su padre. ¡Y ustedes siguen tan orgullosos! ¡Más les valdría llenarse de tristeza y expulsar de entre ustedes al que comete esa acción! Porque yo, aunque ausente en el cuerpo, estoy presente en espíritu, y ya he juzgado, como si estuviera presente, al que cometió esa acción: en el nombre de nuestro Señor Jesús, reunidos ustedes y yo con mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, entreguemos a ese hombre a Satanás, para que su cuerpo sea destruido y su espíritu se salve en el día del Señor.

¡No es nada bonito eso de que ustedes se vanagloríen! ¿No saben que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Purifíquense de la vieja levadura, para ser una masa nueva, ya que ustedes son panes sin levadura. Porque Cristo, nuestra víctima pascual, ha sido inmolado. Así que celebremos la fiesta, no con vieja levadura, ni con levadura de maldad y perversidad, sino con panes sin levadura, con pureza y verdad.

Salmo Responsorial

Del Salmo 5

R. Guíame, Señor, por tu justicia.

No eres tú, Dios, amigo de la maldad, ni el malvado es tu huésped, ni los insolentes podrán resistir ante tus ojos. Tú odias a los malhechores y destruyes a los mentirosos; al hombre sanguinario y traicionero lo aborrece el Señor. R.

Alegrarse han los que a ti se acogen, y gritarán de gozo para siempre; tú los protegerás, y en ti se alegrarán los que aman tu nombre. Porque tú, Señor, bendices al justo, y como un escudo lo rodea tu favor. R.

Monición al Evangelio

En el Evangelio de hoy, contemplamos a Jesús enseñando en la sinagoga en sábado. Los escribas y fariseos lo observan con hostilidad, buscando un motivo para acusarlo. Jesús, conociendo sus pensamientos, nos muestra que el amor y la misericordia están por encima de toda ley humana. Prestemos atención a sus palabras y dejemos que su mirada penetre también en nuestros corazones.

Evangelio del Día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas (Lc 6, 6-11)

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos espiaban a Jesús para ver si lo curaba en sábado, y así tener de qué acusarlo. Pero Jesús, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre de la mano paralizada: "Levántate y ponte ahí en medio". Él se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: "Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o hacer el mal, salvar una vida o perderla?". Y después de mirarlos a todos, dijo a aquel hombre: "Extiende tu mano". Él la extendió y su mano quedó curada. Pero ellos, furiosos, discutían entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

Oración de los Fieles

Presidente: Elevemos, hermanos, nuestras súplicas al Padre, que conoce nuestras necesidades y nos llama a ser instrumentos de su amor.

  1. Por la santa Iglesia de Dios: para que, purificada de toda levadura de pecado, sea signo visible de la presencia de Cristo en el mundo. Roguemos al Señor.
  2. Por el Papa Francisco, los obispos y todos los pastores: para que, guiados por el Espíritu Santo, anuncien con valentía la verdad del Evangelio y defiendan la vida desde su concepción hasta su fin natural. Rogemos al Señor.
  3. Por los gobernantes y las naciones: para que busquen siempre el bien común, la justicia y la paz, y protejan a los más débiles, especialmente a los migrantes y refugiados que buscan un hogar. Roguemos al Señor.
  4. Por todos los que sufren enfermedad, soledad o angustia: para que, como el hombre de la mano paralizada, encuentren en Jesús la fuerza para levantarse y la sanación de sus heridas. Roguemos al Señor.
  5. Por nuestra comunidad aquí reunida: para que no seamos jueces de los demás, sino constructores de puentes, llevando consuelo y esperanza a todos los que encontremos en nuestro camino. Roguemos al Señor.
  6. Por todos los que visitan y apoyan el apostolado de "Camino y Oración" (caminoyoracion.org): para que, a través de estos medios, encuentren un espacio de encuentro con Dios y crecimiento en la fe, la esperanza y la caridad. Roguemos al Señor.

Presidente: Padre bueno, que conoces el corazón de tus hijos, escucha nuestras oraciones y concédenos la gracia de actuar siempre según tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Monición de Presentación de Ofrendas

Con el pan y el vino, presentemos al Señor nuestra vida, con sus luces y sus sombras. Ofrezcamos también nuestro deseo de purificación y nuestro compromiso de ser fermento de bondad en medio del mundo. Que estas ofrendas, transformadas en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, sean nuestra respuesta de amor a su llamada.

Oración de Comunión Espiritual

Al terminar la distribución de la Sagrada Comunión, o en el momento de la comunión espiritual, se puede rezar con devoción:

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte en mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, me abrazo a Ti y me uno del todo a Ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de Ti. Amén.

Reflexión del Día

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús en la sinagoga, un lugar sagrado de enseñanza y oración. No es casualidad que Lucas sitúe esta curación en sábado, el día consagrado al Señor. Los escribas y fariseos, cegados por su legalismo, ven en la acción de Jesús una transgresión. Sin embargo, Jesús les hace una pregunta que desmonta su rigidez: "¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o hacer el mal, salvar una vida o perderla?".

Para muchos de nosotros, que a veces cargamos con la pesada carga del cumplimiento externo de la fe, esta pregunta resuena con fuerza. ¿Cuántas veces hemos reducido nuestra relación con Dios a una lista de "prohibido" y "permitido"? ¿Cuántas veces hemos juzgado a los demás por no cumplir con nuestras propias expectativas de lo que es ser un "buen católico"? La lección de Jesús es clara y liberadora: la ley está al servicio del hombre, y no el hombre al servicio de la ley. El amor y la misericordia son la plenitud de toda ley.

Para el migrante que llega a un nuevo país, a menudo se encuentra con leyes que le son adversas y con una sociedad que lo juzga. La Palabra de hoy le dice que Cristo es quien le tiende la mano, que su dignidad es más grande que cualquier documento, y que Dios no hace acepción de personas. En Él encuentra la fuerza para "extender la mano" y comenzar de nuevo, a pesar de las dificultades.

Para el defensor de la familia, este pasaje es un recordatorio de que la defensa de la vida y de la familia no puede ser un mero cumplimiento de preceptos, sino una respuesta de amor que brota del corazón. No se trata de imponer, sino de testimoniar con la propia vida la belleza del plan de Dios. Se trata de "hacer el bien" siempre, incluso cuando el mundo nos observa con hostilidad, buscando un motivo para acusarnos.

Hoy, Jesús nos mira a cada uno de nosotros, como miró al hombre de la mano paralizada, y nos dice: "Levántate y ponte ahí en medio". Nos pide que no nos escondamos, que no tengamos miedo de mostrar nuestras heridas y limitaciones. Solo cuando reconocemos nuestra debilidad, podemos experimentar su poder sanador. Él quiere curar nuestras parálisis interiores: la parálisis del miedo, la del rencor, la de la indiferencia. Extendamos nuestra mano hacia Él, hacia nuestros hermanos, y dejemos que su gracia nos haga hombres y mujeres nuevos, capaces de hacer el bien sin medida.

Monición de Despedida

Que la paz de Cristo, que hemos recibido en esta Eucaristía, nos acompañe a lo largo de la semana. Vayamos, como Jesús, a hacer el bien a todos, sin dejarnos vencer por el miedo o la crítica. Que el Señor nos conceda la valentía de extender nuestra mano a quien lo necesita y la humildad para reconocer nuestras propias parálisis. La Virgen María, modelo de docilidad al Espíritu, nos guíe en este camino. ¡Bendecidos y en camino, hermanos! En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Referencias

  • Leccionario Católico - Traducción Oficial de la Conferencia Episcopal (Citas bíblicas: 1 Cor 5, 1-8; Sal 5, 5-7. 12; Lc 6, 6-11).
  • Misal Romano - Ordinario de la Misa.
  • Martirologio Romano - Memoria de Santa Regina, virgen y mártir.
  • Catecismo de la Iglesia Católica - Números 581-582 (sobre Jesús y el sábado), 1741 (sobre la libertad y la ley).

Contenido Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir