Moniciones, Lecturas y Evangelio del Martes 8 de Septiembre de 2026 - La Natividad de la Santísima Virgen María - Fiesta

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Fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María. Hoy la Iglesia celebra con gozo el nacimiento de la Madre del Salvador. La aurora de la salvación se vislumbra en este amanecer de gracia que es María.

Tips Litúrgicos del Día

  • Fiesta de la Natividad de la Virgen María: Es una celebración de esperanza y alegría. El color litúrgico es el blanco.
  • Hoy no se dice el Gloria por ser Fiesta (no solemnidad), pero sí se reza el Credo.
  • Al ser fiesta mariana, se puede reemplazar el acto penitencial con la aspersión del agua bendita, recordando el Bautismo.
  • La Liturgia de las Horas: Hoy se reza el Oficio de Lectura con lecturas propias de la fiesta, destacando la grandeza de la humildad de María.

Citas Bíblicas del Día

Primera Lectura (Miqueas 5, 1-4a): "Y tú, Belén de Efrata, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que ha de ser señor en Israel."

Salmo (Sal 12, 6): "Porque el Señor ayuda a los humildes y confunde a los orgullosos."

Evangelio (Mateo 1, 1-16. 18-23): "Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados."

Santo del Día: La Natividad de la Virgen María

La Iglesia celebra hoy el nacimiento de la Santísima Virgen María. Aunque los Evangelios no narran este acontecimiento, la tradición y la piedad cristiana lo han contemplado desde los primeros siglos. Se celebra nueve meses después de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre). María nació sin pecado original, llena de gracia desde el primer instante de su existencia, para ser la digna Madre del Redentor. Su nacimiento es el amanecer de nuestra salvación; en ella, Dios preparó el sagrario donde habitaría su Hijo. Es una fiesta de esperanza que nos recuerda que Dios siempre cumple sus promesas, y que la humildad de una joven de Nazaret cambiaría la historia de la humanidad.

Moniciones para la Santa Misa

Monición de Entrada

Queridos hermanos, con el corazón lleno de alegría, nos reunimos hoy para celebrar la Natividad de la Santísima Virgen María. En el nacimiento de María contemplamos el amanecer de nuestra redención, la puerta por donde la luz de Cristo entraría al mundo. Al iniciar esta Eucaristía, dispongamos nuestro espíritu para agradecer a Dios por el don inmenso de la Madre de su Hijo, nuestra Madre.

Monición a la Primera Lectura

El profeta Miqueas, siglos antes del nacimiento de Jesús, anuncia que de un pueblo pequeño, Belén, surgirá el Mesías prometido. Esta profecía se cumple plenamente en la estirpe de David, de donde nace María, la Madre del Salvador. Escuchemos con atención la Palabra de Dios.

Primera Lectura (Miqueas 5, 1-4a)

Lectura de la profecía de Miqueas:

Y tú, Belén de Efrata, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que ha de ser señor en Israel; sus orígenes son remotos, de tiempos antiguos. Por eso, el Señor los abandonará hasta que la que ha de dar a luz dé a luz; entonces el resto de sus hermanos volverá a los hijos de Israel. Él se levantará y pastoreará con el poder del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios. Habitarán seguros, porque él será grande hasta los confines de la tierra. ¡Y él será la paz!

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial (Salmo 12)

R. El Señor ayuda a los humildes y confunde a los orgullosos.

Yo confío en tu misericordia, mi corazón se alegra con tu salvación. Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

R. El Señor ayuda a los humildes y confunde a los orgullosos.

Porque tú, Señor, has mirado la humillación de tu sierva, y has hecho en mí cosas grandes. Por eso, todas las generaciones me llamarán bienaventurada.

R. El Señor ayuda a los humildes y confunde a los orgullosos.

Monición al Evangelio

El Evangelio de San Mateo nos presenta la genealogía de Jesús y el anuncio del ángel a José. En esta genealogía aparece María, la humilde doncella de Nazaret, elegida por Dios para ser la Madre del Emmanuel, el "Dios con nosotros". Dispongamos nuestro corazón para recibir esta Buena Noticia.

Evangelio del Día (Mateo 1, 1-16. 18-23)

Lectura del santo Evangelio según san Mateo:

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Farés y a Zará, Farés a Esrom, Esrom a Aram; Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón; Salmón engendró de Rajab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé; Jesé engendró al rey David. David engendró de la que fue mujer de Urías a Salomón; Salomón engendró a Roboán, Roboán a Abías, Abías a Asaf; Asaf engendró a Josafat, Josafat a Jorán, Jorán a Ozías; Ozías engendró a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías; Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el destierro de Babilonia. Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel; Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor; Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud; Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era hombre justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta decisión, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no temas aceptar a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados." Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: "Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa 'Dios con nosotros'".

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

Presidente: Confiando en la intercesión de la Santísima Virgen María, presentemos al Padre nuestras súplicas por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

  1. Por el Papa, los obispos y todos los pastores de la Iglesia, para que, guiados por el Espíritu Santo, anuncien con valentía el Evangelio de la vida y la familia. R. Te lo pedimos, Señor.
  2. Por los gobernantes de las naciones, para que trabajen por la justicia y la paz, protegiendo especialmente a los más vulnerables y a los que han tenido que migrar de sus tierras. R. Te lo pedimos, Señor.
  3. Por los migrantes y refugiados, para que encuentren acogida, consuelo y esperanza en las comunidades que los reciben, y nunca pierdan la fe en el Dios que camina con ellos. R. Te lo pedimos, Señor.
  4. Por las familias, para que, a ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret, sean escuelas de amor, perdón y fidelidad, y defiendan siempre la vida desde su concepción. R. Te lo pedimos, Señor.
  5. Por todos nosotros, para que, como María, sepamos decir "sí" a la voluntad de Dios en nuestra vida diaria, siendo portadores de su amor y su misericordia. R. Te lo pedimos, Señor.
  6. Por los enfermos, los que sufren y los que se sienten solos, para que la ternura de María, Madre de la Consolación, llegue a sus corazones y les traiga paz.
  7. Por todos los que visitan y utilizan el sitio web caminoyoracion.org, para que encuentren en estos recursos espirituales un medio para crecer en la fe y en la oración diaria. R. Te lo pedimos, Señor.

Presidente: Padre misericordioso, que has querido que la Virgen María fuera la Madre de tu Hijo y nuestra Madre, escucha nuestras súplicas y concédenos vivir como verdaderos hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Monición de Presentación de Ofrendas

Con el pan y el vino, presentemos al Señor nuestras vidas, nuestros trabajos y nuestras alegrías. Que, como María, sepamos ofrecer todo lo que somos para que Cristo nazca y habite en nuestros corazones y en nuestros hogares.

Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte en mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, me uno a ti y te abrazo. No permitas, Señor, que jamás me separe de ti. Amén.

Reflexión del Día: Dios Elige lo Pequeño

Hermanos, hoy la liturgia nos presenta un contraste poderoso: la grandeza de Dios que se manifiesta en la pequeñez. La primera lectura nos habla de Belén, "tan pequeña entre los clanes de Judá", y sin embargo, de ahí nacerá el Salvador. El Evangelio nos presenta una genealogía llena de nombres, historias y pecados, donde Dios va tejiendo su plan de salvación.

En medio de esta historia, aparece María. Una joven humilde de Nazaret, un pueblo sin importancia. Dios no busca el poder ni la grandeza del mundo; busca un corazón humilde y disponible. En María, Dios encuentra ese "sí" incondicional que cambia la historia. Su nacimiento es el preludio de la salvación, la señal de que Dios cumple sus promesas.

Para nosotros, que a menudo nos sentimos pequeños, insignificantes o abrumados por los problemas, esta fiesta es un gran consuelo. Dios no nos llama a ser grandes según el mundo, sino a ser fieles en lo pequeño. Como migrantes que dejan su tierra buscando un futuro mejor, como familias que luchan día a día por sacar adelante a sus hijos, como devotos que buscan un sentido más profundo a la vida, la figura de María nos dice que Dios camina con nosotros.

Ella, siendo una niña, confió plenamente en el plan de Dios. Su grandeza no está en sus obras, sino en su fe y su obediencia. Hoy, al celebrar su nacimiento, pidámosle que nos ayude a ser como ella: dóciles a la voz del Espíritu, valientes para decir "sí" a Dios, y portadores de la esperanza que no defrauda.

Que María, la Madre del "Dios con nosotros", nos acompañe en nuestro caminar, nos proteja en nuestras luchas y nos enseñe a guardar las promesas de Dios en nuestro corazón, como ella supo hacerlo.

Monición de Despedida

Hermanos, la fiesta de la Natividad de la Virgen María nos llena de esperanza. Llevemos a nuestros hogares la alegría de saber que Dios está con nosotros, y que tenemos una Madre que intercede por nosotros. Que su ejemplo de humildad y entrega nos inspire a vivir nuestra fe con autenticidad. Vayan en paz, y que el Señor los bendiga. ¡Feliz fiesta de la Virgen María!

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