Moniciones, Lecturas y Evangelio del Sábado 19 de Septiembre de 2026 - San Januario, obispo y mártir

Moniciones, Lecturas y Evangelio del Sábado 19 de Septiembre de 2026 – San Januario, Obispo y Mártir

Índice del Artículo

Tips Litúrgicos del Día

  • Memoria Obligatoria: Hoy celebramos a San Januario, obispo y mártir, patrono de Nápoles. Es un día para recordar el valor del testimonio hasta el final.
  • Color litúrgico: El color rojo para la vestidura de la Misa, que simboliza la sangre derramada por Cristo.
  • Ambiente de oración: Aunque es sábado, la liturgia nos invita a una pausa de recogimiento para meditar la Palabra de Dios y la fidelidad de los santos.
  • Acto de piedad: Se sugiere rezar el Vía Crucis o el Rosario en familia, pidiendo la intercesión de San Januario por los perseguidos.

Citas Bíblicas del Día

“Así también en la resurrección de los muertos: se siembra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible.” (1 Cor 15, 42)

La Palabra de hoy nos habla de la esperanza en la transformación total. Dios, que nos creó, tiene el poder de elevarnos a una vida nueva y gloriosa.

Santo del Día: San Januario

San Januario, obispo de Benevento, es uno de los mártires más queridos de la Iglesia. Entregó su vida por Cristo durante la persecución de Diocleciano, siendo decapitado en Pozzuoli. Su fama se debe especialmente al prodigio de la licuefacción de su sangre, que se conserva en una ampolla en Nápoles y se vuelve líquida tres veces al año. Su testimonio nos recuerda que la fe verdadera no teme al sufrimiento, sino que lo transforma en una ofrenda de amor. Que su intercesión nos conceda la firmeza para confesar a Cristo en medio de las dificultades.

MoniCIÓN DE ENTRADA

Queridos hermanos, hoy la Iglesia celebra la memoria de San Januario, un pastor que selló con su sangre la fidelidad al Evangelio. En esta Eucaristía, nos unimos a su testimonio y pedimos la gracia de ser sembrados como semilla buena en el campo del Señor. Comencemos esta celebración con alegría y esperanza.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA

En la primera lectura, San Pablo nos explica el misterio de la resurrección con una imagen sencilla y profunda: la semilla que muere para dar vida. Escuchemos con atención cómo el Apóstol nos enseña a esperar un cuerpo glorioso.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios (1 Cor 15, 35-37. 42-49)

Hermanos: Alguno preguntará: “¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida?” ¡Necio! Lo que tú siembras no revive si antes no muere. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de brotar, sino un simple grano, de trigo, por ejemplo, o de otra planta.

Así también en la resurrección de los muertos: se siembra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible; se siembra un cuerpo sin gloria y resucita glorioso; se siembra un cuerpo débil y resucita lleno de fuerza; se siembra un cuerpo material y resucita un cuerpo espiritual. Porque si existe un cuerpo material, existe también un cuerpo espiritual. Así está escrito: “El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente”; mas el último Adán se convirtió en un espíritu que da vida.

Pero no viene primero lo espiritual, sino lo material; lo espiritual viene después. El primer hombre, hecho de tierra, es terreno; el segundo hombre viene del cielo. Como fue el hombre terreno, así son los hombres terrenos; y como es el hombre celestial, así serán los hombres celestiales. Y así como hemos reproducido la imagen del hombre terreno, reproduciremos también la imagen del hombre celestial.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Salmo 55 (54), 10-14

R/. Confía en el Señor, él es tu apoyo.

Porque mis enemigos me acosan, me persiguen con furor; se confabulan contra mí y no cesan de acecharme. R/.

Mi corazón está turbado dentro de mí, y me asaltan terrores de muerte; temor y temblor me invaden, y el horror me envuelve. R/.

Pero yo clamo a Dios, y el Señor me salvará. Por la tarde, en la mañana y al mediodía, gimo y lamento, y él escucha mi voz. R/.

Él me rescata de la guerra que me hacen, me devuelve la paz; Dios, que es eterno, me escucha y los humilla. R/.

MONICIÓN AL EVANGELIO

El Evangelio de hoy nos presenta la parábola del sembrador. Jesús nos explica que la Palabra de Dios es como una semilla que cae en distintos terrenos. Pidamos al Señor que nuestros corazones sean tierra buena, dispuesta a dar fruto abundante.

EVANGELIO DEL DÍA

Lectura del santo Evangelio según San Lucas (Lc 8, 4-15)

En aquel tiempo, se le fue juntando a Jesús mucha gente que venía de los pueblos. Entonces les dijo esta parábola: “Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, una parte cayó junto al camino, la pisaron y los pájaros del cielo se la comieron. Otra parte cayó sobre piedras y, cuando brotó, se secó por falta de humedad. Otra parte cayó entre espinas, y las espinas, al crecer, la ahogaron. Pero otra parte cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto: el ciento por uno.” Dicho esto, exclamó: “El que tenga oídos para oír, que oiga.”

Entonces le preguntaron sus discípulos: “¿Qué significa esta parábola?” Él les dijo: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; pero a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.”

La parábola significa esto: La semilla es la palabra de Dios. Los de junto al camino son los que han oído, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los de sobre piedras son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíces; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba fallan. Lo que cayó entre espinas son los que han oído, pero, ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando llevar y no maduran. Lo que cayó en tierra buena son los que, con corazón noble y bueno, escuchan la palabra, la guardan y dan fruto con perseverancia.

Palabra del Señor.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Con la confianza de hijos, presentemos al Padre nuestras peticiones, sabiendo que Él escucha la voz de sus siervos.

  1. Por la Santa Iglesia: para que, fiel a la semilla del Evangelio, dé frutos de santidad y verdad en todo el mundo. Roguemos al Señor.
  2. Por el Papa, los obispos y los sacerdotes: para que, como San Januario, sean pastores valientes que guíen a su pueblo con la Palabra y el ejemplo. Roguemos al Señor.
  3. Por los migrantes y refugiados: para que encuentren en las comunidades cristianas una acogida digna y el consuelo de la fe. Roguemos al Señor.
  4. Por los que sufren persecución por su fe: para que el Espíritu Santo les dé fortaleza para no rendirse ante la prueba. Roguemos al Señor.
  5. Por todos los que buscan a Dios con sincero corazón: para que la semilla de la Palabra caiga en tierra fértil en sus vidas. Roguemos al Señor.
  6. Por la web caminoyoracion.org: para que sea un instrumento eficaz de evangelización y oración, llegando a muchos hogares con la luz de Cristo. Roguemos al Señor.
  7. Por nosotros, aquí reunidos: para que, al escuchar la Palabra, la guardemos en el corazón y la pongamos en práctica con perseverancia. Roguemos al Señor.

Celebrante: Padre misericordioso, que escuchas la súplica de tus hijos, recibe estas oraciones que te presentamos con fe y concédenos vivir según tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

MONICIÓN DE PRESENTACIÓN DE OFRENDAS

Con el pan y el vino, presentemos al Señor nuestra vida, con sus gozos y fatigas. Que, como la semilla que muere en la tierra, sepamos entregarnos para dar fruto de amor y servicio.

ORACIÓN DE COMUNIÓN ESPIRITUAL

(Para rezar después de la Comunión del sacerdote, si no se puede recibir el Sacramento)

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti; no permitas que jamás me separe de Ti. Amén.

REFLEXIÓN: La Semilla que Da Fruto en la Vida Cotidiana

La parábola del sembrador nos coloca frente a un espejo. Hoy, en la fiesta de San Januario, vemos a un hombre que fue tierra buena: escuchó la Palabra, la guardó con un corazón noble y dio fruto con perseverancia, incluso entregando su vida.

Pero, ¿qué tipo de tierra somos nosotros? Muchas veces, como migrantes que dejamos atrás nuestra tierra, llevamos en el corazón la semilla de la fe. Sin embargo, las preocupaciones por el trabajo, el sustento de la familia o el deseo de adaptarse a un nuevo lugar pueden actuar como las espinas que ahogan esa semilla. Es fácil dejarse llevar por el ruido del mundo y olvidar que primero somos hijos de Dios.

La lectura de San Pablo nos da una esperanza enorme: lo que sembramos en lágrimas y esfuerzo, Dios lo transforma en gloria. Nuestro cuerpo débil y sufriente está destinado a la resurrección. No importa cuántas veces hayamos fallado, la semilla de la gracia sigue disponible. Hoy es un día para desterrar el miedo y la ansiedad. Dios es nuestro apoyo, como dice el salmo. Él nos rescata de la guerra interior que nos desgasta.

Para el migrante, la fe es un ancla. Para el devoto, es un consuelo. Para el defensor de la familia, es un mandato de amor. Todos estamos llamados a ser tierra fértil, no por nuestro propio mérito, sino por la gracia de Dios que trabaja en nosotros. Hoy, pidamos a San Januario que interceda por nosotros para que, a pesar de las dificultades, nuestra vida sea un testimonio de que la Palabra de Dios está viva y produce frutos de paz y de justicia.

MONICIÓN DE DESPEDIDA

Hermanos, la Misa ha terminado. Llevemos en nuestros corazones la semilla de la Palabra y la valentía de San Januario. Que nuestras obras de cada día den fruto de amor. Vayan en paz, y que el Señor los acompañe siempre.

Referencias

Conferencia Episcopal Española. (2026). Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. (Lecturas del Leccionario).

Martirologio Romano. (2004). San Januario, obispo y mártir.

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