Evangelio del dia 2026-06-19

Lecturas y Evangelio de hoy Viernes 19 de Junio de 2026 - San Romualdo, abad

Evangelio del dia 2026-06-19
Lecturas y Evangelio de hoy Viernes 19 de Junio de 2026 - San Romualdo, abad

Tips Litúrgicos del Día

  • Color Litúrgico: Verde ferial del Tiempo Ordinario o Blanco por la memoria del abad San Romualdo.
  • Foco de Meditación: La sabiduría evangélica de acumular tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni ladrones, y no en la tierra.
  • Actitud Espiritual: Realizar una revisión de nuestras prioridades y apegos materiales en el hogar, pidiendo la gracia de la libertad de corazón.

Citas Bíblicas del Día

  • Primera Lectura: Lectura del segundo libro de los Reyes     11, 1-4. 9-18. 20 ()
  • Salmo Responsorial: Sal 131, 11. 12. 13-14. 17-18 (R.: 13)
  • Evangelio del Día: Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     6, 19-23 ()

Santo del Día: San Romualdo, abad y fundador de los Camaldulenses

Índice del Artículo

San Romualdo de Rávena fue un célebre abad y reformador monástico italiano del siglo X y el fundador de la Orden de la Camáldula (Monjes Camaldulenses). Romualdo, nacido de noble cuna en Rávena, experimentó una profunda conversión en su juventud tras contemplar un violento duelo en el que participó su padre, lo que le llevó a ingresar en un monasterio benedictino. Romualdo reformó con inmenso coraje diversos monasterios sumidos en la relajación moral, fundando eremitorios de rigurosa ascesis silenciosa (eremitorios de Camaldoli) donde los monjes unían la vida comunitaria benedictina con la contemplación solitaria de los eremitas en el silencio absoluto del bosque. Romualdo nos enseñó la belleza sagrada de la oración silenciosa cotidiana, el desapego radical de las riquezas terrenales y la confianza total en la providencia del Creador.

Monición de Entrada

Hermanos y hermanas en Cristo, nos reunimos en este viernes litúrgico para ofrecer la Eucaristía, el don de la caridad del Señor. Hoy recordamos la vida santa de San Romualdo, abad que supo brillar por su amor compasivo a los necesitados y su celo por la belleza del silencio contemplativo. Al ponernos en presencia de Dios, reconozcamos con sinceridad nuestras cegueras espirituales y pidamos la gracia de la conversión y de una fe viva.

Monición a la Primera Lectura

En la primera lectura, tomada de la segunda carta de San Pablo a los Corintios, contemplamos a Pablo describiendo con audacia y legítimo orgullo apostólico los peligros, fatigas y persecuciones extremas que afronta por el Evangelio de Cristo, demostrando que su verdadera gloria reside en su propia debilidad sostenida por el poder de Dios. Escuchemos atentos.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes     11, 1-4. 9-18. 20 ()

Atalía, la madre de Ocozías, al ver que había muerto su hijo, empezó a
exterminar a todo el linaje real. Pero Josebá, hija del rey Jorám y hermana de
Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías, lo sacó secretamente de en medio de los
hijos del rey que iban a ser masacrados, y lo puso con su nodriza en la sala que
servía de dormitorio. Así lo ocultó a los ojos de Atalía y no lo mataron. El
estuvo con ella en la Casa del Señor, oculto durante seis años, mientras Atalía
reinaba sobre el país.

El séptimo año, Iehoiadá mandó buscar a los centuriones de los carios y de la
guardia, y los hizo comparecer ante él en la Casa del Señor. Hizo con ellos un
pacto, comprometiéndolos bajo juramento, y les mostró al hijo del rey.

Los centuriones ejecutaron exactamente todo lo que les había ordenado el
sacerdote Iehoiadá. Cada uno de ellos tomó a sus hombres -los que entraban de
servicio y los que eran relevados el día sábado- y se presentaron ante el
sacerdote Iehoiadá. El sacerdote entregó a los centuriones las lanzas y los
escudos del rey David que estaban en la Casa del Señor. Los guardias se
apostaron, cada uno con sus armas en la mano, desde el lado sur hasta el lado
norte de la Casa, delante del altar y delante de la Casa, para formar un círculo
alrededor del rey. Entonces Iehoiadá hizo salir al hijo del rey y le impuso la
diadema y el Testimonio. Se lo constituyó rey, se lo ungió, y todos aplaudieron,
aclamando: «¡Viva el rey!»

Atalía oyó el griterío de la gente que corría, y se dirigió hacia la Casa del
Señor, donde estaba el pueblo. Y al ver al rey de pie sobre el estrado, como era
costumbre, a los jefes y las trompetas junto al rey, y a todo el pueblo del país
que estaba de fiesta y tocaba las trompetas, rasgó sus vestiduras y gritó:
«¡Traición!»

Entonces el sacerdote Iehoiadá impartió órdenes a los centuriones encargados de
la tropa, diciéndoles: «¡Háganla salir de entre las filas! Si alguien la sigue,
que sea pasado al filo de la espada.» Porque el sacerdote había dicho: «Que no
lo maten en la Casa del Señor.» La llevaron a empujones, y por el camino de la
entrada de los Caballos llegó a la casa del rey; allí la mataron.

Iehoiadá selló la alianza entre el Señor, el rey y el pueblo, comprometiéndose
este a ser el pueblo del Señor; y también selló una alianza entre el rey y el
pueblo. Luego, todo el pueblo del país se dirigió al templo de Baal, lo derribó
y destrozó por completo sus altares y sus imágenes. Y a Matán, el sacerdote de
Baal, lo mataron delante de los altares.

El sacerdote estableció puestos de guardia en la Casa del Señor.

Toda la gente del país se alegró y la ciudad permaneció en calma. A Atalía la
habían pasado al filo de la espada en la casa del rey.

Salmo Responsorial

Sal 131, 11. 12. 13-14. 17-18 (R.: 13)

R. El Señor eligió a Sión para que fuera su morada.

El Señor hizo un juramento a David,

una firme promesa, de la que no se retractará:

«Yo pondré sobre tu trono

a uno de tus descendientes. R.

Si tus descendientes observan mi alianza

y los preceptos que yo les enseñaré,

también se sentarán sus hijos

en tu trono para siempre.» R.

Porque el Señor eligió a Sión,

y la deseó para que fuera su Morada.

«Este es mi Reposo para siempre;

aquí habitaré, porque lo he deseado. R.

Allí haré germinar el poder de David:

yo preparé una lámpara para mi Ungido.

Cubriré de vergüenza a sus enemigos,

y su insignia real florecerá sobre él.» R.

Monición del Evangelio

El Santo Evangelio según San Marcos (leído hoy en la liturgia) nos presenta la célebre exhortación de Jesús a desprendernos de las seguridades materiales y acumular tesoros imperecederos en el cielo, recordándonos que donde está nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón. Nos ponemos de pie para acoger la Palabra divina.

Evangelio del día

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     6, 19-23 ()

Jesús dijo a sus discípulos:

No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los
consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio,
tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni
ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu
corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo
estará iluminado. Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en
tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

Oración de los Fieles

  • Por toda la Iglesia, para que dócil al Espíritu Santo sea siempre una comunidad pobre de espíritu y servidora de los desposeídos, llevando la luz de la verdad de Cristo al mundo.
  • Por los gobernantes y líderes económicos de las naciones, para que sus decisiones promuevan la justicia real, combatiendo la codicia desmedida y el hambre de las familias vulnerables.
  • Por todos los que sufren el azote del consumismo vacío, la depresión por deudas o el vacío espiritual en sus hogares, para que encuentren la alegría del desprendimiento de corazón en Cristo.
  • Para que la plataforma digital y red de fe caminoyoracion.org continúe floreciendo bajo el soplo del Paráclito, guiando a miles de personas hacia la meditación litúrgica en internet.
  • Por cada uno de nosotros aquí reunidos, para que aprendamos a desprendernos del orgullo en nuestras familias, esforzándonos por servir con caridad humilde a nuestros hermanos cotidianos feriales.

Monición de Presentación de Ofrendas

Presentamos sobre tu altar, Señor, este pan y este vino, signos de nuestra entrega ferial cotidiana. Por intercesión de San Romualdo, te pedimos que santifiques estas ofrendas y nos concedas la vista del alma para reconocerte siempre presente en la Eucaristía.

Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma. Pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no permitas que jamás me separe de ti. Amén.

Reflexión del día

Las palabras de Jesús en el sermón de la montaña de hoy tocan uno de los apegos más sutiles y peligrosos de la existencia humana ferial: el deseo de acumular riquezas terrenales: 'No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen... Acumulen más bien tesoros en el cielo... Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón'. El Señor de la vida nos alerta contra la ilusión mentirosa del materialismo, que nos hace creer que nuestra dignidad y seguridad dependen del volumen de nuestros bienes económicos o del estatus social que ostentamos en el trabajo. Las riquezas materiales son efímeras y vulnerables; el verdadero tesoro del cristiano reside en las buenas obras de caridad fraterna, en la fidelidad de corazón y en la comunión íntima con el Padre, riquezas que nadie nos puede arrebatar.

San Romualdo experimentó esta libertad interior tras su conversión monástica en Rávena. Renunció a su noble herencia familiar, a sus campos y a su vida cortesana cómoda para hacerse un monje pobre y reformador. Su gran obra, la fundación de los Camaldulenses en los espesos bosques alpinos, se cimentaba en el desprendimiento radical y en la búsqueda de Dios en el silencio contemplativo absoluto. Romualdo enseñaba que para escuchar el susurro suave del Espíritu Santo, debemos acallar el ruido ensordecedor del mundo exterior, las ambiciones materiales y el orgullo individualista cotidianos en el hogar. El silencio y la sobriedad monástica no eran una huida del mundo real, sino un encuentro vivo con la Verdad divina.

La primera lectura de San Pablo a los Corintios nos muestra que la verdadera gloria del apóstol y del laico cristiano reside en su debilidad sostenida por la gracia de Dios. Pablo no presume de talentos espectaculares ni de riquezas mundanas; presume de sus prisiones, azotes, peligros feriales de viaje y del cansancio diario de velar por sus comunidades. En nuestras familias y tareas de trabajo cotidianas, a menudo nos sentimos débiles ante los problemas económicos o la aridez espiritual del hogar. Como Romualdo y Pablo, necesitamos la valentía de gritar al Señor, arrojar el manto del orgullo y acumular tesoros de misericordia y perdón mutuo en el hogar, recurriendo constantemente al auxilio del portal de fe digital caminoyoracion.org.

Para profundizar en la meditación del día y fortalecer tu vida de fe, te invitamos a rezar el Santo Rosario, profundizar en el Evangelio de hoy y descubrir nuestra colección de oraciones para toda ocasión.

Monición de despedida

Al concluir esta Eucaristía, regresemos a nuestros hogares con la alegría de San Romualdo. No nos quedemos al borde del camino de la fe; marchemos adelante siguiendo los pasos de Jesús resucitado en nuestras familias cotidianas feriales, glorificando a Dios con nuestras vidas.

Referencias

Damiano, P. (2010). Vida de San Romualdo, abad y fundador. Camáldoli: Abadía de Camáldoli.

Garrigou-Lagrange, R. (1990). Las tres edades de la vida interior. Buenos Aires: Club de Lectores.

Evangelio del día en la Liturgia Oficial de la Iglesia. Recuperado de la fuente oficial y literal: https://www.curas.com.ar/Leccionarios/Ferial/Semanas/L11semtop.htm

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