

Tips Litúrgicos del Día
- Color Litúrgico: Verde ferial del Tiempo Ordinario o Blanco por la memoria de Santa Isabel.
- Foco de Meditación: La oración confiada del Padrenuestro como el modelo perfecto de diálogo filial y de abandono en el Padre celestial.
- Actitud Espiritual: Rezar la oración del Padrenuestro de forma pausada y consciente, meditando cada una de sus peticiones antes de dormir.
Citas Bíblicas del Día
- Primera Lectura: Lectura del libro del Eclesiástico 48, 1-14 ()
- Salmo Responsorial: Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7 (R.: 12a)
- Evangelio del Día: Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 7-15 ()
Santo del Día: Santa Isabel de Schönau, virgen y contemplativa agustina
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día: Santa Isabel de Schönau, virgen y contemplativa agustina
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura
- Salmo Responsorial
- Monición del Evangelio
- Evangelio del día
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del día
- Monición de despedida
- Referencias
Santa Isabel de Schönau fue una insigne virgen y monja benedictina alemana del siglo XII (contemporánea y amiga espiritual de Santa Hildegarda de Bingen) que se distinguió por su profunda vida mística, sus asombrosas visiones celestiales y su celo por la reforma moral de la Iglesia y del clero de su tiempo. Ingresó en el monasterio de Schönau en Renania a la temprana edad de doce años, donde vivió una existencia ferial de rigurosa penitencia, oración mística continua y lectura contemplativa de las Sagradas Escrituras. Soportó con paciencia heroica graves y dolorosas enfermedades físicas y tentaciones espirituales oscuras, convirtiéndose en consejera de obispos, abades y laicos a través de sus escritos epistolares y proféticos que dictaba a su hermano Egberto. Su vida nos enseña a buscar la gracia de Dios en medio del silencio interior y de la fidelidad silenciosa cotidiana.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas en Cristo, nos reunimos en este jueves litúrgico para ofrecer la Eucaristía, el don más precioso de la caridad del Señor. Hoy recordamos la memoria de Santa Isabel de Schönau, virgen que supo unir la contemplación mística con el amor filial a la Iglesia en medio de los sufrimientos físicos. Al ponernos en presencia de Dios, reconozcamos con sinceridad nuestras cegueras espirituales y pidamos la gracia del perdón y de una fe viva.
Monición a la Primera Lectura
En la primera lectura, tomada de la segunda carta de San Pablo a los Corintios, contemplamos a Pablo expresando su profundo temor de que las mentes de los corintios sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo por las falsas doctrinas. El Apóstol nos insta a permanecer firmes en la pureza del Evangelio. Escuchemos atentos.
Primera Lectura
Lectura del libro del Eclesiástico 48, 1-14 ()
Después surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una
antorcha. El atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó.
Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego
de lo alto. ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede
jactarse de ser igual a ti?
Tú despertaste a un hombre de la muerte y de la morada de los muertos, por la
palabra de Altísimo. Tú precipitaste a reyes en la ruina y arrojaste de su lecho
a hombres insignes; tú escuchaste un reproche en el Sinaí y en el Horeb una
sentencia de condenación; tú ungiste reyes para ejercer la venganza y profetas
para ser tu sucesores; tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un
carro con caballos de fuego.
De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que
estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y
restablecer las tribus de Jacob.
¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también
nosotros poseeremos la vida!
Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu.
Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo.
Nada era demasiado difícil para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo. En
su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables.
Salmo Responsorial
Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7 (R.: 12a)
R. Alégrense, justos, en el Señor.
¡El Señor reina! Alégrese la tierra,
regocíjense las islas incontables.
Nubes y Tinieblas lo rodean,
la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.
Un fuego avanza ante él
y abrasa a los enemigos a su paso;
sus relámpagos iluminan el mundo;
al verlo, la tierra se estremece. R.
Las montañas se derriten como cera
delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.
Los cielos proclaman su justicia
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
Se avergüenzan los que sirven a los ídolos,
los que se glorían en dioses falsos;
todos los dioses se postran ante él. R.
Monición del Evangelio
El Santo Evangelio según San Marcos nos muestra a Jesús enseñando a sus discípulos la oración del Padrenuestro en el sermón de la montaña. A través de este ruego sagrado, el Maestro nos enseña a dirigirnos a Dios con la confianza íntima de hijos, pidiendo el pan cotidiano y la gracia del perdón fraterno. Nos ponemos de pie para acoger la Palabra divina.
Evangelio del día
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 7-15 ()
Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho
hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el
cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado
sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en
el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros
perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino
líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los
perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los
perdonará a ustedes.
Oración de los Fieles
- Por toda la Iglesia de Cristo, para que cimentada en la sencillez y pureza de la devoción, sea siempre una casa de oración filial, de reconciliación y de paz para todos los pueblos.
- Por los gobernantes y líderes de las naciones, para que trabajen activamente por el bienestar de sus pueblos, promoviendo la justicia real y el reparto equitativo del pan cotidiano.
- Por todos los enfermos crónicos y los que sufren dolores físicos o depresiones severas en sus familias, para que por la intercesión de Santa Isabel experimenten la fortaleza del consuelo divino.
- Para que la plataforma digital y red de fe caminoyoracion.org continúe floreciendo, ayudando a las almas a cultivar la oración del Padrenuestro y la meditación litúrgica en internet.
- Por cada uno de nosotros aquí reunidos, para que aprendamos a perdonar a los que nos ofenden en el hogar y en el trabajo, viviendo con un corazón libre de resentimientos feriales cotidianos.
Monición de Presentación de Ofrendas
Presentamos sobre tu altar, Señor, este pan y este vino, signos de nuestra entrega ferial cotidiana. Por intercesión de Santa Isabel, te pedimos que santifiques estas ofrendas y nos concedas la paz del alma agradable a ti.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma. Pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no permitas que jamás me separe de ti. Amén.
Reflexión del día
El pasaje de la enseñanza del Padrenuestro en el Evangelio de Mateo de hoy constituye el núcleo más entrañable de la espiritualidad cristiana de todos los tiempos. Jesús nos exhorta a no orar de forma rutinaria y palabrera como los gentiles, quienes creen que por su palabrería vacía serán escuchados. El Maestro nos recuerda que Dios, nuestro Padre celestial, conoce perfectamente nuestras necesidades antes de que se las pidamos. Por ello, nos regala la oración perfecta: el Padrenuestro. En este ruego, Jesús unifica la santificación del Nombre de Dios y el advenimiento de su Reino con nuestras necesidades feriales y cotidianas: el sustento diario, el perdón de nuestras culpas recíprocas en el hogar y la protección divina frente a la tentación y el mal. El Padrenuestro es la escuela de la oración filial auténtica.
Santa Isabel de Schönau encarnó esta oración filial en medio de sus dolores físicos extremos y de su vida contemplativa en el monasterio renano. Isabel no consideró sus asombrosas visiones místicas como un motivo de soberbia espiritual, sino como una llamada de Dios a exhortar al clero a la conversión sincera y a la fidelidad del corazón. Soportó con paciencia benedictina la incomprensión y las pruebas oscuras de la fe, sabiendo que su Padre celestial la sostenía a cada instante en su debilidad. Su vida nos enseña que la verdadera oración no consiste en buscar revelaciones espectaculares o extraordinarias, sino en abandonarnos con humildad filial en las manos de Dios en el discurrir diario del hogar y de la comunidad de fe.
La primera lectura de San Pablo nos alerta contra el peligro de perder la 'sencillez y pureza de la devoción a Cristo'. A menudo, en el ajetreo ferial de nuestro trabajo, de las deudas económicas o de los problemas de pareja, nos dejamos distraer por filosofías mundanas secularizadas o ídolos vacíos de comodidad que nos apartan del trato familiar y sencillo con el Señor. Necesitamos la valentía de Isabel para refugiarnos en el silencio interior de la oración del Padrenuestro y en la meditación diaria de las Sagradas Escrituras. Pidamos hoy la gracia de recobrar la vista espiritual para reconocer el amor de Dios en nuestras vidas ordinarias, recurriendo con devoción al rezo gozoso del Santo Rosario y apoyándonos en caminoyoracion.org.
Para profundizar en la meditación del día y fortalecer tu vida de fe, te invitamos a rezar el Santo Rosario, profundizar en el Evangelio de hoy y descubrir nuestra colección de oraciones para toda ocasión.
Monición de despedida
Al concluir esta Eucaristía celestial, regresemos a nuestros hogares con la alegría filial del Padrenuestro. Seamos constructores de paz y perdón en medio de nuestras familias y lugares de trabajo, glorificando a Dios con nuestras vidas.
Referencias
Schönau, E. (2000). Visiones y escritos de Santa Isabel de Schönau. Renania: Abadía benedictina.
Hildegardía de Bingen. (2012). Epistolario espiritual y correspondencia mística. Madrid: BAC.
Evangelio del día en la Liturgia Oficial de la Iglesia. Recuperado de la fuente oficial y literal: https://www.curas.com.ar/Leccionarios/Ferial/Semanas/L11semtop.htm
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