Moniciones, Lecturas y Evangelio del Viernes 4 de Septiembre de 2026
Viernes de la 22ª semana del Tiempo Ordinario
Tips Litúrgicos del Día
- Hoy es día de ayuno y abstinencia (primer viernes de mes), ofrécelo por las vocaciones sacerdotales.
- Vístete con modestia y decoro al asistir a la Santa Misa, pues te presentas ante el Rey de Reyes.
- Al llegar a tu casa, lee nuevamente el Evangelio y medita en silencio sobre la presencia de Cristo en tu vida.
- Evita las distracciones digitales durante la Liturgia; Dios te habla en el silencio del corazón.
- Si no puedes comulgar sacramentalmente, haz un acto de comunión espiritual (lo encontrarás más abajo).
Citas Bíblicas del Día
Primera Lectura (1 Cor 4, 1-5): "Que los hombres nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios."
Salmo (Sal 36, 3-6. 27-28. 39-40): "Confía en el Señor y haz el bien; habita tu tierra y vive tranquilo."
Evangelio (Lc 5, 33-39): "Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo reventaría los odres."
Santo del Día
Hoy celebramos la memoria de Santa Rosalía, virgen y eremita. Nacida en una familia noble de Palermo, Sicilia, en el siglo XII, abandonó los privilegios de su linaje para retirarse a una cueva en el Monte Pellegrino, donde vivió en oración y penitencia. Su cuerpo fue hallado milagrosamente en 1624, durante una peste que asolaba la ciudad, y al llevar sus reliquias en procesión, la epidemia cesó. Santa Rosalía es patrona de Palermo y protectora contra las epidemias; su vida nos recuerda que la verdadera grandeza está en la humildad y la entrega total a Dios. Para los migrantes que hoy buscan un nuevo hogar, ella es un ejemplo de que el desierto puede convertirse en lugar de encuentro con el Señor.
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios (1 Cor 4, 1-5)
Hermanos: Que los hombres nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, en un administrador lo que se busca es que sea fiel.
Por mi parte, muy poco me preocupa el ser juzgado por vosotros o por un tribunal humano; ni siquiera me juzgo a mí mismo. Es cierto que no tengo nada en contra mía, pero no por eso estoy justificado; el que me juzga es el Señor.
Por tanto, no juzguéis antes de tiempo; esperad a que venga el Señor. Él sacará a la luz lo que está escondido en las tinieblas y pondrá al descubierto las intenciones de los corazones. Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.
Salmo Responsorial
Salmo 36, 3-6. 27-28. 39-40
R. El Señor es quien salva a los justos.
Confía en el Señor y haz el bien; habita tu tierra y vive tranquilo. Que el Señor sea tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón. R.
Encomienda al Señor tu camino, confía en él, y él actuará: hará brillar tu justicia como la aurora, y tu derecho, como el mediodía. R.
Apunta al bien y huye del mal, y vivirás para siempre; porque el Señor ama la justicia y no abandona a sus fieles. Los malvados serán exterminados, y la descendencia de los impíos, aniquilada. R.
El Señor es quien salva a los justos; él es su refugio en el peligro. El Señor los ayuda y los libra, los libra de los malvados y los salva, porque en él buscan refugio. R.
Evangelio del Día
Lectura del santo Evangelio según San Lucas (Lc 5, 33-39)
En aquel tiempo, los fariseos y los escribas dijeron a Jesús: "Los discípulos de Juan ayunan a menudo y hacen oración, y lo mismo los discípulos de los fariseos; pero los tuyos comen y beben."
Jesús les dijo: "¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Llegarán días en que les quitarán al novio, y entonces ayunarán."
Y les dijo también una parábola: "Nadie corta un trozo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo; porque romperá el nuevo, y el remiendo no quedará bien con el vestido viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo reventaría los odres, se derramaría, y los odres se perderían. Hay que echar vino nuevo en odres nuevos. Y nadie que haya bebido vino añejo quiere vino nuevo, porque dice: 'El añejo es mejor'."
Oración de los Fieles
Presidente: Elevemos, hermanos, nuestras súplicas al Padre, confiando en su misericordia y en su amor por cada uno de sus hijos.
- Por la Santa Iglesia, para que, fiel al Evangelio, sepa ofrecer vino nuevo en odres nuevos, anunciando la alegría de Cristo a un mundo sediento. R. Señor, escúchanos.
- Por el Papa Francisco y todos los pastores, para que, como administradores fieles de los misterios de Dios, guíen al pueblo con sabiduría y humildad. R. Señor, escúchanos.
- Por los que sufren por causa de la migración, el desarraigo y la soledad; que encuentren en la comunidad cristiana un hogar y en Dios un refugio seguro. R. Señor, escúchanos.
- Por las familias, para que sean escuelas de amor y fidelidad, defendiendo la vida y la unidad ante los desafíos del mundo actual. R. Señor, escúchanos.
- Por todos los que buscan a Dios con sincero corazón, para que, como Santa Rosalía, descubran en la oración y la penitencia el camino de la verdadera libertad. R. Señor, escúchanos.
- Por los que visitan caminoyoracion.org y por todos los que buscan orientación espiritual en la red, para que encuentren palabras de vida eterna y crezcan en su fe. R. Señor, escúchanos.
- Por nosotros, aquí reunidos en esta Eucaristía, para que aprendamos a confiar en el Señor y a hacer el bien, sin juzgar a los demás. R. Señor, escúchanos.
Presidente: Padre santo, que conoces las necesidades de tus hijos, escucha nuestras oraciones y concédenos la gracia de vivir según tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monicion de Presentación de Ofrendas
Con el pan y el vino que presentamos al altar, ofrezcamos también al Señor nuestras fatigas diarias, nuestros ayunos y nuestras obras de caridad. Que este sacrificio espiritual, unido al de Cristo, sea agradable a Dios Padre y nos transforme en odres nuevos, capaces de contener el vino nuevo de su gracia.
Oración de Comunión Espiritual
Creo en ti, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Te adoro en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo con todo mi corazón, y deseo recibirte en mi alma, ahora que no puedo comulgarte sacramentalmente.
Ven, Señor Jesús, a mi corazón, y quédate conmigo para siempre. No permitas que me separe jamás de ti. Amén.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en acción de gracias)
Reflexión del Día: Vino Nuevo en Odres Nuevos
El Evangelio de hoy nos presenta una escena cotidiana: los fariseos y escribas cuestionan a Jesús sobre el ayuno. Para ellos, la religiosidad se medía por el cumplimiento de normas externas. Pero Jesús, con una sabiduría desarmante, les habla de un Dios que hace nuevas todas las cosas (Ap 21,5). No ha venido a remendar un vestido viejo con un trozo de tela nueva; ha venido a traer una vida completamente nueva.
Esta palabra resuena con fuerza en nuestros días. Muchos de nosotros, hispanos devotos, llevamos en el corazón la fe de nuestros padres, una fe profunda y sincera. Pero a veces, la tentación es quedarnos en lo externo: la costumbre, la tradición vacía, el "siempre se ha hecho así". Jesús nos invita a más. Nos invita a convertir nuestra fe en una relación viva con Él, que transforme nuestra manera de pensar, de amar y de servir.
Para el migrante que ha dejado su tierra, este Evangelio es un bálsamo. A menudo, el migrante experimenta el desgarro de dejar atrás todo lo conocido: su cultura, su familia, su idioma. Es como un odre viejo que se rompe. Pero Dios no abandona a sus hijos. En medio del desierto del destierro, Él nos ofrece un corazón nuevo y un espíritu nuevo (Ez 36,26). Nos invita a no aferrarnos al vino añejo de la nostalgia que impide ver la acción de Dios en el presente, sino a abrirnos a la novedad de su gracia en la tierra que nos acoge.
La primera lectura nos recuerda que somos "administradores de los misterios de Dios". No somos dueños de la fe, sino servidores. Y un administrador debe ser fiel, no juzgar a los demás ni siquiera a sí mismo, porque el único juez es el Señor. Esta es una llamada a la humildad y a la confianza. No perdamos energía en juzgar a otros –al hermano que vive su fe de otra manera, al que no ayuna como nosotros, al que reza distinto–; ocupémonos más bien de ser fieles en lo que Dios nos ha confiado.
Hoy, viernes de ayuno y abstinencia, es una oportunidad para vaciarnos de nosotros mismos, para "remendar" nuestra vida no con parches de orgullo, sino con la entrega generosa. Ayunar no es solo privarse de alimento; es abrir un espacio en nuestro corazón para que Dios lo llene. Es desprendernos de lo que nos ata –el rencor, el miedo, el egoísmo– para recibir el vino nuevo del Espíritu Santo.
Querido hermano, querida hermana: ¿Qué "odres viejos" necesitas dejar hoy para recibir el vino nuevo de Cristo? ¿Qué ayuno –de críticas, de quejas, de tristezas– puedes ofrecerle? Que Santa Rosalía, que abandonó todo por amor a Dios en la soledad de su cueva, te inspire a buscar ese encuentro íntimo con el Señor. Confía en el Señor y haz el bien, como nos dice el Salmo, y verás su salvación en tu vida.
Monicion de Despedida
Que el Señor, que nos ha alimentado con su Palabra, nos conceda la gracia de vivir como odres nuevos, dóciles al Espíritu Santo. Llevemos la alegría del Evangelio a nuestros hogares y a todos los que encontremos. Hermanos, la Misa ha terminado: vayan en paz, y que el Señor los acompañe en su camino. ¡Hasta mañana!
Referencias
Conferencia Episcopal Española. (2026). Sagrada Biblia (Ed. Litúrgica). Biblioteca de Autores Cristianos. [Textos de las lecturas tomados del Leccionario]
Misal Romano. (2020). Conferencia Episcopal Española. [Para las moniciones y oraciones]
Martirologio Romano. (2004). Coeditores Litúrgicos. [Para la memoria de Santa Rosalía]
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