0%

Moniciones, Lecturas y Evangelio del Domingo 27 de Septiembre de 2026 - Domingo 26 del Tiempo Ordinario (Ciclo A)


Índice del Artículo

Queridos hermanos, en este Vigesimosexto Domingo del Tiempo Ordinario, la liturgia nos confronta con una pregunta que no admite evasivas: ¿de qué sirve decir sí con los labios si la vida dice no? El profeta Ezequiel nos recuerda que Dios no se queda en las apariencias, sino que mira el corazón y la conducta real de cada persona. San Pablo, en su himno cristológico, nos invita a tener los mismos sentimientos de Cristo, que se humilló hasta la cruz. Y el Evangelio nos sacude con la parábola de los dos hijos: uno dice que no, pero al final obedece; el otro dice que sí, pero no hace nada. La autenticidad de la fe se mide en la obediencia concreta, no en las promesas vacías. Que esta Eucaristía nos conceda la gracia de una fe que se traduce en obras.

Tips Litúrgicos del Día

  • Comienza la mañana examinando tus «síes». ¿Qué le has prometido a Dios y no has cumplido? No te quedes en la culpa; da hoy un paso concreto, por pequeño que sea, para alinear tus obras con tus palabras.
  • La primera lectura habla de conversión real. Ezequiel nos dice que el malvado que se convierte vivirá. Nunca es tarde para volver a Dios. Si sientes que te has alejado, acércate al sacramento de la Reconciliación esta semana.
  • El Salmo 24 es una oración de humildad. Repite durante el día: «Señor, enséñame tus caminos». Pide a Dios que te libre de la soberbia de creerte mejor que otros, especialmente de aquellos que, como el primer hijo, tardaron pero obedecieron.
  • San Pablo nos invita a tener los sentimientos de Cristo. Lee despacio Filipenses 2,1-11. Haz un acto concreto de humildad: cede en algo, acepta una corrección, sirve sin esperar reconocimiento.
  • El Evangelio de los dos hijos es un espejo. ¿Eres de los que hablan mucho y hacen poco, o de los que, con resistencia inicial, terminan haciendo la voluntad del Padre? Deja que esta pregunta te acompañe todo el día.
  • Ofrece hoy un gesto de obediencia costosa. Puede ser perdonar, visitar a alguien, renunciar a un capricho o dedicar tiempo a la oración. Que tu «sí» no sea de palabra, sino de vida.

📅 ¿Deseas consultar el mes completo? Revisa nuestro Calendario Litúrgico de Septiembre de 2026 con las lecturas, moniciones y santoral de cada día.

Citas Bíblicas del Día

  • «Si el malvado se convierte de todos sus pecados, ciertamente vivirá; no morirá» (Ezequiel 18, 28). La conversión es siempre posible.
  • «Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas» (Salmo 24, 4). La oración humilde del que busca la verdad.
  • «Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús» (Filipenses 2, 5).
  • «Se despojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo y se hizo semejante a los hombres» (Filipenses 2, 7).
  • «Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue» (Mateo 21, 28-29).
  • «Los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el Reino de Dios» (Mateo 21, 31).

Santo del Día

Hoy, al celebrar el Domingo, la Iglesia concentra su mirada en el misterio pascual de Cristo, centro de toda la vida cristiana. No se celebra una memoria particular de santos, porque la solemnidad del Día del Señor lo llena todo. Sin embargo, el 27 de septiembre la Iglesia recuerda a San Vicente de Paúl, el apóstol de la caridad, que supo traducir su fe en obras concretas de servicio a los pobres. Su testimonio, caracterizado por la humildad y la acción, resuena con el Evangelio de los dos hijos: no basta decir «Señor, Señor», hay que trabajar en la viña del Reino. Podemos pedir su intercesión para que nuestra fe sea auténtica y operante.

Monición de Entrada

Queridos hermanos, nos reúne hoy el Señor en su casa para celebrar la Eucaristía, memorial de su entrega y escuela de autenticidad cristiana. La Palabra que vamos a escuchar es exigente: nos invita a abandonar la hipocresía de los discursos vacíos y a responder con obras concretas a la voluntad del Padre. El profeta Ezequiel nos recordará que Dios no se deja engañar por las apariencias; San Pablo nos invitará a modelar nuestros sentimientos según los de Cristo, humilde y obediente; y el Evangelio nos presentará a dos hijos: uno que dice no y obedece, y otro que dice sí y desobedece. La pregunta caerá sobre nosotros como una espada: ¿cuál de los dos soy yo? Invoquemos al Espíritu Santo para que esta celebración no sea un rito vacío, sino un encuentro transformador con el Dios de la verdad. De pie, recibamos al Señor que viene a nuestro encuentro.

Monición a la Primera Lectura

La primera lectura, del profeta Ezequiel, nos ofrece una enseñanza de gran actualidad: Dios no se ata a los méritos pasados ni condena definitivamente a quien se ha equivocado. Lo que cuenta es la orientación presente del corazón. El justo que se desvía hacia el mal no podrá escudarse en su antigua fidelidad; el pecador que se convierte sinceramente encontrará vida. Es una palabra de advertencia y de esperanza, que derriba la tentación de creernos seguros por nuestra historia y abre de par en par las puertas de la conversión. Escuchemos con humildad, porque ninguno de nosotros puede presumir de estar a salvo, y ninguno debe desesperar de la misericordia de Dios.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 18, 24-28

Esto dice el Señor:
«Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿vivirá? No, no se tendrá en cuenta su justicia anterior; por la iniquidad que ha cometido y por el pecado que ha perpetrado, morirá.
Insistís: “No es justo el proceder del Señor”. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?
Si el justo se aparta de su justicia, comete maldad y muere, muere por la maldad que ha cometido.
Y si el malvado se convierte de la maldad que ha cometido y practica el derecho y la justicia, salvará su vida.
Si recapacita y se convierte de todos sus pecados, ciertamente vivirá; no morirá».

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Salmo

Salmo 24, 4-9

R/. Señor, enséñame tus caminos.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas;
no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud;
acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Monición a la Segunda Lectura

San Pablo, en la carta a los Filipenses, nos entrega uno de los pasajes más bellos y profundos del Nuevo Testamento: el himno a la kénosis, al abajamiento de Cristo. Nos invita a tener entre nosotros los mismos sentimientos de Cristo, que no se aferró a su condición divina, sino que se despojó de sí mismo, tomó la condición de esclavo y se humilló hasta la cruz. Este es el camino del verdadero discípulo: no la arrogancia, sino la humildad; no el dominio, sino el servicio; no la autosuficiencia, sino la obediencia filial. Escuchemos esta lectura dejándonos interpelar por el ejemplo de Aquel que, por su humillación, fue exaltado por Dios.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 2, 1-11

Hermanos:
Si hay alguna consolación en Cristo, si algún aliento de amor, si alguna comunión en el Espíritu, si alguna entrañable compasión, completad mi alegría teniendo un mismo pensar, un mismo amor, un mismo ánimo, un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por vanagloria; al contrario, considerad a los demás superiores a vosotros mismos. No busquéis cada uno vuestro propio interés, sino el de los demás.
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús, el cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Al contrario, se despojó de sí mismo, tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres. Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Monición del Evangelio

El Evangelio según san Mateo nos presenta una parábola breve pero incisiva. Un padre pide a sus dos hijos que vayan a trabajar a la viña. El primero responde con un «no» rotundo, pero luego se arrepiente y va. El segundo dice «sí, señor» con aparente docilidad, pero no hace nada. La conclusión de Jesús descoloca: los publicanos y las prostitutas, los que inicialmente dijeron no a Dios, entran antes en el Reino que los que se llenan la boca de promesas pero no las cumplen. Es una llamada urgente a la coherencia. De pie, acojamos esta Palabra que hoy nos juzga y nos invita a la conversión de las obras.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28-32

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo la voluntad del padre?».
Contestaron: «El primero».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Oración de los Fieles

Con la humildad de quien sabe que sus obras no siempre acompañan sus palabras, presentemos al Padre nuestras súplicas.

  • Por la Iglesia, viña del Señor, para que, animada por el Espíritu Santo, sea testigo creíble del Evangelio, no solo con palabras, sino con obras concretas de justicia, caridad y servicio. Roguemos al Señor.
  • Por el Papa, los obispos y todos los pastores, para que, a ejemplo de Cristo, ejerzan su autoridad con humildad y servicio, y guíen al pueblo de Dios por el camino de la obediencia filial. Roguemos al Señor.
  • Por el apostolado digital y, en especial, por el portal “Camino y Oración”, para que sus contenidos impulsen a sus lectores a una fe operante, que se traduzca en compromiso con los más necesitados. Roguemos al Señor.
  • Por los que han dicho no a Dios y se sienten lejos de la Iglesia, para que, como el primer hijo de la parábola, descubran que nunca es tarde para volver a la viña y trabajar en ella. Roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, reunidos en esta asamblea, para que, confrontados por la Palabra, pasemos de las promesas vacías a la obediencia concreta, y seamos hallados fieles en el día del Señor. Roguemos al Señor.

Padre de bondad, que miras el corazón y no las apariencias, escucha nuestras oraciones y haz que cumplamos con obras tu santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Monición de Presentación de Ofrendas

Junto al pan y al vino, depositemos hoy sobre el altar nuestra voluntad de pasar del dicho al hecho. Presentemos también nuestras resistencias, nuestros «no» iniciales y nuestras perezas, para que el Señor los convierta en obediencia generosa. Que el Espíritu Santo transforme estos dones y nos haga ofrenda agradable al Padre, con la humildad de Cristo que se despojó de sí mismo por amor.

Oración de Comunión Espiritual

Para quienes no pueden recibir sacramentalmente a Jesús, hagamos juntos este acto de comunión espiritual:

«Señor Jesús, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que no puedo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no me permitas jamás separarme de ti. Amén.»

Reflexión del Día: Del «sí» de los labios al «sí» de la vida

La parábola de los dos hijos es una de las más breves del Evangelio y, sin embargo, una de las más punzantes. No hay lugar para medias tintas: la fe cristiana no se juega en las palabras, sino en las obras. El primer hijo dice «no quiero», con una sinceridad casi brutal. Su respuesta es descortés, rebelde, y sin embargo, al final, va a trabajar a la viña. Su «no» inicial es superado por la obediencia final. El segundo hijo dice «voy, señor», con una amabilidad que parece modélica, pero su vida contradice su palabra: no va. Jesús lo pregunta sin rodeos: «¿Quién de los dos hizo la voluntad del padre?». La respuesta es evidente: el primero.

San Juan Crisóstomo, comentando esta parábola, subraya que «Dios no quiere palabras, sino hechos. No es lo que prometemos, sino lo que cumplimos; no es el comienzo, sino el final» (Homilía sobre San Mateo, 67, 2). Esta verdad nos interpela directamente. ¿Cuántas veces hemos dicho un «sí» litúrgico en la Misa, un «amén» en la oración, un «haré» en el confesionario, y después la vida ha cantado otra canción? La coherencia no es un adorno de la vida cristiana; es su esencia.

El profeta Ezequiel nos ofrece la base de esta exigencia. Dios no es un juez que se deja impresionar por el historial. No salva una etiqueta de «justo» ni condena para siempre una biografía de «pecador». Mira el presente del corazón. Si el justo se desvía, su justicia pasada no lo blinda; si el pecador se convierte, su culpa pasada no lo cierra a la misericordia. Es una noticia de inmensa esperanza, pero también de seria responsabilidad. Cada día es una nueva oportunidad para decir sí con la vida, no solo con los labios.

San Pablo, en la segunda lectura, nos muestra el camino de la verdadera obediencia: tener los sentimientos de Cristo. Jesús no se aferró a su condición divina, no hizo de su grandeza un privilegio, sino que se despojó, se hizo esclavo, se humilló hasta la cruz. Su obediencia no fue la de un autómata que cumple órdenes, sino la de un hijo que ama y se entrega. Por eso Dios lo exaltó. El sí de Cristo no fue un «voy, señor» pronunciado para quedar bien; fue un despojamiento total de sí mismo por amor al Padre y a los hombres.

El Papa Francisco ha insistido en que «la coherencia entre fe y vida es el gran desafío de los cristianos de todos los tiempos. No podemos decir que amamos a Dios si no amamos al hermano» (Ángelus, 15 de febrero de 2015). La viña del Señor no es una metáfora lejana: es nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra comunidad, los pobres que esperan justicia, los solitarios que esperan consuelo. Decir sí a Dios es ponerse en camino, aunque al principio hayamos dicho no.

Hoy, al salir de esta Eucaristía, no nos llevemos solo una emoción. Llevémonos una pregunta que nos persiga: ¿cuál de los dos hijos soy yo? Y llevémonos también una esperanza: nunca es tarde para ir a la viña. Los publicanos y las prostitutas, que dijeron no con su vida, creyeron a Juan y entraron antes que los que presumían de su sí. Dios no se cansa de esperar nuestro regreso. Que la Virgen María, la que dijo «hágase en mí según tu palabra» y lo cumplió hasta la cruz, interceda por nosotros. Que nos enseñe a hacer de nuestra vida un sí gozoso, humilde y operante.

Monición de Despedida

Hermanos, hemos escuchado la Palabra que nos llama a la coherencia y hemos recibido el Cuerpo de Cristo, que es la fuente de toda obediencia amorosa. Ahora salimos a trabajar en la viña del Señor con obras concretas, no con promesas vacías. Que vuestro sí sea verdadero, que vuestro amor no sea de palabra sino de hecho, y que la humildad de Cristo os acompañe. Podéis ir en paz, y que el Señor os conceda la gracia de cumplir su voluntad. Amén.

Referencias

📖 Recursos Litúrgicos y Moniciones para el Domingo

Para preparar las celebraciones de tu comunidad parroquial con unción, te recomendamos consultar nuestra guía práctica y taller para lectores y monitores, con orientaciones de espiritualidad y dicción sagrada.

Asimismo, descarga el subsidio completo para la asamblea en nuestra Hoja Dominical en PDF para imprimir.

Contenido Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir