
Tips Litúrgicos del Día
- Color Litúrgico: Verde ferial del Tiempo Ordinario o Blanco por la memoria de San Alberto.
- Foco de Meditación: La pureza de intención en nuestras buenas obras de limosna, ayuno y oración, buscando agradar a Dios en el secreto del corazón.
- Actitud Espiritual: Realizar una oración o ayuda económica secreta, evitando que nadie se entere en nuestro hogar o entorno laboral.
Citas Bíblicas del Día
- Primera Lectura: Lectura del segundo libro de los Reyes 2, 1. 6-14 ()
- Salmo Responsorial: Sal 30, 20. 21. 24 (R.: 25)
- Evangelio del Día: Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 1-6. 16-18 ()
Santo del Día: San Alberto Chmielowski, el hermano de los desposeídos
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día: San Alberto Chmielowski, el hermano de los desposeídos
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura
- Salmo Responsorial
- Monición del Evangelio
- Evangelio del día
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del día
- Monición de despedida
- Referencias
San Alberto Chmielowski (nacido en Polonia como Adam Chmielowski en 1845) fue un insigne artista pintor de gran renombre europeo que renunció a su exitosa carrera artística y a su prestigio social para hacerse pobre entre los pobres, fundando las congregaciones de Hermanos y Hermanas Siervos de los Pobres (Hermanos Albertinos). Alberto, herido gravemente en una pierna durante el levantamiento polaco de 1863 (lo que le provocó la amputación de la misma), experimentó una conversión profunda al contemplar la miseria física y espiritual de las personas sin hogar en los albergues de Cracovia. Decidió abandonar los pinceles y el óleo para dedicarse a la pintura más hermosa: restaurar la imagen divina en las almas desfiguradas de los mendigos, prostitutas y huérfanos. Juan Pablo II, quien escribió una célebre obra de teatro sobre él ('Hermano de nuestro Dios'), lo canonizó en 1989 como el modelo sublime de la caridad activa y fecunda.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas, nos reunimos en este miércoles litúrgico para ofrecer la Eucaristía, recordando la vida santa de San Alberto Chmielowski, el 'Hermano de nuestro Dios'. Alberto nos enseña a descubrir el rostro doliente de Cristo en los mendigos y marginados de nuestras ciudades, sirviendo con amor desinteresado y sobriedad alegre. Iniciemos esta celebración reconociendo nuestras debilidades y pidiendo la misericordia divina.
Monición a la Primera Lectura
En la primera lectura, tomada de la segunda carta de San Pablo a los Corintios, contemplamos a Pablo exhortando a la generosidad alegre en la colecta para los pobres de Jerusalén. El Apóstol nos recuerda que el que siembra con generosidad cosechará también generosamente, pues Dios ama al que da con alegría. Escuchemos atentos.
Primera Lectura
Lectura del segundo libro de los Reyes 2, 1. 6-14 ()
Esto es lo que sucedió cuando el Señor arrebató a Elías y lo hizo subir al cielo en el torbellino.
Elías y Eliseo partieron de Guilgal, y Elías le dijo: «Quédate aquí, porque el
Señor me ha enviado al Jordán.» Pero Eliseo respondió: «Juro por la vida del
Señor y por tu propia vida que no te dejaré.» Y se fueron los dos.
Cincuenta hombres de la comunidad de profetas fueron y se pararon enfrente, a
una cierta distancia, mientras los dos estaban de pie a la orilla del Jordán.
Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó las aguas. Estas se dividieron
hacia uno y otro lado, y así pasaron los dos por el suelo seco. Cuando cruzaban,
Elías dijo a Eliseo: «Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea
separado de tu lado.»
Eliseo respondió: «¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu
espíritu!»
«¡No es nada fácil lo que pides!, dijo Elías; si me ves cuando yo sea separado
de tu lado, lo obtendrás; de lo contrario, no será así.»
Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos
también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el
torbellino.
Al ver esto, Eliseo gritó: «¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su
caballería!» Y cuando no lo vio más, tomó sus vestiduras y las rasgó en dos
pedazos. Luego recogió el manto que se le había caído a Elías de encima, se
volvió y se detuvo al borde del Jordán.
Después, con el manto que se le había caído a Elías, golpeó las aguas, pero
estas no se dividieron. Entonces dijo: «¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?»
El golpeó otra vez las aguas; estas se dividieron hacia uno y otro lado, y
Eliseo cruzó.
Salmo Responsorial
Sal 30, 20. 21. 24 (R.: 25)
R. Sean fuertes y valerosos,
todos los que esperan en el Señor.
¡Qué grande es tu bondad, Señor!
Tú la reservas para tus fieles;
y la brindas a los que se refugian en ti,
en la presencia de todos. R.
Tú los ocultas al amparo de tu rostro
de las intrigas de los hombres;
y los escondes en tu Tienda de campaña,
lejos de las lenguas pendencieras. R.
Amen al Señor, todos sus fieles,
porque él protege a los que son leales
y castiga con severidad a los soberbios. R.
Monición del Evangelio
El Santo Evangelio según San Marcos (leído hoy en la liturgia) nos presenta la advertencia de Jesús sobre la rectitud de intención en nuestras prácticas de piedad: la limosna, la oración y el ayuno deben realizarse en el secreto del corazón para agradar al Padre, quien ve en lo secreto y nos recompensará. Nos ponemos de pie para acoger el Evangelio.
Evangelio del día
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 1-6. 16-18 ()
Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser
vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que
está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando
delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para
ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la
derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto,
te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie
en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro
que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y
ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te
recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que
desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya
han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu
ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto;
y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Oración de los Fieles
- Por la Santa Iglesia universal, para que, a ejemplo de San Alberto Chmielowski, sea siempre una casa de acogida, refugio de las personas sin hogar y servidora de los desposeídos.
- Por los artistas, pintores, músicos y creadores de cultura, para que busquen siempre en la belleza trascendente divina un camino de elevación moral, justicia social y consuelo para la humanidad.
- Por las personas que viven en la calle en situación de indigencia extrema, frío o abandono familiar, para que experimenten el auxilio compasivo de Cristo a través de la solidaridad fraterna.
- Para que la plataforma digital caminoyoracion.org continúe floreciendo como un recurso de fe digital en internet, transmitiendo las oraciones diarias y el Santo Rosario a miles de almas atribuladas.
- Por todos nosotros aquí reunidos, para que desterremos la búsqueda de vanidad o aplausos humanos en nuestras familias, esforzándonos por servir a Dios en el secreto de la caridad cotidiana ferial.
Monición de Presentación de Ofrendas
Te ofrecemos, Padre misericordioso, este pan y este vino al celebrar la memoria de San Alberto Chmielowski. Te pedimos que consagres estos dones y nos concedas la gracia de un corazón generoso y libre de soberbia.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma. Pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no permitas que jamás me separe de ti. Amén.
Reflexión del día
La enseñanza de Jesús en el Evangelio de Marcos sobre las prácticas de piedad de la Cuaresma y de la vida ferial ordinaria (limosna, oración y ayuno) toca el núcleo de nuestra autenticidad espiritual frente al peligro de la hipocresía y del fariseísmo invisible: 'Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendrán recompensa de su Padre celestial'. Jesús denuncia la hipocresía de quienes tocan la trompeta al dar limosna o ponen rostros compungidos para que la multitud alabe su santidad. Quien busca el aplauso humano ya ha recibido su recompensa efímera. La verdadera piedad del cristiano se realiza en el secreto del corazón, buscando únicamente agradar al Padre que ve en lo secreto.
San Alberto Chmielowski encarnó esta pureza de intención y desprendimiento radical de una manera asombrosa. Chmielowski, un artista pintor de gran éxito en Europa, decidió abandonar la fama, las galerías de arte y los salones de la burguesía polaca para vestir un hábito de saco tosco, mudarse a vivir a los albergues públicos de mendigos en Cracovia y fundar la Orden de los Hermanos Albertinos. Alberto no dio limosnas desde la distancia cómoda de su riqueza; se hizo mendigo con los mendigos, compartiendo su misma comida ferial y asistiendo a los alcohólicos y enfermos crónicos en los crudos inviernos de Polonia. Decía Alberto que debemos 'ser buenos como el pan, que está sobre la mesa para que todos lo partan y se alimenten'. Su labor fue un himno de caridad silenciosa y oculta.
La primera lectura de San Pablo complementa este mensaje al recordarnos el valor de dar con alegría: 'Dios ama al que da con alegría'. El que comparte con amargura o por obligación arruina el valor espiritual de su ofrenda. El desprendimiento material nos libera del ídolo de la avaricia y nos llena de la verdadera riqueza evangélica. En nuestras familias y ocupaciones de trabajo cotidiano, el Señor nos llama a practicar la piedad silenciosa: orar por la pareja en el secreto del cuarto, ayudar al compañero de trabajo que nos cae mal sin buscar agradecimientos y ayunar de quejas vacías en el hogar. Pidamos por intercesión de San Alberto Chmielowski un corazón libre de soberbia, apasionado por el servicio caritativo fraterno y arraigado en la liturgia diaria a través del portal caminoyoracion.org.
Para profundizar en la meditación del día y fortalecer tu vida de fe, te invitamos a rezar el Santo Rosario, profundizar en el Evangelio de hoy y descubrir nuestra colección de oraciones para toda ocasión.
Monición de despedida
Habiendo sido fortalecidos por el Cuerpo y la Sangre de Cristo en este altar sagrado, regresemos a nuestras tareas cotidianas con la paz del Señor resucitado. Seamos 'buenos como el pan' en medio de nuestras familias, glorificando a Dios con nuestras vidas.
Referencias
Wojtyła, K. (1989). Hermano de nuestro Dios: Drama en tres actos sobre San Alberto Chmielowski. Madrid: BAC.
Albertinos. (2012). Escritos y espiritualidad de San Alberto: El hermano de los pobres. Cracovia: Siervos de los Pobres.
Evangelio del día en la Liturgia Oficial de la Iglesia. Recuperado de la fuente oficial y literal: https://www.curas.com.ar/Leccionarios/Ferial/Semanas/L11semtop.htm
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