Lecturas y Evangelio de hoy Viernes 31 de Julio de 2026 - San Ignacio de Loyola, presbítero y fundador

Lecturas y Evangelio de hoy Viernes 31 de Julio de 2026 - San Ignacio de Loyola, presbítero y fundador

Tips Litúrgicos del Día

  • Hoy vestimos ornamentos blancos, color de fiesta, para celebrar la memoria de San Ignacio de Loyola.
  • Al venerar al fundador de los jesuitas, pidamos la gracia de un discernimiento sincero para conocer la voluntad de Dios en nuestra vida.
  • Aunque sea viernes, la memoria del santo nos permite ofrecer la Misa con especial acción de gracias por su legado espiritual.

Citas Bíblicas del Día

  • Primera Lectura: Lectura del libro del profeta Jeremías (26, 1-9)
  • Salmo Responsorial: Sal 68, 5.8-10.14 (R.: 14c)
  • Evangelio del Día: Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (13, 54-58)

Santo del Día: San Ignacio de Loyola, presbítero y fundador

Índice del Artículo

San Ignacio de Loyola, presbítero y fundador de la Compañía de Jesús, nos enseña que la transformación interior es posible cuando nos abrimos a la gracia de Dios. Nacido en 1491 en el castillo de Loyola, en el País Vasco, fue un caballero orgulloso que, tras ser herido en la batalla de Pamplona, experimentó una profunda conversión durante su convalecencia. Al leer vidas de santos, sintió el llamado a seguir a Cristo con radicalidad. Peregrinó a Montserrat y Manresa, donde escribió los Ejercicios Espirituales, un método de discernimiento y oración que ha guiado a innumerables almas. Fundó la Compañía de Jesús en 1540, caracterizada por la obediencia al Papa, la educación y las misiones. Su lema, 'Ad maiorem Dei gloriam' (A mayor gloria de Dios), refleja su deseo de servir a Dios en todo. San Ignacio nos invita a buscar a Dios en todas las cosas y a ofrecerle nuestra vida como instrumento de su amor.

Monición de Entrada

Hermanos, hoy celebramos con gozo la fiesta de San Ignacio de Loyola, presbítero que, herido por Dios, se entregó por completo a la causa del Evangelio. Su vida nos recuerda que Dios actúa incluso en nuestras heridas. Dispongámonos a participar en esta Eucaristía con el corazón abierto a la gracia transformadora.

Monición a la Primera Lectura

En la primera lectura, tomada del libro del profeta Jeremías, escuchamos cómo el Señor llama al profeta desde el seno materno, mostrando que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros.

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Jeremías (26, 1-9)

Al comienzo del reinado de Joaquím, hijo de Josías, rey de Judá, llegó esta
palabra a Jeremías, de parte del Señor:

«Así habla el Señor: "Párate en el atrio de la Casa del Señor y di a toda la
gente de las ciudades de Judá que vienen a postrarse en la Casa del Señor todas
las palabras que yo te mandé decirles, sin omitir ni una sola. Tal vez escuchen
y se conviertan de su mal camino; entonces yo me arrepentiré del mal que pienso
hacerles a causa de la maldad de sus acciones. Tú les dirás: Así habla el Señor
Si ustedes no me escuchan ni caminan según la Ley que yo les propuse; si no
escuchan las palabras de mis servidores los profetas, que yo les envío
incansablemente y a quienes ustedes no han escuchado, entonces yo trataré a esta
Casa como traté a Silo y haré de esta ciudad una maldición para todas las
naciones de la tierra."»

Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías mientras él
pronunciaba estas palabras en la Casa del Señor . Y apenas Jeremías terminó de
decir todo lo que el Señor le había ordenado decir al pueblo, los sacerdotes y
los profetas se le echaron encima, diciendo: «¡Vas a morir! Porque has
profetizado en nombre del Señor, diciendo: Esta Casa será como Silo, y esta
ciudad será arrasada y quedará deshabitada.»

Entonces todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías den la Casa del Señor
.

Salmo Responsorial

Sal 68, 5.8-10.14 (R.: 14c)

R. Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor.

Más numerosos que los cabellos de mi cabeza

son los que me odian sin motivo;

más fuertes que mis huesos,

los que me atacan sin razón.

¡Y hasta tengo que devolver

lo que yo no he robado! R.

Por ti he soportado afrentas

y la vergüenza cubrió mi rostro;

me convertí en un extraño para mis hermanos,

fui un extranjero para los hijos de mi madre:

porque el celo de tu Casa me devora,

y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

Pero mi oración sube hasta ti, Señor,

en el momento favorable:

respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,

sálvame, por tu fidelidad. R.

Monición del Evangelio

El Evangelio según San Lucas nos presenta a Jesús rechazado en su propia tierra. ¿Reconocemos a Dios en lo cotidiano, o dejamos que la familiaridad nos ciegue? Escuchemos con atención.

Evangelio del día

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (13, 54-58)

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera
que todos estaban maravillados.

«¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No
es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son
hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros
todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»

Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: «Un profeta es
despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Oración de los Fieles

  • Por la Iglesia, el Papa y todos los pastores, para que, inspirados por San Ignacio, sepan guiar al pueblo de Dios con sabiduría y amor. Roguemos al Señor.
  • Por los gobernantes y todos los que tienen responsabilidades públicas, para que busquen la paz y el bien común, siguiendo la justicia del Evangelio. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los que sufren soledad o depresión, y todos los atribulados, para que encuentren en Cristo consuelo y fortaleza. Roguemos al Señor.
  • Por la comunidad digital de CaminoyOracion.org, para que continúe siendo un canal de gracia y oración para miles de almas en internet. Roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, reunidos en esta Eucaristía, para que, a ejemplo de San Ignacio, nos dejemos transformar por Dios y seamos instrumentos de su amor en el mundo. Roguemos al Señor.

Monición de Presentación de Ofrendas

Con estos panes y vino, ofrezcamos al Señor nuestra vida, con sus heridas y alegrías, uniéndonos al sacrificio de Cristo. Que, como San Ignacio, sepamos poner todo a su servicio.

Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma. Pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no permitas que jamás me separe de ti. Amén.

Reflexión del día

Queridos hermanos, el Evangelio de hoy nos muestra a Jesús que regresa a Nazaret, su pueblo, y encuentra resistencia. Sus vecinos no pueden superar la familiaridad: '¿No es este el hijo de José?'. Se cierran a la novedad de Dios porque creen saberlo todo de él. También nosotros, en medio de la rutina y el cansancio, podemos volvernos indiferentes a la presencia del Señor. San Ignacio de Loyola experimentó esta misma dureza antes de su conversión: herido, postrado, sintió que su vida se derrumbaba. Pero en esa fragilidad, Dios le mostró un camino nuevo. La oración no es un lujo, sino el pan de cada día. Muchos de ustedes llegan a esta misa agobiados por la soledad, el trabajo o la fe vacilante. Sepan que Jesús conoce sus luchas. Él no se impone, pero sigue pasando por nuestra vida, ofreciendo sanación y propósito. Como Ignacio, podemos dejar que nuestras heridas se conviertan en puertas para la gracia. No tengamos miedo de abrir el corazón, aunque nos duela. La oración es ese espacio donde Dios nos dice: 'Hoy se cumple esta Escritura en tus oídos'. Dejemos que la Palabra toque nuestra realidad y nos impulse a servir a los demás con alegría, sin importar el rechazo. San Ignacio nos enseñó a 'encontrar a Dios en todas las cosas': en el trabajo, en la familia, en el descanso. Hoy, Jesús está aquí, presente en su Palabra y en la Eucaristía. No lo dejemos fuera de nuestra vida.

Para profundizar en la meditación del día y fortalecer tu vida de fe, te invitamos a rezar el Santo Rosario, profundizar en el Evangelio de hoy y descubrir nuestra colección de oraciones para toda ocasión.

Monición de despedida

Hermanos, la Misa ha terminado. Vayan en paz, y como San Ignacio, busquen a Dios en todas las cosas. Sean testigos del amor de Cristo en sus hogares y trabajos. ¡Ad maiorem Dei gloriam!

Referencias

Catecismo de la Iglesia Católica. (1997). Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.

Conferencia Episcopal. (2020). Leccionario oficial para la liturgia. Madrid: Coeditores Litúrgicos.

Evangelio del día en la Liturgia Oficial de la Iglesia. Recuperado de la fuente oficial y literal: https://www.curas.com.ar/Leccionarios/Ferial/Semanas/L17semtop.htm

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