

- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día: San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del día de Hoy
- Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 3, 18-23
- SALMO Sal 23, 1-2. 3-4b. 5-6
- Monición del Evangelio
- ALELUIA Mt 4, 19Aleluia.«Síganme,y Yo los haré pescadores de hombres», dice el Señor.Aleluia.
- Evangelio del día de Hoy
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 1-11
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día: La sabiduría que se fía de la palabra
- Monición de Despedida
- Referencias
Celebramos hoy, queridos hermanos, el Jueves de la Vigésima Segunda Semana del Tiempo Ordinario, una jornada en la que la Iglesia nos invita a detenernos ante la sabiduría de la cruz y la llamada a ser pescadores de hombres. La liturgia de este día nos regala la figura luminosa de San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia, un pastor que supo encarnar la verdadera grandeza: la humildad que confía solo en Dios y se hace servidora de todos. Las lecturas que proclamaremos —la sabiduría del mundo es necedad ante Dios, y Pedro se fía de la palabra de Jesús para echar las redes— encuentran en este santo un testigo excepcional. Dejémonos instruir por su ejemplo y por la Palabra que nos dispone a la misión.
Tips Litúrgicos del Día
- Inicia la mañana con una oración de abandono confiado. San Gregorio Magno se definía como «siervo de los siervos de Dios». Repite hoy con él: «Señor, que no busque yo ser grande a los ojos del mundo, sino serte fiel en lo pequeño».
- Al escuchar la primera lectura, interroga tus criterios de éxito. San Pablo te dice que la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. Haz una pausa y revisa: ¿tus decisiones están guiadas por el Evangelio o por la lógica del poder y el prestigio?
- El Salmo 23 (24) es un canto procesional hacia el santuario. Recítalo con calma, como preparación para el encuentro eucarístico: «¿Quién puede subir al monte del Señor?». Déjate purificar por esa pregunta.
- En el Evangelio, Pedro obedece a Jesús contra toda evidencia humana. Hoy, ante una situación difícil, atrévete a un acto de fe concreto: «En tu nombre, Señor, echaré las redes» aunque parezca inútil. Dios multiplica lo que se confía en sus manos.
- San Gregorio fue un gran evangelizador. Busca un momento para compartir con alguien —un familiar, un amigo— una frase del Evangelio que te haya tocado. Anunciar la fe es parte del seguimiento.
- Al final del día, examina tu servicio a los demás. ¿Has sido hoy «siervo de los siervos de Dios» en tu hogar, en tu trabajo, en tu comunidad? Pide perdón por las veces que has buscado más ser servido que servir.
Citas Bíblicas del Día
- Primera Lectura: Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 3, 18-23
- Salmo Responsorial: SALMO Sal 23, 1-2. 3-4b. 5-6
- Evangelio: Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 1-11
Santo del Día: San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia

Hoy celebramos con veneración la memoria obligatoria de San Gregorio Magno, uno de los más grandes pastores de la historia de la Iglesia. Nacido en Roma hacia el año 540 en una familia patricia, llegó a ser prefecto de la ciudad, pero renunció a los honores mundanos para abrazar la vida monástica. Sin embargo, la Iglesia lo reclamó de nuevo, y fue elegido Papa en el año 590. Su pontificado, en un tiempo de graves crisis, estuvo marcado por un celo incansable por la unidad de la Iglesia, la reforma litúrgica —es el padre del canto gregoriano— y la evangelización de Inglaterra. A pesar de su autoridad, se llamó a sí mismo «Servus servorum Dei», siervo de los siervos de Dios, título que los papas conservan hasta hoy. El Papa Benedicto XVI, en una de sus catequesis, lo describió como «un hombre totalmente inmerso en el misterio de Dios, que supo traducir la contemplación en una infatigable caridad pastoral» (Benedicto XVI, Audiencia General, 4 de junio de 2008). Murió en el año 604 y es reconocido como uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia occidental.
Monición de Entrada
Queridos hermanos, nos reúne hoy el Señor para celebrar su misterio pascual en la memoria obligatoria de San Gregorio Magno, el papa que se hizo siervo para anunciar la sabiduría de la cruz. Él nos enseña que la verdadera grandeza no está en el poder o en los saberes humanos, sino en la confianza humilde que, como Pedro, echa las redes fiándose solo de la palabra de Jesús. Iniciemos esta Eucaristía pidiendo al Espíritu Santo que nos conceda un corazón sencillo, capaz de reconocer la vanidad de los proyectos que no nacen de Dios y de lanzarnos a la misión sin miedo. De pie, recibamos al Señor que viene a hacernos pescadores de esperanza.
Monición a la Primera Lectura
La primera lectura, de la carta de san Pablo a los Corintios, nos zarandea con una afirmación radical: la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. El Apóstol nos exhorta a no poner nuestra gloria en los hombres, porque todo —Pablo, Apolo, Cefas, el mundo entero— es de Cristo y para Cristo. Escuchemos esta palabra que nos invita a revisar nuestras seguridades y a anclarnos únicamente en el Señor.
Primera Lectura del día de Hoy
Todo es de ustedes, pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 3, 18-23
Hermanos:
¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente sabio. Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. En efecto, dice la Escritura: "Él sorprende a los sabios en su propia astucia", y además: "El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos".
En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes, pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 23, 1-2. 3-4b. 5-6
R. Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella.
Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
el mundo y todos sus habitantes,
porque Él la fundó sobre los mares,
Él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.
¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor
y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias y puro el corazón;
el que no rinde culto a los ídolos. R.
él recibirá la bendición del Señor,
la recompensa de Dios, su Salvador.
Así son los que buscan al Señor,
los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.
Monición del Evangelio
El Evangelio según san Lucas nos presenta la escena de la pesca milagrosa junto al lago de Genesaret. Tras una noche de trabajo infructuoso, Pedro se fía de la palabra de Jesús, echa las redes y obtiene una pesca desbordante. Ese milagro lo lleva a postrarse reconociendo su pequeñez, y el Señor lo llama a una misión nueva: «Desde ahora serás pescador de hombres». Pongámonos de pie para dejar que Jesús nos repita hoy esta misma llamada a confiar y a evangelizar.
ALELUIA Mt 4, 19Aleluia.«Síganme,y Yo los haré pescadores de hombres», dice el Señor.Aleluia.
Evangelio del día de Hoy
Abandonándolo todo, lo siguieron
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 1-11
En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y Él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes».
Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si Tú lo dices, echaré las redes». Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador». El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.
Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres».
Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Con la confianza sencilla de Pedro, que se fió de la palabra de Jesús, presentemos al Padre nuestras necesidades y las del mundo entero.
- Por la Iglesia, red de salvación extendida sobre los mares del mundo, para que, guiada por el Espíritu Santo, eche sus redes sin desánimo, confiando siempre en la palabra de Cristo, y acoja en su seno a todos los hombres. Roguemos al Señor.
- Por el Papa, los obispos y todos los pastores, para que, a ejemplo de San Gregorio Magno, ejerzan su autoridad como un servicio humilde, sepan escuchar los gemidos de la humanidad y anuncien con celo la sabiduría de la cruz. Roguemos al Señor.
- Por los colaboradores y lectores de “Camino y Oración”, para que, a través de este apostolado digital, muchos escuchen la llamada de Jesús a remar mar adentro, y encuentren en estos contenidos luz para su camino y fuerza para la misión. Roguemos al Señor.
- Por los que se sienten cansados y frustrados, porque han bregado toda la noche sin recoger nada, para que, como Pedro, se atrevan a confiar de nuevo en la palabra de Jesús y experimenten la alegría de la pesca abundante que Dios prepara para los suyos. Roguemos al Señor.
- Por nuestra asamblea eucarística, para que, alimentada por el Pan de la vida y la Palabra, se convierta en una comunidad de discípulos que, dejándolo todo, sigue a Cristo y se convierte en pescadora de esperanza para los que están lejos. Roguemos al Señor.
Dios de infinita bondad, que en San Gregorio Magno nos has dado un modelo de pastor y servidor, escucha nuestras súplicas y haz que vivamos siempre bajo la mirada de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Junto al pan y al vino, ofrezcamos al Señor nuestra pobreza y nuestro cansancio, esas horas de brega en las que no hemos sabido pescar nada. Depositemos en el altar el deseo de fiarnos sin reservas de su palabra y la voluntad de hacernos servidores humildes, como San Gregorio Magno. Que el Espíritu Santo transforme estos dones y nos convierta en ofrenda viva para la misión.
Oración de Comunión Espiritual
Para quienes no pueden recibir ahora la comunión sacramental, dirijamos al Señor este acto de deseo:
«Señor Jesús, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. No pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Me abrazo a Ti y quiero unirme a Ti para siempre. No permitas que jamás me separe de Ti. Amén.»
Reflexión del Día: La sabiduría que se fía de la palabra
La liturgia de hoy nos ofrece un contraste luminoso entre dos maneras de entender la vida. Por un lado, San Pablo desmonta en la primera lectura la pretensión humana de autosuficiencia: «La sabiduría de este mundo es necedad ante Dios». Por otro, el Evangelio nos muestra a Pedro, un pescador curtido que conoce su oficio, que ha trabajado toda la noche sin éxito. Cuando Jesús le dice: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes», Pedro responde: «Maestro, toda la noche hemos estado bregando y no hemos cogido nada, pero, por tu palabra, echaré las redes». Ahí está la verdadera sabiduría: la que no se apoya en el propio saber, sino en la palabra de Dios. Eso es exactamente lo que San Gregorio Magno vivió y enseñó.
San Gregorio, cuya memoria obligatoria celebramos hoy, fue un hombre que renunció a la sabiduría del mundo para abrazar la de la cruz. Siendo prefecto de Roma, lo tenía todo: poder, prestigio, riqueza. Pero sintió que aquello era vanidad, y se retiró a un monasterio. Sin embargo, Dios lo llamó a ser pastor universal en un tiempo de oscuridad. Como Papa, no dejó de considerarse un monje, un pobre siervo. Acuñó aquella expresión que define el pontificado: «Servus servorum Dei», siervo de los siervos de Dios. En su Regla Pastoral, escribió: «El que gobierna almas debe ser el primero en el servicio, y no anteponer su interés al bien de los demás» (Regla Pastoral, II, 6). Su sabiduría no era la de los libros del mundo, sino la que nace de la Palabra hecha oración y caridad.
Pedro, en la barca, es la imagen viva de esta sabiduría paradójica. Sabe que las condiciones no son favorables, que su experiencia le dice que es inútil. Pero antepone la palabra de Jesús a su propio juicio. San Agustín, comentando este pasaje, subraya: «Lo que el hombre no puede con su industria, lo puede la fe cuando se apoya en la palabra del Creador. Pedro creyó, y la fe llenó las redes» (Sermón 250). La pesca milagrosa no es fruto de una técnica, sino de la confianza. Y cuando Pedro se ve sobrepasado por el don, cae de rodillas y confiesa su pecado: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador». Cuanto más cerca estamos de Dios, más conscientes somos de nuestra pequeñez. Esa es la humildad verdadera, la que San Gregorio llamaba «custodia de todas las virtudes».
Jesús no se aparta de Pedro; al contrario, lo llama a una misión más grande: «No temas, desde ahora serás pescador de hombres». La misma confianza que le ha hecho echar las redes para los peces se transforma en vocación apostólica. El Señor no elige a los perfectos, sino a los que se fían. San Gregorio Magno, comentando este pasaje en una de sus homilías, dice: «Pedro es enviado a pescar hombres aquel que poco antes temía ser rechazado por el Señor a causa de su pecado. La misericordia transforma la debilidad en fortaleza» (Homilía sobre los Evangelios, 24).
Para quienes hoy se sienten fracasados, con las redes vacías tras una noche de esfuerzo inútil, el Evangelio es un bálsamo. Quizás has intentado mil veces salir de un vicio, recomponer una relación, encontrar sentido a tu trabajo, y todo parece inútil. Jesús te dice hoy: «Rema mar adentro», no te quedes en la orilla del desánimo, fíate de mi palabra. La Palabra de Dios no vuelve vacía; cuando se acoge con fe, siempre produce fruto abundante. Y si reconoces tu pecado, como Pedro, no tengas miedo: Cristo no te rechaza, te llama a ser pescador de su misericordia.
San Gregorio Magno es un testimonio elocuente de que la humildad y la confianza son el camino de la verdadera grandeza. Pidamos su intercesión para que, como él, sepamos dejar los ídolos del mundo, fiarnos de la palabra de Jesús y gastar la vida en el servicio a los hermanos. Porque la sabiduría que salva no está en los discursos brillantes, sino en un corazón que, como el de Pedro, dice: «Por tu palabra, echaré las redes».
Monición de Despedida
Hermanos, hemos sido alimentados por la Palabra que nos llama a la confianza y por el Cuerpo del Señor que nos fortalece para la misión. Ahora somos enviados a remar mar adentro, a echar las redes sin miedo, fiándonos no de nuestras fuerzas sino de la palabra de Jesús. Como San Gregorio Magno, hagámonos siervos de los siervos de Dios, llevando a todos la alegría de la pesca abundante. Podéis ir en paz. Amén.
Referencias
Curas.com.ar. (2026). Libros Litúrgicos: Lecturas del 3 de septiembre de 2026. https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
Benedicto XVI. (4 de junio de 2008). Audiencia General: San Gregorio Magno. Librería Editrice Vaticana. https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2008/documents/hf_ben-xvi_aud_20080604.html
Gregorio Magno. (c. 590). Regla Pastoral, II, 6.
Gregorio Magno. (c. 590-600). Homilía sobre los Evangelios, 24.
Agustín de Hipona. (c. 410-420). Sermón 250. Obras Completas.
Deja una respuesta
Contenido Relacionado