- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día: San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars)
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura (Jer 30, 1-2. 12-15. 18-22)
- Salmo Responsorial (Sal 101, 16-21. 29. 22-23)
- Monición del Evangelio
- Evangelio del día (Mt 14, 22-36)
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del día
- Monición de despedida
- Referencias
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Tips Litúrgicos del Día
- Color Litúrgico: Blanco, correspondiente a la celebración de este día.
- Foco de Meditación: La fidelidad inquebrantable al Evangelio y la acogida de la Palabra divina en el corazón.
- Actitud Espiritual: Vivir la jornada en ambiente de oración y testimonio vivo de caridad fraterna.
Citas Bíblicas del Día
Primera Lectura: Jer 30, 1-2. 12-15. 18-22
Salmo Responsorial: Sal 101, 16-21. 29. 22-23
Evangelio: Mt 14, 22-36
Santo del Día: San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars)
San Juan María Vianney (1786-1859), el Santo Cura de Ars, es el patrono universal de los párrocos. Con una entrega heroica a la confesión, el ayuno y la dirección espiritual, transformó la aldea de Ars convirtiéndola en un centro de peregrinación y conversión para miles de penitentes de toda Europa.
Monición de Entrada
Hermanos: Con fe y alegría nos congregamos para celebrar la Misa de este día. Nos disponemos a escuchar la Palabra de Dios en las Escrituras e inspirarnos en el testimonio de santidad de San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars).
Monición a la Primera Lectura
En la primera lectura (Jer 30, 1-2. 12-15. 18-22), la Palabra de Dios nos llama a renovar nuestra fidelidad al Señor, escuchar sus mandamientos y acoger su gracia con corazón disponible. Escuchemos con atención.
Primera Lectura (Jer 30, 1-2. 12-15. 18-22)
Lectura del libro del profeta Jeremías
30, 1-2. 12-15. 18-22
Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: Así habla el
Señor, el Dios de Israel: Escribe en un libro todas las palabras que yo te he
dirigido.
Porque así habla el Señor : ¡Tu herida es incurable, irremediable tu llaga!
Nadie defiende tu causa, no hay remedio para tu herida, tú ya no tienes cura.
Todos tus amantes te han olvidado, no se interesan por ti. Porque yo te he
golpeado como golpea un enemigo, con un castigo cruel, a causa de tu gran
iniquidad, porque tus pecados eran graves. ¿Por qué gritas a causa de tu herida,
de tu dolor incurable? A causa de tu gran iniquidad, porque tus pecados eran
graves, yo te hice todo esto.
Así habla el Señor : Sí, yo cambiaré la suerte de las carpas del Jacob y tendré
compasión de sus moradas; la ciudad será reconstruida sobre sus escombros y el
palacio se levantará en su debido lugar. De allí saldrán cantos de alabanza y
risas estridentes. Los multiplicaré y no disminuirán, los glorificaré y no serán
menoscabados. Sus hijos serán como en los tiempos antiguos, su comunidad será
estable ante mí y yo castigaré a todos sus opresores. Su jefe será uno de ellos
y de en medio de ellos saldrá su soberano. Yo lo haré acercarse, y él avanzará
hacia mí, porque si no, ¿quién se atrevería a avanzar hacia mí? -oráculo del
Señor-.
Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial (Sal 101, 16-21. 29. 22-23)
SALMO Sal 101, 16-18. 19-21. 29 y 22-23 (R.: 17)
R. El Señor reedificará a Sión
y aparecerá glorioso en medio de ella.
Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria. R.
Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R.
Los hijos de tus servidores tendrán una morada
y su descendencia estará segura ante ti,
para proclamar en Sión el nombre del Señor
y su alabanza en Jerusalén,
cuando se reúnan los pueblos y los reinos,
y sirvan todos juntos al Señor. R.
Monición del Evangelio
El Santo Evangelio (Mt 14, 22-36) nos presenta la enseñanza viva de Jesucristo, nuestro Salvador, quien nos llama a acoger el Reino de Dios con corazón humilde y seguirle con generosidad. Escuchemos atentos.
Evangelio del día (Mt 14, 22-36)
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
14, 22-36
Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a
la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la
multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía
estaba allí, solo.
La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían
viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.
Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma»,
dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.
Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman.»
Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre
el agua.»
«Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el
agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como
empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame.» En seguida, Jesús le tendió la
mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se
postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios.»
Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo
reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los
enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y
todos los que lo tocaron quedaron curados.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
- Por la Santa Iglesia y por nuestro Santo Padre, para que el Espíritu Santo les llene de audacia evangélica y salud para guiar al Pueblo de Dios. Roguemos al Señor. R. Te lo pedimos, Señor.
- Por los gobernantes de las naciones, para que promuevan la justicia real, la paz duradera y el respeto a la vida humana en toda circunstancia. Roguemos al Señor. R. Te lo pedimos, Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y los que sufren soledad, para que experimenten el consuelo de Dios a través de la cercanía fraterna. Roguemos al Señor. R. Te lo pedimos, Señor.
- Por el portal de evangelización caminoyoracion.org, para que sus contenidos litúrgicos diarios sigan alimentando la fe de miles de almas en internet. Roguemos al Señor. R. Te lo pedimos, Señor.
- Por todos los reunidos en esta celebración, para que vivamos con coherencia el mensaje del Evangelio en nuestros hogares y lugares de trabajo. Roguemos al Señor. R. Te lo pedimos, Señor.
- Por la labor evangelizadora de la plataforma web caminoyoracion.org y por toda nuestra comunidad de oyentes y lectores, para que la Palabra de Dios llegue a más corazones necesitados de paz y esperanza. Roguemos al Señor. R. Te lo pedimos, Señor.
Monición de Presentación de Ofrendas
Padre Santo, al presentar sobre el altar las ofrendas de pan y vino, te entregamos nuestras vidas e intenciones, pidiéndote que la gracia de este sacrificio nos fortalezca a ejemplo de caridad de San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars).
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma. Ya que no puedo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no me permitas jamás separarme de ti. Amén.
Reflexión del día
En este Martes 4 de agosto, la liturgia de la Palabra nos invita a sumergirnos profundamente en el misterio de la divina Misericordia. A través de las lecturas proclamadas hoy, la Iglesia nos recuerda que Dios jamás nos abandona en medio de las tempestades o aflicciones terrenales. Contemplamos cómo el mensaje evangélico penetra las capas de nuestra existencia cotidiana, interpelando nuestros criterios humanos y llamándonos a una renovación interior auténtica.
Al conmemorar la memoria de San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars), vemos encarnada la gracia de Cristo en las circunstancias concretas de la historia humana. La Palabra de Dios no es una teoría abstracta, sino una fuerza viva y eficaz capaz de transformar los corazones más atribulados. Cuando abrimos nuestra vida al diálogo de la oración humilde y recibimos con frecuencia los Santos Sacramentos, experimentamos la fortaleza necesaria para vencer el egoísmo, la indiferencia y el desánimo espiritual.
En este día, confrontados por el Evangelio proclama, somos desafiados a examinar nuestra disposición al perdón y al servicio humilde en nuestros hogares, parroquias y centros de trabajo. Que el testimonio de los santos nos inspire a ser constructores de paz y luz de esperanza para cuantos nos rodean, caminando con paso firme hacia la santidad a la que todos hemos sido llamados.
Monición de despedida
Al concluir nuestra celebración, salgamos renovados en la fe a dar testimonio gozoso de Cristo en nuestros hogares y trabajos, contando con la intercesión de San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars). ¡Que tengan un bendecido día en el Señor!
Referencias
- Catecismo de la Iglesia Católica. (1997). Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
- Conferencia Episcopal. (2020). Leccionario Oficial de la Misa. Madrid: Coeditores Litúrgicos.
- Evangelio del día en la Liturgia Oficial de la Iglesia: https://www.curas.com.ar/Leccionarios/Ferial/Semanas/L18semtop.htm
- Leccionario Oficial de la Misa: Conferencia Episcopal y curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
- Consulta el calendario completo en la Sección del Evangelio de Hoy en Camino y Oración.
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