
El Corazón que Arde en el Camino
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Para este Tercer Domingo de Pascua, las moniciones deben ser el hilo conductor que transforme nuestra propia desolación en una fe ardiente. He preparado estas intervenciones con un tono cercano, profundo y místico, diseñadas para sacudir el corazón de quienes hoy caminan con el "rostro sombrío".
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Lectura de los Hechos de los Apóstoles 2, 14. 22-33
- SALMO Sal 15, 1-2a. 5. 7-11
- Monición a la Segunda Lectura
- Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 17-21
- Monición del Evangelio
- ALELUIA Cf. Lc 24, 32
- EVANGELIO DEL DIA DE HOY
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 19-31
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del día: La pedagogía del encuentro
- Monición de despedida
- Referencias
La Pascua no es un evento estático; es un movimiento que nos saca de nuestra desesperación y nos devuelve a la comunidad. En este Tercer Domingo de Pascua, la Iglesia nos invita a caminar con los discípulos de Emaús. Es el itinerario de la fe: del rostro sombrío por la pérdida, al corazón ardiente por la Palabra y los ojos abiertos en la Eucaristía.
Tips Litúrgicos del Día
- Color litúrgico: Blanco, signo de vida nueva y resurrección.
- Sentido del Domingo: Hoy celebramos cómo Cristo sale al encuentro de nuestra desilusión para transformarla en misión.
- La Palabra: Se destaca la importancia de la interpretación de las Escrituras para reconocer al Viviente.
- Gloria y Credo: Se cantan solemnemente como en cada domingo del tiempo pascual..
Citas Bíblicas del Día
Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:
- Primera Lectura: Lectura de los Hechos de los Apóstoles 2, 14. 22-33
- Salmo Responsorial: SALMO Sal 15, 1-2a. 5. 7-11
- Segunda Lectura Del dia: Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 17-21
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 13-35
Santo del Día
Hoy recordamos a San León IX, papa (1002-1054). Fue un gran reformador de la Iglesia en tiempos difíciles, luchando contra la simonía y defendiendo la libertad eclesiástica. Su vida fue un constante peregrinaje para llevar la paz y el orden a la cristiandad, recordándonos que el anuncio del Resucitado requiere valentía y una purificación constante del corazón para que las estructuras eclesiales reflejen siempre la luz de Cristo.
Para este Tercer Domingo de Pascua, las moniciones deben ser el hilo conductor que transforme nuestra propia desolación en una fe ardiente. He preparado estas intervenciones con un tono cercano, profundo y místico, diseñadas para sacudir el corazón de quienes hoy caminan con el "rostro sombrío".
Monición de Entrada
¡Aleluya! ¡El Señor ha resucitado! Hermanos y hermanas, hoy nos adentramos en el Tercer Domingo de Pascua, y la liturgia nos regala uno de los relatos más humanos y consoladores de toda la Escritura: el encuentro en el camino de Emaús.
Muchos de nosotros llegamos hoy aquí con el paso cansado. Quizás por la rutina del trabajo, por una pérdida que aún duele o por proyectos que parecen no dar fruto. Nos sentimos como aquellos discípulos que huían de Jerusalén: con los sueños rotos y la fe en pausa. Pero esta Eucaristía es nuestro "Emaús". Jesús se hace hoy nuestro compañero de camino; Él no viene a juzgar nuestra tristeza, sino a caminar a nuestro lado, a explicarnos el porqué de nuestras cruces y, finalmente, a revelarse en la fracción del Pan. Abramos el alma para que este encuentro sagrado encienda de nuevo nuestro corazón y nos devuelva la alegría de saber que nunca caminamos solos.
Monición a la Primera Lectura
En la primera lectura, escucharemos el grito valiente de Pedro en Pentecostés. Es el testimonio de un hombre que ha pasado del miedo de la negación a la certeza absoluta de la Resurrección. Pedro proclama que la muerte no tiene la última palabra y que el mismo Jesús que fue crucificado, hoy es el Señor de la Vida.
Esta palabra es para nosotros un ancla: nos invita a fundamentar nuestra existencia no en las seguridades de este mundo, que son pasajeras, sino en la victoria definitiva de Dios. Escuchemos con atención el anuncio que dio origen a nuestra fe.
Primera Lectura del Día de Hoy
No era posible que la muerte
tuviera dominio sobre Él
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 2, 14. 22-33
El día de Pentecostés, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo:
«Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. Israelitas, escuchen:
A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él.
En efecto, refiriéndose a él, dijo David: Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia.
Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción. A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen.»
Palabra de Dios.
SALMO Sal 15, 1-2a. 5. 7-11
R. Señor, me harás conocer el camino de la vida.
O bien:
Aleluia.
Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.»
El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,
¡tú decides mi suerte! R.
Bendeciré al Señor que me aconseja,
¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor:
él está a mi lado, nunca vacilaré. R.
Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas
y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás a la muerte
ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.
Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de felicidad eterna
a tu derecha. R.
Monición a la Segunda Lectura
San Pedro nos dirige hoy una palabra de sobriedad y esperanza. Nos recuerda que nuestra vida en la tierra es un "tiempo de peregrinación", un camino hacia la verdadera patria. Pero este camino no lo recorremos con nuestras propias fuerzas, sino marcados por el precio más alto imaginable: la sangre preciosa de Cristo.
Esta lectura nos invita a vivir con una "esperanza viva", sabiendo que nuestra fe ha sido rescatada del vacío y del sinsentido. Dejémonos interpelar por este llamado a la santidad y a la confianza total en el Padre que resucitó a su Hijo por amor a nosotros.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 17-21
Ustedes fueron rescatados con la sangre preciosa de Cristo,
el Cordero sin mancha
Queridos hermanos:
Ya que ustedes llaman Padre a Aquél que, sin hacer acepción de personas, juzga a cada uno según sus obras, vivan en el temor mientras están de paso en este mundo.
Ustedes saben que «fueron rescatados» de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien de ustedes.
Por él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado, de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en Dios.
Palabra de Dios.
R/Te Alabamos Señor
Monición del Evangelio
El relato de Emaús es la "joya de la corona" de la pedagogía de Jesús. Veremos al Maestro acercarse a la duda, caminar al ritmo del que sufre y calentar el corazón helado por el desánimo. Es el paso de la ceguera al reconocimiento, de la tristeza a la misión.
Jesús nos enseña que para entender la vida, hay que entender las Escrituras. Al ponernos de pie para el Aleluya, preparémonos para recibir al Caminante divino que hoy quiere "quedarse con nosotros" porque atardece en nuestras vidas y necesitamos su luz.
ALELUIA Cf. Lc 24, 32
Aleluia.
Señor Jesús, explícanos las Escrituras.
Haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas.
Aleluia.
EVANGELIO DEL DIA DE HOY
Ocho días más tarde, apareció Jesús
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 19-31
Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: «Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.»
Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!»
El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré.»
Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»
Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.»
Tomás respondió: «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!»
Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Sacerdote / Guía: Cristo se hace hoy nuestro compañero de camino para encender nuestro corazón con su Palabra. Presentémosle nuestras necesidades y las de todo el mundo, pidiéndole que se quede con nosotros. Digamos juntos:
R/. Quédate con nosotros, Señor, y danos tu luz.
- Por el Papa, los Obispos y Sacerdotes: Para que, al igual que Jesús en el camino de Emaús, sepan caminar al ritmo de los que sufren, explicando con sabiduría las Escrituras y guiando a las almas hacia la mesa de la Eucaristía. Roguemos al Señor.
- Por los que caminan con el "rostro sombrío": Por los desempleados, los que han perdido a un ser querido y los que han visto fracasar sus proyectos, para que el Resucitado les devuelva la esperanza y el sentido de su caminar. Roguemos al Señor.
- Por las familias y los jóvenes: Para que el Espíritu Santo aleje de ellos la "torpeza de corazón" y los haga sensibles a la presencia de Dios en lo cotidiano, convirtiendo sus hogares en lugares de encuentro y oración. Roguemos al Señor.
- Petición de caminoyoracion.org: Por aquellos que se han alejado de la Iglesia por desilusión o escándalo; para que encuentren en su camino a verdaderos testigos del Resucitado que, con amor y paciencia, los ayuden a reconocer de nuevo al Señor en la fracción del pan. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, peregrinos en esta tierra: Para que la participación en esta Eucaristía nos impulse a volver a nuestra "Jerusalén" particular con la urgencia de anunciar a todos que Cristo vive y camina a nuestro lado. Roguemos al Señor. Sacerdote / Guía: Padre de bondad, que en la Pascua de tu Hijo nos has rescatado con sangre preciosa, escucha nuestras oraciones y concédenos la gracia de un corazón que arda siempre por tu Verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Sobre este altar vamos a colocar ahora el pan y el vino, frutos de nuestra tierra y de nuestro esfuerzo diario. Pero junto a ellos, pongamos también nuestras "mochilas": nuestras dudas, los cansancios de la semana y las desilusiones que a veces nos nublan la vista.
Al presentar estos dones, le pedimos al Señor que realice en nosotros el milagro de Emaús: que transfigure nuestra realidad cotidiana en presencia divina. Que este pan y este vino se conviertan en el alimento que nos devuelva las fuerzas para desandar el camino de la tristeza y volver a la comunidad con un mensaje de esperanza.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Quédate conmigo, Señor, porque atardece en mi vida y necesito tu luz. No permitas que nunca me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del día: La pedagogía del encuentro
El relato de Emaús es el itinerario espiritual del hombre y la mujer del siglo XXI. Vivimos en una sociedad de la inmediatez, donde el dolor se oculta y el fracaso se castiga. Sin embargo, Jesús nos enseña una pedagogía distinta: la de la escucha y el acompañamiento.
1. El riesgo del desánimo Los discípulos huyen de Jerusalén. Han visto morir sus ideales. Para el profesional que siente que su esfuerzo no es valorado, o para la madre de familia que lucha contra la desunión de su hogar, Emaús es el símbolo del deseo de tirar la toalla. Pero es precisamente ahí, en la huida, donde Jesús se hace presente. Como bien señala el Papa Francisco en su exhortación Evangelii Gaudium: "Nadie puede emprender una lucha si de antemano no confía plenamente en el triunfo" (2013, p. 85).
2. La Palabra que enciende el corazón Jesús no les da una palmadita en la espalda; les abre las Escrituras. El cristianismo no es un sentimentalismo barato, sino una fe fundada en la Historia de la Salvación. Para quien busca un sentido profundo a su existencia, la lectura orante de la Biblia es el fuego que derrite el hielo de la indiferencia. San Jerónimo advertía que "desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo" (Commentarii in Isaiam, prólogo).
3. Reconocerlo al partir el pan La meta es la mesa. La Eucaristía es el lugar donde los ojos se abren. Para el cristiano que vive sumergido en las responsabilidades del mundo, la "fracción del pan" es el momento de recuperar la visión espiritual. Una vez que reconocemos a Cristo vivo, ya no podemos quedarnos sentados; surge la necesidad de volver a "Jerusalén", a la comunidad, para decir a otros: "¡Es verdad, el Señor ha resucitado!".
Monición de despedida
Hermanos, la celebración termina, pero el encuentro continúa. Hemos reconocido al Señor al partir el pan; ahora no podemos quedarnos sentados. La alegría de la Pascua es para ser compartida.
Vayamos a nuestras casas, a nuestros empleos y a nuestras calles a ser testigos del Resucitado. Que quienes se crucen con nosotros hoy puedan preguntarse: "¿Por qué brilla su rostro?", y que nuestra respuesta sea siempre la de Emaús: "¡Es verdad, el Señor ha resucitado!". Llevad su paz a todo el mundo. ¡Podéis ir en paz, Aleluya, Aleluya!
Referencias
- Francisco. (2013). Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana. https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html
- Jerónimo de Estridón. (s.f.). Commentarii in Isaiam. (Prólogo).
- Curas.com.ar. (2026). Libros Litúrgicos - Tercer Domingo de Pascua. https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
- Caminoyoracion.org. (2026). Intenciones por los caminantes de la fe. https://caminoyoracion.org
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