4º DOMINGO DE PASCUA , Moniciones, Evangelio y Reflexión del día de hoy 26 De Abril del 2026


La Voz del Buen Pastor

Índice del Artículo

En este Cuarto Domingo de Pascua, la Iglesia contempla a Cristo como el Buen Pastor que conoce a sus ovejas y da la vida por ellas. Es un día de profunda confianza: en un mundo lleno de ruidos y voces que confunden, hoy somos llamados a agudizar el oído del corazón para reconocer la única voz que nos conduce a pastos tranquilos y a la vida en abundancia.


Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Blanco (Alegría y pureza).
  • Domingo del Buen Pastor: Se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.
  • El Salmo: Rezamos el Salmo 22, el más querido de la tradición cristiana por su confianza en la providencia.
  • Sentido del día: Reflexionar sobre nuestra pertenencia al rebaño de Cristo y nuestra responsabilidad de cuidar a los demás.

Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

"Que todo el pueblo de Israel sepa con seguridad que Dios ha constituido Señor y Mesías a ese Jesús a quien vosotros crucificasteis" (Hechos 2, 36).

"El Señor es mi pastor, nada me falta" (Salmo 22, 1).

"Andabais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras almas" (1 Pedro 2, 25).

"Yo soy la puerta; si uno entra por mí, se salvará" (Juan 10, 9).

  • Segunda Lectura Del dia: Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro     2, 20b-25

Santo del Día

Hoy recordamos a San Rafael Arnaiz Barón (1911-1938), conocido como el Hermano Rafael. Joven trapense español que, a pesar de la enfermedad y las pruebas, vivió una entrega absoluta al amor de Dios. Su vida es un eco del Evangelio de hoy: él escuchó la voz del Pastor en el silencio del monasterio y supo que, incluso en la enfermedad, "Dios solo basta". Es patrono de la juventud y un modelo de cómo seguir al Pastor por el camino de la humildad y la alegría interior.


Monición de Entrada

¡Aleluya! ¡Cristo ha resucitado! Hermanos y hermanas, sed bienvenidos a la celebración del Cuarto Domingo de Pascua, conocido en toda la Iglesia como el Domingo del Buen Pastor.

En un mundo saturado de ruidos, de voces que nos exigen éxito y de líderes que a menudo nos defraudan, hoy llegamos a este templo para escuchar una voz distinta: la voz de Aquel que nos conoce por nuestro nombre. Jesús no nos mira como a una multitud anónima, sino como a su rebaño amado, por el cual ha dado la vida. Hoy, Él se presenta como la Puerta de la salvación: el único lugar donde nuestra alma puede entrar para encontrar descanso y salir para encontrar sentido. Iniciemos esta Eucaristía disponiendo el oído del corazón, pidiendo al Señor que su cayado nos sosiegue y que su paz cure nuestras heridas de toda la semana.


Monición a la Primera Lectura

En este pasaje de los Hechos de los Apóstoles, Pedro se pone en pie para anunciar la verdad que sacude los cimientos del corazón: que ese Jesús a quien el mundo rechazó es el Señor y Mesías.

Es un llamado a la conversión que no busca señalar culpables, sino ofrecer una salida. Pedro nos enseña hoy que el primer paso para seguir al Pastor es reconocer que necesitamos ser rescatados. Escuchemos este anuncio con la humildad de quien pregunta: "¿Qué tenemos que hacer?", y dejémonos guiar por la promesa del Espíritu Santo.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     2, 14. 36-41

      El día de Pentecostés, Pedro, poniéndose en pie junto con los Once, levantó su voz y les dijo: «Que todo el pueblo de Israel sepa con seguridad que Dios ha constituido Señor y Mesías a ese Jesús a quien vosotros crucificasteis».

Los oyentes se sintieron compungidos de corazón y preguntaron a Pedro y a los otros apóstoles: «¿Qué tenemos que hacer, hermanos?».

Pedro les contestó: «Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para cuantos llame a sí el Señor Dios nuestro».

Con otras muchas razones les urgía y los exhortaba diciendo: «Escapaos de esta generación perversa». Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas.

Palabra de Dios.


SALMO     Sal 22, 1-6

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

O bien:

Aleluia.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R/.


Monición a la Segunda Lectura

San Pedro nos dirige una palabra de consuelo para los momentos de dificultad. Nos habla de un Pastor que no huyó ante el dolor, sino que cargó con nuestras llagas en el madero de la cruz.

Esta lectura es una invitación a la paciencia y a la confianza. Se nos recuerda que, aunque hayamos andado como ovejas descarriadas tras falsos pastores o ambiciones vacías, hoy tenemos la oportunidad de volver al Guardián de nuestras almas. Dejémonos sanar por sus llagas mientras escuchamos este testimonio de amor extremo.


Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro      2, 20b-25

ueridos hermanos:
Si a pesar de hacer el bien, ustedes soportan el sufrimiento, esto sí es una gracia delante de Dios.
A esto han sido llamados, porque también Cristo padeció por ustedes, y les dejó un ejemplo a fin de que sigan sus huellas. Él no cometió pecado y nadie pudo encontrar una mentira en su boca. Cuando era insultado, no devolvía el insulto, y mientras padecía no profería amenazas; al contrario, confiaba su causa al que juzga rectamente. Él llevó sobre la cruz nuestros pecados, cargándolos en su cuerpo, a fin de que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Gracias a sus llagas, ustedes fueron sanados. Porque antes andaban como ovejas perdidas, pero ahora han vuelto al Pastor y Guardián de ustedes.

Palabra de Dios.

R/Te Alabamos Señor


Monición del Evangelio

El Evangelio de San Juan nos presenta hoy el misterio de la voz y de la puerta. Jesús nos explica que el verdadero pastor entra por la puerta y las ovejas, porque lo aman, reconocen su tono de voz.

Este texto es una advertencia contra los "ladrones y bandidos" que hoy intentan robarnos la esperanza, pero sobre todo es una promesa de vida abundante. Al ponernos de pie para el Aleluya, preparémonos para recibir al Pastor que hoy pasa lista, que nos llama individualmente y que nos asegura que, a través de Él, siempre encontraremos pastos verdes.


ALELUIA     Jn 10, 14

Aleluia.
«Yo soy el buen Pastor:
conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí»,
dice el Señor.
Aleluia.


EVANGELIO DEL DIA DE HOY

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    10, 1-10

Jesús dijo a los fariseos:
      «Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino trepando por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a las suyas por su nombre y las hace salir. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz.»
      Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.
      Entonces Jesús prosiguió: «Les aseguro que Yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.
      Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero Yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.»

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote / Guía: Elevemos nuestra oración al Padre, que por la resurrección de su Hijo nos ha devuelto al redil de la gracia. Confiados en que el Buen Pastor conoce nuestras necesidades antes de que las pronunciemos, digamos juntos:

R/. Te rogamos, Pastor Bueno, óyenos.

  1. Por la Iglesia: Para que, bajo la guía del Papa Francisco, sea siempre un redil de puertas abiertas donde nadie se sienta excluido y todos encuentren el alimento de la Palabra y la Eucaristía. Roguemos al Señor.
  2. Por las Vocaciones: En esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, pedimos que el Señor suscite en los jóvenes corazones generosos que, escuchando la voz del Pastor, se atrevan a entregar su vida al servicio del Evangelio. Roguemos al Señor.
  3. Por los que sufren en "cañadas oscuras": Por los enfermos, los desempleados y quienes atraviesan crisis de soledad; para que sientan que la vara y el cayado del Señor los sosiegan y que nunca caminan solos. Roguemos al Señor.
  4. Petición de caminoyoracion.org: Por todos aquellos que se sienten "ovejas sin pastor", confundidos por las ideologías del mundo o heridos por la indiferencia; para que el Resucitado les salga al encuentro y los cargue sobre sus hombros con ternura. Roguemos al Señor.
  5. Por nuestra comunidad parroquial: Para que, reconociendo la voz de Cristo, sepamos ser pastores los unos de los otros, cuidándonos mutuamente y viviendo en la sencillez de los que saben que nada les falta. Roguemos al Señor.

Sacerdote / Guía: Padre misericordioso, que has hecho de nosotros tu pueblo y ovejas de tu rebaño, escucha lo que te pedimos con fe y condúcenos a la vida abundante que nos tienes prometida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Presentamos el pan y el vino, frutos de la tierra que el Señor bendice. Al igual que una oveja se entrega al cuidado de su pastor, nosotros entregamos hoy sobre el altar nuestras vidas, nuestros talentos y nuestras debilidades. Que al transformarse en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, estos dones nos den la fuerza para cruzar la Puerta de la santidad y vivir para la justicia.


Oración de Comunión Espiritual

Jesús, mi Buen Pastor, creo que estás presente en el Santísimo Sacramento. Te amo y deseo que mores en mi alma. Al no poder recibirte hoy bajo las especies de pan y vino, ven espiritualmente a mi corazón. Guíame hoy por el sendero justo y no permitas que me pierda en cañadas oscuras. Amén.rte de Ti. Amén.


Esta reflexión para el Domingo del Buen Pastor busca conectar el corazón de quienes se sienten agotados por la vida moderna con la ternura de aquel que nos conoce por nuestro nombre.


Reflexión: La Libertad de ser Conocidos

En el bullicio de nuestra sociedad actual, donde somos definidos por algoritmos, por el saldo de nuestras cuentas bancarias o por nuestra productividad laboral, el Evangelio de este domingo irrumpe como un remanso de paz. Jesús no se presenta como un administrador de masas, sino como el Buen Pastor, aquel que establece una relación de intimidad absoluta con cada uno de nosotros.

1. El Pastor que no es un mercenario

A diferencia de los "mercenarios" de este mundo —aquellos líderes, ideologías o ambiciones que nos abandonan cuando llega el lobo de la crisis, la enfermedad o el fracaso— Jesús es el Pastor que da la vida. Para el profesional que siente que es reemplazable o para el padre de familia que carga con el peso de la provisión, esta es la mayor seguridad: Dios no huye cuando las cosas se ponen difíciles. Como señala el Papa Francisco en su homilía en Santa Marta, el buen pastor "conoce a las ovejas una por una, no son un grupo para él, son personas con nombre propio" (2014).

2. Yo soy la Puerta: La verdadera seguridad

Jesús dice: "Yo soy la puerta". En la antigüedad, el pastor dormía en la entrada del redil, convirtiéndose él mismo en la barrera física que protegía a las ovejas. Cristo es nuestra protección. A veces buscamos "puertas falsas" en el consumo, en el reconocimiento social o en el control obsesivo de nuestra vida, pero estas puertas terminan siendo trampas que nos encierran. Jesús, en cambio, es la puerta que se abre para que podamos "entrar y salir y encontrar pastos". Es la libertad de vivir bajo Su mirada, sabiendo que fuera de Sus brazos solo hay intemperie.

3. Vida en abundancia en medio de la escasez

"He venido para que tengan vida y la tengan abundante" (Juan 10, 10). Esta promesa no es un eslogan de prosperidad material, sino una declaración de riqueza interior. La abundancia cristiana consiste en tener un sentido para el sufrimiento, una esperanza para el mañana y un amor que no se agota. Como afirma el teólogo Joseph Ratzinger en Mirar a Cristo, la vida verdadera es la comunicación con Dios mismo; es "estar en manos de Aquel que es la Vida" (2005, p. 74).

4. El desafío de reconocer la Voz

El gran reto para nosotros, los creyentes de hoy, es aprender a distinguir Su voz. Entre tantas voces que nos gritan "compra", "odia", "compite", la voz del Pastor es una voz de paz y de verdad. Se reconoce en el silencio de la oración, en la lectura de la Palabra y en la caridad hacia el hermano más pequeño. Quien escucha Su voz, ya no camina a ciegas; tiene una brújula eterna que lo conduce, incluso a través de las "cañadas oscuras", hacia la casa del Señor por años sin término.


Monición de despedida

Hermanos, la celebración termina, pero el Pastor camina delante de nosotros. Salid de aquí con el oído atento para distinguir su voz en medio de las tareas de la semana. No tengáis miedo, pues Su bondad y Su misericordia os acompañarán cada día. Id y sed para los demás reflejos de la paz y la seguridad que solo se encuentran en el redil del Señor. ¡Podéis ir en paz, Aleluya, Aleluya!


Referencias


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