Evangelio y Lecturas del día de hoy Martes 10 de Marzo de 2026


Tips Litúrgicos del Día

  • Fecha: Martes de la III Semana de Cuaresma.
  • Color Litúrgico: Morado.
  • Celebración: Feria de Cuaresma.
  • Misal: Misa de la feria, con Prefacio de Cuaresma.
  • Actitud: La liturgia de hoy nos plantea el desafío más grande del amor cristiano: el perdón sin límites. Se nos invita a reconocer la inmensa deuda que Dios nos ha perdonado para que, desde esa gratitud, podamos perdonar a nuestros hermanos.

Citas Bíblicas del Día

Índice del Artículo

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

  • Primera Lectura: Daniel 3, 25. 34-43.
  • Salmo Responsorial: Salmo 24.
  • Evangelio: Mateo 18, 21-35.

Santo del Día

Feria de Cuaresma Al encontrarnos en un "tiempo fuerte", la celebración de la feria cuaresmal tiene primacía. En el santoral tradicional o martirologio, este día se recuerda a Los Cuarenta Mártires de Sebaste (soldados romanos martirizados en un lago helado en Armenia en el año 320 por negarse a renunciar a su fe), pero la liturgia se centra exclusivamente en el camino penitencial de la Cuaresma.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, sean bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este martes de la tercera semana de Cuaresma. Hoy la Palabra de Dios nos lleva al corazón de nuestras relaciones humanas y nuestra relación con Dios: el perdón. En la primera lectura, escucharemos la hermosa oración de Azarías en medio del horno de fuego, enseñándonos que un corazón contrito atrae la misericordia divina. En el Evangelio, Jesús nos sorprenderá con la parábola del siervo sin entrañas, recordándonos que el perdón de Dios hacia nosotros es infinito, pero nos exige una condición ineludible: perdonar a nuestros hermanos "setenta veces siete". Con el deseo de vaciar nuestro corazón de rencores, iniciemos esta celebración pidiendo perdón al Señor.


Monición a la Primera Lectura

El libro de Daniel nos presenta a Azarías, un joven judío arrojado al horno de fuego por mantenerse fiel a Dios. Despojado de su templo, de sus sacerdotes y de sus sacrificios, Azarías descubre que la ofrenda más agradable a Dios es un corazón arrepentido y humillado. Escuchemos su oración, que debe ser también la nuestra en esta Cuaresma.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del libro del profeta Daniel (3, 25. 34-43)

En aquellos días, Azarías, de pie en medio del fuego, tomó la palabra y oró así: «Por el honor de tu nombre, Señor, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia. Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo; por Israel, tu consagrado, a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas marinas. Pero ahora, Señor, somos el más pequeño de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados. En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias, para alcanzar misericordia. Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados. Que este sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia; porque los que en ti confían no quedan defraudados. Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos y buscamos tu rostro; no nos defraudes, trátanos según tu piedad, según tu inmensa misericordia. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, Señor».

Palabra de Dios.


Salmo del Día de Hoy

Salmo 24

R/. Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas. Acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R/.


Monición del Evangelio

Pedro, creyendo ser muy generoso, le pregunta a Jesús si debe perdonar hasta siete veces. La respuesta de Jesús, a través de una parábola impactante, rompe toda la lógica de los cálculos humanos: la misericordia no lleva cuenta de las ofensas. Quien ha sido perdonado de una deuda impagable por Dios, no tiene derecho a estrangular a su hermano por una deuda pequeña. Escuchemos con atención.


Evangelio del Día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (18, 21-35)

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y le dijo a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo". Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: "Págame lo que me debes". El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: "Ten paciencia conmigo y te lo pagaré". Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?". Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Dirijamos ahora nuestras súplicas a Dios Padre, que es rico en clemencia y cuya misericordia es eterna, pidiéndole que nos enseñe a perdonar como Él nos perdona.

  1. Por la Iglesia: para que sea siempre en el mundo un faro de reconciliación y un testimonio vivo del perdón infinito de Dios. R/. Señor, ten piedad.
  2. Por las naciones en conflicto y por los líderes del mundo: para que la lógica de la venganza sea sustituida por el diálogo, la justicia y el perdón mutuo, única base para una paz verdadera. R/. Señor, ten piedad.
  3. Por las familias rotas, las amistades distanciadas y aquellos que viven atrapados en el resentimiento: para que el Espíritu Santo les conceda la valentía de dar el primer paso hacia el perdón. R/. Señor, ten piedad.
  4. Por los que sufren pruebas severas (como Azarías en el horno): para que encuentren en su dolor una oportunidad de ofrecer a Dios un corazón humilde y contrito. R/. Señor, ten piedad.
  5. Por todos nosotros, aquí reunidos: para que nunca olvidemos la inmensa deuda que el Señor nos ha perdonado, y seamos compasivos y tolerantes con los defectos de nuestros hermanos. R/. Señor, ten piedad.

Sacerdote: Dios de bondad infinita, que aceptas el corazón contrito como el mejor de los sacrificios, escucha nuestras oraciones y arranca de nosotros toda raíz de rencor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Presentamos ante el altar el pan y el vino. Que al hacer esta ofrenda material, entreguemos también espiritualmente nuestros resentimientos y ofensas, para que el Señor los transforme en misericordia y comunión fraterna.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy: "La matemática de la Gracia y el veneno del Rencor"

La liturgia de la Palabra de este martes nos adentra en uno de los misterios más exigentes y liberadores del cristianismo: el perdón. Ambas lecturas nos confrontan con nuestra propia miseria y con la asombrosa desproporción de la misericordia divina.

1. El sacrificio del corazón (Daniel) En la primera lectura vemos a Azarías en una situación extrema: dentro del horno de fuego en Babilonia. Jerusalén ha sido destruida, no hay templo, no hay altares, no hay incienso ni animales para el sacrificio. El pueblo lo ha perdido todo por causa de sus pecados. ¿Qué le pueden ofrecer a Dios entonces? Azarías descubre la esencia de la religión: "acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde". A veces nos escudamos en ritos externos, pero Dios nos recuerda hoy que la verdadera liturgia ocurre dentro. El dolor por nuestros pecados, la humildad de reconocer que nos equivocamos y que necesitamos de Él, es el sacrificio que Dios no desprecia.

2. La matemática de Pedro vs. La matemática de Dios En el Evangelio, Pedro se acerca a Jesús con una mentalidad calculadora. En la cultura judía de la época, los rabinos enseñaban que se debía perdonar hasta tres veces. Pedro, queriendo ser magnánimo y creyendo que ha entendido a Jesús, multiplica la cifra y propone: "¿Hasta siete veces?". La respuesta de Jesús desarma a Pedro: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete". En el lenguaje bíblico, esta cifra no es 490 veces. Es el símbolo de la infinitud. Jesús le está diciendo: "Pedro, deja de llevar la cuenta". El perdón no es una regla matemática, es una actitud permanente del corazón. Si estás contando cuántas veces perdonas, es que en el fondo sigues guardando rencor.

3. La desproporción de las deudas (La Parábola) Para que lo entendamos, Jesús relata la parábola de los dos deudores. El contraste es brutal y casi cómico por su exageración.

  • La deuda con el Rey: El primer siervo le debe al rey diez mil talentos. Un talento equivalía a unos 30 kilos de oro, o a 6.000 denarios (lo que ganaba un jornalero en casi 20 años de trabajo). Diez mil talentos era una cifra impagable, el presupuesto entero de una nación, el equivalente a millones de dólares hoy. Era imposible que aquel siervo pagara, aunque trabajara mil vidas. Ante su súplica, el Rey (Dios) se compadece y se lo perdona todo. Es la gracia inmerecida.
  • La deuda con el compañero: Ese mismo siervo, recién perdonado, se encuentra a un compañero que le debe cien denarios (unos tres meses de trabajo). Una deuda real, pero insignificante comparada con la suya. ¿Qué hace? Lo agarra por el cuello y lo mete en la cárcel.

La parábola es un espejo demoledor. El rey es Dios, nosotros somos el primer siervo. Cada vez que confesamos nuestros pecados y recibimos la absolución, Dios nos está perdonando "diez mil talentos", una deuda infinita contraída por nuestro egoísmo contra el Creador de la vida. El compañero que nos debe los cien denarios es nuestra familia, nuestro vecino, nuestro cónyuge, que nos ha hecho una pequeña (o mediana) ofensa humana. Cuando nosotros, que hemos sido perdonados de la condena eterna, nos negamos a perdonar el error de un hermano, nos convertimos en el "siervo malvado y despiadado".

La conclusión es seria: El perdón de Dios es gratuito, pero tiene una cláusula de mantenimiento. Está condicionado a que nosotros lo transmitamos. Como rezamos en el Padre Nuestro: "perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Si corto el flujo del perdón hacia los demás, corto el flujo de la misericordia de Dios hacia mí.

En esta Cuaresma, revisemos el cuello de nuestros hermanos. ¿A quién tengo "agarrado por el cuello" exigiéndole que me pague lo que me debe? Suelta a tu hermano, porque Dios ya te ha soltado a ti.


Monición de Despedida

Hermanos, habiendo experimentado la infinita misericordia del Señor en la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, vayamos a nuestros hogares a vivir lo que hemos celebrado. Que no haya hoy nadie a quien le neguemos el perdón, para que nuestro Padre no nos lo niegue a nosotros. Pueden ir en paz.

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Referencias:

  • Calendario Litúrgico Marzo.pdf (Datos de la fecha Martes 10 de marzo de 2026, Color Morado, Martes de la III Semana de Cuaresma, Feria, y citas bíblicas correspondientes: Dn 3, 25. 34-43; Sal 24; Mt 18, 21-35).

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