Moniciones y lecturas de hoy Lunes 9 de Marzo de 2026

Lucas (4, 24-30)

Tips Litúrgicos del Día

  • Fecha: Lunes de la III Semana de Cuaresma.
  • Color Litúrgico: Morado.
  • Celebración: Feria de Cuaresma. Se puede hacer la conmemoración de Santa Francisca Romana, religiosa.
  • Misal: Se utiliza el formulario de la Misa de la feria, con Prefacio de Cuaresma. Si se hace la conmemoración, se dice la oración colecta propia de la santa y el resto de la feria.
  • Actitud: La liturgia de hoy nos invita a desconfiar de los "privilegios" religiosos, a abrirnos a la universalidad de la salvación de Dios y a cultivar la humildad y la docilidad.

Citas Bíblicas del Día

Índice del Artículo

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

  • Primera Lectura: 2 Reyes 5, 1-15a.
  • Salmo Responsorial: Salmo 41/42.
  • Evangelio: Lucas 4, 24-30.

Santo del Día

Santa Francisca Romana, religiosa (Conmemoración) Esposa y madre ejemplar de la nobleza romana del siglo XV. Durante cuarenta años vivió un matrimonio feliz, experimentando también el dolor de perder a algunos de sus hijos. Se destacó por su caridad inagotable hacia los pobres y los enfermos, llegando a convertir su propia casa en un hospital durante las epidemias. Tras quedar viuda, se retiró con la comunidad de Oblatas que ella misma había fundado, viviendo bajo la Regla de San Benito. Es modelo de santidad tanto en la vida matrimonial como en la consagrada.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, sean bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este lunes de la tercera semana de Cuaresma. Hoy la Palabra de Dios nos da una profunda lección sobre la fe y la humildad. A través de la historia de Naamán el sirio en la primera lectura, y las duras palabras de Jesús a sus paisanos de Nazaret en el Evangelio, descubriremos que Dios no tiene favoritos y que su gracia se derrama sobre aquellos que tienen el corazón abierto, incluso si vienen de lejos o son considerados "extraños". Pidamos al Señor que nos quite la soberbia espiritual, para que no lo rechacemos cuando nos hable en lo sencillo de cada día. Con corazón arrepentido, iniciemos esta celebración.


Monición a la Primera Lectura

Escucharemos el relato de Naamán, un poderoso y orgulloso general del ejército sirio que padece lepra. Para curarse, tendrá que aprender la lección de la humildad: escuchar a una joven esclava, acudir a un profeta extranjero y bañarse en un río común. Dios sana cuando el hombre abandona su arrogancia.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del segundo libro de los Reyes (5, 1-15a)

En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey de Siria, gozaba del favor y de la estima de su señor, porque por medio de él había dado el Señor la victoria a Siria. Pero este gran guerrero padecía lepra. En una de sus incursiones, los sirios habían traído cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, que pasó a servir a la mujer de Naamán. Ella dijo a su señora: «Ojalá mi señor se presentara al profeta que hay en Samaria; él lo curaría de su lepra». Naamán fue y se lo contó a su señor: «Esto y esto dice la muchacha israelita». El rey de Siria le respondió: «Vete, que yo te daré una carta para el rey de Israel». Naamán se puso en camino llevando diez talentos de plata, seis mil siclos de oro y diez trajes de gala. Presentó la carta al rey de Israel, que decía: «Al llegarte esta carta, verás que te envío a mi siervo Naamán, para que lo cures de su lepra». Al leer la carta, el rey de Israel se rasgó las vestiduras y exclamó: «¿Acaso soy yo Dios, capaz de dar la vida o la muerte, para que este me mande un hombre para que lo cure de su lepra? Fijaos bien y veréis que está buscando un pretexto para atacarme». Cuando Eliseo, el hombre de Dios, se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras, le envió este mensaje: «¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel». Naamán llegó con sus caballos y sus carros, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. Eliseo le envió un mensajero para decirle: «Ve y lávate siete veces en el Jordán; tu carne se recuperará y quedarás limpio». Naamán se indignó y se marchó, diciendo: «Yo me imaginaba que saldría él en persona, que se pondría de pie y que, invocando el nombre del Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y curaría la lepra. ¿No son el Abaná y el Farfar, ríos de Damasco, mejores que todas las aguas de Israel? ¿No podría lavarme en ellos y quedar limpio?». Dio media vuelta y se marchó furioso. Pero sus servidores se le acercaron y le dijeron: «Padre mío, si el profeta te hubiera mandado una cosa difícil, ¿no la habrías hecho? ¡Cuánto más si solo te ha dicho: “Lávate y quedarás limpio”!». Bajó, pues, y se bañó siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios. Su carne se recuperó como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio. Naamán y toda su comitiva regresaron a donde estaba el hombre de Dios. Al llegar, se detuvo ante él y dijo: «Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra más que en Israel».

Palabra de Dios.


Salmo del Día de Hoy

Salmo 41/42

R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo; ¿cuándo veré el rostro de Dios?

Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/.

Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. R/.

Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío. R/.


Monición del Evangelio

En la sinagoga de Nazaret, Jesús decepciona las expectativas de sus conocidos. Ellos esperaban milagros exclusivos para su pueblo, pero Jesús les recuerda que la salvación no es monopolio de nadie. Poniendo de ejemplo precisamente a Naamán el sirio, provoca la ira de los suyos. Escuchemos con un corazón dócil.


Evangelio del Día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (4, 24-30)

En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio». Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Con la sed de quien busca las fuentes de agua viva, elevemos nuestra oración al Padre que acoge a todos los hombres, sin distinción.

  1. Por la Iglesia: para que nunca cierre sus puertas ni se apropie de la salvación de forma excluyente, sino que sea sacramento del amor de Dios para todas las naciones. Oremos al Señor.
  2. Por los gobernantes y los poderosos (como lo fue Naamán): para que descubran en la humildad y en la obediencia el verdadero camino hacia la justicia y la paz. Oremos al Señor.
  3. Por los enfermos y los que se sienten excluidos de la sociedad: para que encuentren profetas que los escuchen, los guíen y los traten con la compasión de Cristo. Oremos al Señor.
  4. Por las madres y viudas, recordando hoy a Santa Francisca Romana: para que su testimonio de fe, caridad desbordante y paciencia en el dolor inspire a muchas familias. Oremos al Señor.
  5. Por nosotros, aquí reunidos: para que no caigamos en la trampa de rechazar a Dios cuando nos corrige y sepamos reconocer su voz en los más sencillos. Oremos al Señor.

Sacerdote: Dios, Padre de todos los pueblos, que enviaste a tu Hijo no solo para los justos sino para que todos tengan vida; escucha nuestras súplicas y danos un corazón dócil. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Señor, al igual que Naamán llevó sus dones tras ser purificado, nosotros te presentamos este pan y este vino, fruto de nuestro esfuerzo. Que al transformarse en tu Cuerpo y Sangre, purifiquen nuestras cegueras y nos den fuerzas para seguir tu camino.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy: "El peligro de creernos con derechos adquiridos"

Las lecturas de este lunes de Cuaresma nos lanzan una provocación muy saludable para nuestra vida espiritual. Ambas lecturas contrastan profundamente la actitud del extranjero (el "pagano") con la actitud del creyente "de toda la vida".

1. Naamán y la cura de humildad: En la primera lectura, Naamán, un gran general sirio (enemigo histórico de Israel), padece lepra. Va en busca del profeta Eliseo esperando un gran espectáculo de sanación. Quiere que el profeta salga, le haga reverencias, invoque a su Dios con voces y pases mágicos. Pero Eliseo ni siquiera sale a recibirlo; le manda a un criado con un mensaje simple: "Lávate siete veces en el río Jordán". Naamán se enfurece. Su orgullo está herido. ¿Bañarse en ese río embarrado cuando en su país hay ríos mejores? Naamán estaba dispuesto a hacer cosas grandiosas, pero Dios le pedía una cosa ordinaria. Gracias al buen consejo de sus servidores, baja su soberbia, se baña y sana. Lección para nosotros: A veces buscamos a Dios en lo extraordinario, en las emociones fuertes, en lo espectacular. Pero Dios suele sanarnos en lo ordinario, en lo sencillo: en un buen consejo, en la humildad de un sacramento, en la lectura calmada de su Palabra.

2. La furia de Nazaret: En el Evangelio, Jesús está en su propio pueblo, Nazaret. Sus vecinos lo escuchan, pero exigen que haga allí los mismos milagros que ha hecho en otras partes. Creen que, por ser "de los suyos", tienen derechos adquiridos sobre Él y sobre el poder de Dios. Jesús les recuerda dos episodios de su propia historia donde Dios prefirió salvar a extranjeros (la viuda de Sarepta y precisamente el leproso Naamán el sirio) antes que a los propios israelitas, porque los extranjeros tuvieron fe y los israelitas no. Al oír esto, los feligreses de Nazaret se llenan de odio y lo quieren matar. Lección para nosotros: Es el gran peligro de los cristianos "de toda la vida". Podemos acostumbrarnos tanto a Dios, a la Misa, a la parroquia, que creemos que Dios nos pertenece, que somos VIP espirituales. Y cuando el Evangelio nos exige, nos corrige o nos dice que el amor de Dios también es para aquellos que despreciamos (el pecador, el de otra ideología, el extranjero), nos indignamos como la gente de Nazaret.

En esta tercera semana de Cuaresma, el Señor nos llama a tener la sed del salmista ("Mi alma tiene sed del Dios vivo") pero a buscar saciarla con la actitud de Naamán: renunciando al orgullo, obedeciendo en lo pequeño y aceptando que los caminos de Dios desconciertan nuestra arrogancia humana.


Monición de Despedida

Hermanos, la Palabra de hoy nos ha enseñado que Dios rechaza a los soberbios y se revela a los humildes. Volvamos a nuestras ocupaciones buscando ser luz para todos, sin excluir a nadie de nuestra compasión, como lo hizo Santa Francisca Romana. Podéis ir en paz.


Referencias:

  • Calendario Litúrgico Marzo.pdf (Datos de la fecha 9 de marzo de 2026, Color Morado, Lunes de la III Semana de Cuaresma; Conmemoración de Santa Francisca Romana, y referencias a los textos: 2 Re 5, 1-15a; Sal 42; Lc 4, 24-30).
  • Calendario Litúrgico Pastoral Conferencia Episcopal Española.pdf (Uso general de los textos del Leccionario Ferial, alusión a los pasajes de Naamán el sirio y Jesús en Nazaret).

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