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Moniciones y Lecturas de hoy Miércoles 11 de Marzo de 2026

🕊️ Oraciones y Liturgia de Hoy (Domingo 4 de Octubre)
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Tips Litúrgicos del Día

  • Fecha: Miércoles de la III Semana de Cuaresma.
  • Color Litúrgico: Morado.
  • Celebración: Feria de Cuaresma.
  • Misal: Misa de la feria, con Prefacio de Cuaresma.
  • Actitud: La liturgia de hoy nos exhorta a descubrir la hermosura de la Ley de Dios; no como un peso o una serie de prohibiciones, sino como un don de vida, sabiduría y proximidad que alcanza su plenitud y sentido último en la persona de Jesucristo.

Citas Bíblicas del Día

Índice del Artículo
  • Citas Bíblicas del Día
  • Santo del Día
  • Monición de Entrada
  • Monición a la Primera Lectura
  • Primera Lectura del Día de Hoy
  • Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

    • Primera Lectura: Deuteronomio 4, 1. 5-9.
    • Salmo Responsorial: Salmo 147.
    • Evangelio: Mateo 5, 17-19.

    Santo del Día

    San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir Aunque en tiempo de Cuaresma la feria tiene primacía, la Iglesia recuerda hoy a San Eulogio, sacerdote español del siglo IX. Fue un hombre de inmensa cultura, gran defensor de la fe y pilar de la comunidad cristiana mozárabe durante la persecución en Córdoba. Su vida es un testimonio de coherencia radical con el Evangelio, cumpliendo y enseñando la Palabra hasta derramar su sangre, decapitado por no renunciar a Cristo.


    Monición de Entrada

    Hermanos y hermanas, reciban la gracia y la paz del Señor en este miércoles de la tercera semana de Cuaresma. Hoy la liturgia nos lleva a reflexionar sobre el verdadero sentido de los mandamientos. Muchas veces el mundo nos hace creer que la "Ley de Dios" es un conjunto de reglas anticuadas que limitan nuestra libertad. Sin embargo, la Palabra de hoy nos deslumbrará mostrándonos que los mandatos del Señor son una prueba de su cercanía amorosa, nuestra mayor fuente de sabiduría y el manual para alcanzar la verdadera felicidad. Jesús mismo nos lo confirmará, anunciando que ha venido a darle plenitud a esta Ley a través de la fuerza transformadora del amor. Con humildad y con el deseo de grabar la Palabra en nuestro corazón, comencemos esta Eucaristía pidiendo perdón por nuestras faltas.


    Monición a la Primera Lectura

    En el libro del Deuteronomio, un anciano Moisés se dirige al pueblo de Israel justo antes de entrar a la Tierra Prometida. Les hace una revelación asombrosa: la grandeza de su nación no reside en sus armas o sus riquezas, sino en tener a un Dios tan cercano que les ha entregado unos mandatos justos y sabios. Escuchemos este llamado apasionado a no olvidar nunca las maravillas del Señor.


    Primera Lectura del Día de Hoy

    Lectura del libro del Deuteronomio (4, 1. 5-9)

    Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. Mirad, os he enseñado mandatos y decretos, como el Señor, mi Dios, me mandó, para que obréis de acuerdo con ellos en la tierra en la que vais a entrar para tomar posesión de ella. Guardadlos y cumplidlos, porque ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a la vista de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán: "Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación". Porque, ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ella, como lo está el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos? Y ¿qué nación grande hay que tenga mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que hoy promulgo ante vosotros? Pero ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos, y que no se aparten de tu corazón en todos los días de tu vida; enséñaselas a tus hijos y a los hijos de tus hijos».

    Palabra de Dios.


    Salmo del Día de Hoy

    Salmo 147

    R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.

    Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

    Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz. R/.

    Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. R/.


    Monición del Evangelio

    En el Sermón de la Montaña, Jesús clarifica un posible malentendido frente a sus oyentes: su mensaje novedoso no anula el pasado, no destruye la revelación de Dios a Moisés. Al contrario, viene a llevar la Ley a su cima más alta, que es el amor perfecto. El Señor nos desafía hoy a vivir una fe íntegra, donde la vida y la enseñanza sean una misma cosa. Abramos nuestros oídos.


    Evangelio del Día de Hoy

    Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 17-19)

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

    Palabra del Señor.


    Oración de los Fieles

    Sacerdote: Con la alegría de sabernos guiados por un Padre que nos ama y nos da sus mandatos para nuestra felicidad, presentemos nuestras súplicas.

    1. Por la Iglesia, pueblo sabio e inteligente convocado por Dios: para que en todo momento enseñe la Ley del Evangelio no como una carga insoportable, sino como el camino de la verdadera libertad y gozo. R/. Escúchanos, Señor.
    2. Por los legisladores y los que administran justicia en todas las naciones: para que busquen el bien común, promuevan leyes justas y protejan siempre la dignidad y la vida humana. R/. Escúchanos, Señor.
    3. Por las familias cristianas y por los catequistas: para que, haciendo eco del mandato de Moisés, transmitan la fe y las maravillas de Dios a sus hijos y a las nuevas generaciones con un testimonio coherente. R/. Escúchanos, Señor.
    4. Por aquellos que se han alejado de Dios pensando que la religión es opresiva: para que el Espíritu Santo les revele que Cristo es la plenitud de la Ley y la fuente de todo amor. R/. Escúchanos, Señor.
    5. Por todos nosotros, aquí reunidos en esta Cuaresma: para que no nos conformemos con ser cristianos a medias, sino que "cumpliendo y enseñando" la Palabra de Dios, seamos considerados grandes en el Reino de los Cielos. R/. Escúchanos, Señor.

    Sacerdote: Acoge, Señor, nuestras oraciones y concédenos la gracia de grabar tus mandamientos en el corazón, viviéndolos con la plenitud que nos trajo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


    Monición de Presentación de Ofrendas

    Presentamos sobre la mesa del altar el pan y el vino. Junto a estas ofrendas que nos nutrirán material y espiritualmente, entreguemos nuestro deseo firme de obrar siempre de acuerdo a la voluntad de Dios, transformando la obediencia a su Ley en un acto de amor sincero.


    Oración de Comunión Espiritual

    Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me apart de Ti. Amén.


    Reflexión del Día de Hoy: "La Ley como Brújula del Corazón"

    La liturgia de este miércoles nos sitúa ante un concepto que el hombre contemporáneo mira frecuentemente con recelo: La Ley. Vivimos en una época que exalta la libertad individual absoluta, donde cualquier límite o mandato suele interpretarse como una coacción inaceptable a nuestro libre albedrío. Sin embargo, las lecturas de hoy nos ofrecen un paradigma completamente distinto y profundamente liberador.

    1. El Asombro de Moisés: "Un Dios cercano" En la primera lectura, Moisés no presenta los mandamientos como grilletes pesados; los presenta como un privilegio exclusivo. Moisés le dice al pueblo que poseer estos preceptos es motivo de envidia para otras naciones, y lanza dos preguntas retóricas maravillosas: "¿Qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ella...? Y ¿qué nación grande hay que tenga mandatos y decretos tan justos...?". Para Israel, la Ley (la Torá) era la demostración palpable de que Dios no era un ser distante o desinteresado. Dios los amaba tanto que les entregó un "manual" para no lastimarse a sí mismos ni destruir su convivencia. Un padre que ama a su hijo no lo deja cruzar una avenida transitada a ciegas; le pone reglas precisas porque quiere salvaguardar su vida. Ese es el espíritu de la Ley de Dios: no busca ahogar al ser humano, sino hacerlo "sabio e inteligente", capaz de vivir en plenitud.

    2. La Plenitud de Cristo: Interiorizar la Norma En el Evangelio, los fariseos creían que Jesús era un rebelde. Veían cómo sanaba en sábado, tocaba a los impuros y perdonaba pecados con total autoridad. Por ello, Jesús aclara tajantemente: "No he venido a abolir la Ley... sino a dar plenitud". ¿En qué consiste esta "plenitud"? El peligro del pueblo de Israel fue caer en el legalismo ciego: cumplir externamente la norma para tranquilizar la conciencia o aparentar santidad, pero con el corazón lleno de malicia. Jesús lleva la ley a su raíz, que es el amor. Darle plenitud al "no matarás" es arrancarse de raíz la ira y el insulto al hermano; darle plenitud al "no adulterarás" es purificar la mirada y el corazón de deseos posesivos. Cristo interioriza la Ley. Ya no es una tabla de piedra externa que nos acusa, sino el Espíritu Santo derramado en nuestro interior que nos impulsa naturalmente hacia el bien.

    3. "Cumplir y Enseñar": La Trampa de la Incoherencia Jesús concluye con una doble condición para ser grandes en el Reino de los Cielos: cumplir y enseñar. Hoy más que nunca, nuestro mundo está lleno de maestros, pero huérfano de testigos. El daño más grave que hacemos a la fe ocurre cuando divorciamos estos dos verbos: exigimos rectitud a los demás, pero nosotros tomamos atajos morales. Enseñar sin cumplir es hipocresía; pero cumplir y enseñar con la propia vida es santidad.

    En esta Cuaresma, el Señor nos llama a revisar cómo nos relacionamos con su voluntad. ¿Miramos sus mandamientos como un yugo del que queremos liberarnos sutilmente, o como la caricia de un Dios sumamente cercano que nos guía hacia la vida verdadera? Pidamos al Señor la gracia de obedecer no por miedo, sino por puro amor.


    Monición de Despedida

    Hermanos, alimentados con la sabiduría de la Palabra y la fortaleza de la Eucaristía, regresemos a nuestro quehacer diario. Llevamos con nosotros el tesoro de los mandamientos del Señor; hagámoslos vida, para que con nuestro buen ejemplo iluminemos a quienes nos rodean. Pueden ir en paz.

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