
Tips Litúrgicos del Día
- Fecha: Jueves de la III Semana de Cuaresma.
- Color Litúrgico: Morado.
- Celebración: Feria de Cuaresma.
- Misal: Misa de la feria, con Prefacio de Cuaresma.
- Actitud: La liturgia de hoy nos advierte sobre el peligro de endurecer el corazón y volvernos sordos a la voz de Dios. Se nos invita a no ser indiferentes y a tomar partido por Cristo: "el que no está conmigo, está contra mí".
- Efemérides y Notas Locales (Venezuela):
- Arquidiócesis de Caracas: Aniversario de la Ordenación Episcopal de Mons. Carlos Eduardo Márquez Delima, obispo auxiliar (2022).
- Diócesis de San Cristóbal: Aniversario de la Ordenación Episcopal de Mons. Lisandro Alirio Rivas Durán (2022).
- Diócesis de Maracay: Aniversario de la Dedicación de la Iglesia Catedral (allí, solemnidad; en la Diócesis, fiesta).
Citas Bíblicas del Día
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Monición del Evangelio
- Lectura del santo Evangelio según san Lucas (11, 14-23)
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día de Hoy: "La Ceguera Voluntaria y el Peligro de Desparramar"
Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:
- Primera Lectura: Jeremías 7, 23-28.
- Salmo Responsorial: Salmo 94.
- Evangelio: Lucas 11, 14-23.
Santo del Día
Feria de Cuaresma Al encontrarnos en un "tiempo fuerte" de preparación pascual, la liturgia ferial tiene primacía. Todo el enfoque de las oraciones y las lecturas está dirigido al llamado a la conversión, a escuchar la voz de Dios y a no dispersar lo que Cristo ha reunido.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas, reciban la gracia y la paz del Señor en este jueves de la tercera semana de Cuaresma. Hoy la Palabra de Dios nos confronta con uno de los peligros más grandes para el creyente: la sordera espiritual y la dureza del corazón. En la primera lectura, el profeta Jeremías lamentará cómo el pueblo le ha dado la espalda a Dios, negándose a escuchar su voz. En el Evangelio, veremos a Jesús expulsando un demonio mudo, pero enfrentando la ceguera y los prejuicios de quienes lo acusan de actuar en nombre del mal. Jesús nos pedirá hoy una postura clara, sin tibiezas: reunir con Él o desparramar. Con el deseo de abrir nuestros oídos y ablandar nuestro corazón, iniciemos esta Eucaristía pidiendo perdón por nuestras faltas.
Monición a la Primera Lectura
El profeta Jeremías transmite una queja dolorosa de parte de Dios. El Señor no pidió a su pueblo rituales vacíos, sino algo mucho más profundo y vital: "Escuchen mi voz". Sin embargo, el pueblo prefirió endurecer la cerviz y caminar hacia atrás. Escuchemos esta advertencia para que no seamos nosotros la "generación que no escuchó la voz del Señor".
Primera Lectura del Día de Hoy
Lectura del libro del profeta Jeremías (7, 23-28)
Así dice el Señor: «Esta fue la orden que di a mi pueblo: "Escuchad mi voz, yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. Caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien". Pero ellos no escucharon ni prestaron oído; caminaron según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado. Me dieron la espalda y no la cara. Desde el día en que vuestros padres salieron de Egipto hasta hoy, os envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero no me escucharon ni prestaron oído: endurecieron la cerviz y fueron peores que sus padres. Ya puedes repetirles este discurso, que no te escucharán; ya puedes gritarles, que no te responderán. Les dirás: "Esta es la nación que no escuchó la voz del Señor, su Dios, ni aceptó la corrección. La sinceridad ha desaparecido, ha sido arrancada de su boca"».
Palabra de Dios.
Salmo del Día de Hoy
Salmo 94
R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R/.
Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R/.
Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.
Monición del Evangelio
Frente al milagro liberador de Jesús que devuelve el habla a un mudo, algunos reaccionan con un corazón endurecido, acusándolo de estar aliado con el príncipe de los demonios. Jesús desmonta esta falsedad y nos asegura que el Reino de Dios ya está entre nosotros, invitándonos a tomar una decisión radical en nuestra vida de fe.
Evangelio del Día de Hoy
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (11, 14-23)
En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo. Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: «Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Sacerdote: Hermanos, invoquemos a Dios Padre, que nos llama a escuchar su voz y a no endurecer el corazón, y presentémosle nuestras súplicas por nosotros y por el mundo entero.
- Por la Iglesia universal: para que, guiada por el "dedo de Dios", siga expulsando del mundo los demonios de la mentira, la división y el egoísmo, predicando siempre la verdad del Reino. R/. Escúchanos, Señor.
- Por el Papa, los obispos y sacerdotes (especialmente hoy por Mons. Carlos Márquez y Mons. Lisandro Rivas en su aniversario de ordenación episcopal): para que el Señor los fortalezca en su ministerio y sean instrumentos de unidad y comunión. R/. Escúchanos, Señor.
- Por la Diócesis de Maracay en el aniversario de la Dedicación de su Catedral: para que sea siempre un templo vivo donde resuene la Palabra de Dios y se construya la fraternidad. R/. Escúchanos, Señor.
- Por todos aquellos que viven oprimidos por el "demonio mudo" del miedo, la soledad o el pecado: para que la fuerza liberadora de Cristo les devuelva la voz y la esperanza. R/. Escúchanos, Señor.
- Por nuestra comunidad parroquial: para que no endurezcamos el corazón ante la corrección, sino que sepamos "recoger" con Cristo, colaborando activamente en la construcción de su Reino. R/. Escúchanos, Señor.
Sacerdote: Dios de misericordia, que nos llamas constantemente a la conversión, escucha la oración de tu pueblo y concédenos un corazón dócil a tus mandatos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Señor, traemos ante tu altar el pan y el vino. Junto a ellos, te presentamos nuestro deseo sincero de no darte nunca la espalda. Que esta ofrenda agradable a tus ojos nos fortalezca para combatir la división y nos una definitivamente a tu Hijo, que es el más fuerte y nos defiende del mal.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del Día de Hoy: "La Ceguera Voluntaria y el Peligro de Desparramar"
La liturgia de este jueves nos sitúa frente a uno de los misterios más dolorosos de la condición humana: la resistencia obstinada a la gracia de Dios.
1. "Me dieron la espalda y no la cara" En la primera lectura, la queja de Dios expresada a través de Jeremías es desgarradora. Dios no acusa a su pueblo de no saber hacer sacrificios o de no conocer los ritos; la acusación es mucho más profunda: "no escucharon ni prestaron oído... endurecieron la cerviz". Israel prefirió sus propias ideas a la voluntad divina. ¿No nos pasa esto a menudo? Escuchamos la Palabra de Dios, sabemos lo que la Iglesia enseña sobre el perdón, la justicia, la solidaridad y la moral, pero "caminamos según nuestras propias ideas" porque nos resulta más cómodo. El Salmo 94, que es la brújula de hoy, nos advierte: "Ojalá escuchéis hoy su voz: no endurezcáis el corazón". La Cuaresma es el tiempo para dejar de darle la espalda a Dios y volver a mirarlo cara a cara.
2. El prejuicio que llama a la Luz, Oscuridad El Evangelio de Lucas nos muestra la máxima expresión de esa "dureza de corazón". Jesús acaba de realizar un milagro innegable y hermoso: ha expulsado un demonio y le ha devuelto el habla a un mudo. La gente sencilla se maravilla. Sin embargo, los fariseos, llenos de prejuicios y envidia, buscan retorcer la realidad. Al no poder negar el milagro, atacan el origen del poder de Jesús: "Por arte de Belzebú... echa los demonios". Es una acusación terrible. Consiste en llamar mal al Bien supremo. Jesús les demuestra lo absurdo de su lógica: Satanás no se va a destruir a sí mismo. Pero, sobre todo, Jesús les revela que si Él expulsa los demonios con "el dedo de Dios" (una clara alusión al poder del Espíritu Santo), significa que el Reino de Dios ya está allí, frente a sus narices, y ellos se lo están perdiendo por culpa de su soberbia.
3. No hay terreno neutral El texto termina con una de las frases más exigentes de Cristo: "El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama". En la vida espiritual, y especialmente en el combate contra el mal, no existe la neutralidad. No podemos decir "yo no hago daño a nadie, me mantengo al margen". Quien no colabora activamente con Cristo en la tarea de unir, sanar, perdonar y amar (recoger), irremediablemente está contribuyendo a la ruina, al egoísmo y a la destrucción (desparramar).
En esta Cuaresma, preguntémonos: ¿De qué lado estoy? ¿Soy de los que recogen frutos de caridad en mi familia y comunidad, o soy de los que desparraman con la crítica, la división y el resentimiento? Dejemos que el "dedo de Dios" expulse hoy de nosotros el demonio de la mudez para alabar al Señor, y el demonio de la sordera para escuchar su voz.
Monición de Despedida
Hermanos, alimentados con el Cuerpo de Cristo y su Palabra, volvamos a nuestras ocupaciones diarias. No permitamos que el corazón se nos endurezca. Vayamos a ser instrumentos de unidad, recogiendo siempre con el Señor y construyendo su Reino en medio del mundo. Pueden ir en paz.
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