Cuatro beatos venezolanos

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DESDE MI PARROQUIA

Doctor José Gregorio Hernández

Cuatro beatos venezolanos por Padre Edduar Molina Escalona

Venezuela se llena de alegría al recibir en sus altares al cuarto beato venezolano un laico, médico de profesión y en tiempos de pandemia viene a romper la tradición de tres beatas de la vida consagrada; un gran signo que nos habla de la Iglesia que camina en el mundo, de los bautizados llamados a santificar el tiempo presente con sus obras cotidianas.

Hoy hacemos memoria agradecida de aquel 7 de mayo de 1995, cuando en la plaza San Pedro de Roma San Juan Pablo II proclamó como primera beata de nuestra patria a la caritativa Madre María de San José, Laura Evangelista Alvarado Cardozo, de Choroní estado Aragua. Con su vocación de misericordia por los huérfanos se preocupó de ofrecer hogar, era conocida por los más desfavorecidos de su tiempo como “Mamaíta”. Ella supo vivir como nadie en la paz que solo se encuentra en el servicio, tal como ella misma lo expresó: “Siempre estoy muy bien, con mil penas y amarguras, pero ¡adelante! Como Dios sea glorificado, nada me importa. Cada 7 de mayo celebramos en Venezuela su fiesta litúrgica.

La segunda en subir a los altares fue una guariqueña: Susana Paz-Castillo Ramírez, conocida como Madre Candelaria de San José. Nació el 11 de agosto de 1863 en Altagracia de Orituco. Su beatificación se realizó el domingo 27 de abril de 2008, en Caracas, en una histórica eucaristía, por ser la primera beatificación celebrada en territorio venezolano, presidida por el cardenal José Saravia Martins en nombre del Papa Benedicto XVI.

De ella se conoce que era una religiosa de carácter afable, recogida, de baja y modesta mirada; siempre dejaba suavidad en cuantos la escuchaban cuando departía su cordial y amena conversación. A ella se le atribuye el milagro de una mujer embrazada en su misma tierra natal, que pese a todos los pronósticos médicos no podía concebir y gracias a su intercesión encontró la gracia de ser madre.

Madre Candelaria nos enseña con su vida a vivir colocándonos siempre en los zapatos del otro, a no decir “no” a nadie, sobre todo cuando se trataba de enfermos pobres y abandonados, a los que dedicó horas de camino en busca de recursos para el sostenimiento de sus obras y fundando nuevas comunidades que respondieran a las necesidades del momento. Aprendamos de ella a vivir siempre alegres con una confianza sin límites en la divina Providencia y siguiendo su consejo nuestra misión es hacer el bien. Su fiesta litúrgica la celebramos cada 1 de febrero.

Carmen Elena Rendiles Martínez es la tercera beata venezolana, nació en Caracas el 11 de agosto 1903 y falleció el 9 de mayo de 1977, a la edad de 74 años, poco después de haber cumplido sus cincuenta años de vida religiosa. En 1965 fundó la Congregación de las Siervas de Jesús en el país y fue declarada beata el 16 de junio de 2018. Beatificación celebrada, por segunda vez, en Venezuela y presidida por el Cardenal Ángelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en representación del Papa Francisco. El milagro que la lleva a los altares fue la sanación definitiva del brazo derecho de la médico cirujana Trinette Durán de Branger en el colegio Belén, en Los Palos Grandes Caracas, el viernes 18 de julio de 2003.

Madre Carmen es reconocida por su voluntad férrea y profunda fe cristiana, como quedó de manifiesto con su visita a estas tierras andinas para fundar la obra educativa que tantos frutos nos ha dado a la educación merideña, nuestro Colegio el Rosario de La Parroquia. Modelo de venezolana luchadora, alimentada por su amor a Jesús hostia, tal como ella misma lo decía: “Tengo que llenarme de Dios para transmitir alegría. Su celebración litúrgica está fijada para el 9 de mayo de cada año.

Tres mujeres con una vocación en común: Seguir a Cristo en una vida consagrada a su servicio en los pobres, los enfermos, los niños y ancianos y en tantos sin esperanza, como bien lo expresa el Papa Francisco: Cuando lo acogemos como el Señor de la vida, el centro de todo, el corazón palpitante de todas las cosas, entonces él vive y revive en nosotros.

Para así llegar, después de 26 años de historia de nuestras beatas, al primer hombre y cristiano dedicado a la ciencia, modelo del laico que hoy necesitamos en la Iglesia: Un bautizado encarnado en su realidad, que supo impregnar sus ambientes del buen olor a Cristo: Misericordioso, fiel, comprometido con su gente, alegre y dispuesto a desgastarse por los demás, José Gregorio Hernández.

Este viernes 30 de abril, a las 10 de la mañana, en el templo del colegio La Salle de la Colina en Caracas nos acompañará el Secretario de Estado y antiguo Nuncio Apostólico en nuestro país (2009-2013), su Eminencia Pietro Parolin; y concelebrada por nuestro Cardenal Baltazar Porras, impulsor y artífice de este regalo de la Iglesia para todos, el Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo Emérito de Caracas y Monseñor Aldo Giordano, actual Nuncio Apostólico en Venezuela, junto a un reducido número de invitados, entre ellos la más destacada, la niña Yaxury Solorzano, que da testimonio del milagro que gracias a su intercesión le declara Beato de nuestra Iglesia.

En la vida del Beato se recuerda lo que él llamó el “cepillo de los pobres”, una bolsa donde los pacientes pobres podían depositar dinero si tenían con qué pagar la consulta o también podían tomar dinero para sus necesidades sin que nadie se enterara. Conversando el Beato sobre esto con su tía María Luisa le decía: la mayoría de estas personas no tienen recursos; no les voy a negar la consulta y no les voy a hacer pasar por la pena de decirme que no tienen dinero. Dios ayudará”

Mérida, 25 de abril de 2021

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