Oraciones de Liberación

Oraciones de Liberación

En el presente artículo queremos compartir algunas oraciones de liberación que
tienen el poder, si se hacen con Fe, de sanar el interior de las personas; Permiten
encontrar libertad espiritual y cercanía con el Padre.


«Al pedir ser liberados del Maligno, oramos igualmente para ser liberados de todos
los males, presentes, pasados y futuros de los que él es autor o instigador. Con la
liberación de todos los males que abruman a la humanidad, implora el don
precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo.»
(Catecismo n. 2854).


Oración de Curación y Liberación de Ironi Spuldaro

Invoco a todos los Ángeles y me dirijo a ti bendita Virgen María Madre Santísima,
Reina de toda la Creación: te pido tu bendición, tu protección y tu intercesión.

Invoco la protección y ayuda de San Miguel Arcángel, líder de los ejércitos
celestiales; de todos los Arcángeles y Ángeles. Hoy me uno a la alabanza,
adoración y gloria dada a nuestro Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Invoco en el
Nombre de Jesús su bendición y protección En el Nombre de Jesús ratifico mi fe .
En el Nombre de Jesús renuncio al pecado, renuncio a la oscuridad y sus trabajos
de maldad; me entrego totalmente a Jesucristo para la gloria de Dios. Dios Padre
Creador de los Cielos y de la Tierra, de todo lo visible y lo invisible ¡Padre
amadísimo!, en unión con la Virgen María, los Ángeles y los maestros, te hablo
humildemente en el Nombre de Jesús. Te exalto y te magnifico por tu Grandeza
inigualable, te alabo por todas tus perfecciones y atributos; te adoro y te doy
gracias por el regalo de mi vida y por permitirme estar en tu Santa Presencia.
¡Padre amado! tú conoces mi intención, sabes que somos oprimidos por aquellos
espíritus rebeldes que nos incitan al pecado y que nos hacen estar lejos de ti.
Señor yo he pecado por mi propio deseo y te confieso mi culpa, por favor borra las
huellas de mi pecado y acepta mi Oración en el Nombre glorioso de Jesús. Señor
Dios Todopoderoso: en el Nombre de Jesús te pido mi liberación, en el Santo
Nombre de Jesús ¡cúbreme con tu Preciosa Sangre!, y libera a todo mal. Señor
Dios, Supremo Rey del Universo, Padre de todos te doy gracias por haberme
enseñado la grandeza del Santo Nombre de Jesús. Me arrodillo en unión de toda
rodilla en el Cielo y en la Tierra y debajo de la Tierra, y confieso con toda lengua
que Jesús es el Señor, para la Gloria de Dios Omnipotente. Padre amado, te
exalto y te alabo por tu generosidad, te exalto con la raza humana por aceptar el
Sacrificio de tu amadísimo Hijo nuestro Señor Jesucristo, en reparación de todos
nuestros pecados; por permitir que la Preciosa Sangre de Cristo lave nuestras
almas y nos purifique de nuevo en tu Santa Imagen ¡Bendito seas Dios Padre
Misericordioso! que nos has enviado a tu Hijo para que a través de su Preciosa
Sangre podamos ser salvados del pecado y liberados de nuestro Enemigo. ¡Padre
amado! con el Poder del Santo Nombre de Jesús y de su Preciosa Sangre,
libérame Señor de todo espíritu maligno que tenga influencia sobre mi ¡desátame
Señor de las cadenas que me unen a la maldad. Dios Padre Todopoderoso, en el
Nombre de Jesús te pido que ganes esta batalla; tengo fe en tu Poder, alabo tu
Majestad ¡exalto tu autoridad sobre el Enemigo!, confío totalmente en que tú estás
haciendo este trabajo para mi salvación y la salvación de aquellos por quienes
estoy rezando. Libera Señor, suspende para siempre la opresión del Enemigo
¡establece tu dominio! ¡Ahuyenta con tu Preciosa Sangre a todos tus Enemigos!
¡Revela tu Gloria Cristo!, tú has vencido al Demonio en la Cruz ¡saca al Enemigo
fuera de nuestras vidas para tu honor y para tu Gloria en el Santo Nombre de
Jesús! ¡Cúbrenos con tu Preciosa Sangre y libera este pueblo que está
escuchando esta Oración! A lo largo de mi vida hazte presente con autoridad para
liberarme de cualquier influencia diabólica que haya perturbado o que aún esté
presente en mi vida ¡limpia mi alma para que quede limpia y blanca como la nieve!

Señor Jesús: libérame de cualquier resentimiento que lleve en mi corazón, con
cualquier persona que haya conocido a lo largo de mi vida. ¡Libérame en el Santo
Nombre de Jesús y cúbreme con tu Preciosa Sangre! Sáname Señor y sáname
de cualquier resentimiento. Señor Jesús en tu Santo Nombre humildemente
imploro tu Misericordia, y te pido por los méritos de tu Pasión, agonía y muerte;
por los méritos de las penas del Inmaculado Corazón de María, que me sanes.
Señor Jesús, tú eres el mismo ayer, hoy y siempre; en tu Santo Nombre glorioso
te pido que pases tu mano santa, sanando mis dolencias y ungiéndome con tu
Espíritu. Tú conoces mis problemas, sáname Señor. Señor Jesús, tú eres el Dios
que nos sana: hoy me despojo de mis enfermedades en tu Santo Nombre y te las
entrego a ti en tu Santo Nombre para que dispongas de acuerdo a tu Misericordia.
No sea mi voluntad sino la tuya; has tu trabajo Señor para la Gloria del Santo
Nombre de Jesús ¡sáname Señor Jesús por el Poder de tu Nombre! ¡Sáname
Señor Jesús por los méritos de tus Santas Heridas! ¡Sáname Señor por los
méritos de tu Preciosa Sangre! ¡Derrama sobre mi el Poder de tu Sangre! Señor
yo no soy digno que entres a mí, pero una palabra tuya bastará para sanar mi
alma. Pongo toda mi confianza en ti porque tú tienes el Poder de sanarme, porque
eres nuestro Dios Misericordioso con caridad inigualable, porque me amas y has
traído tu salvación a mi casa. Gracias Señor por tu Santo Nombre. Que así sea y
así es Amen.

Petición de liberación a Jesús de Nazaret

Señor, el demonio anda «como león rugiente buscando a quien devorar» (1Pe 5,8).
No queremos caer en sus garras. Líbranos del mal.
Líbranos del tentador, de sus seducciones y de sus engaños, no dejes que
siembre la cizaña del mal en nuestras vidas.
Líbranos del orgullo, del amor propio y la autosuficiencia.
Líbranos de la idolatría y la vanidad, de toda forma de egoísmo, de ponernos al
centro de nuestros pensamientos e intereses.
Líbranos de ser esclavos de la opinión de los demás, de la cobardía, del respeto
humano y de todo aquello que condicione nuestra autenticidad cristiana.
Líbranos de cuanto nos esclaviza sin que nos demos cuenta.
Líbranos de los malos sentimientos, del rencor, del odio, del deseo de venganza.

Líbranos de cualquier ambición o atadura que nos robe la paz.
Queremos aspirar a las cosas de arriba, no a las de la tierra.
Líbranos de los apegos que nos impiden volar hasta ti.
Aleja de nosotros toda turbación, angustia, tristeza u obsesión.
Líbranos de las fuerzas del mal, de los maleficios, de las brujerías, de la
infestación diabólica.
Queremos estar siempre en tus brazos y nunca bajo el poder de Satanás.
¡Queremos ser libres, Señor! ¡Queremos ser tuyos, sólo tuyos!
Queremos despojarnos del hombre viejo y que nos revistas del hombre nuevo a
través de la gracia que nos regalas en los Sacramentos.
Tenemos la certeza de que si tú estás con nosotros, nadie podrá contra nosotros
(cfr Rm 8, 31)
Por eso hacemos esta oración llenos de confianza en Ti: Tú has vencido al mundo
(cfr. Jn 16,33)
Todo lo podemos en ti que nos das fuerza (cfr Fil, 4,13)
Por los méritos de la pasión, muerte y resurrección de tu Hijo Jesucristo,
te pedimos, Padre, que nos libres del maligno ahora y en la hora de nuestra
muerte.
Amén.

Oración de liberación de Monseñor Morales

Señor nuestro Jesucristo te adoro, te alabo, te bendigo, gracias por tu infinito amor
por el que te has hecho uno de nosotros naciendo de la Virgen María y por el que
subiste a la Cruz para dar tu vida por nosotros.
Gracias por tu sangre preciosísima con que nos has redimido.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus sacratísimas sienes traspasadas por
espinas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros
todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de tu hombro y espalda llagados por la Cruz a
cuestas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros
todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de tu costado abierto por la lanza: cúbrenos,
séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda
iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de tus pies y de tus manos traspasados por
los clavos: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en
nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de todo tu cuerpo llagado por los azotes:
cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo
pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Tres veces Gloria
Amén, Amén, Amén.

Oración de renuncia y liberación

En tu nombre Jesucristo, yo (dí tu nombre completo) de manera personal y a nombre de mis
antepasados.
Renuncio a satanás, a todas sus fascinaciones, seducciones y mentiras.
Renuncio a toda práctica de brujería, magia blanca, negra, de cualquier color, santería, hechicería
o vudú.
Renuncio a toda limpia con huevo, yerbas, bálsamos, vino, sangre o fuego.
Renuncio a todo pacto, reto, sello, alianza o consagración al demonio; a conjuros, perjuros,
maleficios e invocaciones diabólicas.
Renuncio a toda maldición, mal deseo, envidia, odio, rencor, resentimiento, codicia, avaricia,
soborno, robo, fraude, despojo o enriquecimiento ilícito.
Renuncio a todo acto de orgullo, soberbia, prepotencia, vanidad y egolatría.

Renuncio a todo rito de iniciación chamánica, espiritista, espiritualista, masonería, filosofía
rosacruz, dianética y a toda secta o sociedad secreta.
Renuncio a todo conocimiento de la nueva era, creencia en la re-encarnación, esoterismo,
metafísica, meditación trascendental, yoga, a todo acto de curanderismo, a las operaciones
espirituales, hipnotismo con regresiones, baños con flores, especies, yerbas, sangre de animales o
humana o con otras substancias con fines mágicos.
Renuncio a toda lujuria, aborto, adulterio, homosexualidad, bisexualidad, incesto, violación,
pornografía, bestialismo, promiscuidad y prostitución. A todo lo que yo u otras personas hayan
hecho ilícitamente para controlar, nulificar o desbordar mi sexualidad.
En el nombre de Jesucristo, renuncio al culto y veneración a la llamada “santa muerte” o al
vampirismo, a todo encantamiento, invocación y evocación de muertos, a espíritus custodios,
guardianes, cósmicos, protectores, espías, vigilantes, a seres espirituales nombrados “maestros de
sabiduría”, o a cualquier otro ser maléfico en forma oculta o manifiesta.
Renuncio a todo acto o juego de mediumnidad, a la ouija, al control mental, al manejo del
péndulo, a instrumentos para encontrar “tesoros ocultos” o dinero enterrado.
Renuncio también a toda clase de adivinación, sortilegio, lectura de cartas, café y caracoles, a toda
forma de astrología, horóscopos o cartas astrales.
Renuncio a los amuletos y talismanes, a las herraduras, pirámides, cuarzos, imanes, agujas, sábilas
o ajos con moños rojos, imágenes de santos mezcladas con tierra de panteón, velas y veladoras de
colores “curadas”, fetiches y representaciones de mi persona de cualquier material y forma que se
encuentren enterrados o sean manipulados por mí mismo u otras personas.
Renuncio a toda forma equivocada de “medicina alternativa” que bajo engaños haya ritualizado mi
ser al demonio.
En el nombre de Jesús, renuncio a toda comida o bebida mezclada con brujería que haya yo
ingerido, y a todo lo que haya sido tirado, rociado o untado en mi cuerpo, ropa, zapatos, casa,
trabajo, negocio o cualquier pertenencia u objeto que esté cercano a mí, que haya sido maldecido
o consagrado al mal.

María


En el nombre de Jesucristo denuncio, renuncio y echo fuera de mí a todo espíritu de traición,
destrucción, muerte, esclavitud, ausencia de Dios, miseria, mendicidad, soltería, infelicidad
matrimonial, viudez, orfandad, amargura, envejecimiento o muerte prematura, persecución,
problemas con las leyes o la justicia humana, esterilidad, humillación, rechazo, insomnio, deseos
de suicidio, aislamiento, locura, soledad, neurosis, depresión, obsesión, miedo, angustia,
debilidad, enfermedades crónicas, invalidez, ceguera, sordera, mudez, falta de olfato, imposibilidad de saborear la comida, insensibilidad, celos, inconformidad, incapacidad para vivir,
conseguir o conservar un trabajo, una pareja, un matrimonio o una familia.
En el nombre de Jesús denuncio, renuncio y echo fuera de mí todo espíritu de alcoholismo o de
cualquier otra adicción, de mal carácter, de falta de memoria, de falta de control y dominio de mi
ser, irrealidad, inconsciencia, envidia, abandono, gula, suciedad, desorden, malos olores crónicos
en mi cuerpo, ropa o casa, de falta de fe, esperanza y caridad, de falta de interés en la vida, de
desprecio a la eucaristía y de aborrecimiento o flojera para tener vida de oración. Corto, destruyo
y nulifico los medios a través de los cuales fueron hechos los daños antes mencionados, si fueron
veladoras, fotos, ropa, tijeras, agujas, fetiches, entierros, lo que haya sido.
Renuncio a lo que en forma consciente o inconsciente haya yo hecho o haya sido hecho por otra
persona en mi nombre para obtener poderes, dinero, éxito, buena suerte o pretender saber el
futuro, o bien para conseguir el amor y la salud propios o ajenos, o tener dominio y control sobre
personas, objetos, animales, lugares, espíritus y fuerzas de la naturaleza.
Nulifico los efectos de cualquier práctica contraria al compromiso adquirido a través de mi
bautismo, de fidelidad y reconocimiento a Jesucristo como mi único Salvador, a los Sacramentos, a
la Virgen María y a la iglesia católica.
A lo que impida el ejercicio de mi sentido común, capacidad de juicio, entendimiento y voluntad.
Echo fuera de mí todo aquello con lo que haya intentado sustituir el amor y la confianza de Jesús.
Renuncio al rechazo de mis padres desde el instante de mi concepción y durante mi vida en el
seno materno. Renuncio al mal que me causaron por intentar abortarme: con yerbas, sustancias
químicas o con objetos punzo cortantes. Renuncio a todo el rencor que tengo si fui dado en
adopción o abandonado sin haber conocido a mis padres biológicos o a maldiciones recibidas
durante mi gestación.
Nulifico por las llagas de Jesús todo mandato de fracaso, muerte en vida y suicidio que hay en mí
por estas causas, la incapacidad para aceptar el amor de Dios, para aceptarme a mí mismo o a las
personas, para estudiar, trabajar y ser feliz.
Renuncio a todo lo que sea contrario a la salud, el respeto y la dignidad que como templo del
Espíritu Santo, necesita todo mi ser y que esté impidiendo relacionarme con Dios, conmigo mismo
(a), con mi entorno en una forma sana, tener una familia unida y un trabajo digno y bien
remunerado.
Porque Jesucristo se manifestó para deshacer las obras del diablo: habiendo denunciado,
renunciado y echado fuera de mí todos los espíritus del mal, los envío atados y amordazados a los
pies de la Santa Cruz y les prohíbo regresar.
Habiendo nulificado todos los efectos, causas y consecuencias, tomo autoridad, en el nombre de
Jesús, para que caigan todos los bloqueos, tinieblas y barrer, las que satanás construyó a mi

alrededor y le ordenó a todo ser demoníaco que despojó a mi familia o a mí mismo (a), que nos
devuelva, lo que nos quitó.
Padre Santo, te lo ruego, sana toda mi vida, toda mi historia personal, perdóname, ayúdame,
libérame, bendíceme.
Padre Dios, acepto que Tú seas mi Padre, Jesucristo mi Hermano, la Virgen María mi Madre,
porque hoy, yo (dí tu nombre completo) les pertenezco para siempre.
A través de Tu Santo Espíritu, guíame para la reparación de todas las faltas que cometí y enséñame
a amar Tu Voluntad. Gracias Padre.
Amén, amén, amén

Oraciones de liberación del Ritual Romano


Oración I

“Señor Jesucristo, Verbo de Dios Padre,
Dios de toda criatura
que diste a tus santos apóstoles la potestad
de someter a los demonios en tu nombre
y de aplastar todo poder del enemigo;
Dios santo,
que al realizar tus milagros
ordenaste: “huyan de los demonios”;
Dios fuerte,
por cuyo poder
Satanás, derrotado,
cayó del cielo como un rayo;
ruego humildemente con temor y temblor
a tu santo nombre
para que, fortalecido con tu poder,

pueda arremeter con seguridad contra el espíritu maligno
que atormenta a esta criatura tuya.
Tú que vendrás a juzgar al mundo por el fuego purificador
y en él a los vivos y los muertos.
Amén.”


Oración II

“Dios y Padre nuestro,
que nos ves quebrantados por nuestra fragilidad,
te rogamos suplicantes
por este hermano(a) nuestro (a) (se dice el nombre de la persona),
para que apartes de él (ella) el espíritu del mal
y lo (la) restituyas a la plena libertad de tus hijos
para que así, te alabe siempre
con la multitud de tus santos.
Por Cristo, nuestro Señor.
Amén.”

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