Ser dócil al Espíritu Santo

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ser dócil al espíritu santo

Ser dócil al Espíritu Santo es una cualidad que debemos tener todos los cristianos. He querido escribir un poco sobre este tema.

Llenos del Espíritu

Me llama poderosamente la atención los personajes bíblicos que interactuan con Jesús en el inicio de su ministerio público. La experiencia de la Virgen María quien es visitada por un ángel, la mudez de Sacarías y la visita de María a su prima Santa Isabel. Todos estos elementos hablan de personajes llenos del Espíritu Santo.

Nuestra vida cristiana comienza como una vida en el Espíritu de Dios, eso representa el sacramento del bautizo, en el cual somos consagrados como hijos de Dios y recibimos por primera vez la efusión del espíritu Santo.

Es en el sacramento del bautismo, luego en la confirmación, en donde recibimos el Espíritu Santo de manera muy particular.

Abrir nuestro corazón al Espíritu

abrir nuestro corazón a Dios

Pero de nuestra parte debe existir también una apertura de corazón para vivir más intensamente la experiencia de Dios. Debe existir en nosotros una actitud de apertura al amor de Dios, puesto que voluntaria (o involuntariamente) podemos estar cerrados a la gracia espiritual.

Para poder ser dóciles al espíritu debemos tener una actitud de apertura. Dejarnos conducir en medio de la oscuridad de la noche como lo manifiesta San Juan de la Cruz en el poema famoso:

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba

más cierto que la luz del mediodía

a donde me esperaba

quien yo bien me sabía,

en parte donde nadie parecía.

San Juan de la Cruz

La humildad como base de la docilidad

La imagen por excelencia del hijo de Dios es el cordero, quien se deja conducir al matadero sin poner resistencia. Dios en el Antiguo Testamento también es mostrado como un Pastor que guía a su rebaño. La oveja se deja llevar dócilmente hacia aguas frescas y pasto tierno.

La oveja no tiene la capacidad de entender hacia donde es llevada, escucha la voz del pastor y lo sigue, reposa cuando el pastor así lo solicita. Ella se siente segura porque está en buenas manos.

Si la oveja es la imagen del cristiano su contraposición es el macho cabrío, quien no obedece, hace lo que quiere, la cabra es loca, salta donde quiere, es rebelde. Es por esta razón que el satanismo ha tomado el macho cabrío como un símbolo de la desobediencia a Dios y a sus mandamientos.

La humildad es la base de la vida espiritual y es una condición de posibilidad para que podamos dejarnos guiar por Dios.

Mociones del Espíritu

La docilidad al Espíritu implica comprender lo que viene de Dios. Es el don de discernimiento, preguntarle a los impulsos: ¿De dónde vienes? ¿Vienes de Dios?

Dios te puede dar la gracia de identificar claramente cuando una moción (motor o impulso) viene de Dios. Pero muchas otras veces no tenemos esa capacidad, será necesario consultar con algún maestro espiritual (sacerdote, religiosa o persona de fe) que nos ayude en este menester sobre todo cuando la situación es compleja.

Dejarnos mover por Dios a veces no es fácil. Porque la vida espiritual también está llena de incertidumbre. Es el miedo de no saber hacia donde Dios nos lleva o qué quiere de nosotros. Pero si la decisión es tomada en Dios, e iluminados por la fe, ocurrirán cosas hermosas que muchas veces desconocemos, es el: ni yo miraba cosa, sin otra luz y guía, sino la que en el corazón ardía.

La persona espiritual debe tener la plena confianza de que Dios lo guía si se ha tomado la decisión correcta, porque el maligno también al mismo tiempo nos estará indicando caminos diferentes a la voluntad de Dios, hablará en nombre de Dios pero será para inducirnos a la desobediencia. El salmo 23 expresa esta docilidad de una manera hermosa:

Aunque pase por el valle de sombra de muerte,

no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;

tu vara y tu cayado me infunden aliento

Salmo 23

Ser dócil al Espíritu Santo es un proceso que pudiera parecer complejo, Dios nos puede pedir cosas que no nos gusten o que impliquen de nosotros un esfuerzo especial, debemos estar siempre dispuestos aunque nos cueste.

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3 comentarios

  1. Gracias Padre José Luis por compartir esta experiencia de fé. Es muy importante abrir el corazón a la moción del Espíritu Santo pues es quien nos conduce.

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