Música en la parroquia: ¿Estamos entreteniendo o estamos rezando?

Un experto romano lanza una advertencia que todo líder pastoral debe escuchar: no todo lo que suena en el templo nos acerca a Dios.

Valoración: 4 (20 votos)
Índice del Artículo

Probablemente, has vivido esta escena en tu parroquia: un coro juvenil entona un canto de inspiración pop, con guitarras y batería, que hace aplaudir a la asamblea. La gente participa, se anima... pero en el fondo, te surge una pregunta incómoda: ¿Estamos realmente rezando o solo estamos entretenidos?

El debate sobre la “música de iglesia” ha vuelto al primer plano, y no solo por gusto personal. El diario de los obispos italianos, Avvenire, acaba de publicar una entrevista reveladora que nos obliga a una seria reflexión pastoral.

El protagonista es don Riccardo Dell'Acqua, un sacerdote milanés de cuarenta años, organista desde los catorce y actual presidente del Pontificio Instituto Ambrosiano de Música Sacra (PIAMS), erigido por la Santa Sede en 1940. Su diagnóstico es nítido, y necesitas conocerlo para guiar a tu comunidad con discernimiento.


🎵 La tesis de fondo: lo sacro no se define por el lugar, sino por el fin

El punto de partida de don Dell'Acqua es contundente y derriba muchos mitos parroquiales:

"La música no es sacra por sonar en una iglesia, sino por estar pensada para la liturgia, para acompañar y sostener la acción sacramental de la Iglesia. Su identidad está profundamente ligada a la teología, no solo a la estética" (Don Riccardo Dell'Acqua, PIAMS).

Esta afirmación no es una opinión privada. Es la enseñanza viva del Magisterio. La constitución conciliar Sacrosanctum Concilium lo establece con absoluta claridad: “La música sacra será tanto más santa cuanto más íntimamente esté unida a la acción litúrgica”.


🚫 El peligro del "funcionalismo": uno de los males más extendidos

Uno de los conceptos más incisivos que aporta el experto es su crítica a lo que llama una "concepción funcionalista" de la música litúrgica. Esta es la idea, tan común, de que cualquier música, una vez "utilizada" en la iglesia, se convierte automáticamente en sacra. “Recurrir a cualquier música con tal de que funcione arriesga vaciar el significado mismo de la liturgia”, advierte.

La música litúrgica no es un adorno ni un simple instrumento de animación. Es parte de la celebración misma. San Juan Pablo II, en su Quirógrafo del año 2003, recordó con fuerza que la música sagrada no es un mero accesorio, sino que "como parte integrante de la liturgia solemne, tiende a su mismo fin, el cual consiste en la gloria de Dios y la santificación y edificación de los fieles".


🎤 Participación sin banalidad: el criterio que nos falta

Aquí entramos en uno de los puntos más sensibles para la pastoral parroquial. Don Dell'Acqua reconoce que la asamblea debe participar, pero advierte con honestidad: "La sencillez no debe confundirse con la banalidad". El Magisterio exige que la música sacra sea verdadero arte, y añade un criterio concreto: "fruto de competencia, conocimiento litúrgico y auténtico espíritu creativo". El Magisterio exige que la música sacra posea "santidad y bondad de formas" (Sacrosanctum Concilium 112).

Y sobre los instrumentos, recuerda que el órgano de tubos ha sido siempre señalado por la Iglesia como el instrumento privilegiado, precisamente porque "eleva poderosamente los ánimos a Dios". Otros instrumentos pueden sumarse a la celebración, pero nunca sustituir al órgano y deben ser aptos para el uso sacro.


🏫 La verdadera solución: formación, formación, formación

El principal desafío para el futuro no es tecnológico ni estilístico; es educativo. En palabras del presidente del PIAMS:

"Hay que formar a músicos, sacerdotes y comunidades hacia una mayor conciencia. Este camino debe comenzar en los seminarios, pero debe llegar a las parroquias, donde la música se vive concretamente".


📜 El eco del Magisterio: un tesoro que no podemos dilapidar

Quizás hemos olvidado que el Concilio Vaticano II calificó el tesoro de la música sacra como "un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas". El propio Catecismo de la Iglesia Católica, en su punto 1156, recoge esta misma enseñanza, subrayando que el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria e integral de la liturgia solemne.


🛠️ Para Javier: 3 claves prácticas para tu comunidad

Esta noticia no puede quedarse en teoría. Como líder, te ofrezco tres aplicaciones concretas para tu parroquia:

  1. Revisa el repertorio con un criterio teológico, no solo estético. Pregúntate antes de elegir un canto: ¿Está pensado para la liturgia o fue creado para un concierto o un momento de animación? ¿Las palabras expresan la fe de la Iglesia o solo sentimientos individuales? Un buen filtro es verificar si el texto está enraizado en la Sagrada Escritura o en la tradición litúrgica.
  2. Invierte en formación para tus músicos y cantores. Como don Dell'Acqua recuerda, el Magisterio exige "competencia, conocimiento litúrgico y auténtico espíritu creativo". Organiza con ellos una sesión de estudio del capítulo VI de la Sacrosanctum Concilium, del que puedes extraer criterios muy prácticos.
  3. Recupera el canto gregoriano y la polifonía clásica, al menos en algunas celebraciones. No se trata de imponer, sino de ofrecer. Introducir progresivamente el canto gregoriano, especialmente en tiempos litúrgicos fuertes como Adviento o Cuaresma, educa el oído espiritual de la comunidad y la conecta con la Iglesia universal. El órgano, aunque sea un teclado con registros de órgano, debe tener un lugar prioritario.

El Papa Juan Pablo II recordaba que la música sagrada tiene un fin altísimo: "la gloria de Dios y la santificación de los fieles". Que nuestras parroquias no se conformen con menos.


Contenido Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir