¿Qué significa el día de los fieles difuntos? O día de todos los Muertos

Jose Toro
Día de los Fieles Difuntos


El 2 de noviembre de cada año la Iglesia Católica celebra el día de los fieles difuntos, una fecha en
donde los creyentes católicos conmemoran a sus familiares fallecidos. Esta celebración se basa en
la intercesión de las almas que aún se encuentran en el purgatorio porque sus almas aún no están
purificadas.


Para poder ayudar a de sus familiares ya fallecidos los católicos realizan oraciones, celebración de la eucaristía, rosarios para ganar indulgencias en nombre de la persona fallecida, pueden acortar la estancia de una o varias almas que estén en dicho estado.

«Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este
mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que
Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso».

San Gregorio Magno


Doctrina de la Iglesia Católica sobre los Fallecidos


Según la doctrina de la Iglesia, purgatorio es aquel lugar en donde el alma del fallecido sufre una pena temporal por los pecados cometidos en vida, es en ese tiempo en donde se purificación y expían sus pecados para poder entrar en estado de gracia y acceder a la visión beatífica de Dios.

“Definimos con la autoridad apostólica: que, según la disposición general de Dios, las almas de todos los santos y de todos los demás fieles muertos después de recibir el Bautismo de Cristo en los que no había nada que purificar cuando murieron; o en caso de que tuvieran o tengan algo que purificar, una vez que estén purificadas después de la muerte aun antes de la reasunción de sus cuerpos y del juicio final, después de la Ascensión al cielo del Salvador, Jesucristo Nuestro Señor, estuvieron, están y estarán en el cielo, en el Reino de los cielos y paraíso celestial con Cristo, admitidos en la compañía de los ángeles.”

(Benedicto XII: Const. Benedictus Deus).


Este día en especial se celebra junto a las iglesias Cristianas Ortodoxas Occidentales, anglicana,
Unión de Utrecht, Comunidad de Provoo y muchas más por el cuerdo en el santoral y
celebraciones religiosas.


Inicios de la festividad


Esta fiesta ha sido influenciada por diferentes textos y creencias en todo el mundo y a lo largo de
decenas de siglos. En el libro Segundo de los Macabeos, en el Antiguo Testamento, se aprecia que:

«Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados»

(2 Mac. 12, 46).

Por su parte, los primeros cristianos anotaban en la díptica de las iglesias los nombres de los fallecidos para, en comunidad, orar por ellos y pedir por el perdón de sus pecados.

En el siglo VI los benedictinos oraban por los difuntos un día después del Pentecostés. Para el año
980, en Alemania se comenzó a realizar una ceremonia consagrada a la oración por las almas de
los difuntos, para alrededor del año 998, por idea de San Odilón de Cluny, la iglesia romana, aceptó y comenzó a conmemorar a los difuntos; sin embargo, no fue hasta el siglo XVI que la iglesia estableció el 2 de noviembre como fecha de conmemoración de los muertos.


Oraciones para el Día de los fieles difuntos

Oración para quitar las penas


¡Padre Eterno, soberano Dios! Envía a tus ángeles a sacar del purgatorio a esta alma por quien es
mi intención rogar; te suplico la lleves a tu gloria, y os pido Señor que la parte que falta de
satisfacer por sus culpas, la perdones por los méritos de las penas de tu Hijo, mi Señor Jesucristo.
Os ruego mi Creador misericordioso, no seas riguroso en mi juicio y no nos dejes caer en la
tentación, librándonos de todo mal. Amén.


Oración por las ánimas


«¡Dios salve a las ánimas cristianas! Jesucristo que nos redimió con su preciosa Sangre, tenga por
bien librarlos de sus penas y darles lugar y asiento entre los coros de los ángeles, donde se
acuerden de nosotros, y supliquen a Dios que nos lleve junto a Él para ser coronados en el Cielo.
Amén.»


Oración por las almas

«Señor mío Jesucristo, que no viniste a perder, sino a librar las almas de los hombres, de quienes te
constituiste remedio y libertad dando tu vida por su rescate; humildemente imploramos tu
clemencia y misericordia inefables, para que te apiades de todas las almas de los fieles difuntos
que son atormentados en las penas del purgatorio, a fin de que las que justamente son por sus
pecados afligidas, sean por tu benignidad perdonadas, pues las has redimido con tu preciosa
sangre, consigan por los méritos e intercesión de la Santísima Virgen María y de todos tus Santos,
que las liberes de las penas que sufren y las lleves a la gloria, donde te alaben y gocen por los
siglos de los siglos. Amén»


Oración por un ser querido fallecido

“Padre santo, Dios eterno y Todopoderoso, te pedimos por (el nombre del difunto), que llamaste
de este mundo. Dale la felicidad, la luz y la paz. Que él, habiendo pasado por la muerte, participe
con los santos de la luz eterna, como le prometiste a Abraham y a su descendencia. Que su alma
no sufra más, y te dignes a resucitarlo con los santos el día de la resurrección y la recompensa.
Perdónale sus pecados, para que alcance junto a ti la vida inmortal en el reino eterno. Por
Jesucristo, Tu Hijo, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.”


Oración de San Agustín por los Fieles Difuntos

“No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudiérais oír el
cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos! ¡Si pudiérais ver con vuestros ojos los
horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudiérais
contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!

Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me
encadenaban y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el
que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y
encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con
vosotros por los senderos nuevos de
la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de
Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás. Amén.”

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