Moniciones al Domingo 27 de Marzo del 2022-IV (Cuarto Domingo de Cuaresma) Ciclo C

Ramón Rojas Músico Católico
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Tips Litúrgicos del día

Color: Morado // IV Domingo de Cuaresma: LAETARE IERUSALEM; //
Misa del domingo, Credo, prefacio propio. // Se prohíben otras celebraciones, incluso la Misa Exequial. //
1ª Lectura: Jos 5,9a.10-12; Salmo: Sal 33; 2ª Lectura: 2Cor 5,17-21; Evangelio: Lc 15,1-3.11-32 o bien Jn 9,1-41.
LITURGIA DE LAS HORAS:del domingo.
*En este domingo se celebra el segundo escrutinio preparatorio para el Bautismo de los catecúmenos que van a ser admitidos a los sacramentos de la iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual (Cfr. Ritual de la Iniciación Cristiana de adultos, nn. 167-173).

*Diócesis de San Fernando: Aniversario de la Dedicación de la Iglesia Catedral (no se puede celebrar la misa propia por coincidir con el IV Domingo de Cuaresma, simplemente se pudiera hacer mención con alguna petición en la oración universal).

Tomado del Calendario Litúrgico Pastoral de la Conferencia Episcopal Venezolana.

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos sean todos ustedes, hermanos y amigos. Nos sentimos felices de que estén aquí entre nosotros, y les deseamos paz y alegría de parte del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 

En este Cu arto Domingo de Cuaresma la Liturgia de la Palabra nos describe la entrada en la tierra prometida, el regreso a la casa del Padre. Qué grande es volver a la casa paterna destrozado y humillado y ser recibido por el Padre como un regalo. Qué felicidad es tener un Padre que nos acoge sin condiciones, un Padre que renunció a tomar en cuenta nuestros pecados…

Seguros de la presencia del Resucitado aquí y ahora entre nosotros,  y en la alegría de la reconciliación, pongámonos de pie para celebrar con el Padre Bueno el banquete que ha preparado.

Lecturas y Moniciones de hoy

MONICIÓN PRIMERA LECTURA (Josué 5,9-12)

Se ha terminado el éxodo, el desierto. Ahora al pueblo de Dios le toca entrar en la tierra prometida. ¿Cómo será esa tierra?  Escuchemos…

Primera Lectura Josué 5,9a. 10-12.

Lectura del libro de Josué.

 En aquellos días, el Señor dijo a Josué:

-Hoy los he despojado del oprobio de Egipto.

Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la pascua al atardecer del día catorce del mes, en la llanura de Jericó.

El día siguiente a la pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes sin levadura y espigas fritas.

Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná, sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial Sal 33 

Gusten y vean qué bueno es el Señor. 

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se llena de gozo en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamen conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor y me respondió,
me libró de todas mis ansias.


Contémplenlo y quedarán radiantes,
su rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias.

MONICIÓN SEGUNDA LECTURA (2 Corintios 5,17-21)

No nos toca hacer cambiar a las personas. Lo que sí nos toca es ser embajadores – así como lo hace Pablo: simplemente ir contando a la gente que Dios renunció a tomar en cuenta nuestros pecados. Escuchemos…

Segunda Lectura Segunda Corintios 5, 17-21

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 

Hermanos:

El que es de Cristo es una creatura nueva: lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el servicio de reconciliar. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo los exhortara por medio nuestro. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios. Al que no había pecado, Dios le hizo expiar nuestros pecados, para que nosotros, unidos a él, recibamos la salvación de Dios

Palabra de Dios

MONICIÓN EVANGELIO (Lucas 15,1-3.11-32)

Qué felicidad si alguien nos aceptara como somos… si no tuviéramos que hacer méritos para ser amados. Pues bien. Hoy Jesús nos trae esa Buena Noticia. Abramos los oídos, la mente y el corazón, y pongámonos de pie para escucharla de sus labios.

Evangelio según San Lucas 15,1-3. 11-32

+Proclamación del santo Evangelio según San Lucas 

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos:

-Ese acoge a los pecadores y come con ellos.

Jesús les dijo esta parábola:

Un hombre tenía dos hijos: el menor de ellos dijo a su padre:

-Padre, dame, la parte que me toca de la fortuna. 

El padre les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna, viviendo perdidamente.

Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.

Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.

Recapacitando entonces se dijo:

-Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi Padre, y le diré: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.»

Se puso en camino adonde estaba su padre: cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.

Su hijo le dijo:

-Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.

Pero el padre dijo a sus criados:

-Saquen en seguida el mejor traje y vístanlo; pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traigan el ternero cebado y mátenlo; celebremos un banquete; porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado.

Y empezaron el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo.

Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y, llamando a uno de los empleados, le preguntó qué pasaba.

Este le contestó:

-Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.

El se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.

Y él replicó a su padre:

-Mira: en tantos años cómo te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.

El padre le dijo:

-Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido, y lo hemos encontrado.

Palabra del Señor

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