Lecturas y Moniciones de hoy Viernes de la ll Semana de Cuaresma 6 de Marzo de 2026


Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Morado, símbolo de penitencia, conversión y preparación espiritual.
  • Sentido del día: Viernes de la II semana de Cuaresma; día de ayuno o abstinencia según la práctica personal o diocesana.
  • Foco espiritual: Meditar sobre la historia de la salvación y cómo rechazamos a menudo los enviados de Dios.
  • Actitud: Un corazón contrito que reconoce la viña del Señor en la propia vida y comunidad.

Citas Bíblicas del Día

  • Primera Lectura: Génesis 37, 3-4. 12-13a. 17b-28 – "Aquí viene ese soñador. Vamos a matarlo".
  • Salmo Responsorial: Salmo 104 – "Recuerden las maravillas que hizo el Señor".
  • Evangelio: Mateo 21, 33-43. 45-46 – "Se les quitará a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que rinda sus frutos".

Santo del Día

Índice del Artículo

Hoy, 5 de marzo, la Iglesia recuerda a San Juan José de la Cruz (1654-1734), fraile franciscano alcantarino. Fue un hombre de una profunda austeridad y humildad, conocido por su celo en la reforma de su orden y su entrega absoluta a los pobres en Nápoles. Su vida nos enseña que la verdadera reforma de la Iglesia comienza con la reforma del propio corazón a través de la oración y la mortificación, recordándonos que el desapego material es el camino más rápido para unirse a la Pasión de Cristo durante este tiempo cuaresmal.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, sean bienvenidos a esta celebración eucarística en el jueves de la segunda semana de Cuaresma. Hoy, la Palabra de Dios nos confronta con una de las decisiones más radicales de nuestra vida: ¿en quién ponemos nuestra confianza? El profeta Jeremías nos advertirá que es una maldición poner nuestra seguridad en los bienes materiales o en el poder humano, mientras que es una gran bendición apoyarnos solo en Dios. En el Evangelio, la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro nos mostrará el dramático final de un corazón que se vuelve ciego y sordo al dolor del hermano a causa de las riquezas. Con el deseo de que el Señor sane nuestra ceguera y nos enseñe a amar, iniciemos esta Santa Misa.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del libro del Génesis     37, 3-4.12-13a.17b-28

    Israel amaba a José más que a ningún otro de sus hijos, porque era el hijo de su vejez, y le mandó hacer una túnica de mangas largas. Pero sus hermanos, al ver que lo amaba más que a ellos, le tomaron tal odio que ni siquiera podían dirigirle el saludo.
    Un día, sus hermanos habían ido hasta Siquém para apacentar el rebaño de su padre. Entonces Israel dijo a José: «Tus hermanos están con el rebaño en Siquém. Quiero que vayas a verlos».
    José fue entonces en busca de sus hermanos, y los encontró en Dotán.
    Ellos lo divisaron desde lejos, y antes que se acercara, ya se habían confabulado para darle muerte. «Ahí viene ese soñador», se dijeron unos a otros. «¿Por qué no lo matamos y lo arrojamos en una de esas cisternas? Después diremos que lo devoró una fiera. ¡Veremos entonces en qué terminan sus sueños!»
    Pero Rubén, al oír esto, trató de salvarlo diciendo: «No atentemos contra su vida». Y agregó: «No derramen sangre. Arrójenlo en esa cisterna que está allá afuera, en el desierto, pero no pongan sus manos sobre él». En realidad, su intención era librarlo de sus manos y devolverlo a su padre sano y salvo.
    Apenas José llegó al lugar donde estaban sus hermanos, estos lo despojaron de su túnica -la túnica de mangas largas que llevaba puesta-, lo tomaron y lo arrojaron a la cisterna, que estaba completamente vacía. Luego se sentaron a comer.
    De pronto, alzaron la vista y divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, transportando en sus camellos una carga de goma tragacanto, bálsamo y mirra, que llevaban a Egipto.
    Entonces Judá dijo a sus hermanos: «¿Qué ganamos asesinando a nuestro hermano y ocultando su sangre? En lugar de atentar contra su vida, vendámoslo a los ismaelitas, porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne». Y sus hermanos estuvieron de acuerdo.
    Pero mientras tanto, unos negociantes madianitas pasaron por allí y retiraron a José de la cisterna. Luego lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata, y José fue llevado a Egipto.

Palabra de Dios.


Salmo del Día de Hoy

SALMO     Sal 104, 16-21

R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

Él provocó una gran sequía en el país
y agotó todas las provisiones.
Pero antes envió a un hombre,
a José, que fue vendido como esclavo. 

R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

Le ataron los pies con grillos
y el hierro oprimió su garganta,
hasta que se cumplió lo que él predijo,
y la palabra del Señor lo acreditó. 

R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

El rey ordenó que lo soltaran,
el soberano de pueblos lo puso en libertad;
lo nombró señor de su palacio
y administrador de todos sus bienes. 

R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 3, 16

Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único;
para que todo el que crea en Él tenga Vida eterna.


Evangelio del Día de Hoy

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 21, 33-46

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo". Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia". Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?»
Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo».
Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: "La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?" El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien caiga será aplastado.
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

  • Por la Iglesia, para que sea siempre la viña fecunda que produce los frutos de caridad y justicia que el Dueño espera. Roguemos al Señor.
  • Por los líderes de las naciones, para que no se dejen llevar por la envidia o la ambición de poder, sino que sirvan con humildad al bien común. Roguemos al Señor.
  • Por quienes sufren el rechazo o la persecución, para que encuentren en la figura de José y de Jesús la fortaleza para perdonar. Roguemos al Señor.
  • (De caminoyoracion.org): Por todas las familias que están pasando por momentos de división, para que el Espíritu Santo derrame el bálsamo de la reconciliación y la paz. Roguemos al Señor.

Monición de Presentación de Ofrendas

Presentamos hoy el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo humano. Al ofrecerlos, entregamos también nuestra disposición a trabajar en la viña del Señor, pidiendo que estos dones se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Aquel que fue desechado por los hombres, pero que es nuestra Piedra Angular.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del día: La Viña y el Corazón Heredero

En la liturgia de este viernes, la Palabra de Dios nos coloca frente a un espejo que puede resultar incómodo. Tanto en la historia de José, vendido por sus hermanos, como en la parábola de los viñadores homicidas, el hilo conductor es el rechazo al enviado de Dios por causa de la envidia y la soberbia. Para quienes buscan profundizar en su fe, incluso en medio de agendas apretadas o responsabilidades de liderazgo, este texto es un llamado a evaluar qué frutos estamos entregando en los espacios que se nos han confiado.

El drama de la propiedad mal entendida

El dueño de la viña hizo todo: plantó, cercó y construyó. Los viñadores, sin embargo, olvidaron que eran administradores, no dueños. Este es un riesgo latente para quienes tienen cargos de responsabilidad o quienes, con celo apostólico, terminan creyendo que la obra es suya y no de Dios. Como advierte el Papa Francisco en su homilía en Santa Marta, la tentación de "adueñarse" de la Palabra y de la Iglesia nos cierra a las sorpresas de Dios (Francisco, 2014). Cuando nos apropiamos de lo que es un don, nos volvemos violentos ante cualquier corrección.

La envidia: el carcoma de la fraternidad

En el relato del Génesis, vemos cómo el odio nace de la comparación. Para el profesional joven o el padre de familia que lucha por mantener la armonía, la figura de los hermanos de José es una advertencia. La envidia no solo destruye al otro, sino que vacía el corazón de quien la siente, llevándolo a "echar al pozo" las virtudes de los demás. El Catecismo de la Iglesia Católica señala que la envidia es un pecado capital que consiste en la tristeza ante el bien ajeno (n. 2539). La Cuaresma es el tiempo para transformar esa mirada de competencia en una de gratitud.

La Piedra Angular y nuestra esperanza

A pesar del rechazo humano, el plan de Dios no se detiene. El hijo asesinado fuera de la viña es Cristo, cuya muerte se convierte en la fuente de la vida. Para quienes sienten que su esfuerzo no es valorado o que han sido "desechados" en algún ámbito de su vida, la promesa es clara: lo que el mundo descarta, Dios lo convierte en base fundamental de su Reino. San Agustín de Hipona comentaba que "el mismo que era el despreciado en la construcción, se ha hecho el sostén de la misma" (Sermo 88, 11).

Nuestra tarea hoy es preguntarnos: ¿Estoy rindiendo frutos de amor, paciencia y servicio, o estoy golpeando a los enviados de Dios —los pobres, los que me corrigen, los que piensan diferente— para proteger mi propia "herencia"? La viña es un préstamo de amor que exige una respuesta de fidelidad.


Monición de despedida

Habiendo participado de esta mesa de la Palabra y el deseo de la Eucaristía, volvamos a nuestras actividades con la certeza de que somos administradores de los dones de Dios. Que nuestra vida sea, a partir de hoy, una viña que dé buenos frutos para el Reino.


Referencias

Francisco. (21 de marzo de 2014). Homilía en Santa Marta: Los que se adueñan de la Palabra de Dios. Recuperado de https://www.vatican.va

Agustín de Hipona. (s.f.). Sermón 88. Recuperado de https://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/index2.htm

Catecismo de la Iglesia Católica. (1992). Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana. Recuperado de https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

Curas.com.ar. (2026). Libros Litúrgicos: Lecturas del 5 de marzo. Recuperado de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/

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