Lecturas, Moniciones y Reflexión del Miércoles 14 de Enero de 2026

Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

En días feriales, la proclamación de la Palabra debe realizarse con especial atención, privilegiando la claridad y la pausa para que la asamblea pueda acoger el mensaje divino. Durante el Tiempo Ordinario, el leccionario presenta una lectura semicontinua de los libros bíblicos, permitiendo un recorrido orgánico por la Revelación. En las celebraciones comunitarias de la Palabra en días feriales, es recomendable incluir momentos de silencio después de cada lectura para favorecer la meditación personal. La disposición del espacio litúrgico debe mantener la sobriedad propia del tiempo ordinario, sin elementos festivos que puedan distraer del carácter formativo de estas celebraciones.


Citas Bíblicas del Día

"En aquel tiempo, el joven Samuel servía al Señor al lado de Elí. La palabra del Señor era rara en aquellos días; las visiones no eran frecuentes." 1

"Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Esperé en el Señor con gran confianza; él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias." 3

"Curó a muchos enfermos de diversos males." 9


Santo del Día

El 14 de enero se conmemora a San Felices de Nola, presbítero y mártir del siglo III. Este santo, discípulo del obispo San Pablo de Nola, se destacó por su entrega total al servicio de los pobres y enfermos durante la persecución de Decio. Su vida testimonia cómo la fidelidad a Cristo se manifiesta en el servicio concreto a los más necesitados, incluso arriesgando la propia vida. En diversas regiones de América Latina, especialmente en comunidades rurales, San Felices es invocado como protector de los enfermos y de los agricultores, recordándonos que la santidad no está reñida con el trabajo cotidiano sino que lo santifica.


Primera Lectura

Lectura del primer libro de Samuel 3, 1-10. 19-20.

En aquel tiempo, el joven Samuel servía al Señor al lado de Elí. La palabra del Señor era rara en aquellos días; las visiones no eran frecuentes.

Sucedió que, estando Elí acostado en su lugar - sus ojos comenzaban a obscurecerse y no podía ver -, antes de que se apagara la lámpara de Dios, Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: "Aquí estoy." Fue adonde estaba Elí y le dijo: "Me has llamado, aquí estoy." Pero Elí respondió: "No te he llamado, vuelve a acostarte." Y él fue a acostarse.

El Señor volvió a llamar: "¡Samuel!" Samuel se levantó, fue adonde estaba Elí y dijo: "Me has llamado, aquí estoy." Pero Elí respondió: "Hijo mío, no te he llamado, vuelve a acostarte." Samuel no conocía todavía al Señor, y la palabra del Señor no le había sido revelada aún.

El Señor volvió a llamar por tercera vez a Samuel. Este se levantó, fue adonde estaba Elí y dijo: "Me has llamado, aquí estoy." Entonces Elí comprendió que el Señor llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: "Acuéstate, y si te llama, di: Habla, Señor, que tu siervo escucha." Samuel fue a acostarse en su lugar.

El Señor vino, se detuvo y llamó como las otras veces: "¡Samuel, Samuel!" Samuel respondió: "Habla, que tu siervo escucha."

Samuel creció, y el Señor estaba con él, sin dejar que ninguna de sus palabras resultara vacía. Todo Israel, desde Dan hasta Bersebá, reconoció que Samuel estaba investido del ministerio de profeta del Señor. El Señor siguió manifestándose en Siló, porque allí se había revelado al Señor por medio de su palabra a Samuel. 1


Salmo

Salmo 39

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Esperé en el Señor con gran confianza; él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. Me sacó de la boca del abismo, de la fosa tenebrosa, me puso los pies sobre una roca, me afianzó los pasos, me puso en la boca un canto nuevo, un poema a nuestro Dios. Muchos verán esto y temerán al Señor, y confiarán en él.

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor, sin volver los ojos a los soberbios ni a los que siguen la mentira. ¡Cuántas cosas has hecho tú, Señor, Dios mío, cuántos planes en favor nuestro! Nadie puede contarte ni enumerarte: si yo quisiera anunciarlas y proclamarlas, serían más que las que caben en mi boca.

Sacrificios y ofrendas no te placen, pero me abriste los oídos; no pides holocaustos ni expiatorios. Entonces yo dije: "Aquí estoy, como está escrito de mí en el rollo del libro. Quiero hacer, oh Dios, tu voluntad, tu ley está en lo íntimo de mi corazón."

Proclamé tu justicia en la gran asamblea; ya ves, no me mordí los labios. Señor, tú lo sabes. No me guardé tu justicia en el corazón, hablé de tu fidelidad y tu salvación. No oculté tu misericordia ni tu verdad en la gran asamblea.

Tú, Señor, no me niegues tu compasión; tu misericordia y tu verdad me custodien siempre. Porque males sin número me rodean, mis culpas me han alcanzado y no puedo salir de ellas. Son más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me abandona.

Señor, ten piedad de mí, ven pronto en mi ayuda, Señor y salvador mío. 3


Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, Jesús entró con Santiago y Juan en la casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y enseguida le hablaron de ella. Él se acercó, la tomó de la mano y la levantó; la fiebre la dejó, y ella se puso a servirles.

Al atardecer, cuando ya había caído el sol, le llevaban todos los enfermos y los poseídos por los demonios. Toda la ciudad estaba agolpada a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; pero no dejaba hablar a los demonios, porque sabían quién era él.

Muy de madrugada, mientras todavía estaba oscuro, se levantó, salió y se fue a un lugar desierto, y allí se puso a orar. Simón y los que estaban con él, salieron en su busca. Y cuando lo encontraron, le dijeron: "Todos te buscan." Él les respondió: "Vámonos a otros pueblos de los alrededores, para que yo predique también allí; porque para eso he salido." Y fue predicando por toda Galilea, en sus sinagogas, y expulsando los demonios. 9


Oración de los Fieles

Por la Iglesia, para que siga el ejemplo de Jesús y sepa combinar la oración contemplativa con el servicio activo a los necesitados. Como señala el sitio caminoyoracion.org, "la oración auténtica nunca nos aleja del mundo, sino que nos impulsa a servir con mayor eficacia" [Caminos de Oración, 2023].

Por todos los enfermos y personas en situación de vulnerabilidad, para que encuentren en Cristo la fuerza y el consuelo necesario. Que la comunidad cristiana sepa acogerlos con el mismo gesto compasivo que Jesús tuvo con la suegra de Pedro.

Por los ministros ordenados y laicos, para que como Samuel, aprendan a escuchar la voz de Dios en medio del servicio cotidiano. Que la Iglesia sepa formar corazones atentos a la llamada divina en las circunstancias ordinarias de la vida.

Por los que se sienten solos en su búsqueda espiritual, para que encuentren comunidades que los acompañen en el camino de fe. Que la oración personal y comunitaria se fortalezca en nuestras parroquias y grupos cristianos.


Monición de Presentación de Ofrendas

Hermanos y hermanas: Presentemos al Señor nuestros dones y ofrendas, recordando que Jesús no solo curó a los enfermos, sino que se entregó totalmente por nosotros. Que estos pan y vino, fruto de la tierra y del trabajo humano, se conviertan en signo de nuestra unión con Cristo, que se hizo solidario con nuestra condición para liberarnos del mal y la enfermedad. Ofrezcamos también nuestras intenciones, preocupaciones y esperanzas, confiando en que el Señor las acoge con el mismo amor con que acogió a cuantos se acercaban a él en busca de sanación.


Oración de Comunión Espiritual

Señor Jesús, aunque no pueda recibirte sacramentalmente en este momento, ven a mi corazón como viniste a la casa de Simón Pedro. Tómame de la mano como tomaste a la suegra enferma, levántame con tu poder sanador y haz que, como ella, me ponga al servicio de los hermanos. Que tu Palabra, que resonó en la sinagoga de Cafarnaúm, resuene también en mi interior, guiando mis pasos hacia los lugares donde más se te necesita. Amén.


Reflexión del día

El evangelio de hoy nos presenta un día completo en la vida pública de Jesús, revelando una dinámica esencial para toda vida cristiana: la tensión fecunda entre la oración y el servicio, entre el retiro solitario y la misión activa. Jesús, después de curar a la suegra de Pedro y a muchos enfermos, "muy de madrugada, mientras todavía estaba oscuro, se levantó, salió y se fue a un lugar desierto, y allí se puso a orar" (Mc 1,35). Este gesto no es una simple pausa, sino la fuente inagotable de su misión.

San Josémaría Escrivá, en su obra "Camino", señala que "la oración es el primer deber del cristiano, porque sin oración no hay unión con Dios, y sin unión con Dios no hay vida sobrenatural" (n. 85). Jesús nos enseña que la acción apostólica eficaz nace siempre de una relación íntima con el Padre. Los momentos de oración solitaria no son escapatorias, sino necesarios para mantener la claridad en la misión. Como observa el Papa Francisco en "Gaudete et Exsultate": "La santidad no está en hacer cosas extraordinarias, sino en dejarse santificar por Dios en medio de las realidades cotidianas" (n. 15).

La figura de Samuel en la primera lectura complementa esta reflexión. El joven aprende a reconocer la voz de Dios en medio de la oscuridad y el silencio, preparándose para una misión que trascenderá su propia vida. Como él, los cristianos estamos llamados a cultivar una escucha atenta de la Palabra en medio del bullicio cotidiano. El Concilio Vaticano II, en "Dei Verbum", afirma que "la santa madre Iglesia, fiel a la orden del divino Fundador y a la tradición apostólica, venera con devoción religiosa la Palabra de Dios, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento" (n. 21).

El Salmo 39 nos ofrece la actitud correcta ante esta dinámica: "Quiero hacer, oh Dios, tu voluntad, tu ley está en lo íntimo de mi corazón" (v. 9). La verdadera obediencia nace del corazón transformado por la gracia, no de una mera sumisión externa. Como señala el teólogo Hans Urs von Balthasar, "la libertad del cristiano consiste precisamente en encontrar su plenitud en la obediencia a la voluntad divina" ("Teo-Drama", vol. III, p. 127).

Para el padre de familia que busca equilibrar trabajo y vida espiritual, para el joven que intenta discernir su vocación, para el enfermo que sufre en silencio: este evangelio trae un mensaje de esperanza. Cristo no solo cura cuerpos, sino que transforma situaciones, levantando a la suegra para que sirva, y a nosotros para que continuemos su misión. Como afirma el Catecismo de la Iglesia Católica: "En Cristo y por su Espíritu, el hombre es capaz de responder a su vocación de conocer y amar a Dios y a su prójimo" (n. 1700).

La oración de Jesús en el desierto nos recuerda que ningún apostolado auténtico puede prescindir de este diálogo íntimo con el Padre. En un mundo que valora lo inmediato y lo visible, la Iglesia es llamada a testimoniar que la verdadera eficacia pastoral nace de la comunión con Cristo. Como escribió San Juan de la Cruz: "En la noche del espíritu, el alma se prepara para recibir la luz divina" ("Subida del Monte Carmelo", I, 13,3).


Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: Como Jesús que "fue predicando por toda Galilea, en sus sinagogas, y expulsando los demonios" (Mc 1,39), salgamos de esta celebración con el ánimo renovado para llevar la Buena Noticia a nuestro entorno. Que el Señor nos conceda la gracia de combinar, como él hizo, momentos de oración profunda con el servicio generoso a nuestros hermanos. Recordemos que cada persona que encontramos en nuestro camino puede necesitar nuestra mano tendida, nuestro tiempo, nuestra oración. Vayan en paz, y que el Señor los acompañe siempre.

Contenido Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir