San Cirilo de Alejandría

Jose Toro
San Cirilo de Alejandría

Cirilio fue un eclesiástico romano, patriarca de Alejandría desde el 412 hasta su muerte en el año 444, construyo y formó más de 108 diócesis para el servicio a la iglesia. Procedente de Egipto, nació en el 377 d. C y dedicó su vida a la formación de la iglesia cristiana en Egipto. Es considerado santo por las Iglesias Romana, ortodoxa, copta y luterana.

Fue sucesor de Teófilo de Alejandría, y predecesor de Dióscoro como obispo de mencionado lugar. Su obispado estuvo marcado por la fuerte confrontación con las ideas de las religiones judía, pagana entre otras, así como también con las autoridades imperiales y el patriarcado de Constantinopla. Es reconocido como un fuerte propulsor de los dogmas de la unidad de la persona en Cristo y la divina maternidad de la Virgen María.

Obispado en contra de las herejías

Su episcopado estuvo rodeado de una gran fuerza en contra de las demás religiones, especialmente de las herejías, propulsó una fuerte lucha para alcanzar el poder de Constantinopla. Uno de sus primeros actos como obispo fue ordenar a perseguir a todos los seguidores de las ideas de Novaciano, por considerarlos fuera de la iglesia, por ello, ordenó cerrar sus iglesias y los expulsó del país.

Los novacianos no fueron los únicos perseguidos durante el obispado de Cirilio, también lo fueron los mesalianos –secta cristiana- que fueron considerados herejes por el papa en el sínodo del 390. Los judíos también sufrieron la clausura de sus templos, Cirilio mandó a ocupar sus templos y renovarlos para que fueran templos cristianos.

Vida y servicio a la iglesia

Fue un importante escritor de la iglesia, sus numerosos e importantes escritos son presentados en 10 tomo en la Patrología Graeca de Paul Mignes. Fue propulsor de la divinidad de María en su maternidad, y de la llegada del Señor como “el verbo de Dios encarnado”. “El Emanuel tiene con seguridad dos naturalezas: la divina y la humana. Pero el Señor Jesús es uno, único verdadero hijo natural de Dios, al mismo tiempo Dios y hombre; no un hombre deificado, semejante a los que por gracia se hacen partícipes de la divina naturaleza, sino Dios verdadero que por nuestra salvación apareció en la forma humana”. Con esta propuesta, Cirilio fue el protagonista del concilio en Éfeso.

En 1882 fue proclamado doctor de la Iglesia Católica por el papa León XIII, nombramiento que se basó en la “firmeza al servicio de la doctrina y en la valentía en la defensa de la verdad de la iglesia”, se aprecia en la bula.

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