Moniciones y Lecturas de hoy Domingo 07 de Agosto del 2022 – Ciclo C

Ramón Rojas Músico Católico
Moniciones y Lecturas de hoy Domingo 07 de Agosto del 2022 - Ciclo C
Frase del Evangelio de hoy: Estad preparados

Tips Litúrgicos del Día

Verde // XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO; // Misa del domingo, Gloria, Credo, prefacio dominical. // Se prohíben las Misas de difuntos, excepto la exequial. // 1ª Lectura: Sb 18,6-9; Salmo: Sal 32; 2ª Lectura: Hb 11,1-2.8-19 o bien más breve Hb 11,1-2.8-12; Evangelio: Lc 12,32-48 o bien más breve Lc 12,35-40.
LITURGIA DE LAS HORAS: del domingo.

  • Este año se omiten las memorias libres de Santos Sixto II, Papa, y compañeros, mártires y San Cayetano, presbítero.

MONICIÓN DE ENTRADA

¡Bienvenidos a esta celebración, hermanos y amigos! Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo nos colmen de su gracia y su paz.

Estamos en el Domingo Diecinueve del Tiempo Ordinario. La Liturgia de la Palabra de hoy nos habla de la esperanza cristiana, que siempre se relaciona con la fe y la caridad.  Creer no sólo en la existencia de Dios sino también en su bondad nos pone al servicio de nuestros hermanos y nos lleva a esperar con serenidad y alegría la visita y el juicio de Dios. Lo importante es vivir cada día como si fuera el único día que tenemos para hacer el bien. 

Seguros de la presencia de Jesús Resucitado aquí y ahora en medio de nosotros, nos ponemos de pie para darle gracias al Padre por tantos beneficios.

MONICIÓN PRIMERA LECTURA (Sabiduría 18,6-9)

El Libro de la Sabiduría nos presenta esta ley sagrada:  todos los que velaban juntos serían también solidarios en los peligros y en los bienes.  Escuchemos…

PRIMERA LECTURA

Con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti

Lectura del libro de la Sabiduría 18, 6-9

La noche de la liberación
se les anunció de antemano a nuestros padres,

para que tuvieran ánimo,
al conocer con certeza la promesa de que se fiaban.

Tu pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes
y la perdición de los culpables,

pues con una misma acción castigabas a los enemigos
y nos honrabas, llamándonos a ti.

Los hijos piadosos de un pueblo justo
ofrecían sacrificios a escondidas
y, de común acuerdo, se imponían esta ley sagrada:

que todos los santos serían solidarios
en los peligros y en los bienes;
y empezaron a entonar los himnos tradicionales.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 32, 1 y 12. 18-19. 20 y 22 (R.: l2b)

R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.

MONICIÓN SEGUNDA LECTURA  (Hebreos 11,1-2.8-19)

El creyente cristiano no sólo cree sino espera. Y si es necesario, espera contra toda esperanza, porque sabe que Dios es capaz de cumplir lo prometido, aunque para ello tenga que hacer los más portentosos milagros.  Escuchemos.

SEGUNDA LECTURA

Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios

Lectura de la carta a los Hebreos 11, 1-2. 8-19

Hermanos:

La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve.

Por su fe, son recordados los antiguos.

Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba.

Por fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas —y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa—, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios.

Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía.

Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.

Con fe murieron todos éstos, sin haber recibido lo prometido; pero viéndolo y saludándolo de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra.

Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues, si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver.

Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo.

Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad.

Por fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac; y era su hijo único lo que ofrecía, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu descendencia».

Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para hacer resucitar muertos.

Y así, recobró a Isaac como figura del futuro.

Palabra de Dios.

O bien más breve:

Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios

Lectura de la carta a los Hebreos 11, 1-2. 8-12

Hermanos:

La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve.

Por su fe, son recordados los antiguos.

Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba.

Por fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas —y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa—, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios.

Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía.

Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.

Palabra de Dios.

MONICIÓN EVANGELIO  (Lucas 12,32-48)

Hoy Jesús nos recomienda estar alertas, esperar cada día la visita inesperada de Dios. Dichoso el que no se cansa de esperar. Abramos los oídos, la mente y el corazón, y pongámonos de pie para acoger el Santo Evangelio.

Aleluya Mt 24, 42a y 44

Estad en vela y preparados,
porque a la hora que menos pensáis
viene el Hijo del hombre.

EVANGELIO

Estad preparados

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 32-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.

Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, a donde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón.

Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.

Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.

Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Pedro le preguntó:

—«Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?».

El Señor le respondió:

—«¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?

Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.

El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá».

Palabra del Señor.

O bien más breve:

Estad preparados

Lectura del santo evangelio según san Luca 12, 35-40

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.

Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.

Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.

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