Moniciones, Lecturas y Reflexion del Miercoles 03 de Diciembre del 2025 - SAN FRANCISCO JAVIER, presbítero, memoria obligatoria


Tips Litúrgicos del Día de Hoy

  • Color litúrgico: Blanco (por la Memoria de San Francisco Javier).
  • Actitud: Celo misionero y esperanza activa.
  • Símbolo: Una sandalia o un mapa (evocando la misión).
  • Frase clave: "Ay de mí si no evangelizo".
  • Detalle: En el Adviento, la misión es preparar el camino para que otros reciban a Jesús.

Citas Bíblicas del Día

  • Primer Lectura: Is 25, 6-10a. El Señor invita a su festín y enjuga las lágrimas de todos los rostros.
  • Salmo: Sal 22. R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
  • Evangelio: Mt 15, 29-37. Jesús cura a muchos y multiplica los panes.

Santo del Día

  •  San Francisco Javier
  • Hoy celebramos a San Francisco Javier, presbítero de la Compañía de Jesús y Patrono de las Misiones. Nacido en Navarra (España), fue uno de los primeros compañeros de San Ignacio de Loyola.
  • Su corazón ardía con tal fuego por las almas que viajó hasta los confines de Asia (India, Japón y las puertas de China) para anunciar el Evangelio.
  • Se dice que bautizó a más de 30.000 personas con sus propias manos. Nos enseña que la fe no puede quedarse estática; debe salir al encuentro del otro, cruzando fronteras geográficas y existenciales.

Monicion de Entrada

Índice del Artículo

Hermanos y hermanas, bienvenidos a la celebración del banquete del Señor. En este miércoles de la primera semana de Adviento, nuestra espera se tiñe de ardor misionero al celebrar la memoria de San Francisco Javier, patrono de las misiones.

Hoy la Palabra de Dios nos hablará de un banquete universal y de la compasión de Cristo que no quiere que nadie desfallezca en el camino. San Francisco Javier encarnó esta urgencia: cruzó océanos para que nadie se quedara sin el alimento de la fe. Con el deseo de que nuestra vida también sea una misión constante de amor y servicio, pongámonos de pie y recibamos al celebrante cantando con alegría.


Monición a la Primera Lectura

El profeta Isaías nos regala hoy una de las visiones más consoladoras del Antiguo Testamento. No se trata solo de una promesa de abundancia material, sino de la victoria definitiva de Dios sobre la tristeza y la muerte. Escuchemos cómo el Señor prepara, para todos los pueblos, un festín donde Él mismo enjugará nuestras lágrimas y nos devolverá la dignidad de hijos. Abramos el oído y el corazón a esta promesa de esperanza.


Primera Lectura Del Dia de Hoy

Lectura del libro de Isaías     25, 6-10a

    El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados.
    Él arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones.
    Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho Él, el Señor.
    Y se dirá en aquel día: «Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!» Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña.

— Palabra de Dios.

— Te alabamos, Señor.

(Fuente: https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/ )


Salmo Responsorial

SALMO     Sal 22, 1-6

R. Habitaré por siempre en la Casa del Señor.

El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
Él me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. 

R. Habitaré por siempre en la Casa del Señor.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal,
porque Tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza. 

R. Habitaré por siempre en la Casa del Señor.

Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa. 

R. Habitaré por siempre en la Casa del Señor.

Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo. 

R. Habitaré por siempre en la Casa del Señor.


Monición del Evangelio

Si Isaías nos prometía un banquete futuro, en el Evangelio veremos a Jesús cumpliendo esa promesa "aquí y ahora". Cristo no es indiferente a nuestras necesidades; Él siente lástima de la multitud hambrienta y decide actuar contando con la pequeñez de sus discípulos. Antes de escuchar la proclamación de este milagro, que es anticipo de la Eucaristía, preparémonos para acoger al Verbo de Dios cantando el Aleluya.


Aleluia.
El Señor viene a salvar a su pueblo.
Felices los preparados para salir a su encuentro.
Aleluia.


Evangelio Del dia de Hoy

  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     15, 29-37

    Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó. Una gran multitud acudió a Él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y Él los sanó. La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban sanos, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.
    Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino.»
    Los discípulos le dijeron: «¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?»
    Jesús les dijo: «¿Cuántos panes tienen?»
    Ellos respondieron: «Siete y unos pocos pescados.»
    Él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo; después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los daba a los discípulos, y ellos los distribuían entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.

Palabra del Señor.

— Gloria a ti, Señor Jesús.


Oración de los Fieles

  1. Por la Iglesia Santa, para que, imitando a San Francisco Javier, salga de sus comodidades y lleve el Evangelio a las periferias existenciales del mundo actual. Roguemos al Señor.
  2. Por los que gobiernan las naciones, para que promuevan políticas que aseguren el alimento, la salud y la dignidad a los pueblos más olvidados. Roguemos al Señor.
  3. Te pedimos, Padre, por la labor evangelizadora de la web caminoyoracion.org; concédeles sabiduría y recursos para seguir siendo un faro de luz en el continente digital. Roguemos al Señor.
  4. Por todos los que sufren hambre, soledad o enfermedad en este tiempo de Adviento; para que encuentren en nosotros manos generosas que sean extensión de tu Providencia. Roguemos al Señor.

Monición de Presentación de Ofrendas

Señor, en el Evangelio tus discípulos te ofrecieron apenas "siete panes y unos pocos peces", y Tú hiciste maravillas con ello. Hoy, junto al pan y el vino, traemos al altar nuestras limitaciones, nuestros esfuerzos misioneros y nuestra confianza. Recibe nuestra pobreza y transfórmala en riqueza de gracia para la salvación del mundo.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, venid al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy

Reflexión del día: La compasión de Dios ante nuestra fragilidad

Las lecturas de este miércoles de Adviento, iluminadas por la figura gigantesca de San Francisco Javier, nos invitan a profundizar en dos realidades que tocan la fibra más íntima del ser humano: nuestra necesidad radical y la respuesta sobreabundante de Dios.

1. Un Dios que enjuga las lágrimas

Vivimos tiempos acelerados donde a menudo se nos exige estar siempre bien, ser productivos y ocultar nuestras heridas. Sin embargo, el profeta Isaías, en la primera lectura, nos presenta una imagen tierna y poderosa: "El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros".

Esta promesa es un bálsamo para quien hoy se siente abrumado por el estrés laboral, por la preocupación de los hijos o por la soledad que a veces se acentúa al acercarse la Navidad. El Adviento no es una espera pasiva, es la certeza de que Dios conoce tu dolor y viene a sanarlo. No es un Dios lejano que observa desde el cielo, sino un Padre que prepara un banquete de vida y alegría justo allí donde nosotros solo vemos muerte o tristeza. Como nos recuerda el Papa Francisco, "la esperanza cristiana no es un optimismo ingenuo, sino la certeza de que Dios camina con nosotros" (Francisco, 2017).

2. "Me da lástima de la gente"

El Evangelio de Mateo aterriza la profecía de Isaías. Jesús ve a la multitud cansada, hambrienta y desorientada. No los juzga por no haber traído comida; se compadece. La frase "No quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino" revela el corazón del Buen Pastor.

Muchos de nosotros cargamos con el miedo a la escasez: escasez de dinero, de tiempo, de fuerzas o de paciencia. Nos sentimos en un "despoblado". Y aquí es donde ocurre el milagro. Jesús no hace aparecer pan de la nada mágica; Él pide lo poco que hay. Pregunta: "¿Cuántos panes tenéis?".

A veces pensamos que para servir a Dios o para ayudar al prójimo necesitamos ser perfectos, tener grandes recursos o una fe inquebrantable. Jesús te dice hoy: "Dame tus siete panes". Dame tu cansancio, dame tu pequeña oración, dame tu intento de ser mejor padre, madre o amigo. Eso es suficiente para que Él obre el milagro de la multiplicación.

3. El modelo de San Francisco Javier

San Francisco Javier entendió perfectamente esta dinámica. Él sabía que sus fuerzas humanas eran limitadas frente a la inmensidad de Asia, pero entregó sus "siete panes" —su vida entera— a Cristo. Y el Señor multiplicó su obra, llevando el bautismo y el consuelo a miles de personas.

Hoy, la invitación es clara: no te guardes lo poco que tienes por miedo a que no alcance. Compártelo. En tu hogar, en tu trabajo, en tu comunidad. Al compartir nuestra vida, como hizo Javier, y al ponerla en manos de Jesús, descubrimos que la gracia de Dios siempre sobra, llenando hasta "siete canastas" de bendiciones imprevistas.


Monición de Despedida

Hermanos, la Eucaristía ha terminado, pero la misión comienza. Hemos sido alimentados por Aquel que no nos deja desfallecer. Al igual que San Francisco Javier, no guardemos este tesoro solo para nosotros. Vayamos a nuestros hogares y trabajos a compartir el pan de la alegría y la esperanza con todos los que nos rodean. Pueden ir en paz.


Referencias

Referencias Bibliográficas

Curas.com.ar. (s.f.). Liturgia Cotidiana. Recuperado de curas.com.ar

Biblia de Jerusalén. (2009). Isaías 25, 6-10a; Mateo 15, 29-37. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Conferencia Episcopal Española. (2024). Ordo Litúrgico y Calendario 2025. Madrid: Libros Litúrgicos. Recuperado de conferenciaepiscopal.es

Francisco. (2017). Audiencia General del 31 de mayo de 2017. Vaticano: Librería Editrice Vaticana. Recuperado de vatican.va


Recuerda: Puedes profundizar cada día en la Palabra visitando caminoyoracion.org, una comunidad que camina contigo en tu encuentro con Dios.


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