Moniciones al XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – 10 de Octubre 2022

Jose Toro

Tips litúrgicos del día

Color Verde // XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO;

// Misa del domingo, Gloria, Credo, prefacio dominical.

// Se prohíben las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Citas bíblicas del día

// 1ª Lectura: Sb 7,7-11; Salmo: Sal 89; 2ª Lectura: Hb 4,12-13; Evangelio: Mc 10,17-30 o bien más
breve: Mc 10,17-27.
LITURGIA DE LAS HORAS: del domingo. (Tomado del Calendario Litúrgico Pastoral de la Conferencia Episcopal Venezolana)

MONICIÓN DE ENTRADA

¡Sean bienvenidos, hermanos y amigos! Nos sentimos felices de que estén aquí con nosotros, y les deseamos paz y alegría de parte del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 

En este Domingo Veintiocho del Tiempo Ordinario, la Liturgia de la Palabra   nos presenta la Sabiduría como el don de distinguir con claridad los verdaderos de los falsos valores, y la gracia de optar por lo que es valioso. La Palabra de Dios es inquietante porque nos revela nuestra realidad y nos impele a una decisión.  La verdadera sabiduría del hombre se revela en su respuesta a la propuesta de Dios. 

Seguros de la presencia de Jesús Resucitado, aquí y ahora, en medio de nosotros, pongámonos de pie para iniciar nuestra acción de gracias.

MONICION PRIMERA LECTURA (Sabiduría 7,7-11)

La primera Lectura presenta la sabiduría como un don de Dios: la capacidad para distinguir entre los verdaderos y los falsos valores, lo que es preferible y lo que es de segunda clase. Escuchemos…

Primera Lectura: Sabiduría 7, 7-11

Lectura del libro de la Sabiduría.

Supliqué y se me concedió la prudencia, invoqué y vino a mí un espíritu de sabiduría.  La preferí a los cetros y a los tronos,  y en su comparación tuve en nada la riqueza.  No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro a su lado es un poco de arena, y junto a ella la plata vale lo que el barro. 

La preferí a la salud y a la belleza,  me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso. Todos los bienes juntos me vinieron con ella,  había en sus manos riquezas incontables.

Palabra de Dios. 

Salmo responsorial

Salmo responsorial: 89

R/: Cólmanos de tu misericordia, Señor,  y toda nuestra vida será alegría y júbilo. 

Enséñanos a calcular nuestros años, 

para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete,

Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. 

Por la mañana cólmanos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo;
danos alegría por los días en que nos afligiste
por los años en que sufrimos desdichas.

Que tus siervos vean tu acción
y sus hijos tu gloria.
Baje a nosotros la bondad del Señor 

y haga prósperas las obras de nuestras manos.

Salmo Responsorial Musicalizado

MONICION SEGUNDA LECTURA  (Hebreos 4,12-13)

La Palabra de Dios llega al fondo del corazón humano y crea allí una crisis: revela nuestra verdad y nuestra hipocresía y nos impele a una decisión. Acepte o rechace la propuesta, la persona ya no permanecerá igual. Escuchemos.

Lectura de la carta a los Hebreos

La palabra de Dios es viva y eficaz,  más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. 

Juzga los deseos e intenciones del corazón. Nada se le oculta; todo esta patente y descubierto a los ojos de Aquel a quien hemos de rendir cuentas.

 
Palabra de Dios.

MONICION EVANGELIO  (Marcos 10,17-30)

Un hombre rico acude a Jesús buscando la sabiduría. Jesús lo desafía a desprenderse de los falsos valores. Hasta ahora has sido respetable: no has hecho nada malo. Ahora, arriésgate a ser santo: haz algo bueno. Abramos el oído, la mente y el corazón, y pongámonos de pie para la proclamación del Santo Evangelio.

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Evangelio:  Marcos 10, 17-30

+ Proclamación del santo Evangelio según san Marcos 

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:

– Maestro bueno, ¿que haré para heredar la vida eterna?

Jesús le contestó: 

– ¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. 

Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.

 El replicó: 

– Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.

Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: 

– Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres – así tendrás un tesoro en el cielo -, y luego sígueme. 

A estas palabras, él arrugó la cara y se marchó pesaroso, porque era muy rico. 

Jesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos: 

– ¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!

Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió:

– Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios. 

Ellos se espantaron y comentaban: 

– Entonces, ¿quién puede salvarse?

Jesús se les quedó mirando y les dijo: 

– Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.  

Pedro se puso a decirle: 

– Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. 

Jesús dijo:

– Les aseguro, que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura vida eterna. 

Palabra del Señor.

Reflexión para el evangelio de hoy

Lo hemos dejado todo


La pregunta de Pedro, seguramente compartida por los demás apóstoles, expresa la poca madurez que tenía su fe y su seguimiento de Cristo.
Su afirmación es exacta: «lo hemos dejado todo y te hemos seguido», las redes, las barcas, la mesa de los tributos. No como el joven, cuya negativa
acaban de presenciar ellos también. Pero tal vez se muestra aquí que esperan una recompensa, que no ha sido del todo gratuito su seguimientos.
Su concepción del mesianismo es más bien política e interesada. Dos de ellos pedirán estar a la derecha y a la izquierda del Señor cuando llegue
el reino. ¿Pregunta acaso una madre cuánto le van a pagar por su trabajo? ¿pone un amigo precio a un favor? ¿pasó Jesús factura por su entrega en
la cruz? La respuesta de Jesús es esperanzadora y misteriosa a la vez: «recibirá en este tiempo cien veces más y en la edad futura vida eterna». No se trata de cantidades aritméticas y tantos por ciento. La respuesta se refiere a la nueva familia que se crea en torno a Jesús: dejamos un hermano
y encontramos cien, con la perspectiva de la vida eterna como premio definitivo y generoso.

Una experiencia de ese «ciento por uno» que promete Jesús la tienen tantos cristianos, clérigos, religiosos y laicos, que entregan sus mejores energías

a trabajar por el Reino de Dios, y saben lo que es la generosidad de Dios incluso en este mundo, gozando, por ejemplo, de ese otro género de familia

y parentesco que Jesús ha formado en torno a sí.

Aunque también experimentamos todos, en alguna medida, esa otra palabrita que Jesús añade a la lista de ventajas: «con persecuciones». No

asegura el éxito y el aplauso de todos. En todo caso, la felicidad del que se sacrifica por los demás. Lo que sí promete es la cruz y la persecución. Una

cruz que estaba incluida en su programa mesiánico y que también tocará a sus discípulos. El amor muchas veces supone sacrificio. Pero vale la pena.

Enséñame señor tus caminos – josé aldazábal. pag. 432

PREFACIO COMÚN IX

La gloria de dios es el hombre viviente

Este prefacio se dice en las misas que carecen de prefacio propio y no deben tomar un prefacio del tiempo.

V.   El Señor esté con ustedes

R.   Y con tu espíritu.

V.   Levantemos el corazón.

R.   Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R.   Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Tú eres el Dios vivo y verdadero; el universo está lleno de tu presencia, pero sobre todo has dejado la huella de tu gloria en el hombre, creado a tu imagen.

Tú lo llamas a cooperar con el trabajo cotidiano en el proyecto de la creación y le das tu Espíritu para que sea artífice de justicia y de paz, en Cristo, el hombre nuevo.

Por eso, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos con alegría el himno de tu alabanza:

Santo, Santo, Santo

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