Lecturas y Reflexion del Sabado 06 de Diciembre del 2025 DE LA I SEMANA DE ADVIENTO, feria -o SAN NICOLÁS, obispo, memoria libre


Sábado I Semana de Adviento y San Nicolás

Índice del Artículo

Bienvenidos una vez más a caminoyoracion.org. Hoy, viernes 5 de diciembre de 2025, la Iglesia nos invita a profundizar en el misterio de la espera y la iluminación. En esta I Semana de Adviento, la liturgia nos regala textos cargados de promesas mesiánicas que tocan la fibra más sensible de nuestra necesidad humana: el deseo de ver y ser sanados.

A continuación, encontrarás las lecturas completas, la reflexión del día y todos los recursos necesarios para tu oración personal o comunitaria.


Tips Litúrgicos del Día de Hoy

  • Para vivir la liturgia de hoy con mayor intensidad, ten en cuenta:
  • Color Litúrgico: Morado (por ser Sábado de Adviento) o Blanco (si se celebra la Memoria de San Nicolás).
  • Actitud: Hoy se nos invita a la confianza plena en la Divina Providencia.
  • Símbolo: Si tienes corona de Adviento, mantenemos encendida la primera vela (morada), la vela de la esperanza.
  • Detalle: Es un buen día para realizar una obra de caridad oculta, imitando a San Nicolás.

Citas Bíblicas del Día

  • Primera Lectura: Is 30, 19-21. 23-26. Se apiadará de ti al oír tu gemido.
  • Salmo: Sal 146. R. Dichosos los que esperan en el Señor.
  • Evangelio: Mt 9, 35 — 10, 1. 5a. 6-8. Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas.

Santo del Dia:

San Nicolás de Bari

Hoy recordamos a San Nicolás, obispo de Mira (siglo IV). Es célebre no solo por ser la inspiración histórica de la figura de "Santa Claus" debido a su inmensa generosidad, sino por su celo pastoral y defensa de la fe. Participó en el Concilio de Nicea, defendiendo la divinidad de Cristo frente al arrianismo. Es patrono de los niños, los marineros y los viajeros. Su vida nos recuerda que la verdadera teología se expresa en la caridad concreta hacia el prójimo.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, paz y bien. Nos reunimos en este sábado de la primera semana de Adviento para celebrar el misterio de nuestra fe. Hoy, la Palabra de Dios sale al encuentro de nuestras fragilidades: se nos presenta a un Señor que no es indiferente a nuestras lágrimas y que promete vendar las heridas de su pueblo. Además, al recordar a San Nicolás, obispo, vemos un modelo concreto de cómo la caridad de Cristo se hace tangible en la historia. Con la certeza de que Dios escucha el gemido de sus hijos y viene a salvarnos, iniciemos esta Eucaristía reconociendo humildemente nuestros pecados.


Monición a la Primera Lectura

El profeta Isaías nos dirige hoy un mensaje lleno de ternura y esperanza. En medio de la aflicción del pueblo, anuncia que el "Maestro" ya no se esconderá más, sino que se hará presente para guiar nuestros pasos. Escuchemos cómo Dios promete transformar la aridez de nuestra vida en un jardín fecundo, ofreciéndonos el pan sustancioso y el agua que sana. Abramos el oído a esta promesa de restauración total.


Primera Lectura Del Dia de Hoy

Lectura del libro de Isaías     30, 19-21.23-36

    Así habla el Señor:
    "Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, ya no tendrás que llorar: Él se apiadará de ti al oír tu clamor; apenas te escuche, te responderá.
    Cuando el Señor les haya dado el pan de la angustia y el agua de la aflicción, aquel que te instruye no se ocultará más, sino que verás a tu maestro con tus propios ojos. Tus oídos escucharán detrás de ti una palabra: «Este es el camino, síganlo, aunque se hayan desviado a la derecha o a la izquierda.»"
    El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en el suelo, y el pan que produzca el terreno será rico y sustancioso.
    Aquel día, tu ganado pacerá en extensas praderas. Los bueyes y los asnos que trabajen el suelo comerán forraje bien sazonado, aventado con el bieldo y la horquilla.
    En todo monte elevado y en toda colina alta, habrá arroyos y corrientes de agua, el día de la gran masacre, cuando se derrumben las torres. Entonces, la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces más intensa -como la luz de siete días- el día en que el Señor vende la herida de su pueblo y sane las llagas de los golpes que le infligió.

— Te alabamos, Señor.

(Fuente: https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/ )


Salmo Responsorial

SALMO     Sal 146, 1-6

R. ¡Felices los que esperan en el Señor!

O bien:

Aleluia.

¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios,
qué agradable y merecida es su alabanza!
El Señor reconstruye a Jerusalén
y congrega a los dispersos de Israel. R.

Sana a los que están afligidos
y les venda las heridas.
Él cuenta el número de las estrellas
y llama a cada una por su nombre. R.

Nuestro Señor es grande y poderoso,
su inteligencia no tiene medida.
El Señor eleva a los oprimidos
y humilla a los malvados hasta el polvo. R.


Monición del Evangelio

Si en la primera lectura escuchábamos la promesa de sanación, en el Evangelio vemos a Jesús cumpliéndola. Mateo nos muestra el corazón compasivo de Cristo, quien se conmueve hasta las entrañas al ver a la multitud desorientada y sufriente. Pero atención, porque hoy el Señor no quiere actuar solo: nos llama y nos envía como trabajadores a su mies. Dispongámonos a escuchar el envío misionero que Jesús nos hace hoy. Nos ponemos de pie.



Evangelio Del dia de Hoy

 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     9, 35-10, 1.5a.6-8

    Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:
«La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.»
    Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de sanar cualquier enfermedad o dolencia.
    A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones:
    «Vayan a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente».

Palabra del Señor.

— Gloria a ti, Señor Jesús.


Oración de los Fieles

  • Por la Santa Iglesia de Dios, para que, siguiendo el ejemplo de San Nicolás y la instrucción de Jesús, sea siempre un hospital de campaña que acoja, cure y consuele a las ovejas heridas y desorientadas de nuestro tiempo. Roguemos al Señor.
  • Por todos los lectores y colaboradores de caminoyoracion.org, para que este Adviento sea un tiempo de verdadera renovación interior y encuentren en la Palabra de Dios la brújula que guíe sus vidas. Roguemos al Señor.
  • Por el aumento de las vocaciones, para que el Dueño de la mies toque el corazón de muchos jóvenes y los envíe como trabajadores santos, valientes y generosos a sus campos. Roguemos al Señor.

Monición de Presentación de Ofrendas

Señor, junto al pan y el vino, fruto de la tierra y del trabajo humano, te presentamos hoy nuestra disponibilidad. Sabemos que "gratis hemos recibido", por eso queremos ofrecerte nuestra vida como instrumento de tu paz. Transforma estas ofrendas y nuestros corazones, para que podamos ser alimento y consuelo para nuestros hermanos.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, venid al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del día: La Compasión que Moviliza la Misión

En este camino de Adviento, la Palabra de Dios de hoy actúa como un espejo que refleja tanto nuestra necesidad humana como la respuesta divina. Las lecturas nos llevan de la mano desde la promesa del consuelo hasta la acción misionera concreta.

1. El Dios que escucha el "gemido"

La primera lectura de Isaías es un bálsamo para el alma cansada. El profeta utiliza una imagen muy humana: el "gemido". Todos hemos experimentado momentos en la vida donde las palabras sobran y solo queda el dolor sordo, la angustia por el futuro o el peso de los errores pasados. Ante esto, la revelación bíblica es contundente: Dios no es sordo. "Apenas te oiga, te responderá". Esta promesa destruye la imagen de un Dios lejano o castigador. El Adviento es el tiempo para redescubrir que, aunque a veces comamos "pan de angustia" (las dificultades de la vida), nuestro Maestro está presente, vendando las heridas y mostrándonos el camino. La esperanza cristiana no es optimismo vacío, es la certeza de que Dios está actuando a nuestro favor.

2. La "Splagchnizomai": Compasión visceral

El Evangelio da un paso más. Jesús no solo escucha, Jesús ve y siente. Mateo nos dice que al ver a las multitudes "se compadecía de ellas". El término griego original (splagchnizomai) sugiere una conmoción en las entrañas, un dolor físico por el sufrimiento del otro. Jesús ve a la humanidad "extenuada y abandonada". Esta descripción es tremendamente actual. En nuestra sociedad moderna, llena de conexiones digitales pero vacía de vínculos reales, muchas personas vagan como ovejas sin pastor, buscando sentido en lugares equivocados. Cristo sufre con el que sufre. Como enseña el Papa Francisco, la compasión de Jesús no es un sentimiento pasajero, sino la fuerza que lo lleva a involucrarse con la miseria humana para sanarla.

3. De la Queja a la Misión: Trabajadores de la Mies

Aquí llega el giro copernicano del texto. Jesús, conmovido, no realiza un milagro solitario instantáneo. Él dice: "La mies es mucha, los trabajadores pocos". Dios ha decidido necesitar de nosotros. La respuesta de Dios al dolor del mundo incluye tu participación.

  • El llamado: Nos da autoridad para "curar" y "expulsar" el mal. Esto no es solo para sacerdotes; cada bautizado tiene la capacidad de llevar luz donde hay oscuridad, de llevar consuelo donde hay tristeza.
  • El estilo: "Gratis habéis recibido, dad gratis". San Nicolás, a quien recordamos hoy, entendió esto a la perfección. Su generosidad no buscaba aplausos, sino restaurar la dignidad del prójimo.

El Adviento nos desafía: ¿Te quedarás esperando pasivamente que Dios solucione todo, o aceptarás ser uno de los "trabajadores" que Él envía hoy? Tu sonrisa, tu perdón, tu ayuda económica o tu tiempo pueden ser la forma en que Dios hoy "vende la herida" de alguien cercano a ti.


Monición de Despedida

Hermanos, hemos celebrado la Eucaristía y hemos sido fortalecidos por la Palabra y el Pan de Vida. No volvemos a casa igual que llegamos; llevamos el encargo de Jesús: "Id y proclamad". Que la compasión que hemos recibido de Dios sea la misma que regalemos a los demás en este día. Vayan en paz a trabajar en la mies del Señor.


Referencias Bibliográficas

Francisco. (2013). Exhortación apostólica Evangelii gaudium. Vaticano.

Benedicto XVI. (2005). Carta encíclica Deus caritas est. Vaticano. Recuperado de https://www.vatican.va/

Conferencia Episcopal Española. (2016). Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Biblioteca de Autores Cristianos.

Curas.com.ar. (2025). Liturgia Cotidiana. Recuperado de https://curas.com.ar/

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