
Tips Litúrgicos del Día
- Fecha: Jueves de la II Semana de Cuaresma.
- Color Litúrgico: Morado.
- Celebración: Feria de Cuaresma.
- Misal: Misa de la feria, con Prefacio de Cuaresma.
- Mensaje Central: La liturgia de hoy nos invita a revisar en dónde tenemos puesta nuestra seguridad: nos llama a confiar en los verdaderos valores (en Dios) y a no dejarnos cegar por las riquezas temporales o el egoísmo.
Citas Bíblicas del Día
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Lectura del libro del profeta Jeremías (17, 5-10)
- Salmo del Día de Hoy
- Salmo 1
- Monición del Evangelio
- Evangelio del Día de Hoy
- Lectura del santo Evangelio según san Lucas (16, 19-31)
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día de Hoy: "El Abismo de la Indiferencia"
- Monición de Despedida
Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026 (Ciclo Par / II):
- Primera Lectura: Jeremías 17, 5-10.
- Salmo Responsorial: Salmo 1.
- Evangelio: Lucas 16, 19-31.
Santo del Día
Feria de Cuaresma Al encontrarnos de lleno en el tiempo de Cuaresma, la liturgia ferial tiene primacía. Todo el enfoque de las oraciones y las lecturas está dirigido a nuestro camino de conversión hacia la Pascua.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas, sean bienvenidos a esta celebración eucarística en el jueves de la segunda semana de Cuaresma. Hoy, la Palabra de Dios nos confronta con una de las decisiones más radicales de nuestra vida: ¿en quién ponemos nuestra confianza? El profeta Jeremías nos advertirá que es una maldición poner nuestra seguridad en los bienes materiales o en el poder humano, mientras que es una gran bendición apoyarnos solo en Dios. En el Evangelio, la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro nos mostrará el dramático final de un corazón que se vuelve ciego y sordo al dolor del hermano a causa de las riquezas. Con el deseo de que el Señor sane nuestra ceguera y nos enseñe a amar, iniciemos esta Santa Misa.
Monición a la Primera Lectura
El profeta Jeremías utiliza imágenes muy expresivas tomadas de la naturaleza: el matorral seco del desierto y el árbol frondoso plantado junto a la corriente de agua. Con ellas describe dos estilos de vida opuestos: el del hombre que confía en sí mismo y el del hombre que confía en el Señor. Escuchemos con atención para examinar dónde están puestas nuestras raíces.
Primera Lectura del Día de Hoy
Lectura del libro del profeta Jeremías (17, 5-10)
Así dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y busca el apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor. Será como la matorral en la estepa, que no ve llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita.
Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto.
Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entiende? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar a cada uno según sus obras, según el fruto de sus acciones».
Palabra de Dios.
Salmo del Día de Hoy
Salmo 1
R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R/.
Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R/.
No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R/.
Monición del Evangelio
A través de la historia del rico que banqueteaba a diario y del pobre Lázaro, Jesús nos enseña que las riquezas pueden convertirse en un muro que nos impide ver la necesidad de los demás. Quien no escucha la Palabra de Dios hoy, corre el riesgo de quedarse eternamente separado del amor. Abramos nuestros oídos al Evangelio.
Evangelio del Día de Hoy
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (16, 19-31)
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas". Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros". El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento". Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen". El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán". Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto"».
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Sacerdote: Oremos, hermanos, al Señor, que sondea los corazones y conoce nuestras verdaderas necesidades, y presentémosle nuestras plegarias con sincera confianza.
- Por la Iglesia: para que nunca ceda a la tentación de confiar en el poder, la riqueza o el prestigio humano, sino que sea siempre como un árbol plantado junto a las corrientes de la gracia. Oremos.
- Por los que gobiernan el mundo y administran los bienes de la tierra: para que no ignoren a los "Lázaros" que yacen a sus puertas y trabajen por una distribución justa de la riqueza. Oremos.
- Por los pobres, los excluidos, los mendigos y los enfermos que sufren en la calle: para que encuentren en los cristianos corazones compasivos que les ofrezcan consuelo material y espiritual. Oremos.
- Por los que vivimos aferrados al consumismo y a la comodidad: para que en esta Cuaresma el Señor abra nuestros ojos al dolor del hermano y nos dé la valentía de compartir lo que somos y tenemos. Oremos.
- Por nosotros, aquí reunidos escuchando a "Moisés y a los profetas": para que la Palabra de Dios que hoy se nos proclama transforme verdaderamente nuestra vida antes de que sea demasiado tarde. Oremos.
Sacerdote: Padre de bondad, que acoges en tu seno a los más pobres y sencillos; arranca de nosotros la ceguera del egoísmo y enséñanos a poner en ti toda nuestra confianza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Presentamos ante el altar el pan y el vino. Que al entregar estos dones, entreguemos también nuestra voluntad de ser generosos, pidiendo a Dios que no permita que las cosas materiales nos separen de Él ni de nuestros hermanos más necesitados.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del Día de Hoy: "El Abismo de la Indiferencia"
Las lecturas de este jueves nos entregan una profunda lección sobre la confianza y la ceguera. El profeta Jeremías, en la primera lectura, diagnostica una enfermedad del corazón humano: confiar en uno mismo y en los bienes pasajeros. Nos dice que el corazón humano es "enfermo y engañoso". Nos engaña haciéndonos creer que con el éxito y la riqueza estamos a salvo de todo, cuando en realidad nos estamos convirtiendo en "un matorral en la estepa", estéril y solitario.
Este diagnóstico se ilustra dramáticamente en el Evangelio con el hombre rico. Fíjense en un detalle revelador: el Evangelio no dice que el rico fuera un criminal. No dice que él le robó el dinero a Lázaro, ni que lo insultaba cuando salía de su casa, ni que le echara a los perros para morderlo. Su pecado no fue de acción maliciosa activa, sino de omisión absoluta. Su pecado fue la ceguera y la indiferencia.
El rico construyó en vida un "abismo" entre su comedor (vestido de púrpura, lino y banquetes) y el portal de su casa (donde Lázaro pasaba hambre y los perros le lamían las llagas). No es que el rico odiara a Lázaro, es que ni siquiera lo veía. Estaba tan concentrado en su propio placer y confort que el otro ser humano se volvió invisible para él.
Es interesante notar los nombres: el rico no tiene nombre (para Dios, quien vive solo para el dinero pierde su identidad personal, es solo "un rico"); en cambio, el mendigo tiene un nombre sagrado: "Lázaro", que significa "Dios ayuda". Cuando mueren, la eternidad simplemente consolida lo que ellos eligieron en la tierra. El abismo que el rico cavó en vida con su indiferencia, se convierte en un abismo infranqueable en la eternidad.
Finalmente, el rico pide un "milagro" extraordinario (que un muerto resucite) para que sus hermanos se conviertan. Abrahán responde con la gran verdad de la vida de fe: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen". Dios nos habla hoy, en las cosas ordinarias, en la Escritura que escuchamos en la Misa, y en el clamor del pobre que cruza nuestro camino. Si no hacemos caso a esto, ningún milagro espectacular cambiará nuestro corazón cerrado.
En esta Cuaresma, estamos a tiempo de cruzar el umbral de nuestra propia puerta. Preguntémonos: ¿Quién es el Lázaro que hoy yace a la puerta de mi vida al cual yo me he acostumbrado a ignorar? Que el Señor nos libre de la maldición de la indiferencia y nos convierta en árboles frondosos llenos de frutos de misericordia.
Monición de Despedida
Hermanos, hemos escuchado la Palabra de Dios y nos hemos alimentado con el Pan de Vida. No esperemos señales extraordinarias para empezar a amar; hoy es el momento de mirar a quienes tenemos alrededor y tenderles la mano. Vayamos a vivir la caridad. Podéis ir en paz.
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