La Formación del catequista

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la formación del catequista

Formación del catequista

El catequista es la persona que ha sido llamada por Dios para transmitir la fe. Aunque el catequista es llamado por Dios, la misión que lleva en la Iglesia es de gran importancia y debe formarse para ello.

En el principio del cristianismo, los apóstoles en su misión de predicar el Evangelio se convirtieron formados bajo la vivencia que tuvieron con Cristo y de allí partieron. Pero el tiempo fue transcurriendo, la fe se extendió por el mundo, y los cambios sociales llevaron a que quienes sirven como catequistas tengan en su haber los conocimientos necesarios para eso. Ya no había una experiencia vital con la persona de Jesús, había tradición de los acontecimientos pasados.

La Iglesia siempre ha mantenido una firme postura prioritaria ante la formación de los catequistas. Tomando en cuenta las necesidades actuales, las Iglesias particulares deben dedicar recursos adecuados a la formación de los catequistas.

La formación es un proceso para concientizar a los catequistas de ser sujetos activos de la evangelización. Este proceso “no puede reducirse simplemente a una instrucción moral, o a una renovación de métodos pastorales.” (DC, 131). La formación que los catequistas deben recibir lleva consigo doctrina, temas de moral, métodos y habilidades humanas.  

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Criterios para la formación

El Directorio para la Catequesis (2020) afirma que es necesario tener varios criterios en la formación de los catequistas, ya que es indispensable capacitar a los catequistas para la evangelización del mundo de hoy. Deben considerarse los siguientes criterios:

  1. Espiritualidad misionera y evangelizadora
  2. Catequesis como formación integral
  3. Estilo de acompañamiento
  4. Coherencia entre los estilos formativos
  5. Perspectiva de la disposición de la disposición para aprender y de la autoformación
  6. Dinámica del laboratorio en el contexto grupal como practica formativa en la que la fe se aprende haciendo.

Dimensiones de la formación

Son habilidades que nutren al catequista como persona que ha vivenciado el amar de Dios y que por esa razón se pone al servicio del anuncio del Reino. Estas dimensiones son:

  • Ser y saber ser con madurez humana, cristiana y conciencia misionera, con esta dimensión el catequista debe convertirse en testigo de la fe y custodio de la memoria de Dios.
  • Saber formación bíblica-teológica y conocimiento de la persona y del contexto social. El catequista es un maestro que enseña la fe.
  • Saber hacer referente a la formación pedagógica y metodológica. El catequista es capacitado para crecer como educador y comunicador.

Presentación de la Guía Pedagógica para el estudio del Directorio General para la Catequesis

La formación es transcendental porque ayuda al catequista “a madurar como persona, como creyente y como apóstol” (DC, 136)

Autor:
María Nazareth Rojas Hernández
mnrh41@gmail.com

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