
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día: San Simón Stock
- Primera Lectura de hoy
- Lectura de los Hechos de los Apóstoles 18, 23-28
- Salmo
- Evangelio del día
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 16, 23b-28
- Evangelio en Video
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día: La audacia de pedir, la seguridad de ser amados
- Monición de Despedida
- Referencias
Queridos hermanos: en este sábado de la sexta semana de Pascua, la liturgia nos sitúa en una encrucijada luminosa: mientras Apolo, con elocuencia y fervor, demuestra por las Escrituras que Jesús es el Mesías, el Señor nos abre el corazón del Padre y nos invita a pedir con una confianza absolutamente nueva. La Iglesia nos recuerda hoy a San Simón Stock, el humilde carmelita que recibió el Escapulario de manos de la Virgen como signo de protección y consagración. Que esta celebración nos enseñe a vivir en la alegría de sabernos escuchados y amados.
Tips Litúrgicos del Día
- Comienza tu sábado rezando la oración del “Flos Carmeli”, compuesta por San Simón Stock, para encomendarte a la Virgen del Carmen y pedir su amparo en las pruebas.
- Al escuchar la primera lectura, fíjate en el ejemplo de Áquila y Priscila: un matrimonio que, con delicadeza, lleva aparte a Apolo para explicarle mejor el camino de Dios. Que sea un modelo para corregir con caridad y sin prepotencia.
- Hoy el Señor te dice: “Pedid y recibiréis”. Antes de la Misa, escribe en un papel aquello que llevas en el corazón y preséntaselo al Padre con total confianza.
- El Salmo nos invita a batir palmas y aclamar a Dios como Rey. Participa con gozo en los cantos; que tu cuerpo exprese la alegría del Resucitado.
- Ofrece un rato de silencio esta tarde para releer el Evangelio y preguntarte: ¿pido a Dios como un hijo que confía o como un extraño que duda del amor del Padre?
- Al final del día, agradece en familia las veces en que Dios te ha respondido más allá de lo que pedías, y renovad juntos la consagración a la Virgen.
Citas Bíblicas del Día
La Palabra de Dios ilumina nuestro caminar diario. Atesora estas frases que la liturgia nos regala hoy:
- “Apolo, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes, pues rebatía vigorosamente en público a los judíos, demostrando con la Escritura que Jesús es el Mesías” (Hechos 18, 27-28).
- “Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo” (Salmo 46, 2).
- “Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado” (Salmo 46, 8-9).
- “En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará” (Juan 16, 23).
- “El Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios” (Juan 16, 27).
Santo del Día: San Simón Stock
Hoy la Iglesia celebra la memoria libre de San Simón Stock, un santo inglés del siglo XIII que llegó a ser Prior General de la Orden del Carmen en un tiempo de grandes dificultades para los carmelitas. La tradición nos cuenta que, en la noche del 16 de julio de 1251, la Santísima Virgen se le apareció llevando en sus manos el escapulario de la orden y le dijo: «Este será el privilegio para ti y todos los carmelitas; quien muriere con él no padecerá el fuego eterno». Aquel don, lejos de ser un amuleto mágico, es una llamada a revestirnos interiormente de Cristo, a vivir bajo el manto de María y a testimoniar con la propia vida que pertenecemos totalmente a Dios. San Simón Stock es recordado como un hombre de profunda oración, que compuso el himno Flos Carmeli y que, según sus biógrafos, «pasó veinte años en la más completa soledad, alimentando su alma con los celestiales deleites de la contemplación» (Carmelitas, San Simón Stock, ocarm.org). Que su ejemplo nos impulse a buscar la intimidad con Dios incluso en la agitación del mundo.
Primera Lectura de hoy
Apolo demostraba por medio de las Escrituras
que Jesús es el Mesías
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 18, 23-28
Después de haber permanecido un tiempo en Antioquía, partió de nuevo y recorrió sucesivamente la región de Galacia y la Frigia, animando a todos los discípulos.
Un judío llamado Apolo, originario de Alejandría, había llegado a Éfeso. Era un hombre elocuente y versado en las Escrituras. Había sido iniciado en el Camino del Señor y, lleno de fervor, exponía y enseñaba con precisión lo que se refiere a Jesús, aunque no conocía otro bautismo más que el de Juan Bautista.
Comenzó a hablar con decisión en la sinagoga. Después de oírlo, Priscila y Aquila lo llevaron con ellos y le explicaron más exactamente el Camino de Dios. Como él pensaba ir a Acaya, los hermanos lo alentaron, y escribieron a los discípulos para que lo recibieran de la mejor manera posible.
Desde que llegó a Corinto fue de gran ayuda, por la gracia de Dios, para aquellos que habían abrazado la fe, porque refutaba vigorosamente a los judíos en público, demostrando por medio de las Escrituras que Jesús es el Mesías.
Palabra de Dios.
Salmo
SALMO Sal 46, 2-3. 8-10
R. ¡El Señor es el Rey de toda la tierra!
O bien:
Aleluia.
Aplaudan, todos los pueblos,
aclamen al Señor con gritos de alegría;
porque el Señor, el Altísimo, es temible,
es el soberano de toda la tierra. R.
El Señor es el Rey de toda la tierra,
cántenle un hermoso himno.
El Señor reina sobre las naciones
el Señor se sienta en su trono sagrado. R.
Los nobles de los pueblos se reúnen
con el pueblo del Dios de Abraham:
del Señor son los poderosos de la tierra,
y Él se ha elevado inmensamente. R.
Evangelio del día
El Padre los ama,
porque ustedes me aman y han creído
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 16, 23b-28
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos:
«Les aseguro que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se lo concederá. Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta. Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre.
Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que Yo ruegue al Padre por ustedes, ya que Él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que Yo vengo de Dios. Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre».
Palabra del Señor.
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Evangelio en Video
Oración de los Fieles
Con la certeza de que el Padre nos escucha porque hemos creído en el nombre de su Hijo, presentemos humildemente nuestras peticiones.
- Por la Iglesia, extendida por todo el mundo: que, a ejemplo de Apolo y de San Simón Stock, no se canse de anunciar con vigor y con gozo que Jesús es el Mesías, el único Salvador. Roguemos al Señor.
- Por el Papa, los obispos y todos los que tienen autoridad en la Iglesia: que el Espíritu Santo les conceda sabiduría y fortaleza para guiar al pueblo santo de Dios por los caminos de la verdad y de la concordia. Roguemos al Señor.
- Por los contenidos y los lectores del portal “Camino y Oración”: que quienes buscan a Dios a través de este apostolado digital experimenten la alegría de ser escuchados por el Padre y descubran la riqueza de la fe católica. Roguemos al Señor.
- Por los matrimonios cristianos, representados hoy por Áquila y Priscila: que en sus hogares sepan acogerse, corregirse con caridad y ser los primeros anunciadores del Evangelio a sus hijos y a quienes les rodean. Roguemos al Señor.
- Por los que han perdido la esperanza de ser escuchados: los enfermos crónicos, los que sufren en soledad, los que han dejado de orar. Que el soplo del Espíritu Santo reavive en ellos la confianza filial y encuentren, en la comunidad, manos que les sostengan. Roguemos al Señor.
Padre santo, que conoces lo que necesitamos antes de que lo pidamos, escucha benignamente nuestras súplicas y concédenos, por la intercesión de la Virgen del Carmen, la alegría que nadie nos podrá quitar. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Con las manos llenas de esperanza, presentemos al Padre el pan y el vino. Junto a ellos, depositemos sobre el altar nuestra súplica más íntima y nuestra necesidad de ser escuchados. Que el Espíritu transforme estos dones y nos conceda la gracia de vivir como hijos que confían absolutamente en el amor de su Padre.
Oración de Comunión Espiritual
Si hoy no puedes acercarte a recibir el Cuerpo de Cristo, te invitamos a hacer esta comunión espiritual con el corazón lleno de deseo:
«Señor Jesús, creo firmemente que estás vivo en el Santísimo Sacramento. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. No pudiendo hacerlo sacramentalmente ahora, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Me abrazo a Ti y quiero unirme a Ti para siempre. No permitas que me separe de Ti. Amén».
Reflexión del Día: La audacia de pedir, la seguridad de ser amados
Las palabras que hoy escuchamos de labios de Jesús son de una ternura que estremece. El Señor, a las puertas de su Pasión, nos revela el secreto más íntimo de su relación con el Padre y, al hacerlo, nos regala una llave de luz para toda nuestra vida espiritual: «El Padre mismo os quiere». No se trata de una verdad teórica ni de un consuelo de circunstancias; es el cimiento inconmovible de la oración cristiana.
El Papa Benedicto XVI nos dejó una reflexión inolvidable sobre este Evangelio. Él nos enseñó que «la oración no es un medio para obtener lo que deseamos, sino para unirnos cada vez más a Cristo, que nos da el Espíritu Santo. La oración no es magia, sino confianza en el amor del Padre» (Benedicto XVI, Audiencia General, 14 de noviembre de 2012). Dios no es un patrón lejano al que debemos arrancar favores con ruegos lastimeros; es un Padre que nos ama con locura y que se goza en darnos, por Cristo, todo lo que conduce a nuestra salvación. La única condición, nos dice Jesús, es pedir “en su nombre”, es decir, desde la adhesión viva a su persona, desde la conciencia de que somos sus amigos y no simples siervos. Como explica San Cirilo de Alejandría, «pedir en el nombre de Cristo significa pedir aquello que conduce a la gloria del Padre» (Comentario sobre el Evangelio de Juan, Libro XI).
El ejemplo de Apolo en la primera lectura nos muestra cómo obra la gracia cuando el corazón está disponible. Apolo, «hombre elocuente y muy versado en las Escrituras», conocía las promesas, pero aún no había recibido la plenitud del Espíritu. Su historia nos enseña una lección fundamental: no basta con saber mucho acerca de Dios; es necesario dejarse conducir por la Iglesia y por los hermanos que nos explican “con más detalle el camino”. Áquila y Priscila no humillaron a Apolo en público; lo tomaron aparte y compartieron con él la riqueza de la fe. En un tiempo donde todos queremos tener razón y donde las redes sociales se convierten en un campo de batalla, este gesto nos parece un milagro de mansedumbre.
Y a ti, que hoy te sientes desgastado por dentro porque llevas años pidiendo algo que no llega, la liturgia te regala un antídoto poderoso: la memoria de San Simón Stock. Aquel anciano carmelita vio a la Iglesia rodeada de peligros externos y divisiones internas; sin embargo, no se dejó vencer por el desaliento. Se volvió hacia María y recibió el Escapulario, signo de que la protección de la Madre no es un escudo mágico, sino la certeza de una presencia que acompaña. Rezar con el escapulario al cuello no es un gesto supersticioso; es declarar, con la vida y con las obras, que pertenecemos a Cristo y que queremos revestirnos de sus sentimientos (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1670).
San Juan de la Cruz, doctor místico y carmelita, nos ayuda a comprender por qué a veces la respuesta a nuestra oración se demora: «Dios no nos da todo lo que le pedimos, sino lo que más nos conviene para nuestra salvación» (Dichos de luz y amor, 67). El “no” de Dios esconde muchas veces un “todavía no” o un “tengo algo mejor para ti”.
“Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa”. Esta alegría no es la risa pasajera de un momento feliz; es el gozo hondo de quien ha experimentado que Dios no falla. San Josemaría Escrivá, con su lenguaje directo, nos recuerda que «la alegría es un bien cristiano. La poseemos como fruto de nuestra fe» (Surco, n. 62). Pidamos hoy a San Simón Stock que interceda para que nuestra oración sea un verdadero diálogo de amor con el Padre, y que descubramos, junto con Apolo, que la Palabra compartida en comunidad transforma la timidez en audacia misionera.
Monición de Despedida
Hemos escuchado la promesa del Señor que no engaña: el Padre nos quiere y quiere darnos la alegría completa. Hermanos, no tengáis miedo de pedir, de confiar, de esperar contra toda esperanza. Llevad a vuestras casas la protección de la Virgen del Carmen y la certeza de que Cristo es el Rey del mundo.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Referencias
- Benedicto XVI. (2012). Audiencia General, 14 de noviembre de 2012. Librería Editrice Vaticana. https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20121114.html
- Carmelitas O.Carm. (s.f.). San Simón Stock, religioso. https://www.ocarm.org/es/santoral/san-simon-stock-religioso
- Catecismo de la Iglesia Católica. (1992). Las bendiciones, n. 1670. https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p2s2c4a1_sp.html
- Curas.com.ar. (2026). Libros Litúrgicos: Lecturas del 16 de mayo de 2026. https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
- San Cirilo de Alejandría. (c. 425). Comentario sobre el Evangelio de Juan, Libro XI. https://www.newadvent.org/fathers/270111.htm
- San Josemaría Escrivá. (1937). Surco, n. 62. Ediciones Rialp.
- San Juan de la Cruz. (c. 1580). Dichos de luz y amor, 67. Obras Completas.
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