
Tips Litúrgicos del Día
- Color: Morado (Signo de penitencia, preparación y espera).
- Tiempo: Primer Domingo de Cuaresma (Ciclo A).
- Detalles: Se omite el "Aleluya" en toda la Cuaresma; se canta el "Honor y Gloria a ti". No se dice ni se canta el "Gloria", salvo en solemnidades.
- Actitud: Es un tiempo de combate espiritual y retorno a lo esencial.
Citas Bíblicas del Día
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7
- Salmo del Día de Hoy
- SALMO Sal 50, 3-6a. 12-14. 17
- Monición a la Segunda Lectura
- segunda Lectura Del Dia de Hoy
- Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 5, 12-19
- Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 5, 12. 17-19
- Monición del Evangelio
- VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 4b
- Evangelio del Día de Hoy
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 4, 1-11
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del día: Identidad y Desierto
- Monición de despedida
- Referencias
Según el Calendario Litúrgico 2026 (Ciclo A):
- Primera Lectura: "El Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo" (Génesis 2, 7-9; 3, 1-7).
- Salmo Responsorial: "¡Misericordia, Señor, hemos pecado!" (Salmo 50, 3-6a. 12-14. 17).
- Segunda Lectura: "Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia" (Romanos 5, 12-19).
- Evangelio: "Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado" (Mateo 4, 1-11).
Santo del Día
Hoy, 22 de febrero, el calendario litúrgico señala la fiesta de la Cátedra de San Pedro Apóstol. Esta fiesta celebra la misión de maestro y pastor conferida por Cristo a Pedro. Sin embargo, litúrgicamente, los Domingos de Cuaresma tienen precedencia sobre las fiestas de los santos (incluso solemnidades del Señor). Por lo tanto, aunque recordamos con cariño la autoridad petrina y oramos por el Papa, la liturgia de la Misa corresponde estrictamente al Primer Domingo de Cuaresma.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas, bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. Hoy, con este Primer Domingo, entramos solemnemente en el "santo desierto" de la Cuaresma. El Espíritu Santo, el mismo que descendió en el Bautismo, nos empuja hoy al desierto junto a Jesús para enfrentar nuestra realidad y nuestras tentaciones. No estamos aquí para celebrar una derrota, sino para aprender del Maestro cómo vencer al mal con la fuerza de la Palabra de Dios. Dejemos atrás el ruido del mundo y comencemos este camino de cuarenta días hacia la Pascua. Nos ponemos de pie.
Monición a la Primera Lectura
El libro del Génesis nos lleva al origen del drama humano. Escucharemos cómo la tentación no es algo nuevo; es la antigua seducción de querer ser "como dioses" pero sin Dios. Adán y Eva, nuestros primeros padres, rompieron la armonía original por desconfianza. Prestemos atención a este relato que explica la raíz de nuestras propias luchas.
Primera Lectura del Día de Hoy
La creación y el pecado de los primeros padres
Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7
El Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.
El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado. Y el Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el árbol de la vida en medio del jardín y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho, y dijo a la mujer: «¿Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín?»
La mujer le respondió: «Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín. Pero respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: "No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario quedarán sujetos a la muerte."»
La serpiente dijo a la mujer: «No, no morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal.»
Cuando la mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió. Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera.
Palabra de Dios.
Salmo del Día de Hoy
SALMO Sal 50, 3-6a. 12-14. 17
R. ¡Ten piedad, Señor, pecamos contra ti!
¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!
R. ¡Ten piedad, Señor, pecamos contra ti!
Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.
Contra ti, contra ti solo pequé
e hice lo que es malo a tus ojos.
R. ¡Ten piedad, Señor, pecamos contra ti!
Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu.
R. ¡Ten piedad, Señor, pecamos contra ti!
Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga.
Abre mis labios, Señor,
y mi boca proclamará tu alabanza.
R. ¡Ten piedad, Señor, pecamos contra ti!
Monición a la Segunda Lectura
San Pablo, en su carta a los Romanos, nos presenta el contrapunto perfecto a la primera lectura. Si en Adán todos caímos en la desobediencia y la muerte, en Jesucristo —el nuevo Adán— encontramos la justificación y la vida. Es un texto denso pero lleno de esperanza: la gracia es mucho más poderosa que el pecado.
segunda Lectura Del Dia de Hoy
Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 5, 12-19
Hermanos:
Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
En efecto, el pecado ya estaba en el mundo, antes de la Ley, pero cuando no hay Ley, el pecado no se tiene en cuenta. Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso en aquellos que no habían pecado, cometiendo una transgresión semejante a la de Adán, que es figura del que debía venir.
Pero no hay proporción entre el don y la falta. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos. Tampoco se puede comparar ese don con las consecuencias del pecado cometido por un solo hombre, ya que el juicio de condenación vino por una sola falta, mientras que el don de la gracia lleva a la justificación después de muchas faltas.
En efecto, si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquellos que han recibido abundantemente la gracia y el don de la justicia.
Por consiguiente, así como la falta de uno solo causó la condenación de todos, también el acto de justicia de uno solo producirá para todos los hombres la justificación que conduce a la Vida. Y de la misma manera que por la desobediencia de un solo hombre, todos se convirtieron en pecadores, también por la obediencia de uno solo, todos se convertirán en justos.
Palabra de Dios.
O bien más breve:
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 5, 12. 17-19
Hermanos:
Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
En efecto, si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquellos que han recibido abundantemente la gracia y el don de la justicia.
Por consiguiente, así como la falta de uno solo causó la condenación de todos, también el acto de justicia de uno solo producirá para todos los hombres la justificación que conduce a la Vida. Y de la misma manera que por la desobediencia de un solo hombre, todos se convirtieron en pecadores, también por la obediencia de uno solo, todos se convertirán en justos.
Palabra de Dios.
Monición del Evangelio
Hemos llegado al momento culminante. Jesús, lleno del Espíritu Santo, es conducido al desierto. Allí, en soledad y ayuno, enfrenta al tentador. No dialoga con el Diablo, sino que lo vence con la Escritura. Dispongamos el corazón para escuchar cómo el Hijo de Dios nos enseña el camino de la fidelidad.
VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 4b
El hombre no vive solamente de pan,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Evangelio del Día de Hoy
Jesús ayuna durante cuarenta días y es tentado
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 4, 1-11
Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre. Y el tentador, acercándose, le dijo: «Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes.»
Jesús le respondió: «Está escrito:
"El hombre no vive solamente de pan,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"».
Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte más alta del Templo, diciéndole: «Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito:
"Dios dará órdenes a sus ángeles,
y ellos te llevarán en sus manos
para que tu pie no tropiece con ninguna piedra"».
Jesús le respondió: «También está escrito:
"No tentarás al Señor, tu Dios"».
El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, y le dijo: «Te daré todo esto, si te postras para adorarme.»
Jesús le respondió: «Retírate, Satanás, porque está escrito:
"Adorarás al Señor, Dios,
y a Él solo rendirás culto"».
Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo.
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Para responder decimos: Señor, fortalécenos en la prueba.
- Por la Iglesia universal, para que en este tiempo de Cuaresma se purifique de sus faltas y anuncie con valentía el Evangelio de la conversión. Oremos.
- Por los gobernantes de las naciones, para que resistan la tentación del poder corrupto y busquen el bien común y la paz verdadera. Oremos.
- Por todos los que están atravesando un "desierto" de soledad, enfermedad o depresión; para que encuentren en Cristo el consuelo y la fuerza para no caer. Oremos.
- Te pedimos especialmente por el proyecto caminoyoracion.org y todos sus colaboradores; para que sigan siendo luz en el mundo digital y herramienta de evangelización para tantos que buscan tu rostro. Oremos.
Monición de Presentación de Ofrendas
Junto con el pan y el vino, traemos al altar nuestros propósitos cuaresmales, nuestras luchas y nuestras pequeñas victorias sobre el egoísmo. Que el Señor transforme estas ofrendas y también nuestras vidas, haciéndonos ofrenda agradable a sus ojos.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del día: Identidad y Desierto
El desierto como lugar de la verdad
Iniciamos la Cuaresma y la liturgia nos sitúa inmediatamente en un escenario hostil pero necesario: el desierto. Para el católico de hoy, inmerso en la hiperconexión y el ruido, el desierto puede parecer aterrador. Sin embargo, el Catecismo nos recuerda que la Iglesia se une cada año al misterio de Jesús en el desierto (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 540). El desierto no es solo un lugar geográfico, es un estado del alma donde se caen las máscaras y quedamos a solas con nuestra verdad y con Dios.
Es aquí donde muchos de nosotros, que tal vez llevamos años buscando un sentido más profundo o intentando "sentir" a Dios de nuevo, nos enfrentamos al silencio. Y es en ese silencio donde aparece la prueba. No como un castigo, sino como el crisol donde se forja la identidad del hijo de Dios.
La tentación de la identidad: "¿Si eres Hijo de Dios...?"
Si observamos con detenimiento el Evangelio de Mateo (4, 1-11), notaremos que la estrategia del demonio es sutil. No comienza ofreciendo vicios burdos; ataca la raíz de la identidad. "Si eres Hijo de Dios...". Benedicto XVI, en su obra Jesús de Nazaret, señala magistralmente que la tentación fundamental es dejar de lado a Dios para ponernos nosotros en el centro, disfrazándolo de piedad o de necesidad legítima (Ratzinger, 2007, p. 52).
El tentador sugiere a Jesús que use su poder para su propio beneficio (convertir piedras en pan), que fuerce a Dios a actuar (tirarse del templo) o que negocie su adoración a cambio de poder político. ¿No son estas las mismas luchas que enfrentamos hoy?
- La tentación del pan: Reducir nuestra vida al materialismo, al "tener" para sentirnos seguros.
- La tentación del espectáculo: Querer un Dios que haga milagros a nuestro antojo para creer en Él, una fe basada en lo sensacional y no en la confianza.
- La tentación del poder: Comprometer nuestros valores cristianos en el trabajo o en la sociedad para "encajar" o ascender.
El Nuevo Adán vs. El Viejo Adán
La liturgia hace un contraste brillante entre la Primera Lectura y el Evangelio. En el Génesis, Adán y Eva tenían todo, pero desconfiaron de Dios. Creyeron que Dios les "ocultaba" algo, que limitaba su libertad. La raíz del pecado es siempre la desconfianza en la bondad de Dios. Jesús, en cambio, es el "Nuevo Adán" (como explica San Pablo en la segunda lectura). Estando en la carencia absoluta (hambre, soledad), confía plenamente. Donde Adán quiso "tomar" la divinidad por asalto, Jesús se "despoja" y se abandona en la Palabra del Padre.
Para aquellos que sienten que han fallado repetidamente, que luchan contra vicios o debilidades crónicas, este mensaje es de esperanza vital: No estamos condenados a repetir la historia de Adán. En Cristo, tenemos la capacidad de responder diferente. La gracia que hemos recibido es superior a cualquier herida del pecado original.
La Estrategia de la Victoria: No dialogar
El Papa Francisco ha insistido muchas veces en un consejo práctico y espiritual: "Con el diablo no se dialoga" (Francisco, 2020). Eva dialogó y perdió. Jesús no discute; Jesús cita la Escritura. Para vencer en esta Cuaresma, no podemos confiar en nuestra fuerza de voluntad ni en nuestros razonamientos. Necesitamos la "espada del Espíritu" que es la Palabra de Dios.
Para llevar a la vida: Esta semana, identifica cuál es tu "piedra" que quieres convertir en pan (esa ansiedad que tratas de calmar con comida, pantallas o compras). Cuando llegue la tentación, no te pongas a debatir mentalmente. Ten lista una frase de la Escritura, un "Escrito está", y aférrate a tu identidad bautismal. Eres hijo/a amado/a de Dios; no necesitas demostrar nada al mundo, solo confiar en tu Padre.
Monición de despedida
Hermanos, bajamos del monte de la tentación fortalecidos por la Eucaristía. La Cuaresma apenas comienza. No tengan miedo al desierto ni a las pruebas de esta semana, porque no van solos; el "Nuevo Adán", Jesucristo, camina con ustedes y ya ha vencido al mundo. Vayan en paz a vivir lo que han celebrado.
Referencias
Textos litúrgicos consultados para verificación en: Curas.com.ar. Recuperado de: https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
Benedicto XVI. (2007). Jesús de Nazaret. La Esfera de los Libros. Recuperado de: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es.html
Conferencia Episcopal Argentina. (s.f.). Leccionario II.
Francisco. (2020, 1 de marzo). Ángelus. Vatican News. Recuperado de: https://www.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2020/documents/papa-francesco_angelus_20200301.html
Iglesia Católica. (1992). Catecismo de la Iglesia Católica. Vatican.va. Recuperado de: https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html
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