Evangelio, lecturas y moniciones del Miércoles de Ceniza 18 de Febrero de 2026

Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

Fecha: Miércoles de Ceniza. Inicio del Tiempo de Cuaresma.

Color: Morado.

Celebración: Miércoles de Ceniza (Feria privilegiada).

Precepto: Es día de ayuno y abstinencia obligatorios para la Iglesia universal.

Misal: Se utiliza el formulario propio del Miércoles de Ceniza. Se omite el acto penitencial, ya que es sustituido por la imposición de la ceniza después del Evangelio y la homilía. Se utiliza el Prefacio de Cuaresma III o IV.

Restricciones: Se prohíben todas las otras celebraciones, excepto la Misa exequial.

Liturgia de las Horas: Todo propio de la feria. Laudes del viernes de la III semana y Vísperas del miércoles de la IV semana del salterio.

Nota Pastoral: En Venezuela, marca el inicio de la "Campaña Compartir".


Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico 2026:

Primera Lectura: Joel 2, 12-18.

Salmo Responsorial: Salmo 50 (51), 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17.

Segunda Lectura: 2 Corintios 5, 20 — 6, 2.

Evangelio: Mateo 6, 1-6. 16-18.


Santo del Día

Miércoles de Ceniza Al ser una celebración litúrgica mayor que da inicio a un tiempo fuerte, la liturgia del día prevalece sobre cualquier memoria de santos. Sin embargo, el martirologio puede recordar a Santa Bernadette Soubirous (en algunos calendarios) o San Simeón de Jerusalén, pero no se celebran en la Misa.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, bienvenidos. Hoy la Iglesia abre la puerta santa de la Cuaresma. Iniciamos un itinerario de cuarenta días de preparación para la Pascua, un tiempo de gracia ("Kairós") para volver a Dios con todo el corazón. Hoy, el gesto de la ceniza no es un rito mágico, sino un signo de nuestra condición de criaturas frágiles y pecadoras que confían en la misericordia de Dios. Es un día de ayuno y abstinencia, un día para "rasgar el corazón" y dejarnos reconciliar con el Padre. Dispongamos nuestro espíritu para vivir esta celebración con humildad y verdad.


Monición a la Primera Lectura

El profeta Joel nos hace una llamada urgente y conmovedora en nombre de Dios: "Convertíos a mí de todo corazón". No pide un culto externo de "rasgar vestiduras", sino una transformación interior. Es una convocatoria a todo el pueblo, sin excepción, para reunirse, orar y pedir perdón, confiando en que Dios es compasivo y misericordioso.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura de la profecía de Joel (2, 12-18)

«Ahora, pues —oráculo del Señor—, convertíos a mí de todo corazón, con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas. Quizá se arrepienta y nos deje el remanente de la bendición, ofrenda y libación para el Señor, vuestro Dios. ¡Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la asamblea, congregad al pueblo, santificad a la comunidad, reunid a los ancianos, congregad a los muchachos y a los niños de pecho; salga el esposo de la alcoba y la esposa del tálamo! Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: “Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, no la dominen los gentiles; no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios?”. El Señor sintió celos por su tierra y perdonó a su pueblo».

Palabra de Dios.


Salmo del Día de Hoy

Salmo 50

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. R/.

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R/.


Monición a la Segunda Lectura

San Pablo, como embajador de Cristo, nos lanza un grito apasionado: "¡Reconciliaos con Dios!". No es un consejo, es una súplica en nombre de Cristo. El apóstol nos recuerda que el momento de cambiar no es mañana, sino "ahora"; hoy es el día de la salvación que no debemos dejar pasar en vano.


Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios (5, 20 — 6, 2)

Hermanos: Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Como colaboradores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice: «En el tiempo de gracia te he escuchado, en el día de la salvación te he ayudado». Mirad: ahora es el tiempo de gracia, ahora es el día de la salvación.

Palabra de Dios.


Monición del Evangelio

En el Evangelio, Jesús nos entrega el "mapa" de la Cuaresma. Revisa las tres prácticas fundamentales de la piedad judía: la limosna, la oración y el ayuno. Pero Jesús nos advierte sobre la motivación: no hacerlo para ser vistos y aplaudidos por la gente, sino en "lo secreto", donde solo el Padre ve. Es una invitación a la autenticidad.


Evangelio del Día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (6, 1-6. 16-18)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo: ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo: ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu aposento y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo: ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno sea notado, no por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».

Palabra del Señor.


(Después de la homilía, se procede a la bendición e imposición de la ceniza).


Oración de los Fieles

Sacerdote: Hermanos, al iniciar este tiempo de gracia y salvación, supliquemos a Dios Padre que escuche nuestras plegarias y nos conceda un corazón penitente.

1. Por la Iglesia: para que este tiempo de Cuaresma sea un camino de purificación y renovación interior, y así pueda mostrar al mundo el rostro misericordioso de Cristo. Oremos.

2. Por la paz del mundo: para que el espíritu de sacrificio y ayuno nos ayude a vencer el odio y la discordia, y promueva la reconciliación entre las naciones. Oremos.

3. Por los pecadores y los que están alejados de Dios: para que escuchen hoy la llamada a la conversión y encuentren en la comunidad cristiana acogida y perdón. Oremos.

4. Por los que sufren a causa de la pobreza, la guerra o la soledad: para que nuestra limosna y privaciones cuaresmales se transformen en ayuda concreta para ellos. Oremos.

5. Por nosotros aquí reunidos: para que la ceniza que recibimos sea signo de nuestro deseo sincero de cambiar de vida y de seguir a Jesús hasta la Pascua. Oremos.

Sacerdote: Escucha, Padre, las oraciones de tu pueblo penitente y concédenos llegar, purificados por la Cuaresma, a la alegría de la Resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Al presentar el pan y el vino, traemos también al altar nuestros propósitos cuaresmales. Ofrecemos nuestro ayuno, nuestra oración y nuestra caridad, pidiendo al Señor que transforme nuestra vida como transforma estos dones en sacramento de salvación.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy: "El Viaje hacia lo Secreto"

Comenzamos la Cuaresma, un viaje de cuarenta días. Pero, ¿hacia dónde viajamos? La liturgia de hoy nos da la brújula exacta. No viajamos solo hacia la Pascua en el calendario, sino hacia el centro de nuestra propia verdad ante Dios: "lo secreto".

1. Rasgar el corazón, no el vestido: El profeta Joel utiliza una imagen fuerte. En la antigüedad, rasgarse las vestiduras era un signo público de duelo o indignación. Pero Dios advierte: el drama no está en la ropa, está en el interior. "Rasgad los corazones". A veces nuestra religión se queda en la "ropa": ritos externos, cumplir por cumplir, apariencias. La Cuaresma es el tiempo de la cirugía espiritual a corazón abierto. Es reconocer que necesitamos volver a Dios porque nos hemos distraído, nos hemos enfriado. La razón para volver no es el miedo al castigo, sino la naturaleza de Dios: "porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad". Volvemos a un Padre que nos espera, no a un juez que nos condena.

2. La urgencia del "Ahora": San Pablo, con la pasión que lo caracteriza, nos dice: "En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios". Fíjense que no dice "reconciliaos" como un mandato frío, sino como una súplica. Es Dios quien nos ruega a nosotros. ¡Qué misterio! El ofendido ruega al ofensor que vuelva. Y Pablo añade una coordenada temporal: "Ahora". No dejemos la conversión para la próxima Cuaresma, ni para cuando seamos viejos. El momento de gracia es hoy. El polvo que recibimos en la frente nos recuerda que el tiempo es breve y la vida frágil. No tenemos tiempo que perder en rencores o superficialidades.

3. La autenticidad en "lo secreto": El Evangelio de Mateo ataca el virus más peligroso de la vida religiosa: la hipocresía (que en griego significa "actuar", "hacer teatro"). Jesús revisa los tres pilares de la piedad:

La Limosna (relación con los demás): No es para que me aplaudan por generoso, sino para restablecer la justicia y la fraternidad.

La Oración (relación con Dios): No es para demostrar mi santidad, sino para estar a solas con el Padre.

El Ayuno (relación conmigo mismo): No es una dieta ni un récord de resistencia, es una herramienta para liberar mi espíritu de la esclavitud de los instintos y el consumo.

Jesús repite tres veces: "Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará". La Cuaresma es el tiempo de dejar de actuar para el público y empezar a vivir para Dios. La ceniza que llevaremos hoy no es para decir "miren qué santo soy", sino para decirnos a nosotros mismos frente al espejo: "soy polvo amado por Dios, y a Él quiero volver". Que este ayuno nos haga tener hambre de Dios y que esta penitencia nos devuelva la alegría de la salvación.


Monición de Despedida

Hermanos, marcados con la señal de la cruz y de la ceniza, comenzamos nuestro camino cuaresmal. No olviden que hoy es día de ayuno y abstinencia. Vayamos en paz a vivir en lo secreto de nuestro corazón la reconciliación con Dios y con nuestros hermanos.

Referencias:

Calendario litúrgico pastoral 2022-2023 (Guía general).

Diciembre 2025 liturgia ciclo a.pdf (Contiene el calendario de Enero y Febrero 2026, confirmando la fecha y lecturas del Miércoles de Ceniza),.

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  1. Muchísimas GRACIAS por el material. Para es importantisimo tenerlo así, tan cerca para mantenerme al DÍA con La PALABRA de nuestro SEÑOR.

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