Evangelio, Lecturas y moniciones del Domingo 15 de Febrero de 2026

Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

Fecha: Domingo de la VI Semana del Tiempo Ordinario.

Ciclo: A (Año Par).

Color: Verde.

Misa: Se celebra la Misa del Domingo. Se canta el Gloria y se recita el Credo. Se utiliza el Prefacio Dominical.

Jornada: En algunas diócesis (como se indica en los calendarios pastorales de Venezuela), se celebra la Jornada Nacional y colecta para la Pastoral Juvenil.

Restricciones: Se prohíben las Misas de difuntos, excepto la exequial.


Citas Bíblicas del Día

Según el Calendario Litúrgico 2026 (Ciclo A):

Primera Lectura: Eclesiástico (Sirácida) 15, 15-20 (o 16-21 según versión).

Salmo Responsorial: Salmo 118 (119), 1-2. 4-5. 17-18. 33-34.

Segunda Lectura: 1 Corintios 2, 6-10.

Evangelio: Mateo 5, 17-37 (o bien la forma breve Mt 5, 20-22a. 27-28. 33-37).


Santo del Día

VI Domingo del Tiempo Ordinario Hoy la celebración litúrgica del domingo tiene precedencia sobre cualquier memoria de santos. Sin embargo, el martirologio recuerda en esta fecha a San Claudio de la Colombière (jesuita, director espiritual de Santa Margarita María de Alacoque) y a los Santos Faustino y Jovita, mártires.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, bienvenidos a la Casa del Señor. Hoy celebramos el sexto domingo del Tiempo Ordinario. La liturgia de hoy nos coloca frente a la libertad y la responsabilidad. En la primera lectura se nos recordará que Dios ha puesto delante de nosotros "fuego y agua", "vida y muerte", y que depende de nuestra elección extender la mano hacia uno u otro. En el Evangelio, Jesús continúa su Sermón de la Montaña, no para abolir la Ley antigua, sino para llevarla a su plenitud, enseñándonos que la verdadera justicia no se queda en el cumplimiento externo, sino que nace de un corazón reconciliado y puro. (Mención opcional: Hoy nos unimos también a la Jornada de la Pastoral Juvenil, orando por los jóvenes para que elijan con valentía el camino de la vida). Iniciemos esta celebración con alegría.


Monición a la Primera Lectura

El libro del Eclesiástico (o Sirácida) nos ofrece una reflexión clara sobre la libertad humana. No somos títeres del destino; Dios nos ha dado la capacidad de elegir. El autor sagrado nos dice que guardar los mandamientos es una decisión de nuestra voluntad y que la sabiduría consiste en elegir lo que nos da vida.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del libro del Eclesiástico (15, 15-20)

Si quieres, guardarás los mandamientos y permanecerás fiel a su voluntad. Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras. Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera. Porque grande es la sabiduría del Señor, fuerte es su poder y lo ve todo. Sus ojos miran a los que le temen, y conoce todas las obras del hombre. A nadie le mandó pecar, ni dio permiso a nadie para cometer pecados.

Palabra de Dios.


Salmo del Día de Hoy

Salmo 118

R/. Dichoso el que camina en la ley del Señor.

Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor; dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón. R/.

Tú promulgas tus decretos para que se observen exactamente. ¡Ojalá esté firme mi camino, para cumplir tus consignas! R/.

Haz bien a tu siervo: viviré y cumpliré tus palabras. Ábreme los ojos y contemplaré las maravillas de tu voluntad. R/.

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes, y lo seguiré puntualmente. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón. R/.


Monición a la Segunda Lectura

San Pablo explica a los Corintios que el mensaje cristiano contiene una "sabiduría" profunda, pero no es una sabiduría de este mundo o de sus gobernantes. Es la sabiduría misteriosa de Dios, escondida desde los siglos y revelada ahora por el Espíritu, que nos permite comprender los planes de amor que Dios ha preparado para nosotros.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios (2, 6-10)

Hermanos: Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría no de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Sino como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman». Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu.

Palabra de Dios.


Monición del Evangelio

En el Evangelio de hoy, Jesús nos lleva al corazón de la Ley. Nos dice que no basta con no matar o no cometer adulterio físicamente. Él nos llama a una justicia mayor: la que arranca la raíz del pecado en el corazón, evitando el insulto, el rencor y la mirada impura. Escuchemos esta enseñanza exigente pero liberadora.


Evangelio del Día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 17-37) (Se puede utilizar la forma breve)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehenna del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas de allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con tu adversario llega a un acuerdo en el camino, mientras vas con él, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la gehenna. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la gehenna. Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio. También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo os digo que no juréis en absoluto; ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir “sí” o “no”. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Hermanos, presentemos nuestras súplicas a Dios Padre, pidiéndole la sabiduría para elegir siempre el camino de la vida y cumplir su voluntad con un corazón sincero.

1. Por la Iglesia: para que anuncie con valentía la sabiduría de Dios, que es locura para el mundo, y guíe a los hombres hacia la verdadera libertad. Oremos.

2. Por los legisladores y gobernantes: para que promuevan leyes que respeten la vida y la dignidad humana, y no pongan tropiezos a la conciencia de los ciudadanos. Oremos.

3. Por los jóvenes (especialmente en esta Jornada de Pastoral Juvenil): para que, ante el "fuego y el agua", sepan elegir el fuego del Espíritu Santo y el agua de la Vida, rechazando los caminos de muerte que ofrece el mundo. Oremos.

4. Por los matrimonios y las familias: para que vivan la fidelidad no como una carga, sino como un reflejo del amor de Dios, cuidando la pureza del corazón. Oremos.

5. Por nosotros aquí reunidos: para que nuestra justicia sea mayor que la de los escribas y fariseos, y sepamos reconciliarnos con nuestros hermanos antes de presentar nuestra ofrenda al altar. Oremos.

Sacerdote: Escucha, Padre, nuestras oraciones y concédenos la gracia de guardar tus mandamientos no por miedo, sino por amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Señor, traemos ante tu altar el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo humano. Junto con ellos, queremos ofrecerte nuestro esfuerzo por reconciliarnos con nuestros hermanos y purificar nuestro corazón, para que esta ofrenda sea verdaderamente agradable a tus ojos.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy: "Pero yo os digo..." - La plenitud de la Ley

Las lecturas de este domingo nos sitúan ante la seriedad de nuestras decisiones morales y la profundidad de la vida cristiana. No se trata de un simple reglamento externo, sino de la orientación profunda del corazón.

1. La libertad radical (Eclesiástico): La primera lectura es un recordatorio poderoso de nuestra dignidad. "Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras". A veces nos gusta culpar a las circunstancias, a la sociedad o incluso a Dios de nuestros errores. Pero el texto es tajante: "A nadie le mandó pecar". Dios nos toma en serio. Nos ofrece la vida y la muerte, y respeta nuestra elección. Esta libertad es un don terrible y maravilloso, porque nos hace responsables de nuestro destino. La sabiduría consiste en usar esa libertad para elegir la vida, es decir, para elegir la voluntad de Dios.

2. La justicia del Reino (Evangelio): En el Evangelio, Jesús da un paso más allá. No anula los mandamientos antiguos, sino que los "llena" de sentido. La justicia de los escribas y fariseos se basaba a menudo en el cumplimiento externo y minucioso de la norma. Jesús dice: "Si vuestra justicia no es mayor... no entraréis en el reino". ¿En qué consiste este "plus" cristiano? En la interiorización.

No basta con no matar: Jesús nos enseña que el asesinato comienza mucho antes del acto físico; comienza en el insulto ("imbécil", "necio"), en el desprecio, en la ira mantenida. Quien odia a su hermano ya lo ha matado en su corazón. Por eso, el culto a Dios (la ofrenda en el altar) es incompatible con el rencor al hermano. La reconciliación es la liturgia previa indispensable.

No basta con no cometer adulterio: La fidelidad no es solo física. Mirar a otra persona con deseo posesivo ya es una ruptura de la alianza en el corazón. Jesús protege el amor desde su raíz, invitándonos a una pureza de mirada que ve al otro como persona sagrada, no como objeto.

No basta con cumplir juramentos: El ideal cristiano es la veracidad absoluta. Que tu "sí" sea "sí" y tu "no" sea "no". No deberíamos necesitar jurar para que nos crean. La transparencia debe ser el sello del discípulo.

3. La Sabiduría de Dios (San Pablo): Todo esto puede parecer imposible para nuestras fuerzas humanas. "Cortarse la mano" o "sacarse el ojo" (imágenes de la radicalidad necesaria para cortar con el pecado) suena duro. Pero San Pablo nos recuerda en la segunda lectura que no estamos solos. Poseemos una "sabiduría divina, misteriosa", revelada por el Espíritu. Es el Espíritu Santo quien nos da la fuerza para vivir esta nueva ley del amor, haciendo posible lo que para la carne es imposible: amar, perdonar y ser fieles desde el fondo del corazón.

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Monición de Despedida

Hermanos, hemos escuchado la exigente y hermosa llamada de Jesús a la santidad. No nos conformemos con mínimos. Al salir de la iglesia, vayamos a construir la paz, a cuidar nuestra mirada y a ser personas de palabra verdadera. Que la sabiduría de Dios nos guíe en esta semana. Pueden ir en paz.

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  1. Excelente información. Gracias por prestar este servicio. Es una gran yuda para la liturgia.

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