Las 10 Vírgenes de la Biblia

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La parábola de las 10 Vírgenes es una de las narraciones enseñadas por Jesús de Nazaret y que es mencionada por San Mateo en su Evangelio. Su contenido está centrado en la segunda venida de Señor a la tierra, y expone las dos formas de recibir al Cristo con un ejemplo de 10 vírgenes que se encuentran a la espera de sus novios.

Jesús compara la dulce espera del Dios con la de unas mujeres para poder responder la interrogante de sus discípulos, la cual era: “¿Cuál será la señal de tu regreso y del fin del mundo?” (Mateo 24:3). El Señor les explicó al grupo apostólico que la espera del Reino podría compararse con 10 vírgenes, 5 incautas y 5 prudentes, que representan a los humanos que no creen en la Gracia del Señor y a los que se preparan para recibirle.

El Hijo de Dios anunció que 5 de las vírgenes serán incautas porque tendrán la lámpara en la mano pero no tendrán el aceite para poder encender la luz que iluminará su camino, mientras que las otras 5 llevarán la lámpara con aceite que les iluminará y dará seguridad para seguir avanzando por las tinieblas. El llamado que hace Jesús para sus apóstoles y todos sus discípulos fue el de estar siempre atentos, vigilantes y preparados para la recibir al Señor. ¿Cómo podemos estar preparados para recibirle?  Por medio de la oración constante, de la ayuda al prójimo, el respectar los mandamientos y el seguir las enseñanzas que el mismo Cristo enseñó.

Mateo: Parábola de las 10 Vírgenes

“Sucederá entonces con el reino de los cielos como lo que sucedió en una boda: diez muchachas tomaron sus lámparas de aceite y salieron a recibir al novio. Cinco de ellas eran despreocupadas y cinco previsoras. Las despreocupadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; en cambio, las previsoras llevaron sus botellas de aceite, además de sus lámparas. Como el novio tardaba en llegar, les dio sueño a todas, y por fin se durmieron. Cerca de la medianoche, se oyó gritar: “¡Ya viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!” Todas las muchachas se levantaron y comenzaron a preparar sus lámparas. Entonces las cinco despreocupadas dijeron a las cinco previsoras: “Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando.” Pero las muchachas previsoras contestaron: “No, porque así no alcanzará ni para nosotras ni para ustedes. Más vale que vayan a donde lo venden, y compren para ustedes mismas.” Pero mientras aquellas cinco muchachas fueron a comprar aceite, llegó el novio, y las que habían sido previsoras entraron con él en la boda, y se cerró la puerta. Después llegaron las otras muchachas, diciendo: “¡Señor, señor, ábrenos!” Pero él les contestó: “Les aseguro que no las conozco.” Manténganse ustedes despiertos —añadió Jesús—, porque no saben ni el día ni la hora”. (Mateo 25:1-13)

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