Jeremías 17,5: «Maldito el hombre que confía en otro hombre»

Marcela Castro

«Así habla Yavé: ¡Maldito el hombre que confía en otro hombre, que busca su apoyo en un mortal, y que aparta su corazón de Yavé!»

Jeremías nos recuerda en el capítulo 17 que solo Dios tiene la verdad absoluta, por ende, solo en él nos debemos confiar. “Así habla Yavé”, con mensajes claros y directos, que nos orientan por el camino de la verdad y la salvación. Únicamente en Él, nuestro Padre y creador, podemos escudriñar los deseos más íntimos y puros, los mismos que nos permite crecer como hermanos.

¡Maldito el hombre que confía en otro hombre!, pues el corazón de este está corrupto por deseos referidos a lo que ofrece el mundo, y no Dios.  Se puede decir que el corazón y la mente del hombre se dejan engañar fácilmente por las cosas que ofrece la sociedad. Muchas de ellas, que desde la fe podemos considerar vacías; escasean de lo fundamental, carecen de la Palabra de Dios.

Confiar sólo en la palabra de un hombre no solamente nos arriesga a caer en la vanidad humana y en el fracaso, también nos aleja del calor del Padre, quien busca incansablemente nuestro bien.

Somos seres que vivimos en sociedad, esto como muchas otras cualidades, nos identifican como especia. Sin embargo, al buscar apoyo de un hermano, no debemos olvidar que es nuestro Padre que lo envía. Él y únicamente Él, conoce los destinos de cada uno de nosotros. Causa medular para orientar nuestros caminos, siguiendo sus mandamientos y tratando de acercar nuestros corazones cada día a Yavé.

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