Evangelio, Lecturas y Moniciones del Sábado 31 de Enero de 2026

Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

Fecha: Sábado de la III Semana del Tiempo Ordinario.

Celebración: San Juan Bosco, presbítero (Memoria Obligatoria).

Color: Blanco.

Misal: Se utilizan las oraciones propias de la memoria de San Juan Bosco (colecta) y el resto del común de pastores o de santos (educadores). Prefacio común o de los santos pastores.

Leccionario: Se utilizan las lecturas de la feria (Año Par / Ciclo II) para la primera lectura y el evangelio, como indica el calendario para esta fecha específica.

Nota Pastoral: San Juan Bosco es "Padre y Maestro de la Juventud". Es un día excelente para pedir por los jóvenes, los educadores y la familia salesiana.


Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico 2026 para este día:

Primera Lectura: 2 Samuel 12, 1-7a. 10-17.

Salmo Responsorial: Salmo 50 (51), 12-13. 14-15. 16-17.

Evangelio: Marcos 4, 35-41.


Santo del Día

San Juan Bosco, presbítero Nació cerca de Turín (Italia) en 1815. Tuvo una infancia dura pero iluminada por una fe profunda transmitida por su madre, "Mamá Margarita". Dedicó su vida a la educación de los jóvenes pobres y abandonados, fundando la Sociedad de San Francisco de Sales (Salesianos) y, junto con Santa María Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora. Su sistema preventivo, basado en la razón, la religión y el amor ("amorevolezza"), sigue siendo un modelo educativo. Murió en 1888.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. Hoy la Iglesia se llena de alegría al celebrar la memoria de San Juan Bosco, un santo que supo ver el rostro de Dios en los jóvenes y dedicó su vida a formar "buenos cristianos y honestos ciudadanos". La liturgia de la Palabra de hoy es intensa: veremos al Rey David confrontado con su propio pecado y arrepintiéndose sinceramente, y en el Evangelio, veremos a los discípulos en medio de una tormenta, aprendiendo que la presencia de Jesús es la única seguridad verdadera. Con la confianza de Don Bosco en la Divina Providencia, iniciemos esta Santa Misa.


Monición a la Primera Lectura

El profeta Natán es enviado por Dios para confrontar al rey David por su adulterio y el asesinato de Urías. A través de una parábola sencilla pero cortante sobre una oveja robada, Natán despierta la conciencia del rey. Escuchemos este momento dramático donde el pecador reconoce su culpa y recibe la misericordia de Dios.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del segundo libro de Samuel (12, 1-7a. 10-17) (Texto tomado de la fuente)

El Señor envió a David al profeta Natán. Él se presentó a David y le dijo: «Había dos hombres en una misma ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico tenía una enorme cantidad de ovejas y de bueyes. El pobre no tenía nada, fuera de una sola oveja pequeña que había comprado. La iba criando, y ella crecía junto a él y a sus hijos: comía de su pan, bebía de su copa y dormía en su regazo. ¡Era para él como una hija! Pero llegó un viajero a la casa del hombre rico, y este no quiso sacrificar un animal de su propio ganado para agasajar al huésped que había recibido. Tomó en cambio la oveja del hombre pobre, y se la preparó al que le había llegado de visita».

David se enfureció contra aquel hombre y dijo a Natán: «¡Por la vida del Señor, el hombre que ha hecho eso merece la muerte! Pagará cuatro veces el valor de la oveja, por haber obrado así y no haber tenido compasión».

Entonces Natán dijo a David: «¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel: la espada nunca más se apartará de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por esposa a la mujer de Urías, el hitita. Así habla el Señor: “Yo haré surgir de tu misma casa la desgracia contra ti. Arrebataré a tus mujeres ante tus propios ojos y se las daré a otro, que se acostará con ellas en pleno día. Porque tú has obrado ocultamente, pero yo lo haré delante de todo Israel y a la luz del sol”».

David dijo a Natán: «¡He pecado contra el Señor!». Natán le respondió: «El Señor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirás. No obstante, porque con esto has ultrajado gravemente al Señor, el niño que te ha nacido morirá sin remedio». Y Natán se fue a su casa.

El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y él cayó gravemente enfermo. David recurrió a Dios en favor del niño: ayunó rigurosamente, y cuando se retiraba por la noche, se acostaba en el suelo. Los ancianos de su casa le insistieron para que se levantara del suelo, pero él se negó y no quiso comer nada con ellos.

Palabra de Dios.


Salmo del día de Hoy

Salmo 50 (Texto tomado de la fuente)

R/. Crea en mí, Dios mío, un corazón puro.

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti. R/.

¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia! Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza. R/.


Monición del Evangelio

En el Evangelio, Jesús invita a sus discípulos a pasar a la otra orilla. Se levanta una fuerte tormenta que los llena de miedo, mientras Jesús duerme. Este pasaje nos cuestiona sobre la calidad de nuestra fe cuando las "olas" de la vida golpean nuestra barca.


Evangelio del día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Marcos (4, 35-41)

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla». Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?». Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio, cállate!». El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Se llenaron de miedo y se decían unos a otros: «¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!».

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Presentemos nuestras súplicas al Padre, que es nuestra calma en la tormenta y nuestro perdón en el pecado.

1. Por la Iglesia y sus pastores, especialmente por la Familia Salesiana: para que, al estilo de Don Bosco, sean siempre refugio para los jóvenes y signo de la alegría del Evangelio. Oremos.

2. Por los que tienen responsabilidades de gobierno: para que, como David tras la reprensión, sepan reconocer sus errores, aceptar la verdad y actuar con justicia. Oremos.

3. Por los jóvenes del mundo entero, especialmente los más pobres y abandonados: para que encuentren maestros y guías que los amen y les muestren el camino hacia Dios. Oremos.

4. Por los que atraviesan tormentas en su vida (enfermedad, desempleo, soledad): para que sientan la presencia de Jesús en su barca y recuperen la calma y la esperanza. Oremos.

5. Por nosotros aquí reunidos: para que Dios cree en nosotros un corazón puro y nos conceda una fe que venza al miedo. Oremos.

Sacerdote: Acoge, Padre bueno, estas oraciones que te presentamos con humildad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Señor, te presentamos el pan y el vino, fruto de nuestro trabajo. Junto a ellos, te ofrecemos nuestras luchas diarias y nuestro deseo de servirte con alegría, tal como nos enseñó San Juan Bosco.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del día de Hoy: Del Pecado a la Calma, de la Mano de la Fe

Las lecturas de este sábado nos ofrecen un itinerario espiritual profundo que va desde la oscuridad del pecado hasta la luz de la fe, iluminados por la figura de San Juan Bosco.

1. "Ese hombre eres tú" (El reconocimiento): La primera lectura es magistral. David, cegado por su poder y su pasión, no logra ver su propio pecado. Natán, con sabiduría pedagógica, le cuenta una historia sobre una injusticia ajena (la oveja del pobre robada por el rico) para despertar el sentido de justicia del rey. Cuando David condena al hombre de la historia, Natán le revela: "¡Ese hombre eres tú!". La grandeza de David no radica en no haber pecado (cometió adulterio y asesinato), sino en su capacidad de reacción inmediata ante la verdad: "¡He pecado contra el Señor!". No pone excusas, no culpa a otros. Esa humildad abre la puerta al perdón de Dios, aunque las consecuencias de sus actos (la muerte del hijo) sigan su curso como una purificación dolorosa. Aplicación: A veces necesitamos un "Natán" (un amigo, un confesor, la Palabra de Dios) que nos ayude a ver lo que nosotros mismos ocultamos. San Juan Bosco era un maestro en el confesionario; sabía llegar al corazón de los jóvenes para que, sin miedo, reconocieran sus faltas y experimentaran la alegría del perdón.

2. "¿Aún no tenéis fe?" (La confianza): En el Evangelio, la tormenta amenaza la barca. Jesús duerme. Este "sueño" de Jesús a menudo nos desespera; nos parece indiferencia: "Maestro, ¿no te importa que perezcamos?". Es el grito de la humanidad ante el sufrimiento o el silencio de Dios. Jesús calma la tempestad con su palabra, pero luego reprende a los discípulos: "¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?". La fe no es un amuleto para que no haya tormentas; la fe es la certeza de que, incluso si la barca se llena de agua, no se hundirá porque Cristo está en ella. Don Bosco vivió esto literalmente. Enfrentó "tormentas" de incomprensión política, ataques físicos, falta de dinero y enfermedades. Sin embargo, su confianza en la Divina Providencia y en María Auxiliadora fue inquebrantable. Él decía: "Tened fe en el Santísimo Sacramento y en María Auxiliadora y veréis lo que son los milagros".

Conclusión: Hoy se nos invita a tener el corazón contrito de David para pedir perdón (Salmo 50) y la fe audaz de Don Bosco para no temer a las tormentas. Si Jesús está en nuestra barca, la calma llegará.


Monición de Despedida

Hermanos, al terminar esta celebración, llevemos la alegría de San Juan Bosco a nuestras casas. No tengamos miedo a las dificultades, pues el Señor viaja con nosotros. Que María Auxiliadora nos proteja. Pueden ir en paz.


Referencias:

Calendario enero y febrero 2026.pdf: Confirma fecha (Sábado 31 de enero de 2026), Memoria de San Juan Bosco, color blanco y las citas bíblicas del día (2 Sm 12 y Mc 4).

Lecturas misas 3a. semana t.o.p.: Fuente para el texto completo de la Primera Lectura (2 Sam 12) y el Salmo 50 correspondientes al sábado de la III semana del tiempo ordinario (año par).

Contenido Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir