SABADO DE LA OCTAVA DE PASCUA, Moniciones, Evangelio y Lecturas del día de hoy 11 De Abril del 2026


La Urgencia del Anuncio Pascual

Índice del Artículo

Llegamos al séptimo día de la Octava de Pascua, el preludio del Domingo de la Misericordia. Hoy la Iglesia nos confronta con nuestra propia incredulidad para luego lanzarnos al mundo. Jesús no solo resucita para consolar a los suyos, sino para convertirlos en heraldos de una noticia que no puede ser contenida: la Vida ha vencido a la muerte.


Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Blanco (Pureza y Gloria).
  • Último día de la Octava: Mañana concluye este tiempo intensivo de celebración con el II Domingo de Pascua.
  • Memoria de San Estanislao: Aunque estamos en la Octava, se hace memoria de este gran santo mártir que dio testimonio de Cristo ante el poder civil.
  • El "Ite, missa est": Se añade el doble "Aleluya" al final de la despedida.

Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

  • Primera Lectura: Lectura de los Hechos de los Apóstoles     4, 13-21
  • Salmo Responsorial: SALMO     Sal 117, 1. 14-16. 18-21
  • Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     16, 9-15

Santo del Día

Hoy recordamos a San Estanislao de Cracovia (1030-1079), obispo y mártir. Defensor incansable de la libertad de la Iglesia y de los derechos de los pobres, no dudó en denunciar las injusticias del rey Boleslao II, lo que le costó el martirio mientras celebraba la Santa Misa. San Estanislao es el ejemplo perfecto del testigo pascual: alguien que, habiendo encontrado al Resucitado, ya no teme a los poderes de este mundo, pues sabe que su vida está escondida con Cristo en Dios.


Monición de Entrada

Hermanos, ¡Cristo vive! Bienvenidos a la celebración de este Sábado de la Octava de Pascua. Durante estos siete días hemos caminado con las mujeres, con los discípulos de Emaús y con los apóstoles en el lago. Hoy, el Evangelio nos muestra una faceta muy humana de los discípulos: su dificultad para creer.

A veces, nosotros también parecemos "insensibles" a la presencia de Dios en nuestras crisis o en el cansancio del trabajo diario. Sin embargo, Jesús hoy se presenta para reprochar nuestra incredulidad y, acto seguido, enviarnos a la misión. No esperemos a ser perfectos para anunciar a Cristo; Él nos llama, así como somos, para que el mundo sepa que hay una esperanza que no defrauda.


Monición a la Primera Lectura

Pedro y Juan continúan ante el Sanedrín. Los jefes del pueblo están asombrados: ¿cómo es posible que hombres "sin letras" hablen con tanta autoridad? La respuesta es simple: habían estado con Jesús. Esta lectura nos invita a reflexionar sobre nuestra propia coherencia. ¿Se nota en nuestro trato con los demás que somos amigos del Resucitado? Escuchemos con atención este testimonio de valentía.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     4, 13-21

    Los miembros del Sanedrín estaban asombrados de la seguridad con que Pedro y Juan hablaban, a pesar de ser personas poco instruidas y sin cultura. Reconocieron que eran los que habían acompañado a Jesús, pero no podían replicarles nada, porque el hombre que había sido sanado estaba de pie, al lado de ellos.
    Entonces les ordenaron salir del Sanedrín y comenzaron a deliberar, diciendo: «¿Qué haremos con estos hombres? Porque no podemos negar que han realizado un signo bien patente, que es notorio para todos los habitantes de Jerusalén. A fin de evitar que la cosa se divulgue más entre el pueblo, debemos amenazarlos, para que de ahora en adelante no hablen de ese Nombre.»
    Los llamaron y les prohibieron terminantemente que dijeran una sola palabra o enseñaran en el nombre de Jesús. Pedro y Juan les respondieron: «Juzguen si está bien a los ojos del Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios. Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído.»
    Después de amenazarlos nuevamente, los dejaron en libertad, ya que no sabían cómo castigarlos, por temor al pueblo que alababa a Dios al ver lo que había sucedido.

Palabra de Dios.


SALMO     Sal 117, 1. 14-16. 18-21

R. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.

O bien:

Aleluia.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
El Señor es mi fuerza y mi protección;
Él fue mi salvación.
Un grito de alegría y de victoria
resuena en las carpas de los justos. R.

«La mano del Señor hace proezas,
la mano del Señor es sublime,
la mano del Señor hace proezas.»
El Señor me castigó duramente,
pero no me entregó a la muerte. R.

«Abran las puertas de la justicia
y entraré para dar gracias al Señor.»
«Esta es la puerta del Señor:
sólo los justos entran por ella.»
Yo te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación. R.


SECUENCIA OPTATIVA

Cristianos,
ofrezcamos al Cordero pascual
nuestro sacrificio de alabanza.
El Cordero ha redimido a las ovejas:
Cristo, el inocente,
reconcilió a los pecadores con el Padre.

La muerte y la vida se enfrentaron
en un duelo admirable:
el Rey de la vida estuvo muerto,
y ahora vive.

Dinos, María Magdalena,
¿qué viste en el camino?
He visto el sepulcro del Cristo viviente
y la gloria del Señor resucitado.

He visto a los ángeles,
testigos del milagro,
he visto el sudario y las vestiduras.
Ha resucitado a Cristo, mi esperanza,
y precederá a los discípulos en Galilea.

Sabemos que Cristo resucitó realmente;
Tú, Rey victorioso,
ten piedad de nosotros.


ALELUIA     Sal 117, 24

Aleluia.
Este es el día que hizo el Señor:
alegrémonos y regocijémonos en él.
Aleluia.


Monición del Evangelio

El texto de San Marcos que proclamaremos es un resumen de las apariciones de Jesús. Es un llamado a la humildad. Jesús reprocha a los Once su falta de fe por no creer a quienes ya lo habían visto. Pidamos hoy al Espíritu Santo que nos libre de la dureza de corazón para que, creyendo firmemente, podamos cumplir el mandato que hoy nos deja: llevar el Evangelio a toda la creación.


EVANGELIO DEL DIA DE HOY

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     16, 9-15

    Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios. Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
    Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.
    En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.»

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

  • Por la Iglesia: para que nunca se deje intimidar por los poderes del mundo y proclame con libertad la Verdad de Jesucristo. Roguemos al Señor.
  • Por los que sufren persecución por su fe, como San Estanislao: para que el Señor les dé la fortaleza de Pedro y Juan para no dejar de hablar de lo que han visto y oído. Roguemos al Señor.
  • (Petición de caminoyoracion.org): Por todas las personas que se sienten desanimadas o con el corazón endurecido por las pruebas de la vida, para que el Resucitado les devuelva la alegría de creer. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros aquí reunidos: para que sepamos ser "Evangelio vivo" en nuestras familias, trabajos y amistades, anunciando con obras la paz de Cristo. Roguemos al Señor.

Monición de Presentación de Ofrendas

Al presentar este pan y este vino, ofrecemos también nuestra disposición a ser enviados. Que estos dones se transformen en la fuerza que necesitamos para salir de nuestra comodidad y ser testigos de la Resurrección en los ambientes donde Dios nos ha puesto.


Oración de Comunión Espiritual

Jesús mío, creo que estás presente en el Santísimo Sacramento. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Al no poder hacerlo sacramentalmente ahora, ven espiritualmente a mi corazón. Gracias, Señor, por disipar mis dudas y llamarme a tu mesa. No permitas que nunca me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del día: Del miedo a la misión

El Evangelio de hoy nos presenta un contraste impactante: la dureza de corazón de los discípulos frente a la urgencia del envío de Jesús. Esta tensión es la que vive el cristiano moderno entre su fragilidad personal y su vocación misionera.

1. La fragilidad de los testigos Es reconfortante saber que los primeros apóstoles "no creyeron" a la primera. Para el padre de familia o el profesional que a veces siente que su fe flaquea ante las deudas o la enfermedad, saber que los pilares de la Iglesia también dudaron es una invitación a la humildad. Cristo no elige a los perfectos, sino que perfecciona a los elegidos. Como afirma San Agustín en su comentario al Evangelio de Juan: "Buscamos a Dios para encontrarlo, y lo encontramos para buscarlo con más ardor" (p. 432).

2. Estar con Jesús para hablar de Jesús En los Hechos, el Sanedrín reconoce que Pedro y Juan "habían estado con Jesús". Esa es la clave del éxito del cristiano en el mundo secular. No convencemos por nuestros títulos o nuestra elocuencia ("hombres sin letras"), sino por la irradiación de nuestra amistad con Cristo. Para el que busca dar testimonio en su trabajo, su mayor argumento será la integridad y la paz que emana de su vida interior.

3. A toda la creación El mandato es universal: "a toda la creación". La Pascua no es un tesoro privado para disfrutar en el templo. Es una fuerza expansiva. En la exhortación Evangelii Nuntiandi, San Pablo VI recordaba que "la Iglesia existe para evangelizar" (1975, n. 14). Hoy se nos pide llevar esa buena noticia a la "creación" que nos rodea: la naturaleza que debemos cuidar, los ambientes digitales que debemos santificar y los corazones rotos que debemos sanar.


Monición de despedida

Hermanos, la Octava está por terminar, pero la misión apenas comienza. Al salir hoy, recordad las palabras de los apóstoles: "No podemos callar lo que hemos visto". Que vuestra vida hoy sea un grito de alegría que invite a otros a conocer al Señor. ¡Podéis ir en paz, Aleluya, Aleluya!


Referencias

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