VIERNES DE LA OCTAVA DE PASCUA, Moniciones, Evangelio y Lecturas del día de hoy 10 De Abril del 2026


La Abundancia del Resucitado

Índice del Artículo

En este sexto día de la Octava de Pascua, la liturgia nos traslada a las orillas del Mar de Tiberíades. Tras la oscuridad de la Pasión y la incertidumbre de los primeros días, Jesús se manifiesta en la cotidianidad del trabajo, recordándonos que sin Él nuestra red siempre estará vacía, pero con Su Palabra, la abundancia es desbordante.


Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Blanco, signo de alegría y victoria sobre la muerte.
  • Abstinencia: Al ser Viernes de la Octava de Pascua, no obliga la abstinencia de carne, ya que cada día de la octava se celebra con el rango de Solemnidad (Canon 1251).
  • Gloria: Se canta o se recita solemnemente.
  • Enfoque espiritual: Reconocer la presencia de Jesús en nuestras labores diarias y profesionales.

Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

  • Primera Lectura: Lectura de los Hechos de los Apóstoles     4, 1-12
  • Salmo Responsorial: SALMO     Sal 117, 1-2. 4. 22-27a
  • Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     21, 1-14


Santo del Día

Hoy recordamos a San Ezequiel Moreno (1848-1906), obispo y misionero agustino recoleto. Fue un incansable evangelizador en Filipinas y Colombia, conocido por su profunda vida de oración y su entrega a los enfermos de cáncer, enfermedad que él mismo padeció con heroica paciencia. Su vida es un testimonio de que el anuncio de la Resurrección requiere una entrega total, incluso en medio del dolor físico, convirtiendo el sufrimiento en una ofrenda de amor.


Monición de Entrada

Hermanos, ¡Cristo ha resucitado! Seguimos celebrando este gran "Domingo de ocho días". Hoy el Evangelio nos invita a mirar hacia nuestras propias "barcas". A veces, como los apóstoles, sentimos que hemos trabajado toda la noche —en nuestra familia, en nuestra economía o en nuestros proyectos— y no hemos pescado nada.

Pero en esta Eucaristía, Jesús se hace presente en la orilla de nuestra vida. Él no nos espera solo en los grandes momentos, sino en lo ordinario del día a día. Dejémonos guiar por Su voz para que nuestras redes se llenen de esperanza y caridad, y podamos reconocer, como el discípulo amado: "¡Es el Señor!".


Monición a la Primera Lectura

Escucharemos cómo Pedro y Juan comparecen ante el Sanedrín. Aquel Pedro que antes negó a Jesús por miedo, ahora lo proclama con una valentía inquebrantable. Esta lectura nos recuerda que la Pascua nos da la fuerza para ser valientes en medio de un mundo que a veces intenta silenciar nuestra fe. Cristo es la única roca sobre la que podemos construir nuestra vida.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     4, 1-12

    Mientras los Apóstoles hablaban al pueblo, se presentaron ante ellos los sacerdotes, el jefe de los guardias del Templo y los saduceos, irritados de que predicaran y anunciaran al pueblo la resurrección de los muertos cumplida en la persona de Jesús. Estos detuvieron a los Apóstoles y los encarcelaron hasta el día siguiente, porque ya era tarde.
    Muchos de los que habían escuchado la Palabra abrazaron la fe, y así el número de creyentes, contando sólo los hombres, se elevó a unos cinco mil.
    Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes de los judíos, los ancianos y los escribas, con Anás, el Sumo Sacerdote, Caifás, Juan, Alejandro y todos los miembros de las familias de los sumos sacerdotes. Hicieron comparecer a los Apóstoles y los interrogaron: «¿Con qué poder o en nombre de quién ustedes hicieron eso?»
    Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: «Jefes del pueblo y ancianos, ya que hoy se nos pide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue sanado, sepan ustedes y todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de ustedes por el Nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, al que ustedes crucificaron y Dios resucitó de entre los muertos. Él es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular. Porque en ningún otro existe la salvación, ni hay bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos salvarnos.»

Palabra de Dios.


SALMO     Sal 117, 1-2. 4. 22-27a

R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!

O bien:

Aleluia.

Que lo diga el pueblo de Israel:
¡es eterno su amor! 
Que lo digan los que temen al Señor:
¡es eterno su amor! R.

La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto ha sido hecho por el Señor
y es admirable a nuestros ojos.
Este es el día que hizo el Señor:
alegrémonos y regocijémonos en él. R.

Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad.
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor:
el Señor es Dios, y Él nos ilumina. R.


SECUENCIA OPTATIVA

Cristianos,
ofrezcamos al Cordero pascual
nuestro sacrificio de alabanza.
El Cordero ha redimido a las ovejas:
Cristo, el inocente,
reconcilió a los pecadores con el Padre.

La muerte y la vida se enfrentaron
en un duelo admirable:
el Rey de la vida estuvo muerto,
y ahora vive.

Dinos, María Magdalena,
¿qué viste en el camino?
He visto el sepulcro del Cristo viviente
y la gloria del Señor resucitado.

He visto a los ángeles,
testigos del milagro,
he visto el sudario y las vestiduras.
Ha resucitado a Cristo, mi esperanza,
y precederá a los discípulos en Galilea.

Sabemos que Cristo resucitó realmente;
Tú, Rey victorioso,
ten piedad de nosotros.


ALELUIA     Sal 117, 24

Aleluia.
Este es el día que hizo el Señor:
alegrémonos y regocijémonos en él.
Aleluia.


Monición del Evangelio

En la orilla del lago, Jesús prepara la mesa para sus amigos cansados. Es un encuentro de intimidad, provisión y sanación. Jesús nos enseña que el éxito de nuestra misión no depende de nuestras fuerzas, sino de nuestra obediencia a Su Palabra. Escuchemos este relato con el deseo de ser también nosotros comensales en la mesa del Resucitado.


EVANGELIO DEL DIA DE HOY

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     21, 1-14

    Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades.
    Sucedió así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
    Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar.»
    Ellos le respondieron: «Vamos también nosotros.» Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.
    Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era Él. Jesús les dijo: «Muchachos, ¿tienen algo para comer?»
    Ellos respondieron: «No.»
    Él les dijo: «Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán.» Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: «¡Es el Señor!»
    Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.
    Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. Jesús les dijo: «Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar.»
    Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: «Vengan a comer.»
    Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres?», porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado.
    Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

  • Por la Iglesia: para que nunca confíe en sus propios recursos materiales, sino en el poder del Nombre de Jesús, nuestra piedra angular. Roguemos al Señor.
  • Por los que trabajan en el mar y por todos los que se esfuerzan por llevar el pan a sus hogares: para que el Señor bendiga sus labores y les dé prosperidad. Roguemos al Señor.
  • (Petición de caminoyoracion.org): Por todas las personas que hoy se sienten frustradas porque no ven los frutos de su esfuerzo, para que el Resucitado les conceda la paciencia y la fe para "echar la red" de nuevo bajo Su Palabra. Roguemos al Señor.
  • Por los que sufren persecución por su fe: para que el Espíritu Santo les conceda la parresía y la valentía que dio a Pedro y Juan ante sus acusadores. Roguemos al Señor.

Monición de Presentación de Ofrendas

Jesús pidió a los discípulos: "Traed de los peces que acabáis de coger". Al presentar este pan y este vino, presentamos también los frutos de nuestro esfuerzo diario. Que el Señor los acepte y los transforme en alimento de inmortalidad para nosotros y para el mundo entero.


Oración de Comunión Espiritual

Señor Jesús, creo que estás presente en el Pan y el Vino consagrados. Te amo con todo mi corazón. Al no poder recibirte físicamente hoy, te pido que vengas espiritualmente a mi alma. Tú eres el Señor de mi vida y de mi trabajo. No permitas que nunca me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del día: La eficacia de la obediencia

El pasaje del lago de Tiberíades es un recordatorio poderoso para el hombre y la mujer de hoy que viven bajo la presión de la productividad y el éxito. A menudo, nos agotamos trabajando "de noche", confiando solo en nuestras habilidades, y terminamos con la red vacía.

1. "Es el Señor": La mirada del amor Juan, el discípulo amado, es el primero en reconocer a Jesús. No lo reconoce por sus rasgos físicos, sino por el signo: la abundancia milagrosa. Para el cristiano que busca equilibrio, esta es la clave: aprender a reconocer la presencia de Dios en los frutos buenos de nuestra vida. San Juan Crisóstomo comentaba que el amor es el que tiene la vista más aguda para descubrir a Dios en lo cotidiano (In Joannem, homilía 87).

2. El Nombre que salva En la primera lectura, Pedro afirma que "no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos". En una sociedad pluralista, esto no es un grito de exclusión, sino una proclamación de la Verdad. Cristo es la Piedra Angular. Si construimos nuestra familia o nuestra carrera sobre cualquier otra piedra (dinero, poder, prestigio), la estructura eventualmente colapsará. Como enseña la encíclica Redemptoris Missio, Cristo es el único mediador que revela plenamente el hombre al propio hombre (Juan Pablo II, 1990, p. 5).

3. La red que no se rompe Ciento cincuenta y tres peces grandes y la red no se rompió. Este número simbolizaba, para los antiguos, la totalidad de las especies conocidas. La Iglesia tiene espacio para todos. Para quien se siente "fuera" o indigno, la Pascua es el anuncio de que en la red de Cristo hay lugar para tu historia. Jesús nos espera con las brasas encendidas (el fuego de Su amor) para darnos el alimento que realmente sacia: Su propia Vida.


Monición de despedida

Hermanos, nos vamos de esta celebración con la certeza de que el Señor nos espera en nuestra orilla particular: en la oficina, en la cocina, en la escuela. Seamos testigos de Su abundancia. Que vuestro testimonio hoy sea decir con la vida: "¡Es el Señor!". ¡Podéis ir en paz, Aleluya, Aleluya!


Referencias

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